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El elemento Vasco
en la historia de Venezuela
Exilio Siglo XX
INDICE
Introduccion El elemento Vasco en Venezuela Exilio Siglo XX..... 3
Capitulo -1- Exilio infantil 1939 1940................................. 6
Capitulo -2- Diaspora vasca a Venezuela 1939 ... 18
Capitulo -3- El elemento vasco en la historia de Venezuela. ...... 244
Capitulo -4- Palabras venezolanas respecto a los vascos............ 248
Capitulo -5- Pocas palabras.......................................................... 249
Bibliografia
El elemento Vasco en la historia de Venezuela Exilio Siglo XX
Hablar de la presencia de los vascos en Venezuela es como hablar, es decir, como asomarse a través de toda nuestra historia. No es con la llegada de la Compañía Guipuzcoana, como por allí se ha dicho, cuando los vascos intervienen activamente entre nosotros. No. En Cubagua, la isla venezolana que parece un sudario de tierra, por 1500, aparecen vascos en la empresa. Un Ochandiano, un López de Arechuleta, aparecen al lado de Pedro de Barrionuevo, el primero que allí construye una casa con afán y esiuerzo en aquella Nueva Cádiz que borra lentamente la avaricia. A Juan de la Cosa, llamado Juan el vizcaíno, corresponde trazar el mapa del mundo que se incorpora.
A mediados del siglo XVI, cuando la res estructura a El Tocuyo, es un vasco, o hijo de vascos, Juan Pérez de Tolosa, quien con un sentido de integración echa a andar el impulso que se concreta en Borburata y hace posible la fundación de Barquisimeto y de Valencia, años después, Y este mismo Tolosa envía a su hermano poy el Llano hacia los altos valles, hoy asiento de San Cristóbal. Tolosa fue quien rubrico la muerte del gobernador Juan de Carvajal, en la histórica ceiba tocuyana. Con Tolosa comienza en la antigua provincia de Venezuela un concepto distinto de la acción colonizadora, pues se abren nuevas rutas, se organiza el gobierno, se fundan pueblos, se estimula el comercio.
Mas parece que no hay tregua en esto de que los vascos sean acción y hasta locura: Lope de Aguirre, e aventurero signado de desesperación, tallado de muchas sierpes, llega a Margarita, a Valencia, a Barquisimeto. desde el Marañón andino. Son muchos los cuellos qu< siega y muchas también las palabras urgidas de justicia y verdad que dice a Felipe II en su carta escrita junto al Lago de Tacarigua.
Vasco es el primer Bolívar, escribano en Santo Domingo, tesorero en Caracas, representante de Venezuela ante el rey; este Bolívar obtiene los primeros privilegie para Caracas, la cual considera como su tierra, pues en todo vasco es virtud no olvidar su lugar de origen y querer como propia la tierra que pisa con fe. Vasco es aquel Diego de Henares "conocido comúnmente como el vizcaíno" —tal vez de Henares Lezama—, compañero de Losada en la fundación de Caracas, a quien éste encarga el trazado de las calles, nivelación de terrenos; trabajo que el gobernador Diego de Osorio pondrá también a fines del siglo bajo la responsabilidad de Henares. Y cuando el gobernador de la provincia de Guayana, Fernando Berrío Oruña, se interese por la ganadería, será Diego de Henares quien lleve a las llanuras del Orinoco, desde San Sebastián de los Reyes, vacas, yeguas, cerdos y caballos. Fueron éstas las primeras reses que llegaron a la tierra de Guayana, y a este vasco tenaz, modesto y olvidado, se debe tal esfuerzo.
Por allí van muchos hijos de Guipúzcoa, de Navarra, de Vizcaya, de Álava. Vera Ibargoyen va hacia El Dorado y deja una relación de su hazaña; Berrío y Oruña baja del Nuevo Reino y por el Orinoco busca también la ciudad de Manoa. Todo es sueño porque el siglo es sueño. Luego la acción de los vascos y de sus descendientes prospera en la llanura, en los numerosos hatos y pueblos que erigen junio a los ríos. A orillas del Orinoco y del Apurito, Juan Ochoa Gresala y Aguirre, caraqueño, descendiente de vascos, funda a Nueva Cantabria y crea riqueza. Otros surgen, crecen y pasan.
La Colonia agrupa entusiasmos, fija bases. Ola-varriaga estudia la economía venezolana, y su informe —aún inédito—. es fuente segura. La Guipuzcoana interviene luego y el cacao, el café y los cueros de res viajan al exterior. Con la afluencia de gente vasca, a partir de 1730. la economía cobra mejores impulsos y los libros llegan a escondidas. Surgen levantamientos contra el monopolio impuesto por la Guipuzcoana. el pueblo se agita, un canario alza los negros de Pana-quire, el gobernador Zuloaga defiende La Guaira del asalto de los piratas ingleses, y medio siglo después, el intendente José de Abalos, echa por tierra la Compañía
al crear el comercio libre.
Por esta época hay gente de ascendencia vasca, ya criolla, como los Bolívar, los y tantos, que miran, dentro de la inquietud universal de ser libres, con ansia, la llegada del siglo XIX. Durante la guerra de Independencia, confundidos con señoritos y mulatos, van los nuevos héroes. Un Francisco Iturbe libra a Bolívar de la muerte; un Mendoza alcanza la primera Presidencia de Venezuela. Urdaneta deja una lección de entereza; Arrioja es el que cierra desde Ca-bruta la tenaza con que Marino iba a estrechar la horda llanera de Boves. Y no es solamente en esta etapa de prueba donde a menudo aparecen los vascos. Fundidos a gentes del medio, la Colonia recoge los méritos y los errores de numerosos vascos que tienen responsabilidades de gobierno como Alquiza (hoy Sanchorquiz, un sitio en el antiguo camino de Caracas a La Guaira); Bastidas. Arguinzones, Alberro, Lardizábal, Arriaga, Zubillaga, Unzaga y Amezaga. Este último es el capitán general que pone en marcha la Capitanía General de Venezuela al dar cumplimiento a la real cédula de 1777. punto cabal de partida de nuestra fisonomía como entidad política.
Y los nombres no se extinguen porque les anima nn fuego seguro. Mientras un descendiente de vascos, un Urdaneta, cae fulminado cuando combatía con aliento popular en la tremenda lucha social que caracteriza la Federación, un Aurrecoechea Irigoyen, después de protestar cuando el general José Antonio Páez, ya ¿eniL inicia su dictadura, entrega su vida en Holguín. en 1861. defendiendo la libertad de Cuba.
Entre Ochandiano, trabajador en Cubagua en 1500 y el vasco que llega en este momento a Venezuela, no ha habido solución de continuidad. Como otros que vienen a dar lo mejor en la estructuración de la ^ enezaela futura, tal vez sean los vascos y sus descendientes los q*e más hondo han puesto a marchar entre nosotros esfuerzos y esperanzas.nacionalista. Uno hablaba desde la óptica española y el otro desde la perspectiva de Euskadi. Unos y otros hacían referencia a distintos gobiernos, a diferentes planes históricos, a expectativas encontradas de futuro, etc.
El exiliado vasco de ideología republicana se sentía primero español, aunque nunca renegaba de su condición de vasco. En algunos casos se llegó a un desconocimiento o a una indiferencia marcada entre unos y otros. Dos de los más grandes intelectuales que dio la cultura del exilio vasco en ese país fueron el navarro García Bacca y el donostiarra Eugenio Imaz, ambos con una encomiable labor intelectual y pedagógica en la universidad venezolana de Caracas. Ambos eran unos perfectos desconocidos en el ámbito del exilio vasco nacionalista. Estos últimos, los vascos nacionalistas, presentaban un sentimiento de etnia y de cultura tan marcado que a pesar de la distancia y del tiempo transcurridos permanecían fieles a la historia que motivó su exilio o el de sus padres. Se puede decir, sin olvidar ni degradar su amor y su entrega por la sociedad venezolana, que sentían y vivían en euskera y por Euskalerria. Un ejemplo claro era el Centro Vasco de Caracas.
Mientras los centros regionales eran lugares de encuentro y de pasatiempo de gentes muy variopintas, el Centro Vasco, -(En Venezuela sólo conocimos el de Caracas)-, era un espacio vivo de afirmación nacional. Era una especie de réplica en miniatura de un pueblo cualquiera del País Vasco.
Los elementos fundamentales de todo pueblo vasco están presentes en este centro: una capilla que hace las funciones de iglesia, unos jardines que representan la plaza, un frontón, una taberna que hoy denominaríamos pomposamente «restaurante» y una o unas salas de reunión que funcionan como lugar de debate y de decisiones, símbolo de la alcaldía. En este espacio vivo pero alegórico destacaban las fiestas folklóricas y las celebraciones religiosas.
Sin lugar a dudas, estos actos colectivos servían, -creo que siguen sirviendo-, para crear unos lazos de unidad y para potenciar el espíritu de nacionalidad. Las misas por los difuntos de la colectividad vasca o la celebración del día de San Ignacio con sus cantos y bailes son actos de afirmación nacional. En las reuniones gastronómicas se vuelve una y otra vez a los mismos temas, que en el fondo no sólo son obsesiones de la colectividad sino también signos de identidad. También observamos pequeños recelos, rivalidades más o menos marcadas, afanes de protagonismo, aunque nunca demasiado destacados, pero ante todo y sobre todo experimentamos las ganas de vivir, la necesidad de alegría y la afirmación de una colectividad como grupo nacional. Estas conductas no las encontramos en ningún sitio fuera del Centro Vasco.
Otro de los aspectos que nos llamaron poderosamente la atención fue la evolución ideológica de los descendientes del exilio vasco. Observamos que los hijos y los nietos del exilio republicano perdían poco a poco su relación e interés por el País Vasco. Los padres pudieron vivir el trauma de la ruptura con su tierra de origen pero ese sentimiento iba desapareciendo en los hijos y de forma ya clara en los nietos. Hijos y nietos, de manera más o menos acusada, veían el País Vasco con curiosidad, como la tierra de sus mayores. Sentían verdaderas ganas de conocerla pero no se daba una identificación basada en la responsabilidad.
Ellos eran venezolanos con cierto grado de interés por las cuestiones vascas. En el caso del exilio nacionalista, observamos un fenómeno muy diferente. Sin que se pueda defender grados de plena coincidencia, sí se puede hablar de tendencias manifiestas. Muchos de los hijos y de los nietos seguían manteniendo un espíritu de compromiso con la realidad vasca, centrada sobre todo en la cultura y en el folklore. Quién es capaz de pasar muchas horas del año aprendiendo euskera, ensayando cantos o danzas, leyendo libros e inclusos periódicos como medio de información o culturización, etc., revela un compromiso serio con el lugar de origen de esa lengua, de esos canciones, y de esa cultura.
Se puede decir que los hijos y nietos del exilio nacionalista mantienen la llama viva del amor y de la presencia del país de sus mayores. En cierto sentido, siguen viviendo el trauma del exilio como ruptura y como desposesión. En el caso de ese país, sin negar en ningún momento su ser y su compromiso con Venezuela, sienten la ausencia de esa otra tierra que constituye el país de sus mayores pero también el suyo propio.
Otro colectivo de la comunidad vasca venezolana lo formaba el elemento clerical. ¿Qué difícil era distinguir en estos grupos lo que era servicio vocacional o servicio obligado? El voto de obediencia oculta muchas realidades, claramente perceptibles en algunos casos y difusas en otros. Hablamos con curas y religiosos que habían sido destinados a ese país por la razón de defender la lengua o la cultura vascas. Cuando era niño, a todos estos hombres que salían de sus parroquias o de sus colegios para ir al extranjero para cumplir una labor sacerdotal se les denominaba misioneros. Pero dentro de la realidad misional se encendían verdaderos casos de exilio. Recuerdo entre otros el caso del jesuita Aguirre, creador de diversos colegios en la amplia geografía venezolana.
Otros casos eran más dudosos, difíciles de evaluar por la imprecisión en las afirmaciones de sus protagonistas. Otros, sin lugar a dudas, eran hombres vocacionados, preocupados por el hombre y deseosos de entregar su vida por los venezolanos como por los ecuatorianos, si su destino hubiera sido éste. El hecho de los sacerdotes y de los religiosos vascos, -comunidades de jesuitas, franciscanos, capuchinos, etc., etc.-, en los diferentes países latinoamericanos, especialmente en Venezuela, debería ser estudiado a fondo. Encontraríamos fuertes sorpresas, entre éstas casos sangrantes de exilio.
La cultura filosófica y literaria o especialmente la pintura en el campo de las artes están siendo estudiados con mayor o menor sistematicidad. Existe una preocupación seria por su recuperación y por su análisis. Sin embargo, nadie hasta ahora se ha dedicado a estudiar de forma ordenada la aportación de los vascos exiliados al mundo de la ciencia y de la técnica. Recuerdo con verdadera admiración figuras de gran relieve científico como el Hermano Ginés, José María Bengoa, etc. Había médicos, arquitectos, investigadores, etc., que merecerían una larga glosa sobre su actividad y sobre sus aportaciones, entre otras cosas, para que quedase memoria de su valía y de su entrega. Podría ser una tarea organizada desde ambas orillas para profundizar en la memoria real y verídica de nuestro pueblo.
Cuando escribo estas líneas, consciente de que tengo que poner punto final a esta «miscelánea de evocaciones», vuelvo a pensar, como lo hice en su día, en la realidad histórica que nos hizo ser un pueblo escindido, con un sector de la comunidad en el País Vasco y otro esparcido por la amplia geografía del mundo, pero en parte reunido en los diversos centros vascos del mundo entero. No olvido que los que tuvieron que salir por razones de la guerra formaban el núcleo central y mejor de nuestra sociedad. Me ha admirado siempre la dignidad humana y ia integridad moral de la conducta de casi todos ellos. ¿Cómo no recordar figuras como Toribio Echevarría, Vicente de Amezaga, Iñaki de Urreiztieta, Pelay Orozco, etc.? Si formamos parte de una misma comunidad y de un mismo pueblo, aunque nos encontremos esparcidos por tantas partes del mundo, cabría idear un plan de trabajo que nos acercara cada vez más, porque la hermandad cultural es la mayor fuerza de unidad y de progreso que existe. Si se da un potencial humano tan dinámico en las juventudes de esos lugares y de todos los centros vascos, sería ilógico e inadmisible que se perdiera esa fuerza de cultura y de unión por falta de medios y de proyectos.
Creo sinceramente que los gobiernos y las entidades públicas pertinentes, -¿por qué no también las privadas?-, deberían hacer un esfuerzo serio y continuado de atracción y sintonía con esos jóvenes y con dichas colectividades con planes de trabajo y de cultura que unieran en lo posible los diferentes grupos de la diáspora vasca.
Sería la mejor manera de mantener siempre viva la llama del sentimiento vasco que tan eficazmente encendieron y conservaron los representantes de nuestro exilio
Colonias de niños vascos 1936 – 1940 Francia y Belgica
Uno de los principales objetivos del Gobierno Vasco al crear estos centros fue la implantación en todos ellos de una enseñanza más o menos reglada que alcanzara a todos los niños. Es obvio la trascendencia que las autoridades otorgaron a la presencia de un elevado número de profesores y andereños junto a los niños evacuados. Todos ellos pasaron a ocuparse de la enseñanza de los pequeños refugiados tanto en los centros del Gobierno Vasco como en los creados por otras instituciones y organismos privados.
En este sentido tenemos que destacar la labor docente desarrollada en la colonia establecida en la "Citadelle" de Donibane-Garazi. Su importancia dentro del exilio infantil vasco no viene determinada exclusivamente por ser la colonia que mantuvo de forma estable un mayor número de niños, sino también porque este centro se constituyó en un verdadero foco educativo y de formación cultural vasco. La colonia acogió en su seno a numerosas personalidades de la cultura vasca y contó con un plantel de profesores, andereños y religiosos, de gran nivel en sus respectivos cometidos. Vicente Amézaga, Director de Primera Enseñanza del Gobierno Vasco, fue el primer director de la colonia y tuvo bajo su responsabilidad la coordinación del numeroso grupo de educadoras allí destinadas.
La mayor parte de ellas habían sido profesoras con anterioridad en diversas Escuelas de Euzkadi, Escuelas Nacionales... y ya conocían a la mayor parte de los niños.
Casi dos terceras partes de los niños de esta colonia eran católicos practicantes y existía también un elevado índice de euskaldunes, ya que muchos niños habían formado parte de las Escuelas de Euzkadi; el resto procedían en su mayor parte de familias vascas nacionalistas66. Los niños allí albergados fueron repartidos por sexos, edades y también por su conocimiento o no del euskera, lo que permitió la constitución de varios grupos y diversas clases en función de ambos aspectos. Había clases en euskera y también en español, además se establecieron numerosos niveles de educación, desde la enseñanza básica hasta la implantación de una sección de talleres para jóvenes, en lo que podríamos calificar como una iniciación a la Formación Profesional, para los chicos mayores de catorce años.
El resto de centros infantiles, a los que nos hemos referido anteriormente, pusieron en funcionamiento un esquema similar, aunque el menor número de niños no permitió la creación de grupos tan homogéneos en cuanto a la edad o el sexo como los creados en la "Citadelle"
Uno de los principales objetivos del Departamento de Leizaola en materia de educación, la extensión de la enseñanza del euskera en las colonias infantiles, se vio muy condicionado por la falta de un programa educativo elaborado que unificara los criterios de los educadores de las distintas colonias y, sobre todo,, por la falta del material necesario, especialmente de manuales de gramática Pese a estas limitaciones, en algunas de las colonias infantiles organizadas por el Gobierno Vasco hubo maestros y filólogos con una gran iniciativa personal que trataron de compensar con ilusión y esfuerzo esta ausencia del material mínimo imprescindible. Este fue el caso, entre otros, de Jerónimo de Olaizoía, director de la colonia infantil de Berga en Cataluña, al que ya nos referimos anteriormente, y de Mikel Arruza, "Arrugain", pedagogo y profesor de euskera, colaborador habitual de. numerosas revistas euskaldunes y autor de diversos manuales de esta lengua como Método práctico para aprender Vascuence (1925)" y Euskeraz ikasteko bidé erraza (1934), que impartió clases en la colonia de la "Citadelle".
La cultura vasca tradicional, en sus múltiples manifestaciones, tuvo un enorme impulso dentro de las colonias infantiles con el objetivo de educar a los niños en la tradición y el folklore. En la mayor parte de estas colonias se crearon numerosos coros y grupos de baile capaces de interpretar las distintas danzas vascas, grupos que realizaron numerosas actuaciones tanto dentro como fuera de las colonias en pequeñas giras que tuvieron como escenario principal el País Vasco francés y las zonas próximas69.
Dentro de este marco cultural con participación infantil cabe destacar el papel desempeñado por el grupo infantil "Elai-Alaí". Esta formación creada en 1925 por su director, Segundo de Olaeta, estaba integrada por niños procedentes de Gernika. Fue precisamente su origen y la capacidad evocadora del mismo lo que impulsó al Lehendakari Aguirre a decidir su salida hacia Francia como vehículo para dar a conocer a Europa una imagen de los vascos alejada de la que por entonces impulsaban los franquistas.
El grupo que se trasladó a Francia estuvo formado por 48 niños. Su primera residencia se estableció en la "Cítadelle" de St-Jean-Pied-de-Port, con posterioridad se trasladaron a Suresnes y finalmen-" te a Bry-sur-Marne, en las cercanías de París, donde ocuparon un verdadero palacio70. "Elai-Alai", junto al coro "Eresoinka", formado en su mayor parte por personas adultas, actuó en diversos teatros y escenarios al aire libre de Francia, con gran éxito y una buena acogida entre los críticos de la prensa, como quedaba reflejado constantemente en Eusko-Deya, el órgano de prensa del Gobierno de Euzkadi en Francia.
La religión también tuvo una presencia considerable en las diferentes colonias infantiles del Gobierno Vasco, como un elemento más de la vida cotidiana, especialmente en aquellas colonias dependientes del Departamento de Leizaola como la colonia de la "Citadelle" de Donibane-Garazi. En este centro la misa y el rosario eran diarios y durante el período que permaneció activa la colonia fueron muchos los niños que celebraron allí su primera comunión
No obstante la importancia que tuvieron las actividades religiosas en la colonia de la "Citadelle", con varios oficios religiosos a lo largo del día, no es extensible al resto de colonias e incluso hubo casos en los que la situación fue completamente opuesta como ocurrió en la colonia de Orthez donde predominaba un ambiente laico. Incluso llegó a prohibirse durante algún tiempo la asistencia a misa de los niños y andereños, aunque ciertamente esta situación fue transitoria73. De forma genérica podemos señalar que hubo una gran tolerancia en cuanto a las prácticas religiosas como ya había ocurrido en el País Vasco durante la guerra
.
A finales de junio el número total de niños que habían salido del País Vasco en las evacuaciones infantiles organizadas desde el mes de marzo se elevaba a 20. 854, como puede verse en el cuadro incluido a continuación.
Cuadro N. 1) Niños vascos evacuados en las expediciones infantiles entre marzo y junio de 1937.
|
Barco
|
Fecha salida
|
Puerto llegada
|
N° de niños
|
|
"B3anche"/"CampbeH"
|
20-UI-1937
|
St-Jean-de-Luz
|
450
|
|
"Habana"
|
6-V-1937
|
La Pallice
|
2.273
|
|
"Gpizeko Izarra"
|
6-V-1937
|
Pauillac
|
163
|
|
"Carimare' Y'Margaux" , "Cháteau-Palmer"
|
9- V- 1937
|
Pauillac
|
500
|
|
"Habana"
|
Í6-V-1937
|
Pauillac
|
2.185
|
|
"Habana"
|
21-V-1937
|
Southampton
|
3.861
|
|
"Cabo Corona"
|
22-V-1937 .
|
La Pallice
|
737
|
|
"Habana"
|
l-VI-1937
|
La Pallice
|
2.318
|
|
. "Habana"
|
6-VI-1937
|
La Pallice
|
2.337
|
|
"Goizeko-Izarra' '
|
10-VI-1937
|
Bayonne
|
139
|
|
"Goizeko-Izarra"
|
13-VI-1937
|
Bayonne
|
131
|
|
"Habana"
|
13-VI-1937
|
Pauillac
|
4.500
|
|
"Ploubazlanec"
|
13-VI-1937
|
Panillac
|
300
|
|
"Álice Marie"
|
15- VI- i 937
|
La Pallice
|
150
|
|
''Ploubazlanec"
|
23^VI-1937
|
Pauillac
|
800
|
Cuadro N° 2. Número de niños vascos evacuados a los distintos países en las expediciones infantiles entre marzo y junio de 1937.
|
País de llegada
|
N° de niños
|
|
Francia
|
15.383
|
|
Gran Bretaña
|
3.861
|
|
URSS
|
1.610
|
|
Total
|
20.854
|
Balance de la Evacuación
Después del análisis en profundidad que hemos realizado podemos afirmar que entre los meses de marzo y octubre de 1937 fueron expatriados más de 32.000 niños vascos.
En el período de las evacuaciones infantiles, entre los meses de marzo y finales de junio de 1937, salieron hacia el extranjero 20.854 niños. A Francia llegaron 15.383, a Gran Bretaña 3.861 y a la URSS 1.610.
Después de la caída de Bilbao, el acercamiento a las cifras de niños vascos evacuados desde los puertos cántabros y asturianos, desde finales de junio hasta octubre, plantea mayores dificultades, ya que -como hemos señalado a lo largo del estudio- en ocasiones las relaciones de barcos sólo reflejan el número de pasajeros y no distinguen entre refugiados vascos, cántabros o asturianos, aspectos todos ellos que pueden inducirnos a error.
Para solventar estas limitaciones hemos estudiado los datos referentes a la edad y a la procedencia de los integrantes de un buen número de expediciones. SÍ nos centramos en los listados de los viajes realizados a lo largo del mes de agosto, observamos cómo el porcentaje medio de niños vascos presentes en los mismos se sitúa en torno al 30 % (31.34) del pasaje
Resulta pues evidente la elevada presencia de niños vascos en las expediciones realizadas a lo largo de ese mes, presencia que no fue menor a lo largo del mes de julio a tenor de las informaciones de la prensa y de las fuentes francesas que señalan la presencia mayoritaria de niños y mujeres. Con estas premisas, sin pretender hacer un dogma de las cifras, creemos que el número de niños vascos evacuados desde finales de junio hasta octubre puede situarse por encima de los 11.000 niños.
En conjunto, entre los meses de marzo y octubre desembarcaron en las costas francesas más de 26.000 niños vascos. En Francia permanecieron 22.800, aunque nunca llegaron a coincidir en el tiempo tal número de niños sobre territorio galo. A Bélgica llegaron de forma escalonada 3.278 niños; alrededor de 250 pequeños fueron acogidos en Suiza y otros 100 más en Dinamarca.
Los barcos estudiados son los siguientes: "Marvia" e! 4 de agosto 539 niños/2.600 refugiados (20,7%). "Pilton" el 8 de agosto 928 niños/2.424 refugiados (38,2%), "Bramden" el 10 de agosto 295/743 refugiados (39,7%). "Stanwool" ell 1 de agosto 401/1.350 refugiados (29,7%), "Nausea Vale" el 17 de agosto 853/2.331 refugiados (28.4%). En total 3.016 niños evacuados en estas cinco expediciones.
La cifra final de 32.000 niños expatriados a lo largo de 1937 supone en términos globales casi el 20% (19,64) de la población infantil, entre 5 y 14 años, residente en 1930 en las provincias de Bizkaia y Gipuzkoa. Si tenemos en cuenta que la mayor parte de los niños evacuados estaban comprendidos en la banda de edad que va desde los 5 a los 12 años el porcentaje de población evacuada sobre la población total de esas edades se elevaría al 24,11%. Por todo ello podemos afirmar que al menos un 20% de la población infantil vasca que se vio afectada por la guerra fue evacuada al extranjero para evitar sus dramáticas consecuencias
Muchos de esos niños viajaron a Venezuela en los años 1939 y 1940, donde re hicieron sus vidas de adultos, y sus descendientes que nacieron en Venezuela
Amézaga Aresti, Vicente:
Director de Primera enseñanza del Gobierno Vasco.
Primer director de la colonia la "Citadelle" de Saint-Jean-Pied-de-Port, 1937
17-! ) Emigración vasca. Ciudadanos vascos entrados en Francia
|
BARCO
|
salida
|
FECHA
|
LLEOADA
|
PERSONAS
|
|
"Marrakech"
|
Santander
|
20-06-37
|
La Pallíce
|
1.500
|
|
"Marión Moller"
|
Santander
|
24-06-37
|
La Paílice
|
1,800
|
|
"Kenfig-Pool"
|
Santander
|
02-06-37
|
Pauillac ;
|
. .2,000
|
|
"Candlestcme Castle"
|
Santander
|
03-07-37
|
Pauillac
|
1,600
|
|
"Keílwyn" :
|
Santander
|
03-07-37
|
St-Nazaire
|
1.000
|
|
"Molton"
|
Santander
|
05-07-37
|
Pauílfac
|
2.000
|
|
"Stancroft"
|
Santander
|
05-07-37
|
Pauillac
|
1.500
|
|
"Perros Guirec"
|
Santander
|
0ó-07-37
|
St-Nazaire
|
1.100 |
|
"Sarastone" |
Santander
|
09-07-37
|
St-Nazaire -
|
2.500
|
|
"Pilton"
|
Santander
|
09-07-37
|
St~ Nazaíre
|
2.000
|
|
"Marvia"
|
Santander
|
12-07-37
|
Pauillac
|
2.600
|
|
"Stanwoor
|
Ribadesella
|
17-07-37
|
Pauillac
|
850
|
|
"Kellwyn"
|
Ribadesella
|
2G-07-37
|
Pauiflác
|
1.000
|
|
"Alice Marie' •
|
Santander
|
22-07-37
|
Pauillac
|
1,460
|
|
"MaoGregor"
|
Santander
|
23-07-37
|
Pauillac
|
1.420
|
|
"Sarastone"
|
Gijón-Musel
|
28-07-37
|
Pauillac
|
2.000
|
|
"Bramden"
|
Gijón-Musel
|
28-07-37
|
- Nantes
|
1.000
|
|
"Thorpebay"
|
Ribadesella
|
31-07-37
|
Pauillac
|
1.750
|
|
"Stangrove"
|
Ribadesella
|
0l-08-37
|
Pauiüac
|
500
|
|
"Jacobus"
|
Gijón-Musel
|
02-08-37
|
St-Nazaire
|
1.200
|
|
"Marvia"
|
Santander
|
04-08-37
|
Pauillac
|
2.600
|
|
"Pilton"
|
Aviles
|
08-08-37
|
Pauillac
|
2.000
|
|
"Bramden"
|
Aviles
|
10-08-37
|
Pauillac
|
1.000
|
|
"Stanwool"
|
Ribadesella
|
10-08-37
|
Pauillae ;
|
1.350
|
|
"Kenfig^Pool"
|
Santander
|
12-08-37
|
St-Nazajre -
|
1.200
|
|
|
|
|
|
|
|
Pvíaevia . |
Ribadesella
|
13-08-37
|
PauÜIac
|
2.400
|
|
"StatigrQVe |
Ribadesella
|
15-08-37
|
Nantes
|
650
|
|
"BranhlíF
|
Gijón-Musel
|
16-08-37
|
Pauillac
|
L25G
|
|
"M-a^sea-Vale
|
Aviles
|
17-08-37
|
Pauiílac
|
3,000
|
|
"Thorpebay
|
Santander
|
Í9-08-3?
|
Pauillac '
|
2.100
|
|
"Seven -Seas* Spray"
|
Aviles .
|
22-08-37
|
Pauillac
|
2.000
|
|
"Man"
|
Ribadesella
|
25-08-37
|
Pauillac
|
3.000
|
|
"San;Martín"
|
Santander
|
25-08-37
|
Pauillac
|
185
|
|
"Gánguil Raos"
|
Santander
|
25-08-37
|
Pauillac
|
814
|
|
Diversos .pesqueros
|
Santander
|
25-08-37
|
Pauillac
|
2.075
|
|
"Stanwool"
|
Gijón-Musel
|
31-08-37
|
Pauillac
|
1.441
|
|
"Bratádén"
|
Gijón-Musel
|
31-08-37
|
Pauillac
|
915
|
|
"Síaiígrove"
|
Ribadesella
|
2-09-37
|
Pauillac
|
1,928
|
|
"Staogrbve"
|
Ribadesella
|
6-09-37'
|
Pauillac
|
3.-143
|
|
"M'ieíes''
|
Gijón-Musel
|
6-09-37 .
|
Pauillac
|
2.000
|
|
"Stanfrove"
|
Ribadesella
|
10-09-37
|
Pauillac
|
850
|
|
"Ceíta"
|
Gijón-Musel
|
11-09-37
|
Pauillac
|
846
|
|
"Santiago López"
|
Gijón-Musel
|
11-09-37
|
PauiÜac
|
2.780
|
|
"StaEñbrídge" |
Ribadesella
|
18-09-37
|
Pauillac
|
601
|
|
"Bramifetf-
|
Aviles
|
21-09-37
|
Pauillac
|
1.577
|
|
"Margare! Rose"
|
Aviles
|
24-09-37
|
Pauillac
|
477
|
|
"Mydol"
|
Gijón-Musel
|
24-09-37
|
Pauillac
|
'3.354
|
|
"Hillferir
|
Gijón-Musel
|
27-09-37'
|
Pauillac
|
2.200
|
|
"Staaray;"
|
Gijón-Musel
|
28-09-37
|
Pauillac
|
1,740
|
|
"Stanray" .
|
Gijón-Musel
|
09-10-37
|
Pauillac
|
1,700
|
|
"Stangro-ve"
|
Gijón-Musel
|
09-10-.37
|
Pauiflac
|
700
|
|
"Kelíwyn"
|
Gijón-Musel
|
11-10-37
|
Pauillac
|
4.000
|
|
"María Sanfeste"
|
Gijón-Musel
|
23-10-37
|
Pauillac
|
659
|
|
"Pesquero Alfredo"
|
Aviles
|
23-10-37 -
|
Pauillac
|
215
|
|
"Pesquero Alfonso"
|
Aviles
|
23-10-37
|
Pauillac
|
255
|
|
"Cervariies"
|
Gijón-Musel
|
23-10-37
|
Pauillac
|
291
|
|
BARCO
|
SALIDA
|
FECHA
|
LLEGADA
|
FERSONAS
|
|
"María Elena"
|
Gíjón-Museí
|
23-10-3? .
|
Pauiliac
|
1.800
|
|
"Manuel"
|
Giján-Museí
|
24,10-37
|
Paitillac
|
254
|
|
"Rubio"
|
Villaviciosa
|
24-10-37
|
Paufflae
|
130
|
|
"Plutoii"
|
Gijón-Musel
|
24-10-37
|
Pauillac
|
184 |
|
"Stangrove"
|
Gíjóa-Músel
|
24-10-37
|
Patífflac
|
706 |
|
"Branden"
|
Gijón-Müsel
|
24-10-37 ;
|
Pauillae
|
250 |
|
"Branfeill"
|
Gijón-Musel
|
24-10-37
|
Patiiüac
|
598
|
|
"HiTlferíi"
|
Gijoíi-Musel
|
24-10-37
|
Pauiílac
|
300
|
El informe final revela los siguientes datos sobre las evacuaciones por vía marítima en 1937
.
|
PUERTO BE LLEGADA
|
NUMERÓ DE PERSONAS
|
|
Pauillac
|
84.111 |
|
LaPallice
|
21635 |
|
.St-Nazaire
|
9.000
|
|
Nantes
|
1.650 |
|
Vesrdon
|
350
|
|
N° DE PERSONAS EVACUADAS
|
116.746 |
17-2) Repatriacion de niños vascos a Euskadi
Desde 1937 hasta 1944, fueron repatriados desde Francia de forma controlada un número superior a los ocho mil niños. A esta cifra hay que añadir los que regresaron al País Vasco y a Cataluña por el "refoulement" de 1937 que afectó a más de once mil niños que se encontraban refugiados en Francia junto a sus familiares.
Las repatriaciones posteriores
Pese a todo el proceso descrito, a principios de 1940 todavía se encontraban en Francia un grupo importante de niños vascos y del resto de España que las autoridades franquistas, en informes secretos, cifraban en torno a diez mil47. Durante los meses, e incluso los años siguientes las repatriaciones continuaron aunque con una menor regularidad, produciéndose
En 1940 llegaron a Irún, 502 niños vascos, 173 de elJos en el mes de junio
Número de niños vascos repatriados de Francia a lo largo de 1939.
|
Mes
|
N° de niños
|
|
Abril
|
940
|
|
Mayo
|
641
|
|
Junio
|
168
|
|
Julio
|
287
|
|
Agosto
|
164
|
|
Septiembre
|
1.045
|
|
Octubre
|
2.281
|
|
Noviembre
|
669
|
|
Diciembre
|
1.092
|
|
Total año 1939
|
7.287
|
Repatriacion de niños vascos desde Belgica, total de 1.704 niños hay que añadir los 46 que regresaron a lo largo de 1938 por mediación de la Cruz Roja, lo que eleva a 1.750 el número de total de menores repatriados por estas organizaciones entre 1937 y 1939.suman un total aproximado de 2.900 niños
El primer contacto con la nueva realidad se producía precisamente en la frontera, en la mayor parte de los casos en Irún. Era allí donde los niños recibían las primeras impresiones de un país que habían abandonado dos o tres años antes. La llegada al puesto fronterizo y el primer contacto con el territorio vasco aparecen en la memoria como un verdadero punto de inflexión en la experiencia vivida, y constituye un momento clave en la memoria del exilio infantil vasco ya que marca un antes y un después.
CAPITULO - 1
Diaspora vasca America Siglo XX (Venezuela) 1939
Los intelectuales venezolanos y el caso vasco.................................
2 El informe de Gonzalo Salas.............................................................
3 La reacción vasca..............................................................................
4 Un acuerdo restringido.......................................................................
5 los Primeros Viajes.............................................................................
6 La aventura del Donibane y del Bigarrena..........................................
7 La emigración desde Santo Domingo.................................................
8 Los primeros empleos.........................................................................
9 La Asociación Vasca de Socorros Mutuos..........................................
10 Pesquerías vascas del Caribe........................................----..................
11 La visita del presidente vasco – Jose Antonio de Aguirre.................
12 La unidad vasca................................................................................
13 Euzko Gaztedi...................................................................................
14 La Delegación del Gobierno Vasco...................................................
15 El Centro Vasco de Caracas, Inauguración y legalización................
15 1 De Truco a Balconcito....................................................................
15 2 los invitados:...................................................................................
16 El mundo de la posguerra.................................................................
17 Una nueva inmigración.....................................................................
18 En El Paraíso...................................................................................
19 Inauguracion del Centro Vasco Caracas El Paraiso........................
1 Palabras Lendakari de Euzkadi José Antonio Aguírre...................
2 Palabras de Jesús de Galíndez....................................................
20 Los Centros Vascos del Interior.........................................................
20 1 Barcelona Puerto La Cruz..............................................................
20 2 Valencia-Carabobo.........................................................................
20 3 El Tigre...........................................................................................
20 4 Maracaibo'ko Euzko Alkartasuna...................................................
20 5 Cumaná..........................................................................................
20 6 Ultimo viaje Jose Antonio Aguirre al Centro Vasco Caracas.........
21 Otras instituciones.............................................................................
22 Medios de comunicación vascos......................................................
23 Revista «Euzkadi» de Caracas.........................................................
24 Prensa comunitaria...........................................................................
25 Publicaciones del Gobierno Vasco....................................................
26 Euzko Gaztedi, punto de referencia..................................................
26 1 Acta Inicial De Euzko Gaztedi........................................................
26 2 Presidentes De Euzko Gaztedi De Caracas..................................
27 Frente Nacional - en la prensa.........................................................
27 1 La prensa de ETA..........................................................................
27 2 Otras publicaciones.......................................................................
27 3 Euzko-Deia.....................................................................................
27 4 Radio Euzkadi-La Txalupa.............................................................
28 Una breve reseña del Centro Vasco de Caracas..............................
28 1 Ikastola del Centro vasco de Caracas,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,
29 Instituto Simon Bolivar.......................................................................
30 Los Marinos Vizcainos.......................................................................
31 Pablo Mandozen, conocido con el nombre de «Hermano Ginés.....
32 Gente del Petroleo............................................................................
33 El arduo camino del Exilio.................................................................
34 Aporte a la cultura vasca y universal Centro Vasco Caracas............
34 1 Conferencias dictadas en el Centro Vasco de Caracas1961.........
34 2 Articulos de prensa publicados en la Prensa Nacional..................
34 3 Publicacion en Revistas especializadas en Venezuela..................
34 4 Libros publicados en Venezuela - Vicente Amezaga Aresti...........
34 5 Traducciones a el Euskera directamente desde 6 idiomas............
35 Universitarios e intelectuales vascos en Venezuela,.........................
36 Artistas y arquitectos.........................................................................
37 El deporte Vasco en Venezuela........................................................
37 1 El Deportivo Vasco.........................................................................
37 2 Historial de las XII Series Internacional De Jai Alai De Caracas....
38 La Resistencia...................................................................................
39 Centro Vasco De Caracas - una reseña.......................................
40 Vigencia de los Centros vascos en Venezuela................................. ,
40 1 Folklore...........................................................................................
40 2 Pizkunde, Txinpartak, Veneuska....................................................
41 Constructores y capitanes.................................................................
42 Sacerdotes Vascos en Venezuela.....................................................
42 1 Diócesis Misionera.........................................................................
42 2 Los Valles del Tuy...........................................................................
42-3 Tema religiosos en Venezuela.......................................................
42 4 La Iglesia.......................................................................................
42 5 Los malos augurios de Isaías Atxa.................................................
42 6 La labor en favor del euskera de los Padres..................................
42 7 Un cambio de planteamiento..........................................................
42 8 Gestiones en Caracas. Evidencia..................................................
43 Médicos Vascos en Venezuela..........................................................
43 1 Médicos vascos llegados a Venezuela en los años 1.938-39-40...
44 Influencia vasca en la arquitectura venezolana................................
45 Arte Vasco en Venezuela...................................................................
46 Imprenta, literatura, periodismo.........................................................
47 Un Antropólogo Llamado Barandiaran..............................................
48 Distinciones Que Honran Al Centro Vasco De Caracas....................
49 Como nos ven a los vascos en Venezuela........................................
50 Apéndice............................................................................................
51 Algunos Relatos y vivencias personales...........................................
51 1 1939-1940 Exiliadoe en el barco - La Salle...............................
51 2 A Un Caserío En Aizarnazabal.......................................................
51 3 Arozena Gomendio Andoni............................................................
CAPITULO - 1
Diaspora vasca America Siglo XX (Venezuela) 1939
Al estallar en 1936 la guerra civil española, en Venezuela se viven los albores de la presidencia del general López Contreras, después de veintisiete años de la dictadura feroz del general Juan Vicente Gómez. Según el historiador venezdíafto Guillermo Morón, el régimen del general López Contreras: «no fue de realizaciones y reformas ingentes, sino de humanización de la política, de ponderado equilibrio, de juridicidad y asentamiento de la moral pública, sin injusticias excesivas ni criminal represión. Su lucha contra el comunismo no fme exagerada con venganzas ni persecuciones inútiles» (1). Se producen momentos de euforia a raíz de la salida de las cárceles de los presos políticos y el establecimiento de la libertad de prensa
.
Como ocurre en la mayor parte de los países americanos, ante la guerra civil la opinión pública se divide. La mayor parte de la prensa -encabezada por La Esfera y La Religión- y sectores mayoritarios de la jerarquía católica (especialmente los relacionados con los centros de enseñanza) se posicionan a favor de los franquistas.
Sin embargo, tras la muerte del dictador, renace en Venezuela una nueva prensa, francamente democrática, cuyo mayor exponente era el diario Ahora, que dirigía Luis Barrios Luz, El Universal, de Luis Teófilo Núñez y El Heraldo, de Ramón David León. Este último sector, junto a lo más destacado de la intelectualidad venezolana -que había sufrido las iras de Gómez- están, desde el primer momento, con el Gobierno legítimo de la República. Y todo esto ocurría, como señala Arturo Uslar Pietri, «mientras la pugna política se encrespaba y las impaciencias se enardecían»
Por su parte, el periodista Alfredo Tarre «Sanín» afirma que «la contienda armada en la península tuvo una enorme influencia en la política venezolana (...): contribuyó a hacer más tensa la situación en Venezuela y a dividir aún más a los izquierdistas y las derechas en el país»
.
La polémica mundial que sigue al bombardeo de Guernica en 1937 también tiene eco en Venezuela. La mayor parte de los diarios reproducen las informaciones que llegan a través de las agencias y servicios internacionales de prensa, sobre todo United Press. Tanto El Heraldo, Ahora, El Universal, como La Esfera o la revista Élite dan, en un primer momento, la información gubernamental. Es decir, que Guernica -considerada «ciudad santa» de los vascos- había sido destruida por aviones alemanes e italianos al servicio de los franquistas. Es cierto que dichas informaciones no tienen el mismo tratamiento.
La Esfera, si bien informaba el 29 de abril que «los aviones rebeldes efectuaron dos incursiones que incendiaron la población de Guernica», dos días más tarde se hacía eco de un despacho fechado en Salamanca -sede del cuartel general de los facciosos-, señalando que: «los rebeldes declaran que los fugitivos vascos informan que los leales incendiaron a Guernica mientras que los insurgentes estaban a quince kilómetros de la población» (5). Sin embargo, va a ser La Religión el que mantenga con más ahínco estas tesis. Hay que recordar que este diario ofrecía, casi exclusivamente, las notas oficiales proporcionadas por el servicio de propaganda franquista, bajo el título genérico «Comunicados oficiales de la Guerra Civil Española». En la edición del día 29 de abril de 1937 se ofrecían tres despachos, fechados en Salamanca, que daban las siguientes versiones: «Los nacionalistas (franquistas) desmienten una infamia de Aguirre sobre un supuesto bombardeo del Santuario de Guernica» (...) «El general Franco demuestra que la aviación nacionalista (facciosa) no ha volado por el mal tiempo ni el 26, ni el 27, ni el 28 del actual» (...) «Son criminalmente falsos los informes de procedencia separatista, de que nuestras fuerzas aéreas han bombardeado Guernica» (6). Por si esto fuera poco, el 1 de mayo difundía una «Crónica de Alemania», en la que se hablaba de la «indignación por la campaña inglesa sobre la destrucción de Guernica»
Lógicamente, los diarios liberales mantienen la versión -que se demostraría como la verdadera- de que Guernica fue destruida por Franco. Ahora, que además cuenta con servicios especiales del Herald Tribune, mantiene durante varios días el tema en su primera página. Habla de «infernal efecto de las bombas», del «desastre vasco causado por alemanes e italianos», de «la calumnia franquista»
El Universal informa: «Guernica, lugar y símbolo de las tradiciones vascas, reducido a escombros por un bombardeo aéreo». Asimismo ofrece el testimonio del canónigo Alberto de Onaindia, asesor del presidente José Antonio de Aguirre sobre el bombardeo (9). Por su parte, la revista Élite ofrece un reportaje gráfico, hablando de «espantosa desolación en Guernica»
Para remarcar aún más aquella pugna, en 1937 se produce lo que algunos historiadores califican de «reacción gomecista».
Es decir, una vuelta a algunos valores que caracterizaron la dictadura del general Gómez, especialmente en sus contenidos anticomunistas . En este sentido no hay que olvidar que, para algunos sectores, la guerra civil española se planteaba como una «cruzada» contra el comunismo
.
Los intelectuales venezolanos y el caso vasco
En los países del Cono Sur americano (Uruguay, Chile y Argentina) existía desde antiguo una fuerte minoría vasca organizada, tanto desde el punto de vista social como del político o cultural. Asimismo hay Centros Vascos en Cuba, México y Estados Unidos. No así -al menos, aparentemente- en Venezuela.
De tal forma que, en 1874, el historiador Arístides Rojas se quejaba de que en el siglo XIX no se hubiese producido -al contrario de lo que ocurría con los países citados- una emigración vasca significativa a Venezuela. Los vascos, como hemos visto, por un lado, habían racionalizado el comercio a través de la Compañía de Caracas («La Guipuzcoana»), y por otro lado habían introducido en el país las ideas ilustradas y liberales que marcaron el proceso liberador del XIX
En 1936 existía entre algunos de esos intelectuales progresistas una cierta conciencia de origen, avivada, sin duda, por los períodos de vacaciones en Biarritz, en el País Vasco-continental. Éste sería el caso de Simón Gonzalo Salas, Carlos Enrique Aranguren, los hermanos Arraiz, Aguerrevere, Ibarra... Quizás por ello no extrañe la especificidad vasca del exilio republicano en Venezuela
.
En aquellos días Rafael Pizani era un joven abogado destinado como secretario de la Embajada de Venezuela en Bélgica. En 1937 llegaban a aquel país los primeros niños refugiados vascos (15). Desde el primer momento, su esposa, Cecilia Uzcategui, comenzó a asistir a aquellos niños, especialmente en los problemas relacionados con el idioma francés. Ante aquella situación dramática, Pizaní convence al embajador para que realice gestiones cerca de su Gobierno, para que éste aceptase recibir a algunos de aquellos niños en Venezuela.
El Ministerio de Negocios Extranjeros traslada la petición al de Agricultura -del que depende la Dirección Técnica de Inmigración-, Sin embargo, el titular de este último Ministerio, Alfonso Mejía, era un hombre muy conservador. La respuesta a la petición de Pizani tardará dos meses en llegar a Bélgica. En ella, su ministro, Esteban Gil Borges, haciéndose eco del dictamen de Mejía no recomendaba la inmigración de niños vascos porque podían introducir en el país «la ideología comunista». Ni qué decir tiene que, por ejemplo, aquellos niños habían salido al exilio acompañados de sacerdotes y, en el caso concreto de Bélgica, asistidos por el arzobispo católico de Malinas, Monseñor Van Roey
.
En septiembre de 1938, tras renunciar a un puesto en la Legación de Berlín, Rafael Pizani regresaba a Venezuela.
Para entonces se había creado en el país un grupo de presión a favor de la inmigración vasca formado por intelectuales como Miguel Otero, Andrés Eloy Blanco, Jóvito Villalba o los ya citados Arraiz, Gonzalo Salas y Pizaní. Durante meses van a realizar una intensa campaña en la prensa y en la Universidad
No van a ser éstas las únicas gestiones. El embajador de Venezuela en Cuba, Alberto Smith Zarraga, amigo personal de un exiliado vasco, el doctor Luis de Aranguren, realiza gestiones directas con el general López Contreras con los mismos fines señalados anteriormente
Dentro de esa campaña, el 14 de mayo de 1938 el doctor Simón Gonzalo Salas presenta un informe titulado Inmigración Vasca para Venezuela. Parte de ese informe será editado en forma de folleto del que se hace una tirada de 20.000 ejemplares. El informe de Gonzalo Salas dará lugar a duras críticas de los periódicos falangistas, caso del diario Hierro de Bilbao.
2 El informe de Gonzalo Salas
En 1938 se producen dos hechos de singular importancia. Por un lado, Venezuela reconocía el Gobierno de Burgos (franquista). Por otro, se aprueba el Plan Trienal que va a marcar la actividad del régimen de López Contreras en los próximos años. En el Punto 7 de ese plan se decía: «Nuestra demografía es estacionaria y por consiguiente necesita aportes de sangre nueva que promuevan su favorable crecimiento. Venezuela no será jamás un gran país sin un paralelismo armonioso entre su potencialidad económica y el factor humano».
Con la puesta en marcha de este plan se creaba el Instituto Técnico de Inmigración y Colonización
.
En este marco se produce el informe del doctor Gonzalo Salas. Este parte de la premisa de la necesidad que tenía Venezuela de una inmigración, proclamada en todos los medios de comunicación y recogida en el plan a que hacíamos alusión: «Ésta -se dice en el informe- es una verdad tan clara y precisa que no necesita haberse repetido escuetamente tantas veces.
Es una verdad que está tatuada en la conciencia nacional. Y en realidad que no puede ser de otra manera si se piensa que sólo constituimos -después de un análisis frío y ecuánime- una escasa guarnición de hombres, tarados en su gran mayoría, biológica y espiritualmente, cuya finalidad se ha concretado desde 1830 para acá, a sostener -aún deficientemente- la integridad política y territorial de la Nación. La inmigración es pues una necesidad que no admite discusión; y no la admite, porque si no nos decidimos a afrontar el problema y a resolverlo -de manera metódica y racionalizada- tal vez estemos condenados a desaparecer del concierto de los pueblos libres. Se me excusará esta dureza de expresión.
Me expreso así porque creo actuar en un país donde si todos sus problemas fueran analizados al desnudo, muy otra sería su suerte».
Simón Gonzalo Salas defendía una emigración étnicamente homogénea y políticamente moderada (que debía, por un lado, compensar el temprano reconocimiento del régimen franquista y, por otro, no avivar las iras de los influyentes sectores anticomunisías). Se daba cuenta de que una inmigración incontrolada podría hipotecar el país y ponía, como ejemplos negativos, los de Argentina y Brasil. Por el contrario, era partidario de lo que calificaba como experimento australiano, «Al poblar -decía- debemos hacerlo con la idea de nacionalizar.
Para ello nada mejor que hacer la empresa con elementos fácilmente adaptables a nuestra lengua, religión y costumbres, y a nuestro medio ambiente (...). La selección del emigrante es la clave del éxito, sobre todo tratándose de nacionalidades como la nuestra». La inmigración incontrolada (especialmente la escandinava y alemana) había sido un fracaso: «la mayoría regresó de inmediato o esperó a explotarnos para hacerlo. En su casi totalidad la inmigración de puertas abiertas está integrada por mercaderes u otros indeseables que miran al indoamericano despectivamente» (
.
En un momento de su informe, Simón Gonzalo Salas se pregunta ¿dónde están esos emigrantes?: «Esos emigrantes son por ahora 80.000. Son vascos y están en la actualidad en Francia, deseosos de venir. Podría decirse que hoy están huérfanos de su gran Patria y acogerían a la nuestra con el músculo y con el corazón.
Están exentos de tutelaje extranjero y, por tanto, con ellos está salvado el más grave inconveniente cuando se presente el problema de la inmigración. Por lo demás, en cuanto a su adaptabilidad, a su fácil y rápida asimilación al ambiente nacional, escuchemos: "La historia será siempre justiciera para conceder a los vascos establecidos en Venezuela la gloria de haber sido los primeros innovadores y los verdaderos creadores de la industria agrícola" (Arístides Rojas, Orígenes de Venezuela). "La Compañía Guipuzcoana, a la que también podrían atribuirse los progresos y los obstáculos que han alternado en la regeneración política de Venezuela, fue el acto más memorado del reinado de Felipe V en Venezuela" (Andrés Bello, Recuerdos de la Historia de Venezuela)»
El doctor Gonzalo Salas dedica una parte importante del repetido informe a describir la historia, costumbres, economía y, parafraseando a Arístídes Rojas, «el elemento vasco en Venezuela». En sus conclusiones afirma que «la inmigración vasca a Venezuela no representa peligro ni aun remoto», debido «a la sana ideología del pueblo vasco». Para el autor, la organización que recogía mejor esa «sana ideología» era el Partido Nacionalista Vasco (PNV) que había luchado al lado de la República en defensa de sus fueros (sic) -se refiere a la autonomía- y contra el totalitarismo que representaba la sublevación franquista
.
«Con el presente informe -concluía Simón Gonzalo Salas- creo haber puntualizado en detalle el asunto que supongo más trascendental para la vitalización efectiva del organismo nacional: el incremento de una fuerte corriente de inmigración vasca»
3 La reacción vasca
Esta campaña sorprende sobremanera al Gobierno vasco exiliado. Éste se había constituido el 7 de octubre de 1936 tras aprobar las Cortes de la República española un «estatuto de autonomía» para el País Vasco. Sus agentes pronto se movilizan para conocer el alcance del mismo. Entre los informadores se encuentra un grupo de jesuítas vascos. Entre éstos el padre Aranzadi, hijo de Engracio Aranzadi, uno de los dirigentes históricos del PNV .
Pero no todas las opiniones son coincidentes. El 25 de febrero de 1939 Ramón de la Sota Mac Mahon, uno de los delegados del Gobierno Vasco en Nueva York, escribía al presidente José Antonio Aguirre, exiliado en París: «Hace pocos días vino a visitarme de Venezuela un amigo mío inglés, Mr. Dempster, que estudió conmigo.
Antes fue miembro del Cuerpo Colonial inglés dejándolo para venir a trabajar a la Shell Mex a este Continente. Mr. Dempster, que conoce Euzkadi y nuestro problema, habiendo leído casi todo lo que se publica en castellano sobre el movimiento nacional vasco, nos dijo cosas muy interesantes sobre la inmigración vasca a ese país, que a su juicio sería un desastre. Me prometió enviarme un estudio para enviárselo yo al Gobierno de Euzkadi. Según Mr. Dempster, las tres últimas inmigraciones, la de los alemanes, los canarios y los suecos han sido completos fracasos y los periódicos claman ahora por la inmigración vasca»
A pesar de todo esto, hasta las vísperas de la invasión nazi el presidente Aguirre no era partidario de emigraciones masivas, quizá con la lejana esperanza de que un rápido triunfo de los aliados diese una salida positiva al problema peninsular: «El Gobierno quiere fijar un criterio. En materia de emigración es contrario a las emigraciones en gran número. Ni es su convicción, ni las circunstancias, ajenas a nosotros, aconsejan ni permiten emigraciones en esa medida (...). Pero el Gobierno respeta la decisión particular, y a este respecto apoya las solicitudes que se le dirijan por los interesados en ese sentido. Pueden también dirigirse a los organismos de ayuda dependientes de las instituciones republicanas los que así lo deseen. Hacemos la advertencia de que el Gobierno Vasco, como tal, no tiene representación en los referidos organismos»
4 Un acuerdo restringido
Hasta 1939 habían llegado a Venezuela algunos exiliados vascos, en algunos casos gracias a gestiones de jesuítas residentes en el país. Entre éstos Ignacio de Rotaeche, ex-diputado a Cortes y presidente del Euzkadi Buru Batzar (Consejo Nacional) de la Comunión Nacionalista Vasca (nombre que había adoptado el PNV entre 1916 y 1930). De ideas muy conservadoras, al estallar la guerra civil se mostró contrario a que el Nacionalismo Vasco apoyase a la República, exiliándose en 1936.
Primero en Francia, y más tarde en Venezuela, donde trabajó para el Ministerio de Obras Públicas. En la misma situación se encontraba Manual Chalbaud Errazquin, hermano de un destacado miembro de la Compañía de Jesús que había sido rector de la Universidad de Deusto (Bilbao). Chalbaud se dedicará a la construcción
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También llega a Venezuela, en abril de 1938, el doctor José María Bengoa Eekanda. Durante el periodo republicano había sido dirigente de la Federación de Estudiantes Vascos en Valladolid. En 1936, poco antes del estallido de la guerra civil, obtiene la Licenciatura en Medicina por la Universidad de la citada ciudad castellana. En los primeros días de la guerra se alista como voluntario en un batallón nacionalista. Tras la formación del Gobierno Vasco se incorpora a la Sanidad Militar de Euzkadi, a las órdenes de Fernando Unzeta.
Sale para el exilio en 1937 y, como hemos señalado, llegaba a Venezuela ocho meses más tarde. En julio de 1938 es destinado por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social Venezolano al pueblo de Sanare (Estado Lara). Tras pasar por trapo (Estado Sucre), fue nombrado jefe de Nutrición del citado Ministerio.
En esta etapa el doctor Bengoa crea los Comedores Escolares y los Comedores Populares, así como el Instituto Nacional de Nutrición, del que fue jefe de su dirección técnica (1945 -1950). De ahí es destinado al Departamento de Nutrición de la Organización Mundial de la Salud
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En la primavera de 1939 se produce un hecho importante. Arturo Uslar Pietri es nombrado director del Instituto Técnico de Inmigración y Colonización, al que se incorpora como subdirector Simón Gonzalo Salas (31). Ante las demandas existentes y desde el convencimiento de que una inmigración vasca sería útil para el país, Uslar accede e, inmediatamente, inicia las gestiones
Las negociaciones en París las llevan en un primer momento, por parte venezolana, el representante para Europa del Instituto de Inmigración, Eduardo Monsanto, y el ya citado Simón Gonzalo Salas. Por parte vasca lo harán el vicepresidente del Gobierno Vasco, Jesús María de Leizaola, y el director de Inmigración de éste último, Julio de Jauregui. Posteriormente y para acelerar la llegada de vascos a Venezuela, participan en las negociaciones Abel Cifuentes Espinetti y Carlos Enrique Aranguren, éste último había sido cónsul general de su país ante el Gobierno de la República española
En el convenio se acuerda «la emigración de equipos de diferentes especialidades, mediante la aceptación de condiciones económicas excepcionalmente convenientes y con garantías que se obligan a cumplir ambos contratantes» . Los exiliados salían de Francia con un contrato de trabajo por tiempo indeterminado.
El Gobierno venezolano íes anticipaba los gastos de viaje e instalación, comprometiéndose los vascos a reintegrar el montante de esos gastos en un tiempo prudencial. Por otro lado, en los acuerdos constaba expresamente que los exiliados vascos no serían destinados a las colonias agrícolas del interior, en las que las condiciones de vida eran especialmente duras
La puesta en marcha del convenio no estuvo exenta de dificultades. Por un lado, el cónsul venezolano en Burdeos, Guzmán, a quien los refugiados vascos llamaban «Guzmán el Malo», cometió tal número de arbitrariedades que fue sustituido por su Gobierno.
Este incidente hizo que muchos exiliados optasen por trasladarse a otros países (36). Por otro, algunos empresarios vascos que, como hemos visto, ya residían en el país, comienzan a contratar directamente a exiliados, al margen del Instituto de Inmigración. De esta forma se vulneraba el acuerdo. La intervención de las autoridades vascas y venezolanas pondría fin a dichas prácticas. Uslar Pietrí puso como condición que los vascos trabajasen por lo menos un día en el puesto para el que se les había contratado. A partir de entonces tendrían plena libertad para hacer lo que quisiesen.
Otras dificultades tendrán carácter político. Algunas organizaciones políticas vascas, especialmente los sectores cercanos al Partido Comunista y el ala izquierda del Partido Socialista critican el carácter partidista de la emigración vasca a Venezuela. En sus ataques se distinguió el diputado socialista a Cortes por Guipúzcoa Miguel Amilibia (38). Este mismo problema, como veremos, se le presentará al delegado del Gobierno vasco en la República Dominicana, Ensebio María de Irujo (39). En ambos casos, el presidente Aguirre se vería obligado a precisar la participación de su Gobierno en dichas negociaciones
5 los Primeros Viajes
A principios del verano de 1939 concluían las negociaciones entre los nacionalistas vascos y el Gobierno venezolano. Al mismo tiempo comenzaba la selección de emigrantes. Tras firmar los contratos y recibir los visados el primer grupo iniciaba el viaje. A éste se suma un joven oficial de la Marina Mercante, Ricardo de Maguregui, exiliado en Francia desde la caída del norte peninsular en manos de los franquistas.
Durante algún tiempo había esperado un contrato para navegar en una compañía naviera filipina. En vista de que no recibe noticias de ésta decide ir a Venezuela. Era el único del grupo vasco que aún no había recibido el visado. Sin embargo, en el tren que le lleva a Le Havre para embarcar, Jesús Iraragorri, un médico contratado por el Gobierno venezolano, le entregaba una carta del Euzkadi Buru Batzar (Consejo Nacional del PNV), nombrándole responsable de aquella expedición.
En dicha carta se decía: «El Partido Nacionalista Vasco desea que esta primera expedición de vascos a Venezuela lleve un buen orden, y a la vez necesita tener conocimiento de todas las incidencias de la misma, tanto durante el viaje como a la llegada a Venezuela y mientras van colocándose en los diferentes puestos nuestros compatriotas expedicionarios».
Para este fin delega el PNV en Ud. la representación provisionalmente en tanto ss establezca allá una delegación definitiva para este grupo expedicionario»
El día 24 de junio 82 vascos -hombres, mujeres y niños- se concentraron en el puerto francés de Le Havre. Dedican la jornada a la revisión de pasaportes y visados. En la madrugada del día 25, el grupo, acompañado por Julio de Jauregui, Miguel José Garmendia, Otalora y el periodista José Olivares Larrondo «Tellagorri», oye Misa, oficiada por Monseñor Lemaire, que se había distinguido por su ayuda a los niños vascos refugiados en Francia. A las ocho de la mañana el grupo es trasladado al puerto de autobuses, embarcando una hora más tarde a bordo del paquebote Cuba, de la Compagnie Genérale Trasatlantique.
Ante la curiosidad de los demás pasajeros -entre quienes se encuentran un grupo de refugiados judíos- suena el txistu de Segundo de Achurra que interpreta el Agur Jaunak y el Himno Nacional vasco. Son momentos especialmente dramáticos. Entre los pasajeros hay algún herido de guerra. Muchos dejan en Francia mujer e hijos en vísperas de la otra guerra anunciada .
Tras hacer escala en Southampton, el 4 de julio de 1939, tocaban el primer puerto americano: Point de Pitre (Guadalajara). Desde allí, Maguregui escribe a la dirección del PNV detallando los pormenores del viaje hasta entonces. El día 29 de junio el grupo vasco celebra la festividad de San Pedro. No faltan la música y los bailes. Celebra la Misa Monseñor Víctor Sanabria, Obispo de Alajuela (Costa Rica). El prelado costarricense establece una relación de amistad con el grupo y, al llegar a La Guaira, le entregaría una carta de recomendación para el arzobispo de Caracas. Por otro lado, en su informe, Maguregui señalaba: «Observo que, a medida que nos acercamos a América, la gente se siente más preocupada, a pesar de todo, el ambiente general es de confianza y ánimo»
En las primeras horas del día 9 de julio de 1939, el Cuba atracaba en el puerto venezolano de La Guaira. A las 7 de la mañana, subía a bordo Arturo Uslar Pietri, acompañado de Antonio Arraiz, Roberto Álamo Ibarra y Vicente Fuentes. A las 9 de la mañana, Maguregui enviaba un telegrama a Villa Endara (sede del PNV), comunicando la llegada del grupo vasco a Venezuela
Toda la prensa venezolana se hace eco de la llegada de los refugiados vascos. El diario Ahora dedicaba una página, con gran profusión de fotografías, a este evento. Destacaba que entre los recién llegados se encuentran médicos, ingenieros, contables, agricultores y obreros especializados
El domingo 16 el grupo asiste en la parroquia de Santa Rosalía a una Misa cantada, oficiada por su párraco, el padre Tenreiro, amigo del canónigo Alberto Onaindía, asesor del presidente del Gobierno vasco con quien había estudiado en Roma.
A las once de la mañana, acompañados por Arturo Uslar Pietri y Simón Gonzalo Salas, los vascos hacen una ofrenda floral en el Panteón Nacional, donde se encuentran los restos de Simón Bolívar. Como se había acordado con las autoridades venezolanas, se canta el Agur Jaunak y el Himno venezolano.
Sin embargo, uno de los refugiados, Esturo, por iniciativa propia, pidió permiso a Uslar Pietri para interpretar el Euzko Abendaren Efeserkija (Himno Nacional Vasco). Lo que en apariencia no dejaba de ser un hecho anecdótico, dará lugar a una polémica política. La Esfera, un periódico muy reaccionario y pro-franquista, que mantenía una cruzada permanente contra todo lo que oliera a izquierda, publicó una información sumamente crítica, diciendo que se habían cantado «himnos comunistas» en el Panteón Nacional, en presencia de un alto funcionario del Gobierno y con su anuencia.
Por su parte, José Antonio Sangroniz, representante franquista en Venezuela, presentaría una nota de protesta. El asunto no tuvo mayor trascendencia porque el general López Contreras no le dio importancia
No obstante dicho incidente era un reflejo de la situación política de Venezuela en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.
El día 28 de julio de 1939 salía, asimismo de Le Havre, el Flandre, con 139 refugiados vascos a bordo. Entre ellos Juan Olazabal Gómez, Interventor General de Hacienda del Gobierno vasco, que encabezaba la Delegación oficial del PNV . Como responsable del viaje venía Eusebio Barrióla Irigoyen, capitán del Batallón San Andrés (zapadores), perteneciente al sindicato nacionalista ELA-STV (Solidaridad de Trabajadores Vascos), condenado a muerte en Santoña y canjeado en 1938. Este viaje tuvo aspectos especialmente emotivos. En el citado puerto francés se reunían, después de casi tres años, padres con hijos de refugiados en Bélgica
El tercer viaje de esas características es el del Bretagne, que salió de Burdeos con 53 refugiados a bordo, cuyo responsable era Francisco Elórtegui Gambe, capitán de la Naviera Sota y Aznar, que había sido comandante del bou armado Donostía. Elórtegui luchó en la batalla del cabo Machichaco y llegó a La Guaira el 26 de agosto
6 La aventura del Donibane y del Bigarrena
A finales de 1937 un exiliado vasco, José Manuel Orúezabala, de acuerdo con unos carpinteros de ribera, fundaba un astillero de barcos de madera en la desembocadura del río Adour, en Bayona. Después de muchos apuros y sacrificios económicos se botó el primer barco, al que poco después seguirán otros.
De estos astilleros salieron las embarcaciones Donibane (San Juan, en lengua vasca) —que al principio se llamó Lendabizikoa (La Primera)- y Bigarrena (La Segunda), ambas generales, con casco de madera, costillaje de varilla y provistas de motor diesel de 50 HP. Sus características: eslora 14 metros; manga 3,50 metros y dos a tres pies de calado. El Donibane fue botado en agosto de 1938 y, tres meses más tarde, su compañera. En su primera etapa estas embarcaciones se dedicaron a la pesca en el País Vasco-continental. Los dos barcos habían sido financiados gracias a unos créditos gestionados por la Consejería de Hacienda del Gobierno Vasco
En junio de 1939 se cierra un proyecto para trasladar a Venezuela arrantzales (pescadores) exiliados en Francia. La cifra inicial rondaba los doscientos hombres . Sin embargo, esa cifra se descarta por excesiva para una primera expedición. Se trataba, en un principio, de sondear posibilidades para instalar una gran pesquería en Venezuela. Incluso con los beneficios obtenidos por dicha empresa financiar las actividades del Gobierno vasco en el exilio, en unos momentos en que sus arcas se iban agotando. El autor del proyecto era el capitán José María Burgaña, que se había destacado durante la guerra como oficial de la Marina Auxiliar de Euzkadi. Éste, un año antes, había tratado de sacar adelante un proyecto similar para la Argentina
La suerte del Donibane y el Bigarrena en sus primeros meses de singladura estuvo marcada por los accidentes y los sabotajes.
Éstos últimos debido a la oposición de los sindicatos franceses a que los exiliados vascos trabajasen en sus aguas
Se habían convertido en los «malditos» de aquella pequeña flota. A pesar de los consejos en contra, Burgaña y sus hombres se preparan para una travesía nunca antes intentada. Por otro lado, no todos los tripulantes son marinos. Dos de ellos, Azpiritxaga y Echegoien, oficiales del Ejército Vasco hechos prisioneros y canjeados, que habían combatido como comandantes con las tropas regulares republicanas en Cataluña, se suman a la aventura. «Teniendo en cuenta la poca capacidad de los depósitos de combustibles -escribe Burgaña-, procurando conseguir eí mayor radio de acción, cargamos tambores de gas-oil con los que llenamos las bodegas de popa y parte de la cubierta, intercalando entre los mismos barriles de agua potable y de vino, bien sujeto todo, de modo que hicieran bloque con el barco.
En la bodega de proa almacenamos las redes y demás pertrechos de pesca, los bultos de equipaje, los víveres, etc., dejando el espacio requerido para el alojamiento de los hombres. Cada barco portaba un pequeño bote auxiliar, boca abajo, sobre la cubierta, y tapados por ellos los chalecos salvavidas. Cocina a petróleo. Tablas de instrumentos náuticos, cronómetros y aparato receptor de radio. Botiquín bastante bien surtido, solución de permanganato contra las materias orgánicas del agua y obligación de tomar un limón por persona,
El domingo 6 de agosto de 1939 los dos pequeños pesqueros se disponen a zarpar. La tripulación del Bigarrena estaba formada por José María de Burgaña, de Motriko, capitán; Antonio López Altonaga, de Mundaka; Emilio de la Hoz, de Guetaria; Cosme de Goitiz, de Lekeitio; José de Zabaleta, de Ondárroa; Ricardo de Azpirichaga, de Durango y Joseba de Arriandiaga, de Elantxobe. La del Donibane estaba integrada por Pedro Ruiz de Loizaga, capitán, de Mundaka; León Aguirregómezcorta, de Motriko; Mosé Bedialauneta, de Ondárroa; Pedro de Bernedo, de Ondárroa; Silvestre de Isasti. de Guetaria; Francisco Valdivielso; Fernando de Echegoyen, de Bedia, y Ramón Coscorrotza, de Lekeitio.
Antes de abandonar el muelle Des Alees Marines, de Bayona, el sacerdote exiliado Policarpo de Larrañaga. capellán exiliado del Sindicato de Pescadores (Euzko Tostarteko Bazkuna) les da la bendición. A las seis y media de la tarde cruzaban la barra del río Adour. En alta mar descubren a un polizón a bordo del Bigarrena. Se llamaba Miguel Marina Barredo, tenía 24 años y era natural de Bilbao
En su proyecto Burgaña quería hacer la travesía directamente entre Bayona y La Guaira.
Sin embargo, el presidente Aguirre impondría una escala en Dakar. Así se hizo, no sin dificultades. Las autoridades francesas de aquel puerto senegalés no se fiaban de aquellos dos barcos que hacían una travesía tan poco frecuente a punto de estallar la guerra . Tras aprovisionarse y aprovechando la travesía para pescar, el día 6 de septiembre de 1939 el Donibane y el Bigarrena avistaban tierra venezolana. Dos días más tarde fondeaban en La Guaira. Hacía una semana que había comenzado la guerra mundial
Los barcos entraron en el puerto venezolano con la ikurriña (bandera vasca) izada en sus mástiles. Unos funcionarios de la embajada española trataron de establecer contactos con los navegantes, pero un exiliado, Eustasi Sarasola, les advirtió en euskera y los agentes franquistas no pudieron subir a bordo. En La Guaira les espera Olazabal, quien encarga a Magureguí que realice las gestiones para el abanderamiento de los dos pesqueros y consiguiera los permisos para faenar.
7 La emigración desde Santo Domingo
Un grupo importante de vascos llegará a Venezuela a través de la República Dominicana. A pesar del régimen que imperaba en dicho país, muchos se dirigían a él debido a que era muy difícil obtener visado^ para México, Argentina o Chile. Trujillo. el dictador dominicano, no ponía impedimentos. Eso sí, cada exiliado debía pagarle 50 dólares (500 los refugiados judíos).
Hay dos tandas de viajes a la República Dominicana. La primera llega en el otoño de 1939 y la segunda, en los primeros meses de 1940. Las condiciones de vida allí son extremadamente duras y los medios económicos de subsistencia muy escasos. Ello hace que un grupo de refugiados vascos -Urreztieta, Urruchua. Orne, Ibargüen. Basterrechea, Uribarrena, Soto y Zabala- escribieran al presidente vasco, José Antonio de Aguirre. Le piden que nombre a Eusebio María de Irujo y Olio delegado del Gobierno en Santo Domingo (en aquellos días. Ciudad Trujillo)
Hasta entonces Irujo se había ocupado espontáneamente -y en su condición de antiguo miembro del Euzkadi Buru Batzar del PNV- de ayudar a los vascos para seguir viaje a Venezuela. Al mismo tiempo solicitaban que los subsidios del SERÉ destinados a los vascos fuesen puestos a su nombre (el de Irujo) y que él los gestionase, evitando que interviniesen los corruptos organismos de la dictadura dominicana. De esta forma creían que se conseguiría una salida más rápida del país.
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Muchos exiliados habían llegado a la República Dominicana sin documentación. Algunos, tras la caída de Cataluña, habían pasado por campos de concentración franceses, con lo que se hacía muy difícil conservar sus pertenencias. Esto sumaría nuevas dificultades para quienes viajaron a Venezuela. En este punto jugaría un papel muy importante el Consulado venezolano en Ciudad Trujillo, que, para aligerar los trámites, reconocería como válido el pasaporte emitido por el Gobierno vasco, el igarobide
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El primer grupo, formado por dieciséis personas, embarcaba el día 24 de diciembre de 1939 a bordo del Presidente Trujillo, llegando al puerto de Curazao dos días más tarde. De allí a La Guaira en el Ramoe. Un segundo grupo de vascos salía de Ciudad Trujillo el 5 de enero de 1940, y tras hacer el mismo recorrido llegaba al citado puerto venezolano en el Cónica. La mayor parte de éstos y otros que habían llegado a esta isla a bordo del vapor Lassalle, habían organizado el viaje en el convento benedictino de Belloc, en el sur de Francia .
Los representantes del SERÉ en la República Dominicana, por un lado se plegaban fácilmente a los dictados de ios agentes de Trujillo. Por otro favorecían, sin duda, a los comunistas. Al mismo tiempo el dictador quería trasladar a un buen número de exiliados a colonias del interior, en la frontera con Haití, para «blanquear» la raza Todo ello hace que los refugiados vascos no comunistas (republicanos, nacionalistas, anarquistas, socialistas) presionasen a Irujo para que éste les gestionase el viaje a Venezuela «En esas circustancias -escribía Irujo- he procurado por todos cuantos medios tengo a mi alcance enviar a Venezuela el mayor número de baskos posible; pero tropiezo con el criterio de Olazabal y con las instrucciones que dice recibe de París. No reclama a más que a los controlados por el Gobierno basko o Endara (sede del PNV); aquí la gente ve que no van más que nacionalistas, y alguno que no lo es con dificultades y a veces valiéndose de otras personas residentes allí. He escrito varias veces a Olazabal insistiendo en que me parece dura esa medida para nuestro pueblo, que aun en el caso de pertenecer a partidos extremistas son mucho más morales y mejores personas que sus afines españoles (...).
Aspiramos a gobernar en Euzkadi; necesitamos de la colaboración de todos los vascos, con sus ideas y maneras; no todos son del Partido (PNV), ni siquiera nacionalistas; nos conviene contar con republicanos, socialistas y demás partidos y hacer que se sientan baskos y representados por nuestro Gobierno; mirando para el porvenir no podemos abandonarlos en el exilio y hacer distingos semejantes. Además que, por humanidad, estamos obligados a atender al basko, piense como piense, que se muere de hambre, y sufre la vergüenza de vivir a sablazo diario»
Como hemos señalado, en su respuesta a Irujo José Antonio de Aguirre comenzaba diciendo: «No se coge de sorpresa, pues yo estaba convencido de que, salvo excepciones como el caso de Venezuela, lo mejor de la emigración vasca estaba en Francia. No sólo por razones de lealtad, sino también por razones de tipo práctico. Leo tus manifestaciones generosas respecto al deber de amparar a todos los vascos. No necesitas decirme cuál es nuestro deber, y el mío muy particularmente a ese respecto. Pero no somos nosotros quienes disponemos de las cosas, sino son las autoridades de Venezuela, y si las autoridades de ese país dicen que no quieren allí más que a una determinada fracción, nosotros no tenemos más remedio que acatar esas decisiones, y por esa razón desde el momento mismo en que eso fue así el Gobierno Vasco se desentendió de la emigración en aquel país, dejando a aquella o aquellas fracciones que Venezuela deseaba, la organización y responsabilidad del envío de sus gentes. Conviene no confundir las cosas, y en lugar de establecer doctrinas, porque hay de cada problema que se presenta, porque no se hacen las cosas por capricho»
Algunos de quienes más tarde van a gozar de gran prestigio en la comunidad vasco-venezolana llegaron al país tras sufrir la angustiosa odisea del buque Alsina -que ha dado lugar a obras literarias como Antón Sukalde y París abandonada de José Olivares Larrondo «Tellagorri», o Crónicas del Alsina, de Arantzazu Amézaga-, (publicado en la Editorial Xamezaga) tardando más de diez meses en atravesar el Atlántico. Tras una escala en Veracruz y pasar por un campo de concentración en las cercanías de La Habana, embarcarían en Santiago a bordo del Cuba, llegando a La Guaira el 10 de diciembre de 1941. Entre ellos, el doctor Luis Bilbao y Lucio de Aretxabaleta. Otros llegarían desde Argentina o Colombia, caso este último del escritor Luis Ruiz de Aguirre
Mención aparte merece la llegada a Venezuela de las esposas, novias e hijos de los exiliados ya que, como hemos señalado, no todos habían acompañado a los cabezas de familia. En este punto es preciso destacar, una vez más, la importante labor de diplomáticos y funcionarios venezolanos destacados en España. Algunos viajan en barcos españoles. Los más conocidos "eran el Cabo de Hornos y el Cabo de Buena Esperanza de la Compañía Vasco-Andaluza Ibarra y Cía. Aquellos viajes no estuvieron exentos de peligros. Se vivía la batalla del Atlántico y en no pocas ocasiones los submarinos torpedeaban a los barcos neutrales. Un exiliado vasco perdió a toda su familia en uno de esos barcos cuando acudían a reunirse con él. Es cierto que, como parte positiva, cuando llegaban los barcos se celebraban muchas bodas, iniciando una tradición de endogamia en un sector significativo de la comunidad vasca de Venezuela, que se prolonga hasta nuestros días
Mientras todo esto ocurre, la prensa venezolana seguía reclamando la inmigración de vascos. En el editorial de El Heraldo, de Caracas, se decía: «Indiscutiblemente, una de las emigraciones más deseadas por Venezuela es la inmigración vasca. Entendiéndolo así, el Gobierno de Venezuela gestiona entre los mejores elementos refugiados en Francia su venida a nuestro país, y bastantes de ellos han llegado ya, dando en sus respectivas especialidades los mejores y más brillantes resultados»
Para acelerar la inmigración se traslada a Francia Miguel Cifuentes Espinetti -que luego ocupará un puesto diplomático en Madrid-, delegado del Instituto Técnico de Inmigración, que se entrevista con los dirigentes del Partido Nacionalista Vasco
A pesar de los resultados positivos de estas negociaciones fallarían los medios de transporte. El presidente López Contreras había propuesto poner a disposición de los vascos el Hotel Jardín de Maracay, por si llegaban nuevos grupos. En aquellos días Ricardo de Maguregui estaba tratando de fletar un barco panameño de carga, que se iba a acomodar para el transporte de pasajeros, para que se trasladase a Burdeos y recogiese el mayor número posible de pasajeros vascos. Sin embargo, el agravamiento de la situación bélica internacional lo impediría
Según Sanín, «cuando murió Juan Vicente Gómez el petróleo comenzaba a cambiar la vida económica y social de Venezuela. Hasta el comienzo de la década de los años 20 había sido un país rural y pastoril, una tierra de hombres pobres y cultivadores que vivíamos del café, del cacao, el maíz, el tabaco, el azúcar, el algodón y el ganado en un marco social del latifundio, miseria y explotación infrahumana de la mano de obra. El petróleo vino a transformarlo todo»
Según Uslar Pietri, todo comenzó a ser «condicionado, determinado, dirigido, creado por el petróleo. Todo en grado apocalíptico, dependiente y transitorio» . López Contreras trataría, por su parte, de racionalizar la industria petrolera cortando corruptelas y, sobre todo, tratando que la riqueza que ésta producía revirtiese en el país. Por su parte, Germán Carrera Damas señala que en el período 1936-1945 «comenzaron a tomar cuerpo los factores que habrían de conducir al trastorno primero y a la transformación después de las estructuras tradicionales de la sociedad venezolana» Es en ese marco cuando se produce lo que el profesor Ramón Aizpurúa califica como «primera emigración a la Venezuela "democrática"
En 1936 la población venezolana era de 3.364.347 habitantes; treinta años más tarde superaba los 8.000.000. Asimismo, cuando llegan los exiliados vascos, la capital, Caracas, apenas llega a los 300.000 habitantes. El 65 por ciento de la población era rural, es decir, vivía en núcleos por debajo de los 1.000 habitantes. Como hasta entonces no había una política inmigratoria, la población de extranjeros no llegaba al 2 por ciento
Según una información firmada por Genaro Egileor «Atxerre» en Euzko Deya de Buenos Aires, a finales de 1939 «los vascos residentes en tierras venezolanas son unos trescientos y de ellos una mitad se halla en regiones apartadas de la capital y el resto en Caracas»
Un año más tarde, en una crónica de «Sancho de Beurko» (Luis Ruiz de Aguirre), en el mismo periódico, elevaba la cifra a 1.010 . Por su parte, Fernando de Carranza, en un informe presentado por la delegación venezolana en el I Congreso Mundial Vasco, señala que, hasta 1940, la cifra rondaba los 500. Ésta aumenta considerablemente desde el final de la guerra mundial, entre 1945 y 1947, con la llegada de íos vascos refugiados en Francia y los primeros exiliados a causa de sus actividades en la Resistencia clandestina. A comienzos de la década de los 50 se produce una fuerte corriente migratoria por motivaciones económicas (aunque, como veremos, no exentas de raíces políticas). De esta forma, en 1956 Carranza fijaba el número de vascos residentes en Venezuela entre 8 y 10.000 . Quiere decir ello que, en aquellos años, uno de cada 800 venezolanos era vasco.
Tras la caída del Gobierno democrático de Rómulo Gallegos, a finales de 1948, la Junta Militar que le sucede suspende la inmigración europea hacia Venezuela, medidas que son eliminadas un año más tarde con el establecimiento de nuevas normas. Según éstas, se autorizaba la inmigración de unas 2.000 personas al mes. Tenían prioridad los agricultores, técnicos y obreros especializados . Es entonces cuando se produce la emigración masiva de vascos. Un alto porcentaje de éstos pertenecía ai bando perdedor en la guerra civil y su vida en Euskadi se desenvolvía en condiciones muy precarias, agobiados no sólo por la crisis económica que afectaba al conjunto del país. Por otro lado, en Francia residía un grupo de exiliados que trabajaba, bien para el Gobierno Vasco, bien para el Partido Nacionalista Vasco.
Tras el reconocimiento de la dictadura militar franquista por las potencias occidentales, sus condiciones de vida y sus esperanzas de regresar al país se ven seriamente afectadas. De esta forma, en 1953 la dirección del PNV se dirigía al Centro Vasco de Caracas para que colaborase en las gestiones correspondientes para que pudiesen ingresar en el país 50 vascos residentes en Francia . En los primeros años 60 llegaban también a Venezuela los primeros exiliados de ETA.
En una carta de Maguregui fechada en 1939 se decía que «la acogida ha sido buena por parte del pueblo en general» . Por su parte, las autoridades habían reconocido como válido el igarobide (pasaporte vasco), y en 1940 muchos de aquellos exiliados ya habían obtenido la ciudadanía venezolana. Además de las autoridades, intelectuales y la prensa progresista venezolana, como hemos señalado, los exiliados van a contar con la ayuda significativa de algunos jesuitas vascos residentes en el país. Maguregui traía cartas de recomendación del padre Fierre Lhande, director de la revista Eludes
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A pesar de la llegada de Olazabal, hasta el mes de octubre de 1939 -y luego hasta nuestros días en diferente grado- Maguregui seguirá en su puesto, bien negociando permisos de entrada, bien buscando empleos a los recién llegados. A partir de entonces toma el relevo una Comisión, originalmente formada en Francia y presidida por Juan de Olazabal, en la que también participa el republicano Luís de Aranguren. Con lo que, aparentemente, se rompía el monopolio del PNV
8 Los primeros empleos
Como hemos visto, cuando llegan los primeros vascos sometidos al acuerdo citado ya residen en el país otros exiliados, algunos de los cuales ya habían alcanzado cierta posición económica, fundamentalmente en el sector de la construcción (Chalbaud o Rousse), que iban a participar en la contratación de los que iban llegando. Según el repetido acuerdo, antes de la llegada de los diferentes grupos se anunciaba por la prensa y por la radio las profesiones de los que venían, con objeto de que ios empresarios solicitasen el personal que necesitaban, especificando el sueldo que estaban dispuestos a pagar.
Las autoridades venezolanas dieron prueba de una gran flexibilidad. El Instituto de Inmigración no forzaba la aceptación del destino propuesto por éste. Cuando se presentó algún conflicto, Uslar Pietri propuso como conclusión la siguiente: los recién llegados debían aceptar el primer trabajo para el que habían sido contratados a través del Instituto, al menos durante veinticuatro horas. Cumplido este trámite, los recién llegados podían dedicarse a cualquier otra cosa en el lugar que eligiesen
Según estaba convenido, los primeros refugiados pronto se incorporarán a sus puestos de trabajo. Los médicos se trasladan a los estados de Anzoátegui (Iraragorri, Beh'n Mendikoa), Monagas (Unzueta, Aránsolo y Urrestarazu) o Táchira (Arrieta). Luego llegarán otros médicos de gran prestigio como Gonzalo de Aranguren o Luis Bilbao, iniciando una tradición de médicos vascos de altísimo nivel profesional que ha llegado hasta nuestros días en las nuevas generaciones de vasco-venezolanos. Pero no son éstos los únicos que viajan al interior. Se trasladan a Ciudad Bolívar (Etxebarria, Iraola, Uría, Etxetxipia, Goiri), a Maracaibo. Velar, a la Ceiba (Julián Etxebarria), a La Guaira (Santiago de Doxandabaraz)...
Sin embargo, la mayoría se quedaría en Caracas o tendería a volver a la capital. El único que tiene problemas es Justo Ibarra, convaleciente de sus heridas de guerra. Los sueldos oscilaban desde la simple manutención hasta los 1.000 bolívares al mes
Desde los primeros momentos, siguiendo instrucciones del PNV, Maguregui establecía una intensa relación epistolar con los vascos residentes en el interior. Esta comunicación tenía un doble objetivo: «establecer un control de nuestro pueblo en Venezuela» y, asimismo, «poseer informes con ese objeto de comunicar sin pérdida de tiempo al Euzkadi Buru Batzar (Consejo Nacional) ya que el día 10 de los corrientes han llegado unos 80 vascos y espero que pronto se encargará otra expedición»
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Casi inmediatamente se comienzan a recibir respuestas. En ellas, se describen las condiciones de trabajo, salarios o expectativas, en ocasiones. En algunos casos los emigrantes vascos ofrecían paite de sus primeros sueldos para ayudar a sus compatriotas más necesitados. El 9 de agosto de 1939 Juan de Etxetxipia escribía a Ricardo de Maguregui: «Ya hará Usted el favor de informarnos si Justo Ibarra sigue enfermo, pues en el caso de que no pudiese trabajar hemos decidido ayudarle en lo que buenamente se pueda. En el caso de que no estuviese en condiciones de trabajar y falto de recursos conteste a vuelta de correo para que nosotros le enviemos el dinero»
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Como se ve, existe entre los exiliados vascos en Venezuela un alto sentido solidario. «Vasco ayuda al vasco» es una máxima que aún mantiene su sentido en aquel país. Los que se iban instalando y ganando unos pocos bolívares ayudaban a los que llegaban, prestándoles parte de lo ahorrado. Gracias a ello muchos comenzaron una nueva vida.
Según Martín de Ugalde «la construcción fue la actividad que agrupó a mayor número de vascos y la que probablemente tuvo mayor eco de empresa colectiva. Quedan en Caracas muchas huellas de la mano del constructor vasco que harán recordar por mucho tiempo su colaboración leal en la empresa de construir la gran ciudad en que se ha convertido la capital venezolana. Del esfuerzo en la construcción aún queda el testimonio del estilo vasco en los edificios y las quintas en las urbanizaciones de Las Mercedes, Altamira, La Castellana y El Rosal, entre otras. El primer edificio de apartamentos en el extrarradio de Caracas lo construyó Miguel Salvador (que había llegado a bordo del Cuba): el Edificio Eguzki, en Los Caobos, en 1940 (..,). El primer grupo de construcciones vascas fue el que organizó ya a fines de 1939 Manuel Chalbaud, que emprendió obras como el Puente de Palenque (Guárico) sobre el río Orinoco, la construcción de los muros de cierre de la Cárcel Modelo y la fábrica de las primeras casas del Banco Obrero en Pro-Patria». Luego se fueron formando otras importantes empresas constructoras vascas
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Además de los constructores, los marinos mercantes vascos van a contribuir de forma definitiva a la consolidación de la Marina venezolana. Bien desde la enseñanza, bien en los buques, especialmente petroleros. En la década de los 50-60, raro era el barco que no contaba con un oficial vasco a bordo. Quizá el homenaje de Venezuela a estos profesionales lo constituya hoy en día el buque-escuela Simón Bolívar, construido, no por casualidad, en los talleres Celaya de la ría del Nervión (Vizcaya).
Otro sector importante es el de las Artes Gráficas. Los impresores vascos han gozado y gozan de un enorme prestigio. La nómina es interminable: Amenabar, Guruzeaga, Eizmendi, Miangolarra, Gaubeka, Retana, Morales, Ricardo Leizaola...
Coincidiendo con esa reapertura de la inmigración, en 1950 llegaba al país un grupo de agricultores, baserritarras (caseros) en Vizcaya, que se instalan en el Valle de Chirgüa -dedicados sobre todo al cultivo de la patata-. En dicho valle trabajó durante muchos años el veterinario José María Jayo. También hubo de agricultores vascos en Colonia Tovar, Tocuyito, Naguanagua, Zulia, Los Andes, Los Llanos... Tres generaciones viven y trabajan en aquellos campos, de los que obtienen hasta tres cosechas anuales. Al mismo tiempo mantienen costumbres y tradiciones del mundo rural del País Vasco
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Pero en aquellos primeros años de exilio en Venezuela, muchos vascos se dedicaron a uno o varios oficios de los más variados. Éste era el caso de Triki Azpiritxaga, que alternaba su profesión de electricista con la práctica del fútbol profesional en diferentes equipos (el Layóla o el Deportivo Vasco), o cantando como tenor en diversas ceremonias religiosas, acompañando al organista Alejandro Valdés Goikoetxea.
9 La Asociación Vasca de Socorros Mutuos
Los pasajeros vascos del Cuba durante la travesía del Atlántico comienzan a debatir una propuesta de Ricardo de Maguregui para garantizar una asistencia mínima a los refugiados. Una serie de acontecimientos acelerarán este proceso . Como habíamos señalado, las heridas de Justo Ibarra obligarían a su hospitalización y a una serie de intervenciones quirúrgicas. La generosidad de los médicos haría que los gastos clínicos resultaran insignificantes. Sin embargo, la inactividad laboral le dejaría en una situación muy precaria. A esto habría que sumar, 20 de agosto de 1939, el nacimiento de un niño, Gorka, hijo de Isidora Dorronsoro, que acarrearía los gastos consiguientes. Gorka Dorronsoro es hoy directivo de una prestigiosa empresa de arquitectura. Por si esto fuera poco, cuando aún no había finalizado el año se produce el primer fallecimiento, el de Francisco de Miangolarra
Así, el 6 de agosto de 1939, cuando aún no había llegado el Ftandre, se reunían en el recién inaugurado Hotel Zuriñe, una pensión propiedad de Andrés Átela, un grupo de exiliados vascos. No hay lugar para todos, La mayoría se sienta en el suelo, excepto los de mayor edad, Manuel Chalbaud e Ignacio de Rotaeche, que ocupan sendas sillas. Va a nacer la Asociación Vasca de Socorros Mutuos
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Con este acto y quizá sin saberlo, el «Grupo del Zuriñe» reproducía un proceso que se remontaba al siglo XVII en México y Lima cuando se fundan las «Cofradías de Nuestra Señora de Aránzazu», con carácter de «Asociaciones Vascas de Socorros Mutuos». Con el mismo signo se fundan en 1876 y 1877 los centros vascos Laurak bat de Montevideo y Buenos Aires, respectivamente
Al finalizar 1943, la Asociación Vasca de Socorros Mutuos contaba con 217 socios (115 individuales y 102 familiares -lo que nos da una idea aproximada del número de exiliados vascos en ese año-), así como delegaciones en La Guaira y en Maracaibo
La Asociación Vasca de Socorros Mutuos se convirtió así en la primera institución específicamente vasca fundada en Venezuela. La primera Junta Directiva (más bien comisión organizadora) estuvo presidida por Ignacio de Rotaeche, formando parte de la misma Félix Gaubeka y José Luis Ochoa de Chinchetru
Pasado el tiempo contará con los servicios de varios médicos vascos -como Luis Bilbao, Joaquín Aristimuño, José María Diez de Rekarte o Joseba Bilbao-y de la Clínica Santa Ana. El 1 de noviembre de 1952 se fundaba el Panteón vasco con 120 nichos, osario y capilla, en el que descansan los restos de no pocos de aquellos exiliados .
0 Pesquerías vascas del Caribe
Con el Donibane y el Bigarrena y un capital aportado por la consejería de Hacienda del Gobierno Vasco se crea la empresa Pesquerías Vascas del Caribe, que dirige Juan de Olazabal. Tiene su sede en las esquinas de
Salvador de Paúl y Rafael de León: «Tenía un servicio de reparto a domicilio de mero, pargo, calamares o langosta que se pescaban a la altura de La Orchila y Los Roques». Según Ugalde, «esta tarea de dar a conocer diversidad de pescados que, como el atún, son plato comente en el País Vasco, ha sido pionera en el abastecimiento y los hábitos alimenticios de Caracas, donde pescaderías vascas -como las "Vizcaínas" de los hermanos Goitia- todavía trabajan con diversidad de denominaciones».
Pesquerías Vascas del Caribe, sin embargo, va a fracasar. Según Martín Ugalde, «un mercado que había que ir haciendo poco a poco no era precisamente el campo de trabajo que más necesitaban aquellos que no disponían para el desarrollo de su empresa de más capital que su trabajo»
La crisis de Pesquerías Vascas del Caribe dio lugar a algunas pequeñas tensiones en refugiados que pedían destinar los fondos del Gobierno vasco -que suponía fabulosos- a otros menesteres como, por ejemplo, el Centro Vasco que se proyectaba. Cuando José Antonio de Aguirre llega a América en 1941, Olazabal le presenta su descargo y el estado pormenorizado de todas las cuentas. El presidente vasco intervendría para poner fin a cualquier reticencia, respaldando firmemente la gestión del director de la citada empresa
Desde el verano de 1940 la representación de la colectividad vasca en Venezuela recae en una Comisión de Inmigración, cuyas cabezas visibles son el nacionalista Juan de Olazábal y el republicano Luis de Aranguren. Hasta 1941 esta Comisión se encargaba de recibir a los exiliados que, fundamentalmente, llegan de diferentes países americanos (Colombia, Argentina, República Dominicana y Estados Unidos), e incluso directamente desde Francia, casos, por ejemplo, de José María de Gárate o Ricardo de Leizaola. El principal responsable de la Comisión es Olazábal que, además de ser gerente de las Pesquerías, mantiene las relaciones con las delegaciones vascas en otros países, con el Gobierno vasco en París, con la dirección del PNV y, además, es delegado de Euzko Deya, aunque la corresponsalía efectiva la ocupen Genaro Egileor «Atxerre» y Luis Ruiz de Aguirre «Sancho de Beurko»
La caída de Francia y la desaparición de José Antonio de Aguirre tras las líneas alemanas (mayo-junio 1940) coincide con la crisis económica de Pesquerías Vascas del Caribe. Dicha crisis, además, afecta al pequeño capital que el Gobierno vasco había colocado en el país. Muchos refugiados, que aún no habían logrado medios de subsistencia estables, piden el reparto de aquellos bienes, lo que da lugar a no pocas tensiones, que no se superan hasta la llegada a América del presidente vasco a finales de 1941. Éste último, entonces, respaldará plenamente la gestión de Olazabal. Se demostraría entonces que el funcionario vasco había perdido su propio peculio en la empresa
Es cierto que desde el 23 de febrero de 1940 José María de Gárate, expresidente del Bizkai Buru Batzar (Consejo Regional de Vizcaya) del PNV, ocupaba el cargo de delegado del Gobierno Vasco en Venezuela (3). Sin embargo, no lograría poner fin a las tensiones citadas
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En octubre de 1941 Aguirre llegaba a Río de Janeiro y, tras visitar Uruguay y Argentina, se instalaba en la ciudad de Nueva York. Como señalábamos, una de sus primeras decisiones fue la de respaldar la gestión de Olazabal, restaurar la concordia en la comunidad vasco-venezolana y confirmar a Gárate en el puesto de delegado.
11 La visita del presidente vasco – Jose Antonio de Aguirre
El 5 de octubre de 1942, dentro de una amplia gira por Iberoamérica, José Antonio de Aguirre llegaba al aeropuerto de Maiquetía. Tras ser recibido por representantes de las organizaciones vascas (Delegación del Gobierno, Centro Vasco, Acción Femenina y Asociación Vasca de Socorros Mutuos), el lehendakari (presidente) visita el Panteón Nacional, donde deposita una corona de flores ante la tumba de Simón Bolívar, El Libertador.
En su primer viaje a Venezuela José Antonio de Aguirre dedica gran parte del tiempo a la comunidad vasca. Reuniones, conferencias, charlas o actos como exhibiciones de danzas y la presidencia del Primer Campeonato de Pelota a Mano . Además, encuentros con periodistas, intelectuales y políticos. No hay que olvidar que, al igual que ocurre con otros colegas iberoamericanos, dos diplomáticos venezolanos, Rómulo Araujo y Carlos Enrique Aranguren, habían ayudado a Aguirre en su odisea a través de la Europa ocupada, dotando de documentación venezolana a la esposa del presidente, que figuraba como «la viuda de Guerra, un hacendado de Mérida»
Uno de los hitos más importantes de aquella primera visita de José Antonio de Aguirre a Venezuela lo marcaron dos conferencias. La primera, titulada «Un creyente ante la crisis de caridad», justifica el posicionamiento de los católicos vascos aliado de la legalidad republicana ante la sublevación franquista. En la segunda, «Libertad y dignidad humana en el pueblo vasco», condena todo tipo de totalitarismos, en aquellos momentos representados por la Alemania de Hitler y la Rusia de Stalín. Repetía así el mensaje que había transmitido durante su gira y que, al final, pretendía buscar el apoyo a la causa Aiiada de los católicos americanos, entre quienes se encontraban no pocos seguidores del nazi-fascismo
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Según Guillermo Morón, la guerra mundial imponía dificultades especiales que se reflejaron en la economía y en las relaciones exteriores. El presidente Medina imprimió a las relaciones internacionales un carácter de «cooperación y solidaridad continental». Como consecuencia del ataque japonés a Estados Unidos el 7 de diciembre de 1941 y la declaración de guerra a Alemania e Italia, Venezuela aplicó la Declaración XV de la reunión de La Habana, aprobada por el Congreso venezolano el mismo año de 1941. De acuerdo con esa doctrina, el Gobierno interrumpió las relaciones con las potencias del Eje el 31 de diciembre. No entraba en guerra, pero tampoco permanecería neutral. Hay que tener en cuenta que casi el ciento por ciento del petróleo que utilizaba Inglaterra en su lucha contra Alemania y el Eje provenía de los pozos venezolanos. El mismo autor resalta que algunas medidas de seguridad tomadas con motivo de la guerra no afectaron al régimen de libertad plena de que gozaron por única vez los venezolanos desde que crearon el Estado independiente en 1810
En el Mensaje de Gabán (Navidad) de 1941 el presidente Aguirre recordaba la obligación de los vascos de apoyar a la causa aliada, según un llamamiento hecho en 1939: «Como era previsto, las potencias del Eje han declarado la guerra a los Estados Unidos de América porque el respeto a la dignidad humana y a las libertades públicas tiene en ese continente su asiento más firme. Y contra ellas va el ataque. Los que lo hemos sufrido sabemos que es así.
Nuesira posición de 1939 queda ahora ratificada y es deber de todo vasco prestar su concurso activo a la causa de la libertad allá donde ella necesite de nuestra asistencia. Será una manera más de agradecer a América la inolvidable y generosa acogida que tanto a mí como a todos los vascos nos ha dispensado con especial afecto»
Por su parte, la Junta Directiva del Centro Vasco de Caracas reunida en sesión extraordinaria el 10 de diciembre de 1941 tomaba por unanimidad el siguiente acuerdo: «En los momentos actuales en que se ha alterado la paz en América, por la agresión de Japón a Estados Unidos de América, dirigirse al ciudadano presidente de Venezuela, los embajadores de Gran Bretaña y Estados Unidos de América, en nombre de los asociados y recogiendo el sentir de los vascos residentes en Venezuela para ofrecerles incondicionalmente los servicios de la colectividad»
José Antonio de Aguirre reitera este llamamiento a la comunidad vasca durante su estancia en Caracas. Poco antes, al conocer la llegada de Aguirre a Nueva York, tres antiguos oficiales del Ejército Vasco (Azpiritxaga, Calvo y Etxegoien) escriben al presidente solicitando su opinión sobre la posible incorporación de éste a la unidad vasca que, de acuerdo con la Francia Libre, se había formado en Londres.
En su respuesta éste les comunicaba: «No soy yo sino ustedes quienes deben decidir. Hasta ahora no hay ninguna disposición obligatoria, siendo puramente voluntariamente (...). Más tarde las circunstancias serán las que determinarán la actitud del Gobierno Vasco de Euzkadi con sus nacionales. Es cuanto por el momento puedo adelantarles»
El comandante Etxegoien, que había llegado al país en el Bigarrena, tras combatir en Euskadi y en Cataluña, viaja a África para alistarse en las Fuerzas Francesas Libres, participando en la liberación de París. Posteriormente se integra en un grupo de «comandos» vascos entrenados por oficiales norteamericanos y británicos hasta que, disuelta esta unidad, regresa a Venezuela.
Los que se quedan pronto tendrán oportunidad de entrar en acción. Semanas después de esta visita llegaba a Caracas Antón de Irala, secretario general de la presidencia del Gobierno vasco. Su misión era la de crear un grupo de información y propaganda a favor de los Aliados que dependería orgánicamente del delegado .
Funcionarán grupos de información en Caracas y en el Interior, y otros dedicados específicamente a la propaganda.
El grupo de información de Caracas, que colabora con la Inteligencia Militar de Estados Unidos, había sido organizado por Juan de Olazabal y estaba formado por Calvo Goiri, Lucio Aretxabaleta, Letamendi, Azpiritxaga... Entre sus misiones estaba la de extraer documentación de la Embajada española que, al mismo tiempo, representaba los intereses de los alemanes en el país. Uno de los hermanos Gárate -que también formaba parte del grupo- se dedicaba a llevar a los empleados de la Legación franquista a un cabaret caraqueño para facilitar la entrada al resto. Con los agentes vascos siempre trabajaba un americano, especializado en abrir cajas de caudales. Una vez dentro se fotografiaba toda la documentación. Durante el tiempo que duró esta actividad jamás tuvieron problemas.
Por su trabajo de espionaje el Gobierno de Estados Unidos asignaba a los vascos una cantidad. Ese dinero fue destinado a financiar las actividades de la Resistencia antifranquista en el interior del País Vasco. El encargado de trasladar los fondos fue Txomin Letamendi, antiguo oficial del Ejército Vasco que, capturado por los franquistas en Barcelona, falleció en casa de su hermano en Madrid a causa de las torturas a que fue sometido por la policía política.
También se establecieron enlaces con Euzkadi a través de los tripulantes vascos de los barcos que llegaban al país. En ocasiones, para sacar o meter la documentación utilizaban al chofer del embajador franquista. Uno de estos enlaces fue el sacerdote Luis de Petralanda, capellán de la Compañía Ibarra y ferviente nacionalista a quien el Obispo castigó durante dos viajes por mantener contactos con los exiliados. Otro fue el capitán Antón Camiruaga Astobiza, también sancionado por transportar «propaganda comunista» (aunque en la citada ocasión se trataba de libros de texto escolares enviados por una comunidad de religiosas). Todos ellos, además de los policías falangistas que viajaban a bordo, debían sortear los controles británicos en la isla de Trinidad.
También existía un grupo de enlaces en el interior venezolano. Estos se dedicaban, además de a la información, a controlar el contrabando de joyas -que los americanos estaban empeñados en evitar- y las actividades de los comunistas. No hay que olvidar que aún estaba vivo el pacto Hiíler-Stalin, lo que había colocado en una situación difícil a los comunistas de todo el mundo por su estrecha dependencia de la Unión Soviética. Asimismo, controlaban a los ciudadanos alemanes e italianos que tenían expresamente prohibido acercarse a la costa, por lo que utilizaban, a su vez, a agentes falangistas españoles
Como señalábamos antes, junto a las labores de espionaje un grupo de vascos se dedica a hacer propaganda a favor de los Aliados, especialmente de los británicos. Ésta consistía, sobre todo, en proyecciones de películas, distribución de folletos, charlas y conferencias tanto en Caracas como en el interior. De hecho, este trabajo lo había iniciado ya a principios de 1942 José Luis de Anasagasti en relación con la Legación de Gran Bretaña
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Por otro lado, el Gobierno venezolano se había incautado de algunos barcos de pabellón alemán e italiano, algunos de los cuales serán enviados a Estados Unidos. Otros formarían parte de la incipiente Marina mercante venezolana
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12 La unidad vasca
Una de las principales preocupaciones de José Antonio de Aguirre durante su etapa en América fue la del mantenimiento de la unidad vasca ante el fraccionamiento del campo republicano y los intentos de Indalecio Prieto de retirar la representación socialista del Gobierno Vasco. El 12 de diciembre de 1943 representantes de las organizaciones vascas en México (CCSE-PSOE, PNV, ANV, CNT y ELA-STV) firmaban en México un documento de apoyo al Gobierno Vasco
La Declaración de México, como es conocido el documento arriba citado, da lugar a que el 31 de diciembre de ese año se reuniesen en Caracas, bajo la presidencia de José María de Gáraíe, José María de Barrenechea (PNV), José de Abasólo (PSOE), José María Díaz de Rekarte (ANV) y Emilio Chapartegui (Izquierda Republicana), que constituirán la Junta Asesora de la Delegación del Gobierno Vasco.
En el Acta de Constitución se decía: «Siendo este organismo que se crea dependiente del Gobierno Vasco, los que suscriben reconocen y aceptan su legítima autoridad y jurisdicción sobre el pueblo vasco expatriado en Venezuela, y su representante autorizado, señor José María de Gárate, delegado del mismo (...). La Junta Asesora intervendrá en aquellas materias que son competencia del delegado». Asimismo, la Junta debería impulsar la creación de Galeuzca (Galicia-Cataluña-Euzkadi) en Venezuela.
La unidad del campo vasco en Venezuela se verá reforzada por el Pacto de Bayona de 1945 y la Declaración del Gobierno tras su reorganización en 1946. A partir de ahí, al igual que en otros países americanos, se constituye la Comisión Interpartidos, en la que participan, además de las fuerzas antes citadas, Acción Femenina Vasca, Unión General de Trabajadores, CNT, Partido Comunista y ELA-STV. Pero esta unidad no durará mucho.
El día 22 de mayo de 1943 José María Díaz de Rekarte, militante de ANV, solicitaba a la asamblea general de socios del Centro Vasco que, en la candidatura que se presentase para renovar la Junta Directiva, se recogiesen todos los sectores de opinión del centro.
Esto ocurre un año más tarde, tras la asamblea del 20 de mayo de 1944, incorporándose a la junta de militantes de PNV, ANV y PSOE. No así Izquierda Republicana, cuyo representante, Chapartegui, enviaría una carta de protesta.
Las tensiones se avivan tras la caída del general Medina Angarita. El nuevo Gobierno, presidido por Rómulo Betancourt, expresa que no mantendrá relaciones con gobiernos surgidos de la fuerza y retira los diplomáticos acreditados en España, Nicaragua y República Dominicana. Mientras que el representante venezolano en la ONU inicia una campaña contra la dictadura militar franquista, al mismo tiempo que se reconocía al Gobierno republicano, instalándose sus representantes en la Embajada española en Caracas; el cónsul general, por su parte, era un irunés que había presidido la Gestora de la Diputación Provincial de Guipúzcoa
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En aquellos momentos las organizaciones republicanas, fortalecidas por el reconocimiento gubernamental -durante los gobiernos de López Contreras y Medina Angarita no habían gozado de la misma estima que los nacionalistas vascos por las razones ya señaladas-, tratan que el Centro Vasco y las organizaciones políticas y sindicales de Euskadi se integrasen en instituciones más amplias. Por su parte, los republicanos exigen que se ice la bandera republicana, a lo que se niegan los nacionalistas. La situación se hace más tensa a lo largo de 1947, lo que da lugar a que numerosos republicanos y socialistas abandonen el centro
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La mayor parte de los militantes vascos de partidos de izquierda que se exilian en América lo hacen en países como México, Argentina o Chile. A pesar de ello, en Venezuela residirían dirigentes socialistas de talla como los exconsejeros del Gobierno vasco Santiago Aznar y Fermín Zarza, el comandante José Abasólo, Jon Víctor Etxebarria y otros, además de republicanos como Chapartegui, Larrea o De la Cal. Sin embargo, durante los últimos cincuenta años la comunidad vasca tendrá un fuerte componente nacionalista por razones obvias.
Como hemos señalado, el primer acuerdo de inmigración se firma entre las autoridades venezolanas y representantes del Partido Nacionalista Vasco que, como hemos visto, desde julio de 1939 cuenta con delegados en el país (Maguregui y Olazabal). En 1942, se creaba la primera Junta Extraterritorial del PNV, y en 1946 se abría la afiliación oficial a dicho partido manteniéndose hasta nuestros días. Se daba además la circunstancia de que en este país se habían exiliado numerosos dirigentes nacionalistas. Entre otros, el ya citado Gárate (Bizkai Buru Batzar), Doxandabaratz y los hermanos Irujo (Ñapar Buru Batzar), Diez de Ibarrondo (Araba Buru Batzar), Lucio de Aretxabaleta (Juventud Vasca de Bilbao)...
Durante todos estos años, entre los presidentes del PNV en Venezuela figuran nombres como los de José María Echezarreta, José Ibargüen, Ricardo de Leizaola, José Ituarte, José Oñatibia, Salvador Urroz, Pedro Olariaga, Xabier Leizaola, José María Anzola, Iñaki Aretxabaleta, Peli Irizar, Isaías Atxa, Joseba Olabeaga, Fernando Carranza o Domeka Etxearte. Entre abril de 1947 (fecha en que se abre la afiliación) y 1977, la media de afiliados fue de trescientos cincuenta, llegando a los cuatrocientos en la década de los 50-60: Por otro lado, desde 1948 contaron con delegados en Puerto La Cruz, Barcelona, San Cristóbal, Maracaibo y Mérida, lo que da idea de la importancia y la extensión de esta organización.
Sobre todo a partir de 1950, el PNV de Venezuela se convirtió en uno de los principales sostenes de esta organización, tanto en el exilio como en el interior del País Vasco. Desde el punto de vista económico las cuotas, que comenzaron siendo de 500 dólares mensuales en 1946, se multiplicarían por 10 treinta años más tarde. Además de ello financiarían todo tipo de eventos y publicaciones, además de la puesta en marcha de Radio Euskadi. En 1989 la organización venezolana del PNV mantiene su derecho a voto en la Asamblea Nacional de este partido.
El segundo grupo en importancia es el de Acción Nacionalista Vasca (ANV). Entre sus miembros más destacados: Bernardino Bilbao, Luis Ruiz de Aguirre, Vicente Amoriaga, Antón de Larrañaga, José María Díaz de Rekarte, Ramón Laniella, Jesús Dolara o Josu Osteriz, entre otros. También en 1942 se constituye su órgano directivo en Venezuela que, hasta 1946, dependerá de la Ejecutiva exiliada en México. En muchas ocasiones desde 1938 ANV haría de puente entre las organizaciones republicanas y los nacionalistas vascos. Al producirse la crisis de 1946 a que hacíamos referencia, el entonces secretario de ANV en Venezuela, Bernardino Bilbao, trató de mediar, sin éxito, en el conflicto surgido.
En 1944 se constituía la Delegación de ELA-STV -luego Junta Extraterritorial-, el principal sindicato vasco, con participación de militantes de las diferentes organizaciones nacionalistas. El último acto de esta organización fue la entrega de sus fondos a los damnificados por las inundaciones de 1983 en Euskadi.
Otra organización que mantuvo una gran actividad en Venezuela, a pesar de su pequeño número, fue el Euzko Mendigoizale Batza, más conocido como Jagi-Jagi, y luego como Frente Nacional Vasco. Entre sus militantes más destacados: Fernández Etxeberria «Matxari», Andima Ibiñagabeitia, Triki Azpiritxaga, Calvo... Originariamente, militantes del PNV a partir de 1958 proponen la constitución de un Frente Nacional Vasco de todas las fuerzas abertzales al margen de partidos de obediencia española, adoptando una actitud sumamente crítica hacia el Gobierno vasco en el exilio. Su estrategia tuvo cierto éxito a raíz de la campaña BAI (Batasuna, Askatasuna, Indarra: Unidad, Libertad y Fuerza) lanzada por ETA, logrando, aunque de forma efímera, la integración de aquel frente de EMB-ANV-ETA.
En 1958 existía una relación intensa entre Julen de Madariaga y el grupo de jóvenes venezolanos adscritos a EGI-Resistencia Vasca, uno de cuyos elementos más significativos era Sabin Solozabal. A principios de 1959 algunos de éstos (Iñaki Endaya, Txomin Letamendi, Koldo Azurza, Pruden Arozena, Xabier Uzkanga y Antón Uzkanga) constituían ETA en Venezuela. A principios de los 60 llegaban los primeros refugiados.
13 Euzko Gaztedi
El 24 de abril de 1948 se fundaba en Caracas, como organización dependiente del Centro Vasco, Euzko Gaztedi (Juventud Vasca), con el lema «Por la conquista de las libertades vascas». Su primera comisión provisional estuvo formada por Maite Leizaola, Begoña San Juan, Josebe Torrontegi, Martín Ugalde, Sabin Zenarruzabeitia, Xabier Leizaola, Amadeo Gorostola, Joseba Emaldi y Karmel Ariño. Entre 1948 y 1979 los presidentes de Euzko Gaztedi han sido Martín Ugalde, Sabin Zenarruzabeitia, Jon Urrezti, Iñaki Elguezabal, Jon Aretxabaleta, Jesús Dolara, Joseba Leizaola, Rosalío Aristoy, Iñaki Aretxabaleta, Joseba Bilbao, Joseba Iturralde, Txomin Bizkarret, Bingen Amézaga, Iñaki Anasagati, Jesús Azpiritxaga, Iñaki Goikoetxea, Xabier Azpiritxaga, Adolfo Urrutia y Ander Amenabar
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Euzko Gaztedi no es, como hemos señalado, una organización política propiamente dicha, si bien durante treinta años sus actividades tuvieron siempre contenidos abertzales (patrióticos). Desde el primer momento esta organización se mostró especialmente activa: teatro, excursionismo, cursos de todo tipo, enseñanza-aprendizaje de euskera, música y danzas vascas, edición de revistas (Euzko Gaztedi, Aben o La Pulga)...
Por otro lado, en junio de 1956 llegaba a Venezuela Jokin Intza, que durante casi veinte años se había mostrado como uno de los más activos elementos de la Resistencia en el interior, tanto en el campo político como en el sindical. En Caracas va a desarrollar una intensa actividad organizativa.
Consigue reunir a un grupo de quince o veinte jóvenes, a los que compromete con actividades diferenciadas a las de Euzko Gaztedi. A partir de este grupo va a nacer Euzko Gaztedi del Interior-Resistencia Vasca, dependiente ya de la dirección del PNV y cuyas principales actividades estarían destinadas al interior, hasta el punto de que en Euskadi se va a adoptar el nombre EGl. Desde nuestro punto de vista, la realización más importante de EGI-Venezuela fue la revista Gudari, animada por Alberto Elósegui, que entre 1960-1974 se distribuiría clandestinamente en el interior
14 La Delegación del Gobierno Vasco
Como hemos señalado, en 1940 se constituía la Delegación del Gobierno Vasco en Venezuela. A lo largo de cuatro décadas los delegados -José María de Gárate (1940-1948), Luis Bilbao (1948-1951), Ricardo de Maguregui (1951-1955), Lucio de Aretxabaleta (1955-1967), Fernando Carranza (1967-1980), Jon Aretxabaleta (1980-1984)- mantienen la representación vasca. Su misión fue la de mantener relaciones con las autoridades y políticos venezolanos, apoyo a la comunidad vasca y representación de la misma, y recaudación de fondos para el sostenimiento del Gobierno vasco en el exilio. Esto último se realiza a través de dos entidades: la Junta Recaudadora y Acción Cultural que, desde 1946 hasta 1979, llegaron a recoger una media de 5.000 dólares mensuales.
En los años 50 hubo intentos de dotar de una mayor organización a la Delegación a través de representantes locales de la misma. Asimismo, se elaboró un proyecto para crear una cooperativa y se inició la elaboración de un censo de los vascos en Venezuela (intento que se repite en 1989 desde el Centro Vasco de Caracas).
La Delegación, asimismo, sirvió como aglutinante en las movilizaciones de apoyo a los represaliados por la dictadura militar franquista en Euskadi (las huelgas de 1947, 1951, 1956...), los procesos contra vascos -al margen de su filiación-, o las condenas a muerte de miembros de ETA (Anizabalaga, Burgos, o los fusilamientos de Txiki y Otaegui de ETA-político-militar). En estos temas participaron siempre todos los sectores de la comunidad y, por supuesto, los centros. A raíz del juicio de Burgos, el presidente vasco Jesús María Leizaola se desplazó especialmente a Caracas para realizar gestiones en este sentido, logrando firmes apoyos del Gobierno y el Parlamento venezolanos
Ante la inminencia de la guerra el Gobierno venezolano va a dictar una serie de normas, tendentes, como hemos visto, a garantizar la neutralidad del país. Muchas de esas medidas tendrán carácter restrictivo, y así, el 7 de agosto de 1939, se promulgó la Ley de Actividades de Extranjeros en el Territorio Nacional. Precisamente, la primera institución vasca creada en Venezuela, la Asociación de Socorros Mutuos, fue legalizada bajo esa norma. Sin embargo, ponía coto a otro tipo de actividades y, de hecho, restringía la exhibición de escudos y símbolos políticos extranjeros. Por ejemplo, insignias nazis y falangistas. Quizá por todas esas circustancias la legalización definitiva del primer Centro Vasco de Venezuela se retrasara durante casi dos años
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Los primeros tiempos de los exiliados vascos en Venezuela estuvieron dedicados a buscar empleos estables y a organizar sus vidas. En no pocos casos esto ocurre rápidamente. Cuando apenas había transcurrido un año desde la llegada del Cuba, ya existía un grupo, formado por Blas de Gárate, Triki Azpiritxaga, Jon Oñatibia y Ángel Aznar, que realiza gestiones para fundar un Centro. A principios de 1941 este grupo se constituye en Comisión Organizadora, presidida por Blas de Gárate. El grupo comienza a reunirse en el bar Santa Capilla, donde se redactaron los primeros estatutos.
Según Martín de Ugalde, «cuando las reuniones se hicieron más nutridas hubo que buscar un local mayor, y (los vascos han preparado siempre sus organizaciones cerca de una buena mesa) pasaron sus reuniones al Txoko, un restauran! propiedad de Juan de Leniz»
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La tradición asociativa de los vascos en el Nuevo Mundo se remonta al siglo XVI. A finales de esta centuria surge la primera asociación vasca de socorros mutuos en el Potosí boliviano. A lo largo del siglo XVII los vascos fundan las «hermandades de Nuestra Señora de Aránzazu» que mantienen su actividad hasta bien entrado el siglo XIX. En el siglo XV11I se fundaba el Colegio de San Ignacio de Loyola de México, más conocido como «de las Vizcaínas». Durante el período colonial la mayor parte de los consulados de comerciantes cuentan con un «partido vasco». A partir de 1876-77, con la fundación de los Centros Laurak bat de Montevideo y Buenos Aires, surge el centro vasco moderno, que en la primera década de este siglo se había extendido por diferentes países de América y Filipinas
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El abril de 1941 la Comisión publica en la prensa la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Ésta se celebra el día 10 de mayo en unos locales de las calles Palma a Miracielos No. 47. La Asamblea está presidida por los cuatro citados. Tras debatir el articulado del Reglamento y dar cuenta de las gestiones realizadas hasta entonces, era elegida por mayoría la nueva Junta Directiva. Ésta quedaría formada por José María de Etxezarreta (presidente), José María de Barrenetxea (secretario) e Ilari de Ariño (tesorero), y como vocales Ricardo de Leizaola, Ricardo de Goya, Silvino de Mugarra y Salvador Urroz. A esta reunión asistieron 140 vascos El día 15 se reunía por primera vez la Junta Directiva, asistiendo también Blas de Gárate y Ángel Aznar. Comenzaban las gestiones para conseguir un local
El 7 de octubre de 1941 la Junta Directiva del Centro Vasco acordaba arrendar una casa en Cipreses a Velázquez No. 9, con una renta mensual de 400 bolívares, fijando en ella su primera sede social (6). Días más tarde se reunía la Asamblea General para que fuese ella la que refrendase la elección de sede así como para buscar fórmulas para su financiación
El día 14 de noviembre de 1941 la Junta acordaba conceder la Conserjería dei Centro a Tomás Duralde en las siguientes condiciones: «Habitación gratis y 20% de los beneficios líquidos del bar, siendo por cuenta del Centro los reteles de limpieza, teléfono, agua, luz, etc. El expendio de tabaco, cigarrillos, etc., serán por cuenta del conserje»
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En este proceso fundacional, de acuerdo con el Artículo 3 de los Estatutos del Centro, se convocaba a las mujeres vascas para constituir Acción Femenina. El 12 de febrero de 1942 se constituía su Junta Provisional, formada por Dolores de Rousse, Concha de Gárate y Ane de Zalutregui. La primera presidente electa fue Agustina de Amunarriz. Asimismo, en enero de ese año se convocaba el primer campeonato de mus, organizado por Siívino de Mugarra (
En documento, de cinco puntos, definiría la actividad de la Delegación en lo sucesivo:
«1.—Continuar al lado de los grupos peninsulares democráticos en lucha en todos los órdenes contra el Gobierno de Franco, Falange española y cualquier régimen dictatorial en el Estado español y todos aquellos intentos antidemocráticos que puedan surgir, manteniendo nuestra estrecha unión con Cataluña y con Galicia.
2.—Laborar por la unión y fraternidad de los vascos en la expatriación agrupándolos y canalizando sus inquietudes políticas y patrióticas de la manera más eficaz, alrededor del Gobierno Vasco, tratando de conseguir para el mismo el mayor apoyo y colaboración para la trascendental misión que se desarrolla.
3.—Excitar la asistencia a la Junta Recaudadora, denominada Junta de Socorros Pro Asistencia Social Vasca y eficiente colaboración al Centro Vasco de Caracas.
4.—Defensa y tutela de los ciudadanos vascos en Venezuela cerca de las autoridades y organismos de la República, así como entender de los aspectos profesionales, sociales, asistencia social, culturales y artísticos patrocinando la creación de Oficinas de Trabajo, de Socorros y cuantos organismos sean convenientes para mejorar el bienestar y desarrollo de la cultura propia del pueblo vasco expatriado.
5.—Preparación de estudios pertinentes, creando las correspondientes ponencias al efecto, para el establecimento de bases apropiadas que puedan servir como tales, al objeto de conseguir las mejores relaciones futuras, tanto culturales como económicas, entre Venezuela y Euzkadi, cualquiera que sea la forma política que ésta adopte en su venidero.
6.—Creación de ponencias para el estudio de los problemas en los aspectos de higiene pública y privada y asistencia social de Euzkadi en la postguerra.
7.—Mantener e impulsar las relaciones con los demás grupos antifascistas, constituidos en las Naciones Unidas.
8.—Desarrollo de la más eficiente labor de propaganda vasca, dentro de los límites legales autorizados, para dar a conocer en la República el problema vasco, sus soluciones, así como su historia, folklore, costumbres, etc.
9. El delegado hará llegar a conocimiento de la Junta Asesora las orientaciones generales que reciba del Gobierno Vasco, así como las informaciones que llegaran desde las distintas Delegaciones de dicho Gobierno»
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A José María de Gárate le sucederán al frente de la Delegación Luis Boilbao (1948-1951), Ricardo de Maguregui (1951-1955), Lucio de Aretxabaleta (1955-1967) y Fernando de Carranza (1967-1980)
15 El Centro Vasco de Caracas, Inauguración Entre las esquinas de Cipreses a Velazquez.- 5 de Abril de 1942
Entre las esquinas de Cipreses a Velazquez.- 5 de Abril de 1942. Existe una polémica en torno a la fecha exacta en que se funda el primer Centro Vasco de Venezuela. Evidentemente, entre los meses de octubre y diciembre de 1941 el Centro cuenta con directiva, sede, empleados y primeras actividades. El día 10 de marzo de 1942 la Directiva acuerda fijar el día 5 de abril como su fecha de inauguración. Para organizar los actos se nombra una Comisión formada por Víctor de Elguezabal, Andoni de Arozena, José Luis Otxoa de Txintxetru además de algunos miembros de la propia directiva (11). Asimismo, el día 27 Santiago de Beristain era nombrado delegado del Centro en el estado de Carabobo
Los organizadores de los actos de inauguración desechan la idea de celebrar una gran banquete por no poder hacerse cargo de los gastos que éste originaría, sustituyéndolo por un «pequeño refrigerio». Según Ugalde, «era tan precaria la situación de los vascos en 1942, que además de tener que pintar la casa los socios y los mismos miembros de la Directiva, se vieron en la necesidad de reunir entre ellos unos bolívares para adquirir las banquetas usadas que tuvieron como primer mobiliario (...), después tuvieron que obtener prestados algunos pocos muebles de la Mueblería Lombao»
Resulta especialmente significativa la lista de invitados. Destaca la presencia de criollos de origen vasco (Simón Gonzalo Salas, Aguerrevere, Aranguren, Arraiz, Anzola, Iturbe), amén de representantes diplomáticos de las potencias aliadas (Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia Libre), además de numerosas personalidades venezolanas encabezadas por el
Presidente de la República, general Medina Angarita.
El día 22 de mayo de 1942 se celebraba una Asamblea General del Centro Vasco. En ella se elegía una nueva Junta Directiva formada por Aurelio de Artetxe (presidente), Santos de Gárate (tesorero) y como vocales José Luis Martínez Bilbao y Andoni de Arozena, manteniéndose el resto de los cargos. Se estudian asimismo dos importantes propuestas. Por un lado, editar una revista; por otro, crear la Liga de Amigos de los Vascos
El día 28 se constituyen las comisiones de trabajo del Centro: Liga Vasco-Venezolana (Artetxe), Asistencia Social (Goia), Enseñanza (Arozena), Interior (Mugarra), Tesorería (Santos Gárate) y Propaganda y Cultura (16). Días más tarde se abría la inscripción para iniciar las clases de euskera.
Apenas dos meses después de la inauguración de los locales del Centro la Junta Directiva comienza a buscar una nueva sede. El día 25 de junio se acuerda alquilar unos locales en Truco a Balconcito. Asimismo se convoca a los contratistas socios del Centro para construir un frontón en la nueva sede (17). A principios del mes de julio se iniciaba el traslado.
El día 7 de julio la Junta Directiva presentaba ante la Dirección Nacional de Seguridad y Extranjeros los Estatutos y lista de socios del Centro Vasco. Por fin, el 30 de julio, el Ministerio de Asuntos Interiores «autorizaba el funcionamiento de la expresada asociación» . El día 6 de agosto la Junta Directiva acusaba oficialmente recibo de dicha autorización. De esta fonna__el Centro Vasco de Caracas adquiría plena personalidad jurídica
5-1 Entre las esquinas de Truco a Balconcito – 31 de Julio de 1942
Un día antes de la inauguración de la nueva sede, la Junta Directiva acordaba la publicación de una revista que se titulará Euzkadi. Órgano divulgativo del Centro Vasco de Caracas, nombrándose director a José María de Barrenetxea como presidente de la Comisión de Cultura y Propaganda. Sin embargo, por impedimentos legales, en el primer número de la revista figurará como director el ilustre científico venezolano Juan de Iturbe
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Cuenta Ugalde: «La inauguración del nuevo local se llevó a cabo el día 31 de julio de 1942, festividad de San Ignacio. Se trabajó día y noche bajo la dirección de Andoní de Borde para construir el frontón, que se financió (20.000 bolívares) mediante bonos reintegrables de 25 bolívares cada uno».
Uno de los actos previstos era una Misa que debía celebrarse en la iglesia de Las Mercedes. Los representantes franquistas presionaron para que los vascos no pudiesen celebrar un oficio religioso específico, que finalmente es prohibido por la Jerarquía. Pero el día elegido era domingo y los vascos acudieron en masa al templo, entre ellos el Hermano Ginés vestido con sus hábitos. Ocho años más tarde era eí mismísimo Arzobispo de Caracas el encargado de bendecir la primera piedra del nuevo Centro de El Paraíso.
Como señala el autor citado, en el Centro de Truco a Balconcito (o en su entorno) se consolida una serie de actividades y organismos que marcarán el devenir de la comunidad vasco-venezolana hasta nuestros días. El canciller Arístides Calvani recordaba la cantidad de veces que tenía que devolver la pelota del frontón desde su casa contigua al Centro Vasco. Asimismo, en sus dependencias muchos iniciaron sus actividades en aquel país, en momentos en que no disponían otro punto de referencia
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De esta forma, mientras el día 6 de agosto de 1942 se constituía la primera Comisión de Pelota formada por Fermín de Azkue, José de Elguezabal, José María de Etxezarreta, Damián de Zalutregui y Miguel Pelay Orozco (23); el 18 se forma otra Comisión para organizar la primera visita de José Antonio de Aguirre a Venezuela. Está constituida por José María de Gárate, Aurelio Artetxe, José María Barrenetxea, Ilari Ariño y Víctor Elguezabal (24).
El día 28 de octubre el Coro Vasco Pizkunde, dirigido por Antón de Gárate y acompañado por el txistulari Segundo Atxurra hacía su presentación pública. El concierto debió de ser un éxito de público pues se obtuvo 1.000 bolívares de beneficios. También en aquellos días se fundaba el grupo Ekintzaleak, fuera de la disciplina del Centro.
Entre sus directivos, Jon de Oñatibia y Víctor Elguezabal. Su finalidad es la de difundir la cultura vasca (lengua, historia, música, danza)
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El día 22 de mayo de 1943 se celebraba la Asamblea General Ordinaria. En ella se acuerda por unanimidad mostrar «...al Sr. Simón Gonzalo Salas su agradecimiento a las gestiones que realizó en 1938 para la emigración vasca en Venezuela», nombrándolo socio honorario del Centro Vasco.
Pero en aquella reunión debían renovarse algunos cargos directivos. José María Diez de Rekarte, militante de Acción Nacionalista Vasca (ANV) propone, como veremos, una candidatura en la que se recogiesen todos los sectores de opinión del Centro (26).
Asimismo en aquellos días, el Centro, consolidado ya, comenzaba a relacionarse con otros organismos. En esta línea, el 30 de mayo la Junta Directiva acordaba establecer relaciones fraternales con los demás Centros Vascos de América. También se iniciaba la elaboración de un archivo de recortes de tenias vascos aparecidos en la prensa americana
Bernardino de Mugarra, hasta entonces secretario, se hace cargo de la presidencia. Es ratificado por la Asamblea General celebrada el día 20 de mayo de 1944. Asimismo y por unanimidad se elige la siguiente Junta Directiva: José Miguel Gomendio (vicepresidente), Juan de Urbistazu (secretario), Vicente Arnoriaga (vicesecretario), Adrián de Zalutregui (tesorero) y como vocales José de Abasólo, Blas de Gárate, Miguel Pelay y José Luis Aránsolo (28). En esta Junta se hallaban representados los sectores mayoiitarios del exilio vasco en Venezuela (PNV, ANVE y PSOE). No así Izquierda Republicana, que enviaría una carta de protesta (29). IR sí formaba parte de la Junta Asesora de la Delegación del Gobierno Vasco
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En julio la Junta Directiva acordaba por unanimidad nombrar socios honorarios a los diplomáticos venezolanos Carlos Enrique Aranguren y Rómulo Araujo «en atención a su apoyo pro-inmigración vasca y ayudar a José Antonio de Aguirre durante su estancia en territorio ocupado por los nazis»
En la Asamblea celebrada el de mayo de 1945 se renovaba parcialmente la Junta Directiva: Francisco G. de Mardones (presidente), Santiago Beristain (tesorero) y los vocales Juan Ignacio Trujo y Marcos Lekerika . Por otro lado, en aquellos días se creaba la Escuela Vasca de Caracas-Caracas' ko Euzko Ikastetxea
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Entre 1945 y 1948 fueron presidentes del Centro José María de Barrenetxea (XI. 1945), José María Solabarrieta (11.1946), José Amuritza (XI. 1946), Francisco Orúe (V. 1947) y José Elgezabal (XI. 1947).
15 2 los invitados:
General Isaías Medina Angarita, Presidente de la República (nombrado Presidente Honorario del Centro Vasco «en testimonio de agradecimiento de los vascos por las atenciones recibidas de las autoridades y pueblo venezolano»), Dr. Luis G. Pietri, Gobernador del Distri-lo Federal; F. de Giulio Sánchez, Prefecto; S. E. el Embajador de los Estados Unidos en Venezuela; Mr. Bret, Secretario del Agregado Naval de los Estados Unidos; S. E. el Embajador de Gran Bretaña; Mr. Anderson, secretario de la Embajada Británica; Mr. Raymond Vis, representante de la Francia Libre; Dr. Arturo Uslar Pietri, Secretario de la Presidencia de la República; Eleazar López Contreras, ex-pre-híi lente de la República; Srta. María Edilia Valero, del Hogar Ameri-i'iino; Dr. Enrique Aguerrevere, Ministro de Fomento; Dr. Ángel Ague-ri'cvere, asesor jurídico del Ministerio de Fomento; Dr. Rafael Vera, médico de la Asociación Vasca de Socorros Mutuos; Dr. José Izquierdo; Sres. Long y Rixon, del Club Victoria; Mr. Stanley Ross, periodista norteamericano; Dr. Juan Iturbe; Sr. Alvarez de Lugo, presiden-le de los Boy Scouts; Sr. Antonio Arraiz; Sr. Napoleón Arraiz, del Instituto de Inmigración; Dr. S. Gonzalo Salas, «propugnador de la inmigración vasca», director del Ministerio de Agricultura; Dr. Gerardo Sansón, director del Instituto de Inmigración; Sr. Zozaya, cónsul ilc México; directores de los diarios «El Universal», «La Esfera» y «El Heraldo»; director de la Radio Caracas; Director del Colegio La Salle, Sr. Aureliano Huertas; Dr. Aranguren, ex-representante de Vene-/uela en Francia; Mr. John London; Mr. J. R. White; Mr. Robert liottome; Mr. William Coles; Mr. F. I. Martin, y Sr. Manuel Maten. Excusaron su asistencia, por hallarse ausentes, el ex-presidente Kleazar López Contreras, Dr. Gerardo Sansón, Dr. Enrique Aguerrevere y Dr. Arturo Uslar Pietri. Asistieron, además, el Sr. Luis Churión, presidente del Hogar Americano; Sr. Faustino Moreno; Sr. Froilán Anzola, sin contar con la numerosa concurrencia de invitados por amistad y relación.
16 El mundo de la posguerra
El mundo resultante de la guerra mundial va a tener resonancia tanto en Venezuela como en el seno de la comunidad vasco-venezolana. En octubre de 1945 es derrocado el presidente Medina Angarita, instalándose una Junta Revolucionaria de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt. Una de sus medidas es la de expulsar a los representantes diplomáticos franquistas al mismo tiempo que reconoce al Gobierno republicano, con lo que éste contará en Caracas con embajada y consulado general
El reconocimiento de la República, como decíamos, tiene consecuencias en la comunidad vasca. Se refuerzan las casas regionales españolas con la creación de la Junta de Amigos de la República Española, y la mayoría de los vascos no nacionalistas abandonan el Centro para inscribirse en la Casa de España, rompiéndose cierta unidad existente desde 1943. En este punto hay que recordar que, para poder ser socio del Centro Vasco de Caracas, había que reconocer el derecho de autodeterminación para Euzkadi. Son muy pocos los socialistas y republicanos que siguen en la institución
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Por otro lado, en aquellos días de inestabilidad política la pertenencia a cualquier tipo de sociedad solvente representaba una garantía ante las autoridades, sobre todo en los viajes por el interior del país. De esta forma, condición de socio del
Centro Vasco llegó a suponer una especie de aval político, con la consiguiente influencia positiva en la afiliación. En el mismo sentido, la expulsión del Centro de un socio por faltas muy graves lo convertían en un indeseable ante dichas autoridades
En 1945, al igual que ocurre en otros países americanos, en Venezuela se constituyen Comités de Ayuda a los Refugiados Vascos en Francia, a la Brigada Vasca (que mantenía grupos operativos en la zona fronteriza de los Pirineos) y para la Resistencia. En este sentido, la comunidad vasco-venezolana y singularmente el Centro Vasco se movilizaron en favor de los huelguistas del 1° de mayo de 1947 en Euzkadi. En todos estos casos el Centro hace de aglutinante de las recaudaciones de las fuerzas políticas, en aquellos días PNV, ANV, EMB y ELA-STV.
17 Una nueva inmigración
En enero de 1948, representantes del Centro Vasco se integran en una comisión formada por el cónsul de la República española, presidente de las casas regionales y la directora de la Comisión Nacional de Inmigración, para fomentar la entrada en el país de refugiados antifranquistas residentes en Francia . A pesar de ello y siguiendo una tónica que llega hasta nuestros días, con la excepción de Galeuzca (Galicia-Euzkadi-Cataluña), el Centro Vasco se mantiene al margen de las actividades de los españoles salvo en casos puntuales como era éste
En aquellos días tanto el Centro como la Delegación del Gobierno vasco realizaban gestiones individuales en favor de resistentes perseguidos por la policía política franquista y en el de algunos emigrantes que se encontraban en dificultades en Nueva York y Saint Thomas.
Ante las medidas en materia de inmigración dictadas por la Junta Militar en 1949, el PNV de Venezuela se dirigía al Centro Vasco para que éste colaborase en las gestiones correspondientes para que pudiesen ingresar en el país 50 vascos residentes en Francia .
18 En El Paraíso
Desde 1945 los incidentes entre el Centro Vasco y la propietaria del inmueble se multiplican, impidiendo, por ejemplo, que se realizasen obras de mejora. El diciembre de 1947 esta última anuncia a la Junta Directiva su intención de venderlo, ofreciendo una opción prioritaria de compra de 300.000 bolívares . Pero para la Junta Directiva el precio resultaba excesivo, rechazándose la oferta
En la Asamblea General Ordinaria del 29 de mayo de 1948, el presidente del Centro, José de Elguezabal, propone la formación de una ponencia para buscar un nuevo emplazamiento. La primera ponencia quedará formada por José de Abasólo, Ander Aranbaltza, Manuel Altube, Francisco Badiola, Lorenzo Basagoiti, Joaquín Carrandi, B. Goikoetxea, José Luis Otxoa, Miguel Salvador, Santos Ariño y Martín Gaubeka (42). Días más tarde la ponencia ya estaba barajando varios terrenos y estudiando fórmulas concretas de financiación. El día 23 de junio la ponencia proponía a la Junta Directiva la adquisición de un solar de 10.000 metros cuadrados en El Paraíso que tenía un precio de unos 300.000 bolívares (43). Cuatro días más tarde era presentado el plan de financiación a través de la creación de la Compañía Inmobiliaria Euskalduna, que contaría con un capital social de 1.000.000 de bolívares, dividido en acciones nominales de 500 bolívares
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El día 3 de julio, con asistencia masiva, se celebra una nueva Asamblea General Extraordinaria en la que se informa de las gestiones citadas. Al mismo tiempo se constituye una ponencia financiera formada por Gonzalo de Aranguren, Julián de Lizarralde, Miguel Pelay Orozco, Florentino Urarte, Adrián de Zalutregui, Juan de Urbistazu, Ilari Ariño, José Estornés Lasa, Antxon Larrañaga y Juan de Iturri . Miguel Salvador se haría cargo del proyecto.
El 14 de octubre se colocaba la primera piedra del nuevo Centro Vasco de Caracas. Fue bendecida por el arzobispo Monseñor Lucas Castillo y, tras la actuación del coro Pizkunde, los discursos corrieron a cargo de José de Elguezabal, presidente del Centro; Luis Bilbao, delegado del Gobierno Vasco, y de José Antonio Aguirre, que había enviado una grabación con tal motivo.
La prensa de la capital se hace eco del evento. La Esfera señalaba: «Ninguna de las colonias extranjeras ha tomado una iniciativa de la índole que ahora toman los vascos». En El Universal se decía: «Por su manera de actuar entre nosotros, laboriosa, honesta, decididamente útil, debemos considerar como valioso aporte a nuestras actividades humanas la presencia en Venezuela de un nutrido grupo de vascos»
Inauguracion del Centro Vasco Caracas El Paraiso - 5 de Marzo de 1950
Hace diez años llegaron los primeros. La ikurriña en el asta de los pesqueros, y la decisión en el corazón de cada cual. Lo habían perdido todo en la lucha por su Patria y llegaban a tierra desconocida. La misma que siglos atrás divisó Lakotsa y Lope de Aguirre, la misma en que nació Bolibar. Hoy la fortuna de varios se cifra en millones; pero la ikurriña sigue enarbolada en el asta y en el corazón.
Una fila alargada de gorularis y ezpatadantzaris esperaba nerviosa la llegada del viajero. Había venido de lejos; lejos en el espacio, y lejos en la historia. Venía, no de París donde ahora reside exilado, sino de Gernika donde hace catorce años fue elegido Lendakari por los apoderados de los pueblos vascos. Y los vascos de Venezuela querían darle la bienvenida en su nueva casa -Euzko-Etxea-, para enlazar el presente de venturas con el pasado de lucha, para demostrar a todos que su decisión sigue siendo la misma.
Dos días atrás, alguien se había permitido amenazarles con represalias. Si eran "buenos chicos", el gobierno franquista estaba dispuesto a enviarles nada menos que al embajador Aznar -el famoso traidor a su pueblo y a cuantas causas abrazó-, y hasta un puñado de dantzaris traídos en avión desde Madrid; pero si eran malos, si eran malos, si invitaban a su Lendakari, perderían toda ilusión de pasaportes y visados para visitar a sus familias allá en el País Vasco natal. ¡Pobre hombre!. La respuesta se la estaban dando aquellos verdaderos dantzaris, venidos diez años atrás o nacidos en el trópico, que escoltaban electrizados al Lendakari Aguirre por la Avenida Principal del Centro Vasco.
Con él venía otro hombre. Casi todos le recordaban como fue un día: alto y fuerte, enérgico, con voz de mando. Cayó prisionero en su puesto de mando, fue a la cárcel con sus gudaris y fue condenado a muerte; cuatro veces estuvo en capilla para ser ejecutado como lo fueron otros de su misma celda; después dirigió la resistencia clandestina... Aquel hombre, hoy de figura encorvada y rostro torturado, pero siempre con sonrisa de optimismo, simbolizaba a los hombres que no han cesado de luchar.
Y juntos los dos, el Lendakari y el Jefe de la Resistencia, caminaron hasta la puerta del Centro Vasco, donde el txistu les saludó con los compases seculares del "Agur Jaunak". Como antaño, como siempre.
"El Paraíso" es el barrio residencial de más raigambre en Caracas. Algún día le superarán los nuevos barrios que se están construyendo hacia el Este, pero todavía conserva la superioridad que le da la tradición. Y en su corazón, encaramada en la falda de una colina, es donde los vascos de Venezuela han construido su Euzko-Etxea. Un inmenso caserío diseñado por Miguel Salvador -el hombre que está vasquizando la arquitectura de la futura Caracas-, que se desborda en terrazas superpuestas hasta el frontón y los jardines.
Aquella mañana del 5 de marzo de 1950, terrazas y jardines estaban colmados por más de dos mil vascos y amigos, llegados algunos del interior de la República y aun de más allá de sus fronteras. Para asistir a la misa y al izamiento de las banderas, para brindar en e\ bar, \) cantai en Vas tenazas, pata abrazarse unos a otros, pata xecoidaí, pata soñat.
Allí estaban todos. Desde el Dr. Gonzalo de Aranguren, el hombre a quien todos quieren porque ya hurgó con éxito en sus entrañas o es posible que algún día tenga que hacerlo; hasta el comandante Carmelo de Elorriaga, apenas llegado tras un largo recorrido que le llevó por el maquis francés, los campos de concentración alemanes y las selvas de Indochina. Los Badiola, Aguirrezabala, Lizarralde y demás magnates de la construcción; junto a los Olarso, Estornes, Carranza y pocos más "chiflados" del grupo "Gernika". Las neskas de Euzko Gaztedi, soliviantadas por ese dinamismo trepidante de Edurne Altuna.
La nueva generación que apunta con Martín de Ugalde. Viejos y jóvenes, ricos ya y quienes van camino de serlo, gastetxus y emakumes. Y quizás más sonrientes que ninguno, los dos hombres que hicieron posible la ejecución de aquella casa: José de Elguezábal, el Presidente del Centro que con tenacidad y diplomacia allanó las dificultades, animando a los indecisos y frenando a los impulsivos; y el Dr. Luis de Bilbao, el Delegado Vasco tan identificado con el medio en que se mueve, que ya casi habla en venezolano nativo.
Ocho días duraron las fiestas, una semana con dos domingos. Y el público siguió siendo fiel a la convocatoria. Lo mismo en las conferencias culturales, que cuando se les llamó para exprimir los bolsillos. Su generosidad fue digna de los hombres que han sabido triunfar. José Antonio de Aguirre les habló de la historia vasca; y yo les hablé de los vascos en América. El hombre del interior les narró la vida en las cárceles y en la resistencia. Nicanor de Zabaleta acarició para ellos el arpa con su mano maestra. Los dantzaris reprodujeron el ballet de la ópera "Amaya" y las figuras de la mascarada suletina. El orfeón Pizkunde de Antxon Gárate entonó motetes religiosos a Jaungoikua, y cantó en euzkera las viejas melodías de la raza. Los pelotaris inauguraron el frontón, sin miedo al trópico ni a la altura. El txistu repicó de romería hasta bien avanzada la noche. El bar no perdió ni un instante su actualidad. Y el banquete final fue digno de una colonia vasca...
Una semana que pasa pronto, aunque rindió al más fornido. Una semana que quedará grabada en el recuerdo de cuantos |a vivieron. Una semana, sobre todo, que emocionó a los viajeros que en su peregrinación patriótica van conociendo tantos países y tantos vascos esparcidos por el mundo, todos semejantes, todos erguidos, pero en ninguna parte con el fervor patriótico de masa que vivimos en Euzko Etxea de Caracas.
Aurrera, anaiak!
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El 5 de diciembre de 1949 la Junta Directiva del Centro Vasco acordaba invitar a José Antonio de Aguirre a la inauguración de la nueva sede . El 2 de marzo de 1950 Aguirre y Jesús de Galíndez, delegado vasco en Nueva York, llegaban a Venezuela. En el aeropuerto de Maiquetía son recibidos por el delegado Luis Bilbao; el presidente del Centro, José de Elguezabal, y Gonzalo de Aranguren.
El día 3 Aguirre ofrecía una rueda de prensa. Por fin, coincidiendo con el Aberri Eguna, comenzaban los actos inaugurales. En estos participan, además de Aguirre y Galíndez, Joseba de Rezóla, Andoni de Arozena (en euskera) y el arpista Nicanor Zabaleta. El día 12, coincidiendo con la jornada de clausura, se plantó un retoño del Árbol de Gernika .
18 1 Palabras del primer Lendakari de Euzkadi José Antonio Aguírre Inauguracion Centro Vasco Caracas (El Paraiso)
En tierras sujetas a la violencia, conocí el alma de América. Errante y solo, sentí la angustia del que todo le falta. Seis meses y medio estuve en países dominados por el nazismo, de los cuales cuatro y medio en Berlín. y en esas horas de incertidum-bre, de ansiedad y de angustia, pedí a las almas de América que me instruyeran. Llevo en mi corazón no sólo la gratitud y la admiración para el hombre que plasmó la más grande empresa de Libertad, sino también una gratitud particular, exclusiva, para los hombres de América y de Venezuela que en ese tiempo de inseguridad y de zozobra que he apuntado me ayudaron a salvar lo que más quiero: a mi esposa y a mis hijos. Gracias a un diplomático venezolano y gracias al Gobierno y a las Autoridades venezolanas, mi esposa con mis hijos, pudo salir de Europa, como la señora viuda de Guerra, natural de la ciudad de Mérida, la andina ciudad de Venezuela.
No es éste el tema de mi conferencia. Quiero apuntar únicamente que dentro del alma de todo vasco existe para Bolibar un fondo de profunda admiración, respeto y afecto. Como libertador de pueblos, como fundador de doctrinas magníficas que alumbrarán un día en todo su esplendor, porque todavía la doctrina de Bolíbar, no ha dado todo su rendimiento. Yo os hablo con esta emoción, como vasco, hacia aquel que, sabiendo libertar pueblos, tuvo pensamientos que están inscriptos en siglos de historia nuestra.
Bolibar. Su época, la del enciclopedismo, la deí liberalismo en la conciencia y en las leyes públicas, la de la emancipación de los pueblos sojuzgados. Su empresa, librar media América del yugo español, reconstituyendo pueblos libres y prósperos.
Empresa digna de quien llevaba sangre vasca en sus venas, continuación de una historia de universalidad vasca.
Decir que Bolibar, además de Libertador de América, fue defensor de la fe de aquellos naturales, podrá parecer a algunos un contrasentido.
A este propósito, un recuerdo que además de su actualidad tiene la fuerza de la prueba:
Corrían los años de levantamiento independentista americano contra la opresión española. Como en tales casos acontece, el poder dominador aprovecha toda clase de recursos y personas para su fin de avasallaje. Entre otros eran aprovechados los eclesiásticos que, lejos de ser evangelizadores de una doctrina que es de todos, eran propagandistas celosos del poderío español.
Bolibar se dirige a Pío VII, y, en forma personal en veces, otras por medio de embajadas, le ruega con todo el calor de un gobernante libertador, que el clero español y españolizante de Venezuela fuera sustituido por clero indígena, mejor conocedor del pueblo y más querido de él; que los obispados fueran ocupados por americanos y, en todo caso, provistos desde Roma y no desde Madrid, como acontecía en virtud del regio patronato.
Pío VII comprende rápido la magniiud del hecho expuesto por Bolibar y cruza con él interesantísima, cordial y copiosa correspondencia, recibe algunos de sus enviados y se dispone a adoptar medidas en consecuencia. Pero la dominación que no entiende el alto lenguaje de amor que comienza a relacionar al Libertador de media América con el Padre de todos los fieles, amenaza con romper con Roma, mueve las Cancillerías europeas, maneja la intriga, sin importarle que con ello ponga en peligro inminente la fe de las nacientes Repúblicas suramericanas. Bolibar, para aquellos "magnánimos defensores de la fe", es masón, hereje y enemigo de la religión. . .
Sin embargo, Pío VII da la razón a Bolibar, salta por encima de cuantos obstáculos se le oponen y el sacerdocio elegido desde Roma comienza a penetrar en el pueblo, al que por ser el suyo quiere y comprende.
Es la eterna lucha entre el poder despótico y la razón y el derecho, sin que importe a su ceguera que de su actitud inicua pierda la fe pueblos enteros. . . El caso se ha repetido en muchos pueblos, sin que pueda exceptuarse a Euzkadi.
Palabras de Jose Antonio Aguirre, en la nueva sede del Centro Vasco (El Paraiso) de Caracas
18 2 Conferencia dictada en el Centro Vasco de Caracas el 7 de Marzo de 1950 por el Lic. Jesús de Galíndez. Inauguración del Centro Vasco.
Hace pocos años, en una de esas reuniones que tanto gustan a los norteamericanos, el chairman del banquete iba presentando a los distintos oradores con sus títulos académicos de la Universidad de Harvard, de la Universidad de Columbia, de la Universidad de Yale; cuando le llegó el turno al patriarca de la colonia vasca de New York, él mismo se adelantó para autopresentarse como "Valentín Agirre, de la Universidad del Monte Sollube".
En esta frase, al parecer jocosa, y que indudablemente demuestra el profundo menosprecio con que Valentín Agirre juzga a todos los intelectuales y más aún si son profesores, se encierra, sin embargo, una de las razones de nuestra subsistencia como pueblo. Porque, privados de Universidad y de enseñanzas propias, el vasco ha tenido que reaccionar por encima de la cultura que le ha sido impuesta en centros de enseñanza ajenos, para mantener su cultura, su modo de vida, su espíritu, su tradición. La Universidad del vasco ha estado en cada caserío, en cada aldea, en cada valle, en el Monte Sollube.
Un pueblo está caracterizado, más aún que por sus características raciales, por su cultura, por su tradición, por su espíritu. La cultura vasca tiene una recia personalidad a través de los siglos y se ha proyectado ínter nacional mente.
Uno de los campos en que esa influencia se hace sentir de una manera más intensa es en la colonización americana.
Los vascos llegaron a suelo americano siglos antes de su descubrimiento oficial por Cristóbal Colón, aunque se limitaron a pescar el bacalao y la ballena, sin pensar en hincar banderas que marcaran una conquista. Ya en el Fuero de San Sebastián del año 1150 se habla de la pesca de la ballena por sus marinos; y consta documentalmente la presencia de los pescadores vascos en Terranova desde 1413, probablemente estaban yendo regularmente a estos parajes desde uno o dos siglos antes.
El piloto de la expedición colombina en 1492 es un vasco, Juan de Lakotsa (La Cosa para los españoles), que al mismo tiempo es propietario de la nave almirante, la "Mari Galante", rebautizada como "Santa María"; también son vascos la mayoría de los tripulantes de esta nao. Desde entonces no faltan los vascos en ninguna de las expediciones descubridoras. Sebastián de Elkano da la vuelta al mundo por vez primera en 1521. Urdaneta y Legazpi colonizan las Islas Filipinas en 1564-5.
Es curioso observar que los vascos no proporcionan conquistadores, sino colonizadores. Es decir, los hombres que vinieron al Nuevo Mundo no a conquistar fáciles riquezas, sino a crear nuevas riquezas, a incorporarse a la vida de este continente, y con el transcurso de los siglos a constituir las futuras repúblicas americanas.
Los primeros colonos del Nuevo Mundo son los que deja Cristóbal Colón en el Fuerte Navidad; cuando al siguiente viaje regresa y encuentra la fortaleza destruida y sus hombres muertos, se echa la culpa a los bizkainos que pelearon entre sí "por el oro e las mujeres". Años más tarde, el gipuzkoano Hernando de Cebara es el primer europeo que se casa con una princesa india, con Higuemota, hija de la reina de Jaragua Anacaona. Más tarde, Irala funda Asunción de Paraguay en 1538, Legazpi funda Manila en 1571, Garai funda Buenos Aires en 1580, Zabala funda Montevideo en 1724.
Los tres grandes problemas que provoca la colonización americana son luchas por la libertad; y en ellas ocupan siempre papel protagonista los vascos.
El primer problema es el de la esclavitud de los indígenas. Su gran defensor es el dominico vasco Francisco de Vitoria, que desde su cátedra de la Universidad de Salamanca pronuncia la Relectio de Indiis, que, a la vez que defiende la libertad de los indios americanos, sienta las bases para el futuro Derecho Internacional.
El segundo problema es la revuelta de los primeros colonos contra los poderes omnímodos de gobierno que los reyes habían concedido a los descubridores y conquistadores. Esa revuelta surge en la Isla Española, donde el vasco Adrián de Muxika secunda a Roldan en su protesta contra los hermanos Colón. Y culmina en México, donde el obispo Zumarraga se enfrenta a conquistadores y oidores, a la par que defiende a los indígenas.
El tercer problema será la futura independencia de los países americanos. Aunque ésta tenga lugar a principios del siglo XIX, su primer estallido lo dirige el vasco Lope de Agirre el año 1560, desde el corazón del río Amazonas. Su figura ha sido denigrada por los escritores al servicio de Felipe II; pero, pese a los tintes sangrientos que aureolan su gesta, hay que reconocerle la gallardía de haber sido el primero en proclamar la independencia del Perú y declarar la guerra contra el rey de España.
Con estos antecedentes no es extraño que los vascos se incorporen plenamente a la gesta independentista desde México a la Argentina. Esa participación vasca llega a su cumbre con la figura del venezolano Simón Bolibar, por cuyas venas corría la sangre vasca. Su obra es genial como libertador de naciones, pero quizás tenga aún más valor profético en su espíritu panamericanista, cuando en plena campaña convoca el Congreso de Panamá. Frente a la doctrina de Monroe, que es más bien de carácter negativo y egoísta, la convocatoria de Bolibar supone un ímpetu positivo y altruista de colaboración internacional, que un siglo más tarde llegará a plasmarse en las realidades internacionales y panamericanas que hoy vivimos.
Todo esto tiene una honda raíz en la manera de ser, en la tradición, en la cultura vasca. El vasco que corre por el mundo lleva consigo el mismo espíritu de los vascos que quedan en Euzkadi. Y que en aquellos siglos practicaban una democracia ejemplar a través de sus Juntas seculares.
Los Fueros vascos, que hoy son símbolo, en realidad fueron tan sólo expresiones históricas de la lucha mantenida por los vascos para mantener sus instituciones tradicionales y consuetudinarias de libertad. El primer Fuero, el de Nabarra de 1237, corresponde a la Carta Magna inglesa de 1215; ambos documentos suponen el triunfo democrático frente al absolutismo real que se impone en el resto de Europa. Y esos Fueros, a más de recoger parte del derecho consuetudinario vasco, crean a veces nuevas instituciones para mejor defenderlo.
La institución del "babeas corpus" está redactada en el Fuero de Bizkaya de 1452, dos
siglos antes del "bilí" inglés de 1679. Todos los Fueron vascos declaran que las órdenes reales que no hayan sido aprobadas por sus Juntas, es decir, su Parlamento, "serán obedecidas, pero no cumplidas"; máximas garantía de la soberanía popular. La misma disposición de que todos los vascos son nobles fuera de Euzkadi es la proclamación de su igualdad absoluta; porque es un precepto que se establece a fines de la Edad Media, cuando los vascos que no reconocen la distinción de clases llegan a países donde los nobles tienen privilegios sobre los plebeyos.
Hoy los vascos han perdido sus instituciones políticas y, pugnan por recobrarlas. Pero conservan su cultura, y dondequiera que estén reaccionan como lo hicieron sus antepasados. Esa es la actuación de los vascos en Venezuela y en toda América.
Es más, pese a la opresión y al exilio, sus instituciones reprensentativas mantienen una vida internacional activa. El Gobierno Vasco y los organismos vascos se han visto representados en Congresos internacionales, como el organizador de la futura Unión Europea; en las mismas Naciones Unidas se ha hecho presente su actuación. Que casi siempre insiste en el matiz cultural. Así, recientemente, el Departamento de Información de las Naciones Unidas ha editado un documento en lengua vasca: la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Voy a terminar como empecé, recordándoos otra frase de Valentín Agirre. Se jactaba un día ante él cierto profesional de la política, alardeando de facultades oratorias, y don Valentín le cortó diciendo: "También los canarios y los jilgueros te están cantando todo el día y nada te disen".
Vascos de Venezuela, vascos de América entera. No seamos canarios ni jilgueros. Nos lo exigen los vascos que, encerrados en la jaula del franquismo, no pueden ni tan siquiera cantar.
Extracto de la conferencia dictada en el Centro Vasco de Caracas el 7 de Marzo de 1950 por el Lic. Jesús de Galíndez.
Inauguración del Centro Vasco. Marzo, 1950.
20 Los Centros Vascos del Interior
Durante más de una década muchos vascos del interior fueron miembros tanto de la Asociación Vasca de Socorros Mutuos como del Centro Vasco de Caracas. Hasta los 50 los euskaldunes se reúnen en bares o en casas particulares, e incluso jugan la pelota en cualquier edificio cuyas paredes se asemejen a las de un frontón. La llegada más o menos masiva de vascos a partir de 1950, tanto por razones políticas como por razones económicas, hace que aparezcan numerosos centros. Sin embargo en 1989 sólo quedaban tres: Caracas, Puerto La Cruz y Valencia
20 1 Barcelona Puerto La Cruz
Barcelona (capital del Estado Anzoátegui) y Puerto La Cruz, son dos poblaciones separadas por apenas cuatro o cinco kilómetros, lo que en términos y proporciones venezolanas equivale a estar juntas.
La primera, que lleva el nombre de la capital de Catalunya, es una población antigua, como Cumaná, y más bien en regresión. La segunda, con puerto petrolero importante, y una refinería, apenas cuenta treinta y tantos años de existencia, que es casi como no haber salido de la infancia, para un municipio. Una criatura en fuerte expansión.
A la zona del Estado Anzoátegui llegaron, desde el mismo año treinta y nueve, y a lo largo del tiempo hasta casi ayer, Juan de Etxearte, Pedro de Gárate (g. b.), Pedro de Urquidi, J. L. de Basterrechea, Antón Deusto y sus hermanos; Ramón, Ángel e Isidoro Atxondo, el doctor Gonzalo de Aranguren, el doctor Calle, Domingo Rola, Julián y Elias Etxebarría, Jaime de Arantzamendi, Elías de Larrucea, León de Aguirregomezkorta, Kepa de Beaskoetxea, Francisco de Aresti, Alejandro Alberro, Fernando y Juan de Etxegoyen, E. de Sagasti, F. de Uranga, Manuel y Enrique de Azkune, Iñaki Irazábal, J. M. Bidegu-ren, entre otros muchísimos nombres.
Las primeras fiestas se solían hacer, cuando la zona estaba aún muy poco poblada, en las casas de Etxearte o de Etxebarría, situadas pared con pared en «Los Cocos», urbanización de Puerto La Cruz. Frante a ellas se había levantado algo parecido a un frontón, y allá se jugaba a la pelota, a veces contra visitantes de Caracas, con el consiguiente «pique» y derroche de esfuerzos en la pelea.
Desde aquella primera hora, existió siempre el deseo de construir el batzoki, o la euzko-etxea, que sirviera de marco físico a esa unión firme de los vascos por encima de todo elemento diferenciador. Así se constituyó la «Inmobiliaria Anzoátegui», con un capital de 125.000 bolívares, ampliado poco después a 150.000 El presidente de la Sociedad fue Francisco de Aresti; vicepresidente, Alejandro de Uría; Secretario, Eusebio Ucar; Tesorero, Kepa cíe Beascoetxea; vocales: Mariano Maguregui, Elías de Larrucea, Blas de Belzunegi, Julián de Etxebarría y Umbelín de Garmendia.
La inmobiliaria adquirió unos extensos terrenos en el barrio de Lecherías, perteneciente al término de Barcelona, pero situado entre los dos núcleos urbanos, con un total de cuatro hectáreas.
Se constituyó inmediatamente la pimera directiva de Euzko Etxea, a título provisional, presidida por Mariano de Maguregui, con Enrique de Azkune como Secretario, Umbelin de Garmendia como tesorero, y de vocales Juan de Etxearte y Alejandro de Uría.
El cuatro de junio de 1959 se colocaba la primera piedra del edificio, por el Lendakari José Antonio de Aguirre, aprovechando una de sus visitas a Venezuela. Bendijo la ceemonia Monseñor Humberto Paparoni, primer obispo de Barcelona.
Poco más de un año después, la constancia vasca había levantado ya el edificio completo sobre aquella primera piedra, y Euzko Etxea fue inaugurado por el Lendakari Jesús María de Leizaola. Para esta ocasión había cambios en la directiva, que presidía Juan Etxearte.
En 1961 se fundó el «Emakume abertzale batza», encabezado por María Jesús Rousse de Beaskoetxea, con Karmele de Elordi como secretaria y Miren Rubí de Belzunegui como vocal.
Unos años después se levantó el monumento al gudari, mediante una suscripción popular, en la que aportaron hasta los niños. Es un monolito, coronado por un casco roto, grabada en la piedra la primera frase del himno: «Eusko gudariak gera...».
Pero el Centro no es solamente la bonita casa y el monumento. Hay un magnífico frontón, cuidado y repintado, al fondo del cual estaba dibujando Mario el mapa de Euzkadi, con la siguiente denominación para el Cantábrico: «Euskadiko Itsasoa».
Hay también una cancha polideportiva, de cemento. Una cocina-barbacoa, cubierta, al aire libre, muy amplia. Y «zonas verdes», arboladas y amenas, con bancos para descansar y charlar, tranquila y sosegadamente.
Fuera del recinto que hoy se utiliza, existe aún una gran cantidad de terreno perteneciente a la Inmobiliaria. Parte de él es un campo de fútbol bastante deteriorado, porque ya hace años dejó de utilizarse.
Los socios son ochenta, peo algunos de ellos viven en Maturín (Estado Monagas), en Puerto Ordaz, en la Isla de Margarita, en el mismo Caracas, y hasta hay uno en Valencia. Sin embargo, permanecen inscritos y abonan su cuota por razones sentimentales. En realidad, los que permanecen en la región y 'colaboran en las actividades más o menos ordinarias, son unos cincuenta.
Los días de labor, la concurrencia es nula o casi nula. Los fines de semana, y los festivos, registran una afluencia bastante numerosa. Los socios —como en las Sociedades Gastronómicas de Euzkadi, pero sin discriminación de sexo—, lo hacen todo: se sirven las bebidas, controlan las existencias, depositan los importes de las consumiciones...
Cada domingo, por turno rotatorio, corresponde a una de las «etxekoandres», con ayuda de varias más, preparar y servir el almuerzo colectivo, cuyo importe se abona, proporcionalmente repartido entre el número de comensales, a los postres.
Las «doñas» tienen su grupo para jugar a las cartas, y los hombres juegan al mus o al dominó. El frontón, en las horas más propicias de esas jornadas, no descansa. Y los más jóvenes tienen también competiciones de futbito, «basket»... Tenis, todavía no, «porque aún no tenemos mucha práctica», nos decía la presidente Mari Paz.
A veces los que compiten no son tan jóvenes. La misma presidente «riñó» un partido de paleta muy serio, con otras tres emakumes.
No es todo deporte, charla y juego. También cuentan las actividades culturales.
Hay un coro, y un grupo de «dantzaris» infantil, que son dirigidos por Koikiye Irazábal de Bideguren y Kepa de Beasko-etxea. «Talde», el grupo de teatro, monta unas tres representaciones al año; las de diciembre y «Aberri Eguna» son fijas.
Mantener ese ritmo de participación, además de cuidar físicamente de las instalaciones, y preocuparse —todavía— de nuevos proyectos de mejora, cuando se cuenta sólo con medio centenar de socios, no es fácil. Constituye un gran mérito de esta comunidad.
En buena parte, el esfuerzo corresponde a la misma Mari Paz, cuya casa está a menos de cien metros de Euzko Etxea. Llegó a Venezuela acompañada por sus padres, una hermana y un hermano mayor, en el año 49. Se fueron primero los padres, después el hermano, y ella se casó en Caracas con Mario, el nacionalista del Friuli. «No hemos alcanzado la fortuna de tener hijos».
Es ésta la única mujer presidente de un Euzko Etxea en todo el Continente Americano; pero no hubo dudas sobre su elección, después de la tarea realizada en los tres años y medio que llevó la tesorería. Particularmente, su actividad es también la propia de ama de casa y, además, trabaja para fuera, ayudando a Mario en la oficina de la empresa de éste. Una constructora contratada normalmente por la petrolera, para realizar edificaciones, reparaciones de soldaduras...
Más que en Caracas, donde el número de concurrentes es mucho más amplio, aquí, en Barcelona-Puerto La Cruz, el Centro Vasco es una familia de familias; los más chiquitines juegan muy unidos, y de jóvenes mantienen las tradiciones, practican sus deportes, se divierten. Ya les resulta mucho más difícil conservar el idioma. Lo entienden, por supuesto, pero pocos lo hablan. Falta la ikastola y llega un momento que el castellano les acosa por todas partes: escuela, calle, amigos, y hasta en casa, si los padres no son euskaldunes.
Tras las excursiones a Cumaná y la zona de El Tigre, el periodista fue «adoptado» por las familias Irazábal-Bideguren y Mario-Marí Paz. El grueso del tiempo, en el fin de semana que nos quedó, los pasamos en Euzko Etxea. Pero también, ratos bastante largos, en casa de estos venezolanos de Euzkadi.
José Manu continuaría siendo anfitrión y guía en los recorridos por la población y sus proximidades, a menudo acompañados por Koikiye, y a veces por sus dos simpáticas niñitas.
A pesar de lo apresurado de la visita, hubo tiempo para todo. Y como esta pequeña colectividad no desaprovecha ocasión de informarse y trabajar en todo lo que sea Euzkadi, nos montó un coloquio en el que procuramos dar el máximo número de datos y el mínimo de opiniones, siempre en busca de aumentar la cohesión de la comunidad, y de evitar las divisiones o las desconfianzas ideológicas.
Decano y presidente en el día de la inauguración de esta casa, es Juan Etxearte. Nació en Aulestia hace setenta y ocho años. Cuando tenía seis o siete, el primer alcalde que recuerda en su pueblo era ya nacionalista. El segundo sería su propio padre.
«Y el cartero extraño al partido, enemigo. En un conflicto que hubo entre el Alcalde y los jóvenes, el Alcalde mandó un oficio al Gobernador y los muchachos, otro. A los pocos días llega un escrito del Gobernador al Ayuntamiento, diciendo que había recibido una comunicación de los jóvenes del pueblo, pero nada de las autoridades. Se hicieron las averiguaciones y resultó que la carta la había interceptado el mismo cartero. Así que le echaron y se acordó poner a alguno que viviera cerca de herriko-etxea. Mi padre, que era ya teniente de alcalde, tenía la casa casi junto, pero no quería, porque era vecino de toda la vida del despedido. Le convencieron, sobre todo porque podía ser yo quien hiciese en la práctica el trabajo; total, llegaban cuatro periódicos —no sé si serían seis— y cuatro o cinco cartas. El sueldo era de cinco céntimos para cada carta entregada.
Pasaron años y años. Hice el servicio militar, me tocó en África cuando la guerra de Marruecos, desgraciadamente, y cuando llegó la República, el Secretario del Ayuntamiento, que era muy amigo nuestro, nos ayudó a reclamar la plaza en propiedad. Como mi padre, sí pedía ser titular, iba a quedarse sin el puesto, entonces se pidió para mí, alegando que había hecho el servicio militar en África. Y me lo dieron, aunque el cargo seguía siendo de hecho para mi padre. Hasta que vino la Guerra y entonces, a sus sesenta y ocho años, después de haber cumplido durante cuarenta, le quitaron porque era del Partido. Yo era el organista del pueblo, y a la vez sacristán, que todo iba junto. En la guerra también tomé bastante parte; fui el encargado de repartir pistolas a los muchachos de allí, del orden público. Dicen, mi esposa la primera, que si me agarran allá el primer día, me hubieran fusilado.
Llegó el 23 de abril, y veíamos las llamas de Guernica. Salí hacia Mundaca y, por los montes, nos juntamos bastantes de los vecinos del pueblo. Otros se habían ido hacia Navarra. Llegamos a Mundaca, tomamos algo y nos acostamos todos en un pajar, donde se guardaba el helécho para hacer las «camas» de las vacas. Pedimos que nos despertasen a las cinco de la mañana, para salir hacia Bermeo antes de que viniese la aviación. Pero no llevábamos ni media hora acostados, que viene la tabernera gritando: «gizonak, altza denok!»; ¡todos arriba! ¡Ya están llegando los fascistas! No hizo falta llamarnos dos veces. Todo el mundo a salir, y otra vez, de monte en monte, a Kanala, donde solía haber una especie de chávela para pasar la ría de una parte a la otra. Pero la amarra estaba cortada.
Allá, en una casa que había, unos en el pórtico y otros abajo, dormimos como podíamos. AI día siguiente pasamos, y llegamos a Munguía, siempre a pie. Y contentos, porque había llovizna, y no podían venir los aviones alemanes; estábamos salvos.
Bermeo, Sollube, Munguía... por fin en Munguía comimos, cogimos el tren y hasta Bilbao. Yo tuve que buscar sitio para quedarse a muchos jóvenes, que nunca habían salido del caserío y no tenían ningún conocimiento, pero los colocamos como pudimos, y allá estuvimos dos meses.
De Bilbao, a Castro. De Castro, una noche, con un bombardeo terrible, a Santander, otros dos meses. Aquél fue el sitio peor que encontré para los gudaris. Y ya de allí, por mediación del Gobierno Vasco, al Laburdi, donde estuvimos dos años. No nos dejaban trabajar más que en los pinos, tirando pinos, y eso era un poco fuerte para muchos de nosotros. Además, había que salir de allí, porque veíamos que llegaba la otra guerra. A un tal Carlos Olano, que era de Lekeitio, le pregunté si no podríamos ir a Mejico.
—¿A Méjico? ¿A qué? A Méjico que vayan los rojos. ¿Qué se te ha perdido allí?, me contestó Olano.
Yo le dije que no se me había perdido nada por allá, ni en ninguna parte podía ya perder cosa alguna, porque lo único que tenía era mi mujer y mi hijo, que se había quedado en Aulestia. «Bueno, pues vamos a ir a Venezuela», afirmó,
Yo no me lo creía, pero me arreglaron los papeles y vine sin saber si esto estaba en Corea, o qué sé yo dónde.
Con otros tres, me fui a hacer agricultura a Coro, por cuenta del Gobierno, Fuimos contratados en Caracas para allá, con el sueldo de 7,50 bolívares al día. Llegamos a casa del Presidente Tellería y nos dice que no podían pagarnos más que seis cincuenta, porque nadie ganaba tanto; el sueldo mayor de un criollo era de cinco bolívares. Estuvimos cuatro meses. Pero la tierra no servía, tenía mucho salitre. Luego nos enviaron a otra parte, como profesores de agricultura, para otros diez meses, porque tampoco aquellas tierras servían, y la prueba es que se perdieron.
Entonces, aquí en Puerto La Cruz formaron una empresa pesquera, no de pescar, sino de llevar el pescado fresco a El Tigre, que nunca se había llevado. El dueño era un capitán Azcona, lekeitiarra. Y yo manejaba el camión.
Pero aquel señor murió, no dejó testamento, ni nada claro, y quedaron abandonados miles y miles de bolívares. Entonces nos hicimos cargo uno que está ahora en Lekeitio, otro que ya murió, y yo. Los demás empleados no quisieron. El difunto patrón debía a un cura, que había sido dueño del periódico «El Día» de San Sebastián, muchos dólares. No le mandamos todos, pero sí lo que buenamente pudimos. No había papeles, ni nada. Y seguimos llevando el pescado fresco desde Puerto La Cruz a El Tigre.
Luego he sido durante muchos años distribuidor de «El Nacional» en Puerto La Cruz. Y ahora, que los hijos ya se han hecho mayores, pues a vivir. Jubilación no tengo; entonces esas cosas de la jubilación no existían en el periódico, no estaban tan bien como ahora. Así que me queda lo poco que pude ahorrar. Pero los seis hijos trabajan y nosotros no necesitamos mucho para vivir. El único vicio que tenemos es venir aquí, al Centro Vasco, los sábados y domingos».
Este es el resumen de toda una vida. Una existencia sencilla, de una persona sencilla. Pero no exenta de ideas.
«De vez en cuando —explicaba—, tengo peleas con esta gente. Yo no digo que el único Partido sea el Partido Nacionalista Vasco; en mi juventud no había más, hasta que el año 29 se formó Acción Vasca. Sí, había algún grupo dentro del Partido, como el Yagi. Y nada más. Luego han venido los de ETA, y otros, y otros. Tendrán razón, o no tendrán razón, pero cuando oigo a jóvenes que quieren echar por tierra al Partido, me enfrento con ellos. ¿Sois socialistas ¿En qué? El único socialista que he conocido era José Antonio de Aguirre, que hizo lo que hizo en su fábrica. Indalecio Prieto predicó mucho, era listo. ¿Y qué hacía? Decir una cosa en Baracaldo y otra en Madrid. Se lo digo, y ellos se calientan, y yo también, algunas veces.
¿Que quieren ser de izquierdas? Ongi. Yo soy de izquierda. ¿Qué ha pasado con los curas? Mucho respeto les hemos tenido. Y ya, ¿cuántos dejan la sotana? En mis tiempos no se podía hacer eso. Ni podía una muchacha joven y soltera tener un hijo sin casarse. Lo menos se tenían que pasar dos años sin salir de casa. Ahora, son cosas corrientes. En mi pueblo he observado que ya no se casa casi ninguna si no está embarazada.
Una de las cosas que sentí mucho, como abertzale, es que muchas madres vascas fueron a Roma, a pedir una ayudita cuando el Proceso de Burgos, y no las recibió el Papa. A Evita Perón sí la recibió, y a tal artista medio desnuda, con un mantón por encima, también. En cambio a aquellas once madres vascas, que peligraba la vida de sus hijos, no.
Muchos me dicen: es que eran de ETA aquéllos, comunistas... No sé sí eran comunistas; las madres eran madres. Y una mujer que va desde Euzkadi hasta Roma es porque tiene Fe y cree que el Papa es el representante de Dios. Si no las recibe, diría que todo es mentira.
¿Que se han ido esos muchachos a la izquierda? Bueno, pues a la izquierda, pero de Euzkadi. Que mande en Euzkadi la derecha, la izquierda, o Barrabás. Pero que lo diga el pueblo, cuando sea libre,
«Y el cartero, extraño al partido, enemigo. En un conflicto que democráticamente; y lo democrático son las elecciones. ¿Que gana Euskadiko Ezkerra?, pues bien. ¿Que gana el Partido, y creemos que ganará, o debería ganar? Pues también. La cosa es que no ganen los de Madrid. Pero ellos no quieren eso. Dicen «Euskadi Askatuta eta Sozialista». Todavía no tenemos la casa, sólo el terreno. ¿Estamos recogiendo los materiales para construir y nos vamos a pelear entre la familia para ver de qué color pintamos? Ya lo decidiremos.
A mí el comunismo no me gusta, porque es dictadura, y tampoco sé qué sería mejor para nosotros, si Franco o el comunismo. Pero lo demás, izquierda o derecha me da igual. En Aulestia, ¿quién va a ser socialista? ¿A base de qué? Algunos trabajan ahora en Guernica, en Marquina, o en Durango, pero los cuatro agricultores del pueblo, los beserritarras, ésos no pueden ser socialistas; es imposible, por lógica.
Me hubiera gustado ir ahora, para las elecciones municipales. En el pueblo nadie se atreve a decir que es del Partido, pero saca una mayoría de tres o cuatro veces la de todos los demás juntos. Esos de izquierdas tienen tres o cuatro votos, y el Partido ciento ochenta o doscientos.
Yo vine aquí con un «igarobide» del Gobierno de Euzkadi. En casa lo tengo aún, hecho pedazos, pero lo guardo. El pasaje me lo pagaron, la mitad el Gobierno Español, y la otra mitad el de Venezuela, a la que estamos muy agradecidos.
En fin, lo que he dicho: a los dieciocho años, o antes, me metí en el Partido Nacionalista Vasco y quisiera que Dios no me cambie. No es por decir una blasfemia, pero yo creo que, aunque quisiera, Dios tampoco me cambiaría, porque en eso he vivido».
Si Juan Etxearte es el vasco de más edad en la costa oriental, de Barcelona a Cumaná, Carlos López, vicepresidente de Euzko Etxea, es uno de los directivos más jóvenes.
Llegó hace veintiún años, y los dos primeros se los pasó en Guanta —tenía dieciséis— lavando coches y cazando grandes cangrejos de tierra. Poco a poco, a través de mil ocupaciones, llegó a la posición actual, en una empresa distribuidora de víveres.
Este donostiarra fue también futbolista, en el equipo de La Polar —una de las dos grandes fábricas de cervezas del País, situada precisamente aquí, en Oriente—, y siempre seleccionado para representar en las competiciones al Estado Anzoátegui. Ahora tomó el relevo su hijo de quince años.
A la Polar estuvieron vinculados, de forma muy distinta, los hermanos Maguregui, constructores. Mariano, José Mari y, por fin, Patxi, que fue nuestro entrevistado. Los tres trabajaban en Neguri, zona entonces de residencia de la aristocracia económica del Estado Español, sobre todo durante la Guerra. «Entonces nos acostumbramos a trabajar bien, como exigían allí los arquitectos y los maestros de obras».
Mariano, después de pasar largos años en un batallón de trabajadores, en trabajos forzados, fue el primero en emigrar, el año 47. Los otros dos, por orden de edad, le siguieron en cuanto se vieron libres del servicio militar.
Para La Polar construyeron, con enorme éxito, casi todo: la fábrica en general, las reformas, las ampliaciones... porque fueron creciendo día a día, con la producción, las instalaciones. Así, hasta el año 71, en que hubo un cambio en la dirección de la cervecera.
Desde entonces pasaron a edificar bloques de apartamentos. En el Paseo Colón, junto al hotel al que íbamos a dormir —poco y tarde— durante nuestra estancia en Puerto La Cruz, se alza el edificio Turimi-kire que, en el momento de su terminación por los hermanos Maguregui, era el más alto de la zona. También levantaron una iglesia, la de Nuestra Señora de Lourdes, en la placita de San Felipe, de Barcelona.
«Aquí —explicaba Patxi— en la construcción se exige mucho menos. Vale todo. Los materiales son prácticamente los mismos que en Euzkadi, salvo las maderas. Pero el fraguado del cemento es mucho más rápido, por el clima. Y el secamiento, también. Se trabaja prácticamente al doble de velocidad que allá por ese motivo.
La mayoría de los vascos dedicados a la construcción se quedaron en Caracas, que estaba creciendo a enorme velocidad. Aquí no había
tanta demanda.
En la segunda generación somos unos cuantos. Mi hermano mayor vive ya casado, los otros dos nos casamos por poderes. Y, entre los tres, tenemos once hijos: cuatro, cuatro y tres».
Saliendo de Puerto La Cruz hacia Cumaná, a muy pocos kilómetros de la primera, está la empresa «Vencemos», «Venezolana de Cementos». Los naturales de la zona están un tanto en contra, por aquello de la contaminación, y la degradación del paisaje. Especialmente, los habitantes de una ranchería de pescadores muy cercana.
Con la refinería, es la mayor industria de esta comarca. El jefe del departamento de administración, Ramón Irazu, es de Laguardia, aunque residió en San Sebastián desde el año 40 al 57. Por haberse destacado en reivindicaciones laborales, en la Caja de Ahorros Municipal fue relegado a la hora de nombrar director para la sucursal de Eibar. Y se marchó. Estuvo en una importante constructora, que creció en tiempos de Péez Jiménez, pero se encontró a la caída de la dictadura con la retirada de varios encargos. Entonces pasó a «Vencemos», en donde Pedro Solana, de Bilbao, forma parte del Consejo como Director Suplente, y otro vasco, ya jubilado, Juan de Olazábal, fue hombre de confianza de Eugenio Mendoza, uno de los «doce apóstoles» del mundo económico venezolano.
«Vencemos» «saca» aproximadamente el cincuenta y dos por ciento de la producción del país, a la que se suman las importaciones, para llegar en ventas del setenta por ciento del mercado de cemento de Venezuela.
Parte de la importación llega de Euzkadi, en vapores como el «Deusto», a través de la gestión de «Exponer». La materia más importante para la producción, la piedra caliza, procede en un noventa y cinco por ciento de las canteras situadas junto a la planta misma, en las montañas.
Kepa de Beaskoetxea, participante desde la primera hora en la fundación de la Inmobiliaria Anzoátegui, de la que continúa siendo directivo, es el director del coro de Euzko Etxea.
Estuvo preso, al término de la Guerra, y luego perdió a sus padres. Decidió emigrar; se casó y llegó a Caracas el año 48. A los quince días le habían salido dos colocaciones, una en «Cauchos General» se la cedió a su hermano. La otra, de cajero de la embotelladora de «Coca-Cola» en Oriente, se la quedó él. Llegó a Administrador General de la empresa, hasta que se jubiló.
En la actualidad es Tesorero por elección de la Cámara de Comerciantes e Industriales de Oriente y también Secretario de la Cámara, remunerado, a media jornada. Ángel Mezo, de Erandio, ocupa otro puesto importante en la vida económica del Oriente. Es el vicepresidente regional de Banco Unión, posiblemente el más poderoso del País, junto con el Banco de Venezuela.
Ángel «fue traído» a los once años: «Mi padre era de Acción, y le amargaban la vida, porque no levantaba la mano, así que tuvo que emigrar». Estudió contaduría y realizó después cursos avanzados de especialización. Hasta llegar a su posición actual, en esta entidad que maneja seis mil millones de bolívares en depósitos del público (noventa y seis mil millones de pesetas, más o menos).
Resulta interesante conocer, desde su posición autorizada, las peculiaridades económicas de la región:
«El Oriente es el subdesarrollo dentro del subdesarrollo general del País. Se está empezando a hacer algo, se están viendo algunas manifestaciones, algunas zonas industriales, pero muy timoratamente. Esta zona de nor-oriente, de Anzoátegui, Sucre, la isla y Monagas, sin meterme en la Guayana, no tiene siguiera un banco regional. Lo tuvimos y lo perdimos, porque lo absorbieron los grandes capitales del centro, y hasta el nombre le cambiaron.
Guayana, o el Oriente Sur, tiene uno pequeño, el Banco de Fomento Regional Guayana, que es del Estado.
Compañías de seguros, no había hasta hace poco menos de dos años; yo soy miembro de la directiva. Sociedades financieras existen desde ese mismo tiempo. Antes no había absolutamente nada, más que sucursales de los bancos del Centro.
No hay agricultura. Algo de pesca, en lo que respecta al Estado Sucre —muy poco en el Estado Anzoátegui—, y algo más en Nueva Esparta. La economía aquí es terciaria, de manufactura, con pequeños núcleos industriales que se están desarrollando. Las únicas fábricas, de cerveza y refrescos.
Queda todavía la economía petrolera. Puerto La Cruz, aparte los del Zulia, es el mayor embarcador y envasador de petróleo entre
los puertos de Venezuela. Hay una refinería, para los campos del sur de Anzoátegui y el Sureste de Monagas, y toda su producción sale por aquí.
En cambio, los índices más altos de coste de la vida, junto con Caracas, siempre han sido los de Puerto La Cruz-Barcelona y los del núcleo de Ciudad Guayana, un lugar en efervescencia, todo por hacer y todo haciéndose.
Este es un país de jóvenes, de criaturas. Cerca del setenta por ciento no llega a veintiún años. Puerto La Cruz no cumple los cuarenta años de existencia; tengo amigos que llegaron cuando esto era una ranchería de pescadores en el Paseo Colón, y nada más. Todo es completamente nuevo. En cambio, Barcelona, no; es una ciudad antigua, cargada de proceres y de historia, pero comida por Puerto La Cruz.
En ganadería se está haciendo algo, también, en la parte Sur de Anzoátegui y parte de Monagas. Los bancos, por ley, tienen que colocar el veinte por ciento de su cartera de inversiones en el sector agropecuario. Eso trastornó nuestros planteamientos, tuvimos que crear departamentos, improvisar gente, entrenarla, buscarla afuera... porque nosotros éramos banqueros, no entendíamos nada de vacas, ni de ajonjolí, ni de papas. Hoy, cualquier gerente entiende medianamente de eso, porque tuvimos que aprender.
Ese es a grandes rasgos el aspecto de la economía en el Oriente. Pero tengo muy bien fundadas esperanzas en el futuro, porque el Gobierno le está poniendo mucha seriedad. Es un desarrollo lento, con el problema de unas leyes laborales que han incidido muy negativamen-.te en la mentalidad del trabajador que, en educación, está muy por debajo del promedio de otros países.
Aquí la clase media propiamente no existe; la clase media es una clase media alta, y no está bien definida, no es fácil clasificarla. La clase media trabajadora, laboral, es la que vive en las orillas, en los ranchos, en las casuchas por ahí. Hay mucha diferencia en ese sentido. El gerente de cualquier banco no se compara en sueldo a lo que gana su segundo, la desigualdad es astronómica; un país de gerencias.
Lamentablemente, y me da mucha pena decirlo, hemos malbaratado cantidad de dinero. En ese aspecto no hemos tenido gobiernos muy sanos; no han sabido administrar, aparte de que se les acusa de
malversación. Hemos metido muchos esfuerzos y mucha plata en proyectos que no han resultado, o que se han dejado de hacer. El capital, por naturaleza, es timorato.
Parte de nuestro problema es que estamos bajo la influencia del dólar, y tenemos Estados Unidos ahí, a la vuelta de la esquina, de manera que todo el mundo lo que hace es mandar real para allá. Acabamos de cambiar las tasas de interés, para poner freno a la salida de capitales hacia el exterior. Cuando aquí estábamos pagando el ocho, o el ocho y medio, en los Estados Unidos ya están dando el once, y aunado eso a la desconfianza permanente del venezolano en su propio país, todo el mundo saca el dinero.
Y así llegamos a este momento con una balanza de pagos deficitaria, caso gravísimo en un estado que lo único que exporta es petróleo, que no produce nada.
Vivimos una bonanza extraordinaria, cómo no; pero ficticia. Con un gobierno rico, en un país muy pobre. Esas son las incongruencias que se presentan en Venezuela y no se creen afuera. Es la cruel realidad. No producimos, no trabajamos nada y todo, absolutamente todo, lo importamos: caráotas (alubias), maíz, que se supone que es la base de la dieta del venezolano, arroz, azúcar, huevos, pollos; por diciembre hubo que traer millones de toneladas de carne de cochino, y todo eso a pesar de los miles de millones que, por ley, se le están metiendo al campo. Y es que el bolívar que nosotros metemos al campo, o a cualquier industria, no produce, no renta como debería.
Es un problema sociológico que revela otro de fondo. Hay algo que se arrastra ancestralmente. Y hay también que los propios gobiernos, por demagogia, han dictado leyes laborales que, a corto plazo, favorecen al trabajador, claro está, pero le deforman la mente. Todo el mundo se lanza a un nuevorriquismo, a un permanente derroche.
Confío muy seriamente en que este nuevo gobierno cambie esa mentalidad. Este período, que termina ahora, fue una gran oportunidad, pero las esperanzas que despertó —el entusiasmo que despertó Carlos Andrés Pérez no le recuerdo en ningún otro período de la historia de Venezuela—, se han visto defraudadas. No recuerdo otro gobierno con una cuota tan alta de poder, con la mayoría absoluta en todo y., por el alza de precios del petróleo, con un presupuesto multimillonario como nunca. Creo que se podía haber hecho mucho más. Pero todavía hay tiempo de rectificar y lo veo con optimismo, si viene un gobierno serio, con una política seria, y no demagógica. Es la única forma de que esto pueda enderezarse».
Mezo reiteraba la opinión de que los vascos han conseguido buenos posiciones económicas y sociales, y una gran consideración dentro del país. Y señala como momento más delicado para ellos el de la caída de Pérez Jiménez:
«A raíz de la caída de la dictadura, el nacionalismo mal entendido acusó a los extranjeros de haberse hecho millonarios con el régimen, muchos se marcharon y fue una pena, porque se perdieron cantidad de hombres muy valiosos, que podían dar mucho al país. Era una época peligrosa; Venezuela se enguerrilló; miles de hombres y algunas mujeres se fueron al monte, imitando a Fidel, que les prestó bastante apoyo. Cuando Rómulo Betancourt ganó las elecciones pasó unos años muy serios y a él mismo casi lo matan. Y los vascos, ya ves, contra viento y marea, como sea, logramos levantar el Centro y lo mantenemos abierto. Esto es lo importante.
Se procura conservar las tradiciones y gente como yo, que tenía una visión muy infantil de Euzkadí, lo recuerdo por influencia de los padres con mucha nostalgia y mucho cariño. En el primer viaje que hice allá, no salía de aquellas huertas a las que había ido a robar manzanas... tenía un «carro» preparado en la puerta, pero no lo usé, porque lo que quería era ver a la familia, a los chavales de mi infancia.
Creo que vengo aquí en contra de mis intereses. Soy presidente del «Rotary Club» de Puerto La Cruz, directivo de la Cámara de Comercio, no he aceptado postulaciones para la directiva del «Country Club», que también soy socio. Quiero decir con eso que acudo aquí porque lo llevo en la sangre y me provoca venir. Y a mis hijos, también. Ahora ve usted mucha tranquilidad aquí, y es porque todos los jóvenes están en mi casa, celebrando el cumpleaños de uno de mis hijos y otro de Carlos; todos los del Centro y algún amiguito más.
Tengo que alternar socialmente por obligación, en todos esos clubs y entidades, pero aquí no, aquí estoy de corazón».
Con José Manu —sobre todo— y con Koikiye estuvimos hablando durante largas sobremesas nocturnas, en restaurantes o en su propia casa, las dos últimas noches de nuestra estancia en Puerto La Cruz.
El profesor de la Universidad de Oriente nos contaba cómo, para contentar a todos los grandes municipios de la amplísima zona, las Facultades se han repartido entre Barcelona-Puerto La Cruz, El Tigre, y hasta Puerto Ordaz. Y cómo en alguna ocasión le tocó simultanear clases en las dos más alejadas, lo que suponía viajes de trescientos kilómetros, tres o cuatro veces por semana.
Bideguren, tan sucintamente como suele ser habitual en los vascos, nos dio alguna pista sobre su actividad antifranquista en los años sesenta, su militancia, y su exilio a Italia, que es donde consiguió estudiar y graduarse.
Nos daba mil y un detalles sobre la vida en el Nuevo Mundo, sobre el proceso de aclimatación de los que llegan de Europa, primero inapetentes, luego bebedores de gran cantidad de líquido, más tarde capaces de comerse una alubiada en los tórridos mediodías de agosto...
Y hasta poseía referencias históricas de la creación de Puerto La Cruz, a partir del asentamiento de Pozuelos, en la falda de los montes, que dio nombre a la Bahía.
Era un asentimiento de indios. Posteriormente bajaron hacia la playa, y construyeron sus chozas en ella. Hasta que se fue levantando la ciudad, hace muy pocas décadas. No hay en ella ninguna tradición, ni prácticamente historia, porque todo es nuevo, las estructuras sociales y económicas están recién estrenadas y casi nadie tiene ascendientes en la misma ciudad.
Un proyecto aprobado por el Gobierno de Carlos Andrés intenta desarrollar una gran zona turística en «El Morro», situado frente a la isla de La Borracha, con unos cincuenta o sesenta hoteles, en la loma y abajo, que crearían un total calculado de sesenta mil puestos de trabajo, cuando se termine la última fase, sin contar con los edificios de apartamentos.
Entra en el plan un sistema de canales artificiales, como los de Florida, para que los turistas, presuntamente ricos, lleguen a sus casas en las embarcaciones y yates, e incluso, en algunos casos, para que puedan anclarse viviendas flotantes, sobre lanchones.
El costo de la infraestructura, solamente de la infraestructura, se calcula en unos tres mil millones de bolívares {cuarenta y ocho mil millones de pesetas). Y los resultados, problemáticos, ya que los turistas, en el supuesto de que resulten atraídos por el reclamo de las bellezas naturales y las comodidades de la zona, se encontrarán probablemente con grandes deficiencias en el servicio, por falta de preparación profesional hostelera; unas deficiencias que casan mal con los precios «de lujo».
Eso, aparte del desequilibrio social que semejante masa de turismo, económicamente fuerte, traería a la población.
En cambio, para el Centro Vasco, el complejo de El Morro puede ser una gran esperanza. Vendiendo una parte de los terrenos inutilizados por la Inmobiliaria, se podría construir un «Jai alai» como el de Miami, con pelotaris puntistas de primera fila, y con la misma rentabilidad que el de Florida. Era el sueño de los directivos de Euzko Etxea.
Durante muchos años los vascos residentes en el estado de Anzoátegui se reunían en el Chaure, un pequeño club de empresa petrolera entre Puerto La Cruz y Guanta.
Allí se celebran tertulias y se juegan disputadas partidas de pelota a mano. Acudían gentes de El Tigre, Anaco, Cumaná, Barcelona y Puerto La Cruz. Otros lugares de reunión, incluso para quienes venían desde Caracas, eran los domicilios de las familias Etxearte y Etxebama en el barrio de Los Cocos. En el patio de la casa de un pescador vecino estas dos familias construyeron un pequeño frontón
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Como señalábamos antes, la emigración de los años 50 llevó a la zona oriental del Venezuela a numerosos vascos. Es en 1956 cuando se forma una comisión encargada de estudiar la posibilidad de construcción de un Centro Vasco. La primera reunión se celebra en el Hotel Caraguan, de Puerto La Cruz. Se acuerda constituir una inmobiliaria que llevará el nombre de Anzoategui, con un capital social de 250.000 bolívares.
La primera Junta Promotora estuvo formada por Francisco de Aresti, Mariano de Maguregui, Alejandro de Uría, Bias de Belzunegui, Pedro de Gárate, Eusebio de Ucar, Juan de Eíxearte, Julián de Etxebama, Elias de Larruzea, Umbelin de Garmendia y Pedro de Beaskoetxea
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A finales de 1956 se constituía la primera Junta Directiva Provisional, formada por Mariano de Maguregui (presidente), Enrique de Azkune (secretario) y como vocales Juan de Etxearte y Alejandro de Uría. Este último solicitaría muy poco tiempo después una nueva elección, quedando la Directiva formada por Juan de Etxearte (presidente), Mariano de Maguregui (vicepresidente), Enrique de Azkune (secretario), Unbelin de Garmendia (tesorero) y como vocales Alejandro de Uría, Julián de Etxebarría y Eusebio de Ucar
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A principios de 1958 se celebraba, en uno de los locales del Hotel Guaraguao, la Asamblea General Ordinaria de la Inmobiliaria Anzoategui, en la que se elige su primera Junta Directiva. Queda formada por Francisco Aresti (presidente), Alejandro Uría (vicepresidente), Eusebio de Ucar (secretario), Pedro de Beascoechea (tesorero) y vocales Mariano de Maguregui, Pedro de Gárate, Julián de Etxebarría, Elias de Larruzea y Blas de Belzunegui
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En 1959 llegaba al aeropuerto de Barcelona-Puerto La Cruz el presidente vasco José Antonio de Aguirre. Además de mantener entrevistas con las autoridades civiles y religiosas locales, preside la ceremonia de la colocación de la primera piedra del Centro, presidida por Monseñor Humberto Paparoni, obispo de Barcelona
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Por fin, el 17 de diciembre de 1960, Jesús María de Leizaola, que poco antes había sucedido a José Antonio de Aguirre (fallecido en marzo de ese año) en la Presidencia del Gobierno Vasco, presidía la inauguración del Centro. Poco después, el 4 de febrero de 1961, se constituía la primera Junta Directiva del Emakume Abertzale Batza, que estuvo formada por María Jesús de Beaskoetxea (presidenta), Carmela de Elordi (secretaria) y Miren Buy de Belzunegui (tesorera)
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La vida de la Colonia Vasca de esta parte del Oriente Venezolano hace más de diez años, se centraba en las casas de nuestros buenos amigos Julián de Etxeberria y Juan de Etxearte y en Barcelona la de Pedro de Garate. Los ratos libres de les vascos residentes aquí en esa época, transcurrían felices en cualquiera de esos tres puntos de reunión. También recordamos con agrado el Club El Chaure con su hermoso frontón, donde se realizaban bonitos partidos de pelota a mano, de los cuales todavía conservamos el regusto de aquellos zurdazos impresionantes de Martín Alsón. De aquella época también dos buenos amigos, Txomin de Rola y el Dr. Calle (G.B.) . . . Un cariñoso recuerdo para ellos. . .
Hacia el año 56 ya se hizo patente la necesidad de un Centro Vasco; se iniciaron las primeras reuniones con pleno éxito, dado el gran espíritu de colaboración existente. De estas reuniones nació el Centro Vasco (sin local) y la Inmobiliaria Anzoátegui C. A. (INAZCA); esta última compañía se encargaría de la construcción del edificio. Los principios de Inazca fueron regidos en un principio por una Junta Promotora formada por los Sres. Francisco de Aresti, Mariano de Maguregui, Alejandro de Uria, Blas de Bel-zunegui, Juan de Etxearte, Julián de Etxeberria, Elias de Larrucea, Umbelin de Garmendia y Pedro de Beaskoetxea.
En la primera Asamblea de Accionistas salió electa la Junta Directiva, así: Presidente, Francisco Aresti; Vicepresidente, A. Uria; Secretario, B. Belzuneguí; Tesorero, P. Beaskoetxea; Vocales, J, Etxeberria, P. Gáfate, I. Landa, M. Maguregui y E. Ukar. El capital de la compañía es de Bs. 250,000. En la actualidad la Junta Directiva sigue siendo la misma, con algunos cambios; éstos son: el Vicepresidente, M. Maguregui; Secretario, E. Ukar, y vocales, J. Etxeberria, E. Etxeberria, R. Sánchez, J. M. Maguregui y E. Larrucea. Colaboradores especiales, los Sres. Larra-mendi, A. Maguregui y Fernández.
El Presidente J. A. de Aguirre (G. B.) asistió el 4 de junio de 1959 a la colocación de la primera piedra del Centro Vasco de Puerto La Cruz-Barcelona.
La primera Junta Directiva Provisional de Etxea fue presidida por M. Maguregui; Secretario, E. kune; Tesorero, U. Garmendia; Vocales, J. Etxearte y A Uria. El 4 de junio de 1959 tuvo lugar la colocación de b Primera Piedra a cargo de nuestro Lendakari José Antom de Aguirre (G.B.) y bendecida por Mons. Humberto Pa paroni, primer obispo de Barcelona (G.B.)
Acompañara al Lendakari los Sres. Lucio de Aretxabaleta y Ocarín El 17 de diciembre de 1960 se efectuó la inaugurar» presidiendo los actos el Lendakari José María de acompañado por los Sres. Paul de Leizaola, L. Aretxal F. Iritzar, J. C. Basterra, B. Bilbao, Dolara, Amt Intza y Elguezabal.
Visitantes destacados tuvimos a los Sres. Manuel de Irujo, Xabier de Landaburu, Agustín de Alberro, Monseñn Cisneros, Estornés Lasa y Juan María de Akarregui
En la primera Asamblea General salió electo Presidente J. de Etxearte; Secretario, J. de Gerikaetxebema; Tesorero, I. de Landa; Vocales, Julián Etxeberria. Francisco Maguregui, B. Belzunegui, E. Ukar, G. Elordi y R. Sánchez.
Con fecha 4 de febrero de 1961 se fundó Emakume Abertzale Batza, siendo electa Presidenta María Jesús de Beaskoetxea; Secretaria, Carmela de Elordi, y Tesorera, Miren Ruby de Belzunegui. Este año la Junta Directiva la forman las Sras. Carmele de Elordi, Genoveve de rrañaga y Cecilia de Etxearte, respectivamente. Queremos aprovechar la oportunidad para dedicar a todas las Ema-kumes un caluroso aplauso por la buena labor desarrollada. También tenemos un aplauso para el grupo artístico Sorkalde, para nuestro buen txistulari Hipólito de Gallastegoi
Y para el ¡ndiscutido campeón de pelota a mano, el viejo Jaime de Arantzamendi.
Para terminar, la actual Directiva: Presidente, Alejandro Uria, Vicepresidente, Garbi de Elordi; Secretario, Blas Belzunegui; Tesorero, Juan Gerikaetxeberria; Vocales, Juan Etxearte, Domeka Etxearte, Juan Sarria. EEa* Etxeberria y Andoni Larrañaga. A nombre de todos los vascos de Barcelona - Puerto La Cruz, se complacen < enviar un fuerte abrazo a todos los compatriotas de Venezuela
20 2 Valencia-Carabobo
A finales de 1948 la ciudad de Valencia tenía 85.000 habitantes. En aquellos días su economía estaba basada en la agricultura y en algunas fábricas (telares, aceite comestibles, jabón...). Por otro lado, entonces, tanto en Valencia como en Puerto Cabello, numerosos habitantes tenían apellidos vascos y eran conscientes de su origen. Eran los Aguirre, Albizu, Arceniega, Arismendi, Arocha, Ayala, Azunez, Azpurua, Berrizbeitia, Ecarri, Echevarría, Etegui, Ibarra, Landaeta, Ledesma, Lizarraga, Loaiza, Iturriza, Michelena, Olaizola, Orozco, Rotondaro, Salazar, Sagarzazu, Tellechea, Unda, Urdaneta, Uzcategui, Vizcaya, Zarraga...
Sus antepasados habían llegado al país en tiempos de la Compañía Guipuzcoana. Asimismo, los tres únicos vascos que residen en la zona eran el durangués José Luis Unamuno, el médico guerniqués José Luis Alegría y el ingeniero bermeano José María Beotegui, constituyendo un grupo de amigos.
En los años 50 llegaban más vascos: Lozano y Zabala, de Bilbao, Isidoro de Fagoaga (sobrino del famoso cantante), los colonos del valle de Chirgüa, Ángel Unamuno (hermano de José Luis), Xabier Biardeu, Julián Ertxebarria... Un nuevo grupo lo hace a finales de los 50 y principios de los 60: Imanol Ibarra, León y Jesús Celeya. Ifíaki Usabel, Juan Miota, los hermanos Ruisánchez, José Luis Bilbao, José María Uzkanga, Fermín Gallurralde, Félix Gárate, Imanol Icaran y otros. Fueron tiempos en los que se instalan en la zona numerosas empresas norteamericanas, conociendo el estado de Carabobo un crecimiento sin precedentes. En aquellos días la comunidad vasca estaba formada por unos 150 individuos.
Hacia 1964 comienzan los intentos para fundar un Centro Vasco. Alrededor de unos cuarenta se reúnen en el restaurante La Pilanca, propiedad de Iñaki Usabel. Entre el grupo de fundadores había algunos que se negaban a crear una entidad politizada, postura difícil en aquellos tiempos. Así que aún se tardará diez años para poner en marcha el proyecto. Por fin, en diciembre de 1974 se formaba la primera Junta Directiva integrada por Kepa Derteano (presidente), Andoni Endemaño (vicepresidente), José María Uzkanga (tesorero), José Luis Unamuno (secretario) y vocales Jesús Asiia, Juan Villar y León Celaya, con 40 socios iniciales. Su primera sede estuvo en un viejo caserón cercano a la Parroquia de Nuestra Señora de Begoña (fundada por un sacerdote vasco en 1782) donde construirían un frontón de 32 metros.
Desde allí -y tras numerosas gestiones-, durante la presidencia de Patxi Arrue se pasa a una preciosa casa colonial situada en un lugar tranquilo y fresco, dotado con un frontón cubierto, piscina, biblioteca, restaurante y otros servicios para unos 75 socios; la mitad de la población vasca de Valencia. La última directiva (89-90) está formada por Juan Sertutxa (presidente), Jaime Burruchaga (vicepresidente), José Manuel Jayo (tesorero) y vocales José Luís Unamuno y Jesús Celaya .
20 3 El Tigre
A principios de la década de los 50 veinticinco vascos residentes en la localidad de El Tigre se reunían para fundar un Centro. Con un capital de 50.000 bolívares construyeron un edificio y el inevitable frontón. La primera Junta Directiva quedó formada por Ramón de Atxondo (presidente), Valentín de Jaureguibeitia (secretario), Rafael de Quintana (tesorero) y, como vocales, Todor Etxearte y Xabier de Urbina.
Eusko Etxea de El Tigre fue inaugurada el 1° de mayo de 1957 por José Antonio de Aguirre que repetiría visita en 1959-
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Euzko Etxea de El Tigre se inauguró el 1° de mayo de 1957, con la asistencia del finado Lendakari José Antonio de Aguirre.
En aquella fecha la Junta Directiva la componían los siguientes abertzales:
Ramón de Atxondo, Presidente Valentín de Jaureguibeitia, Secretario Rafael de Quintana, Tesorero Todor de Etxarte, Vocal X. de Urbina, Vocal
Se gastaron 40.000 bolívares en la construcción del edificio y el frontón, y los terrenos.
—El número de socios en aquella fecha era de 25, que sufragaron los gastos.
Hemos tenido la visita de José Antonio de Aguirre, dos veces. Vicente de Amezaga ha venido también a darnos una conferencia. Lo mismo ha hecho nuestro buen amigo José María de Etxezarreta. El grupo Pizkunde también nos ha visitado. El Vice-Presidente del Gobierno Vasco, Landaburu, nos visitó en su reciente viaje por América. Lucio de Aretxabaleta ha sido en varias ocasiones nuestro visitante, siempre muy gratamente recibido.
La Directiva actual es la siguiente:
Presidente: Ramón de Atxondo Secretario: Antonio de Zuinaga Tesorero: Higinio de Quintana Vocal: Todor Etxarte Vocal: Iñaki de Urizar Vocal: José María de Aramburu
El número de socios es actualmente de 60.
La unión de los vascos en esta zona es buena, pero nos faltan todavía muchas cosas, entre ellas una buena biblioteca. Constantemente organizamos campeonatos de pelota, paleta, mus, dominó y conmemoramos fielmente las fechas patrias. Con motivo del aniversario del fallecimiento de José Antonio celebramos una misa en la parroquia de El Tigre, con coro nuestro. En esa misma ocasión conmemoramos la muerte de Galíndez.
20 4 Maracaibo'ko Euzko Alkartasuna
Fue durante los años 1940-41 que, procedentes de Caracas, llegaron a Maracaibo quienes formaron el primer núcleo de la Colonia Vasca de esta ciudad; apenas pasaban de media docena, que fueron considerados como héroes debido a la fama de clima insoportable que entonces tenía.
Poco a poco el grupo fue aumentando, principalmente con la llegada de familiares de los primeros, contándose para el año 1950 con unos cincuenta, además de varios marinos que navegaban en los petroleros de este puerto; por esos días se hizo el primer intento de agrupación de la Colonia, el cual no llegó a cuajar, quedando organizado solamente el primer coro vasco de Maracaibo cuyos seis componentes trataron de mantener vivo para poder dar el realce debido a nuestras fiestas, pero con el traslado de vanos de ellos a otras ciudades el coro se deshizo.
Al conocerse la infausta noticia de la muerte del Len-dakari Aguirre (G.B.), se reunió un grupo de abertzales con objeto de decidirse lo que debía hacerse, organizándose una Misa Funeral que se celebró el domingo 27 de marzo. La asistencia masiva a la misma convenció a un grupo que debía aprovecharse el impacto causado por la triste noticia, naciendo así
IZTINGA'KO ARGIA, primer boletín periódico vasco en el Zulia y el cual al llevar a cada hogar vasco las noticias principales relacionadas con Euzkadi y los vascos preparó por medio de sus editoriales el ambiente para la constitución de una asociación vasca en Maracaibo.
Fue principalmente el dinamismo de Jon de Urresti, Kirní, quien con la colaboración de Joseba de Elorriaga, sin pensar en las complicaciones y el trabajo que ello supondría para quienes nunca habían escrito cuatro letras, el que hizo posible la salida de IZTINGA'KO ARGIA. Ya en su segundo número, notablemente mejorado gracias a la suscripción a OPE, se publicó la convocatoria para la primera Asamblea General en la que los arriba mencionados, constituidos en Comité Organizador, esbozaron la idea general que serviría de base a Maracaibo´ko Eusko Alkartasuna.
A la misma, celebrada en el Zulia Beer Carden, asistió casi la totalidad de vascos residentes en el Estado Zulia y se nombró una comisión constituida por los mismos Urresti y Elorriaga y los señores Tomás de Uñarte. Paúl de Aguirre y J. M. de Atutxa, encargada de dar forma a la idea presentada por los organizadores y redactar los estatutos.
En la Asamblea General celebrada el 30 de setiembre en el Club Bella Vista se constituyó Maracaibo´ko Eusko Alkartasuna, siendo elegidos para su primera Junta Directiva Isidoro G. Zulaika, Presidente; Joseba I. de Elorriaga, Secretario; Jon de Urresti, Tesorero, y Alejo de Artaza, Juan Sanjuán y J. L. de Elguezabal como Vocales. Quedando Jon de Urresti encargado del Coro y Joseba de Elorriaga de "Iztinga'ko Argia".
En la siguiente Asamblea General la Junta Directiva fue reelegida, nombrándose Tesorero a Alejo de Artaza en sustitución de Jon de Urresti, quien había viajado a Lima, y a J. de Oñatibia como Vocal, para completarla.
Desde su fundación Maracaibo´ko Eusko Alkartasuna ha venido representando a la colectividad vasca en el Estado Zulia, organizando los actos que tanto para celebrar nuestras fiestas como para recordar a nuestros muertos se han llevado a cabo, manteniendo a todos informados mediante "Iztinga'ko Argia", etc.
Indudablemente el acontecimiento de mayor trascendencia fue la visita que hiciera a Maracaibo el Lendakari Leizaola. En su honor fue organizada una misa, que fue solemnizada por el Coro Vasco, seguida de un banquete en el Hotel del Lago, al que asistió numeroso grupo de abertzales.
Últimamente, y gracias a la colaboración de los sacerdotes vascos recientemente llegados a ésta, se ha organizado una misa mensual, seguida de reunión informal. Es interesante hacer constar que al conocer el Sr. Obispo de Maracaibo de la misa mensual, bendijo la idea y dio su más entusiasta apoyo a la misma.
En la actualidad, una comisión nombrada por la Junta Directiva de Maracaibo'ko Euzko Alkartasuna está haciendo un estudio de las posibilidades de crear un Centro Vasco, con lo cual los setenta y tantos vascos residentes en el Estado Zulia y sus familias tendrían un lugar donde reunirse y que, aunque modesto por lo limitado de sus posibilidades, agruparía a todos, llenando así las aspiraciones de tantos años.
Fue por aquellos días cuando se recibió la visita del Lendakari Don José Antonio de Aguirre, dejando recuerdo memorabilísimo en el corazón de todos los abertzales.
Posteriormente, gracias al trabajo entusiasta de varios abertzales se celebraron reuniones, especialmente para celebrar el Aberri Eguna.
La primera comunidad vasca moderna de Maracaibo aparece hacia 1941 y estaba formada por unos seis individuos, todos exiliados. La cifra se multiplicaría por diez una década más tarde.
En 1960 Jon de Urrezti comienza a editar Itzinan' go Argia, primer boletín periódico vasco aparecido en el Estado Zulia. En éste se publicará la convocatoria de lo que, más tarde, sería Marakaiboko Euzko Alkartasuna. Este queda constituido oficialmente el 30 de septiembre de 1970. La primera Junta Directiva quedó formada por Isidoro Zulaika (presidente), Joseba I. de Elorriaga (secretario), Jon de Urrezti (tesorero) y como vocales Alejo de Artaza, Juan San Juan y J. L. de Elgezabal
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20 5 Aragua-La Victoria
El 10 de diciembre de 1961 se inauguraba el Centro Vasco de Aragua, con sede en La Victoria. Visitaba el Centro Francisco Javier de Landaburu. La Junta Directiva estaba formada por José G. Zugazagoitia (presidente), André Bardage (vicepresidente), Iñaki Liona (secretario), Juan Pujana (tesorero) y como vocales Jesús María de Oñatibia, Iñaki Endaya y Pablo Zubiaur.
Sede en La Victoria, agrupa a los vascos de la Fue inaugurado el 10 de diciembre de 1961, con una conferencia inaugural dictada por el Dr Vicene Amezaga Aresti, posteriormente, las fiestas a las que prestaron todo su concurso los de Caracas.
A fines de ese mes tuvimos la visita del Vicepresidente Gobierno Vasco, Dr. Francisco Javier de Landaburu, alrededor nos reunimos en una cena
Este Centro posee amplios locales y un frontón pe-pero suficiente para la práctica de nuestro deporte y abrigamos amplios proyectos que han de ir, mediante, convirtiéndose en realidad. 3 número actual de socios es de 81 y la Directiva se así:
Presidente: Sr. José G. Zugazagoitia
Vicepresidente: Sr. André Bordage
Secretario: Sr. Iñaki Liona
Tesorero: Sr. Juan Pujaría
Primer Vocal: Sr. Jesús María Oñatibia
Segundo Vocal: Sr. Iñaki Endaya
Tercer Vocal: Sr. Pablo Zubiaur
Existen también delegados de Maracay y Valencia,
Por Maracay: Sr. José Sustatxa Por Valencia: Sr. José Garmendia
Autoridades aragüeñas y personalidades vascas el día de la inauguración del Centro Vasco de La Viciaría.
Los grupos de "Euzko Gaztedi" de Caracas actuaron en las festividades de la inauguración.
20 5 Cumaná
Esta ciudad, capital del estado Sucre en el Oriente venezolano, siempre contó con una pequeña colectividad de vascos. Como destaca Depons, ya en el siglo XVI los vascos dejan su huella en la toponimia del lugar: «Cumanacoa» que en euskera significa «de Cumaná». Como consecuencia de la guerra civil llegaron exiliados que se ocuparon fundamentalmente del sector pesquero, la CAIP y la construcción.
Quizás los vascos que llegaron a Cumaná fueron pioneros en el ordenamiento de la pesca, en tiempos en los que en Venezuela casi no se consumía pescado y no había sistemas de frío. Aquí nos encontramos con José María Solabarrieta, Fernando Carranza e Ixidor Etxebenia. Este último cuando volvió a Ondárroa introdujo en el puerto pesquero bizkaíno el sistema de cajas, que hoy es habitual en los puertos vascos y que él aprendió en Cumaná.
En la construcción se nota la influencia vasca en distintas quintas (villas) construidas por la Inmobiliaria Olaizola, donde trabajaron Ruiz de Aguirre, Oñatibia, Okiñena y José Luis de Anasagati. La casa de este último era un pequeño batzoki donde incluso se escribían las cartas a la familia.
Los vascos de Cumaná celebraban las fiestas en el Colegio de los Padres Paules, donde había un frontón. Ramón Muguruza, que fue miembro de la Directiva de la Juventud Vasca, tuvo el hotel Comercio, así como Paco Ibarretxea el primer supermercado. Fue muy apreciada la labor de la Srta. Arantza Olabeaga, directora de la Residencia Estudiantil Diocesana, que formó generaciones de cumanesas. Asimismo es de destacar la labor de los hermanos Pérez. Amilibia tuvo un curadera de tortugas.
En 1968 se inauguró el primer Centro Vasco, que contó con frontón. Su primer presidente fue José M. Irazu, hijo del patriarca de aquella comunidad D. Sergio.
Finalmente, es preciso destacar que la burguesía cumanesa en su mayor parte era descendiente de vascos llegados con la Guipuzcoana, como los Berrizbeitia y los Aristiguietas, que acogieron con interés al grupo de exiliados.
En la actualidad y eventualmente el puerto de Cumaná suele contar con arrantzales vascos.
Todavía no tenemos en ésta lo que se llama un Centro —en lo que a locales se refiere—, si bien en breve lo vamos a tener, pues ya el terreno necesario fue comprado y es cosa de poco tiempo la iniciación de las obras, del frontón primero y de las demás dependencias necesarias. El Centro en sí, va a ser una cosa modesta, ya que actualmente, en Cumaná, estamos unos veinte vascos que somos los que vamos a llevar a cabo la obra.
Aunque no ha habido en Cumaná un sitio propio donde reunirse, la Colonia Vasca residencia en ésta siempre ha mantenido vivo el espíritu vasco, en todos los aspectos.
Desde hace quince años o más, hay una buena Colonia de vascos en ésta, que se vienen reuniendo entre sí, fomentando su espíritu en diversas manifestaciones. Una de las más puestas en práctica es la de jugar a la pelota. Desde el principio, se reunían en el Colegio de los Padres Paúles, donde había varios sacerdotes vascos, y aprovechando un muro de una pared, pasaban la mañana de los domingos alegremente jugando a la pelota y charlando.
Posteriormente, aprovechando para pared izquierda pared de la capilla del Colegio, hicieron otra que sin de frontis, quedando un frontón pequeño l que es donde todavía hoy se sigue jugando desde tiempo, todos los domingos en la mañana.
En estos años han sido muchos los vascos que k vivido en Cumaná, que actualmente residen en otras p> tos, los cuales siempre recuerdan a Cumaná- Así taam han sido varios los que llegaron en años posteriores.
A raíz de una de las visitas de nuestro Aguirre, y por sugerencia suya, se convocó a una de todos los vascos residenciados en ésta y se procedía la organización del Centro Vasco de Cumaná,
De esto ce unos cinco anos. Pero, por fin, como anotamos • arriba, en breve tendremos nuestro Centro, que será vez el de todos los vascos.
Los vascos de Cumaná han estado siempre en las inauguraciones de otros Centros hermanos, fies! conmemorativas de Euzkadi y, en fin, en todos los carácter vasco.
Los antecedentes son los cinco Centros Vascos surgidos en el interior de Venezuela en los últimos cinco años y que, junto con el de Caracas, acaban de constituir la Federación de Centros Vasco-Venezolanos.
Otros apuntan ya: en Punto Fijo, en Ciudad Bolívar, en otros lugares de la república, los respectivos vascos residentes van tomando progresivo contacto y cohesión y se disponen a abrir el Centro que ha de cobijar sus comunes inquietudes patrióticas.
Y cuando otro lustro pase, a la lista de hoy habrá que añadir, con toda seguridad, nuevos nombres reveladores de la pujanza de las organizaciones vascas qus, fuera de la patria lejana, mantienen en su corazón el culto de su libertad.
20 6- La Última Visita Del Lehendakari Aguirre A Venezuela. En 1959
En abril de 1959 el lehendakari Aguirre viajó de París a Caracas. El año anterior, en Venezuela la oposición democrática había acabado con la dictadura de Pérez Jiménez, mientras continuaba en España la dictadura de Franco que llevaba ya dos décadas.
Eusko Gaztedi era la publicación de esta organización juvenil que reseñó el acto. En la crónica, escrita seguramente por Alberto Elosegui, se palpan dos cosas: el entusiasmo que despertaba la visita del lehendakari y los atisbos de una enfermedad que acabaría con su vida en marzo del año siguiente.
Transcribimos pues esta crónica, con la misma grafía utilizada entonces, para ofrecer datos sobre un programa harto completo donde pudo estar con todas las autoridades políticas venezolanas que incluso lo nombraron “Huésped de Honor de Caracas”, así como con todas las organizaciones vascas que funcionaban en aquella época.
15 DÍAS CON EL LENDAKARI
durante los quince últimos días de Marzo los venezolanos al abrir cada mañana los periódicos se encontraban con una constante: la noticia de la llegada al país de un personaje ilustre: José Antonio de Aguirre. Era un visitante cargado de prestigio. Es verdad que ninguna línea fortificada, ni ninguna calle, ni ninguna plaza ni ley social de ningún país llevaba este nombre, pero lo lleva en su corazón todo un país: Euzkadi. Aguirre, lo dijeron los periódicos y revistas de Venezuela, (y no hicieron sino reflejar una realidad) es el representante de un pueblo. Representa a los vascos de todas las tendencias. Y Aguirre, ligado a Euzkadi por un juramento bajo el Árbol de Guernica hace 23 años, ha sido tan fiel a su pueblo como un espejo al objeto qué refleja.
Todo esto lo supo Venezuela antes de que el Presidente Aguirre pusiera el pie en el aeropuerto de Maiquetía a las 9.56 a.m. del día 28 de marzo de 1959. Y fue un momento emocionante. La bandera vasca que había pasado ondeando por la autopista de La Guaira desde poco después del amanecer en las antenas de centenares de carros que se dirigían a recibir al Lendakari, presidía el aeropuerto internacional ondeando al lado de las de Venezuela y Cataluña.
Aguirre bajó la escalerilla del avión que lo traía de París, vía New York. Sobre su rostro, tremendamente pálido, las angustias y el trabajo habían dibujado dos círculos negros alrededor de los ojos. En su mano derecha llevaba un librito verde, el pasaporte, que ha obsesionado a tanta gente extraña y en el que lleva por todo el mundo, con una dignidad increíble, un título que para él representa tres cosas: una nacionalidad, una lucha y un ideal, el título de vasco.
Por las mentes de los centenares de vascos que esperaban cruzó un mismo pensamiento: ¡Cómo ha envejecido el Lendakari!. Cuando se dirigía acompañado por Julene de Zamakona y Lucio de Aretxabaleta hacia las escaleras del aeropuerto para los trámites de aduana, alguien desde el balconcillo del primer piso comenzó a entonar el Himno Vasco. Aguirre detuvo su marcha y lo mismo hicieron los pasajeros que con él marchaban hacia la Aduana. Todo el aeropuerto, pie firme, escuchó o entonó las estrofas del “Gora ta Gora Euzkadi”. Sobre los labios del Lendakari se reflejó la emoción. Un militar venezolano que iba un poco más atrás también se paró, se cuadró y saludó. Las notas del “Gora ta Gora Euzkadi” resonaron extrañas bajo el rudo sol de Maiquetía. En las afueras del aeropuerto esperaba un guardia motorizado especial puesto por el gobierno para abrir paso al automóvil del Presidente del Gobierno Vasco en el exilio. En el manillar de la moto ondeaban las banderas vasca y venezolana.
Al salir de la Aduana en la que estuvo exactamente 22 minutos, Aguirre con un pañuelo blanco en la mano con el que se secaba el sudor que empapaba su rostro, comenzó a recibir el saludo amistoso de su pueblo.
Ese mismo día el Lendakari, casi sin tiempo de descansar en su habitación del Hotel Tamanaco, después de la recepción oficial a la 7 p.m. en el Centro Vasco, asistió a la inauguración de la fiesta de Aberri-Eguna. El acto comenzó con casi una hora de retraso. Una mujer vasca tuvo el honor de hacer la presentación; el discurso de Julene de Zamakona, en un euskera envidiable, fue breve. A diferencia de esos discursos retóricos cuyo eco desaparece a los pocos minutos de nacer, el discurso de Julene, fabricado de recuerdos de pasadas luchas y de sueños futuros penetró e hizo vibrar los sentidos más íntimos de los vascos reunidos en el Centro.
Después de una interesante charla de Vicente de Amézaga sobre elBardo Pedro Enbeita, habló el lendakari. No fue un discurso poético o sentimental sobre la significación del 28º Aberri-Eguna que los vascos de todos los rincones del mundo se aprestaban a celebrar. Fue una declaración de unidad y de fe. Todos los ojos estaban clavados en Aguirre que acusaba la enorme diferencia de temperatura entre París y Caracas. "Creer es voluntario -dijo Aguirre-. Es decir, debemos ser lo que queremos: ¡libres!. Yo tengo la misión de uniros a todos y toda lucha se justifica en estas simples palabras: ¡Viva la libertad! Hoy somos los vascos respetados porque marchamos juntos en busca de nuestra libertad. ¡Vascos!. Todos unidos en marcha por los caminos de la Libertad!”.
Cuando terminó de hablar se oyó por segunda vez en el día el Himno Vasco. Aguirre no se fue a descansar inmediatamente: comenzó a contestar el cuestionario de preguntas, un millón de preguntas que le planteaban sus compatriotas. Al final de aquella jornada inolvidable, tanto los periodistas vascos como los venezolanos llegamos a una conclusión: Aguirre es un hombre excepcional, de un estilo humano poco común que anhela, tanto (o quizás más) que ningún vasco hacer que Euzkadi cruce el umbral de la libertad.
29 de Marzo: ABERRI-EGUNA
Al día siguiente, en el momento en que Aguirre salía del Hotel Tamanaco para pasar junto a su pueblo el Día de Aberri-Eguna, los diarios caraqueños con grandes titulares comentaban su llegada a Venezuela. "Un gobernante nómada" -titulaba el diario "El Nacional" y "El Universal" decía: “De nuevo en Caracas líder Aguirre presidente en el exilio de los vascos”. En el Centro Vasco del Paraíso, leyendo una prensa que parecía de nuestra tierra con el txistu como música de fondo, Venezuela parecía vivir un día vasco. Aguirre presidió los actos de Aberri-Eguna: una misa en San José de Tarbes, oficiada por Monseñor José Rincón Bonilla, inauguración de una exposición de pintores vascos, aurresku, partidos de pelota, romería...
30 de Marzo: CENA DE "ANAITASUNA"
A las 10 de la mañana del lunes día 30, Aguirre visita en una ceremonia sencilla y sin protocolo al Dr. Raúl Leoni, en el Despacho de la Presidencia de la Cámara del Senado. Presenció la entrevista el Secretario del Congreso, Orestes Di Giacomo. Leoni dijo bien alto, como para que le oyera todo el mundo: "Desde el año 1936 lo apoyamos y entonces nos llamaron comunistas y rojos". A las 10.35 Aguirre estrechaba la mano del Dr. Rafael Caldera, presidente de la Cámara de Diputados. En ambas visitas Aguirre habló ese lenguaje que le hace tan amigo del mundo demócrata: el de la sinceridad.
Con la velocidad que le permitió el tráfico de Caracas sin más tiempo que para secarse con el pañuelo el sudor que cubría su rostro, Aguirre cruzó las puertas de la Universidad Central. Eran las 12.25 p.m. y hacía un calor de horno cuando el Dr. Francisco De Venanzi, Rector de la Universidad Central, recibió al Lendakari. A las cuatro de la tarde, tras un breve almuerzo, Aguirre fue recibido en el Palacio Arzobispal por Mons. Dr. Rafael Arias Blanco, Arzobispo de Caracas. La conversación duró 55 minutos.
A las 6.30 p.m. los periodistas venezolanos tuvieron oportunidad en una rueda de prensa de plantear al lendakari cuantas preguntas quisieron. Un reportero le preguntó: "¿Cuándo caerá Franco?".
El Presidente Aguirre respondió: "No puedo poner una fecha fija. La dictadura de Franco caerá y puedo parafrasear la frase de Escipión para repetir: "Delenda est la dictadura" porque la de España está condenada por la historia".
Una hora después el lendakari, muy cansado, se reunió con las diversas comisiones nombradas con motivo de su llegada. A las 9.30 p.m. se sentó para presidir la cena de "Anaitasuna", organizada en favor de la Resistencia. Es uno de los recuerdos que el lendakari lleva mejor guardado. Porque esa cena de "Anaitasuna", sirvió para hermanarle todavía más con la gente de la Resistencia. Nadie, ni los más optimistas, se imaginaban que aquella cena iba a tener tanto éxito.
Allí estaban los gudaris del frente de Vizcaya, hombres que estuvieron al lado del Lendakari en el Gobierno, gente joven militante de la Resistencia, generosos patriotas que han conseguido después de muchos esfuerzos echar a andar la colecta pro-resistencia. Allí estaban, en la memoria de todos, los gudaris del silencio que luchan en Euzkadi en el discurso de los postres: "Hacéis bien en ayudar a la Resistencia, -dijo. Seguid haciéndolo. Allí se está trabajando y mucho. Tenemos que estar preparados porque cualquier día, puede ser mañana, puede ser dentro de meses, no puedo señalar fecha, se os va a pedir un esfuerzo máximo. Entonces vais a tener que estar dispuestos a sufrir incluso, la cárcel, como otros la sufrieron antes y la sufren ahora. Yo os pregunto: ¿estáis dispuestos a todo?"
Parece como si la Resistencia en Euzkadi hubiera oído aquellas palabras y contemplado a través de una televisión mágica a aquellas personas que hacían un acto de fe sobre su labor, porque unos días después la Agencia de noticias "France-Press” transmitía la noticia de que "los nacionalistas vascos" habían inundado la ciudad de San Sebastián con carteles pidiendo amnistía para los presos políticos y el retorno de los exilados, utilizando como grito de guerra éste: "Vengaremos a Galíndez".
31 de Marzo: AGUIRRE EN EL CONCEJO MUNICIPAL
El día 31 a las 4.45 en Sesión Solemne celebrada en el Concejo Municipal de Caracas, José Antonio de Aguirre fue declarado Huésped de Honor de la Ciudad de Caracas. Estaban presentes el Gobernador del Distrito Federal, Dr. Francisco Carrillo Batalla representantes del Cuerpo Diplomático, el Procurador General de la Nación, Dr. Pablo Ruggieri Parra y otros invitados especiales. El Dr. Eduardo Tamayo Gascue pronunció el discurso de orden. Hizo un gran elogio del Lendakari destacando su personalidad y trayectoria democrática. Dedicó unas palabras a la memoria de Galíndez. Aguirre contestó haciendo vibrar a la asistencia con un discurso que le salió de lo más hondo de su alma vasca: dijo que los vascos no son extranjeros en Venezuela por sus íntimos lazos con los próceres y con el Libertador, que es un personaje no del pasado sino del futuro. Agradeció las palabras que recordaron a Jesús de Galíndez, asesinado por la tiranía. Fue, seguramente, el mejor discurso de los pronunciados en Caracas. Al final del acto el Presidente del Concejo Municipal, Raúl Díaz Legorburu entregó al Presidente Aguirre la copia caligrafiada del Acuerdo.
Nada más salir del Concejo, Aguirre marchó rápidamente a la Casa Central de Copei donde tuvo una breve reunión con su directorio y afiliados. A las 9 p.m. en el Centro Vasco dio una conferencia. Hizo un resumen de la historia de nuestro pueblo, tan falseada por muchos escritores. "No debemos decir que somos más que los demás, debemos afirmar lo que somos. Esto nos basta porque siempre hemos estado a la vanguardia del progreso. El nuestro es un pueblo fundamentado políticamente en la Naturaleza. Los primitivos vascones lucharon en el Norte en el Sur contra pueblos extraños sin que se registrara en nuestra historia un solo hecho de disensión tribal. A esto es lo que yo llamo Unidad Nacional".
El primero de Abril, veinte años después de que el tirano Franco cerrara con broche de sangre su Cruzada, Aguirre se dedicó a visitar los directorios nacionales de Acción Democrática y de Integración Republicana donde fue acogido con la misma sencillez y simpatía que en todas partes. Al día siguiente presidió el acto vasco catalán de afirmación nacional antifranquista.
El Teatro Municipal estaba completamente lleno. Hablaron primero los representantes de los tres partidos políticos URD, Copei y AD, y después los dos representantes de las naciones catalana y gallega (que se adhirió al acto). Al final dirigió la palabra el Presidente Aguirre que dijo: "Unidos vascos, catalanes y gallegos, juntos con los representantes de la República, debemos seguir el camino de la lealtad que es el camino de la eficacia. La Libertad une; la tiranía crea odios y diferencias".
A las 6.30 p.m. del viernes, Aguirre se reunió con los miembros de la Junta de la Resistencia Vasca en Caracas. A las 8 p.m. comenzaron a llegar al Centro Vasco asistentes a la cena de Acción Cultural. Hubo mucha más gente de lo que se pensaba y fue preciso habilitar tres mesas más.
Con la garganta dañada por tantos discursos el lendakari volvió a hablar una vez más. Habló de la lealtad, de esa lealtad que muestran los vascos cada vez que se les llama. "La causa de nuestra Libertad marcha por amplio camino y todo lo demás es pequeño, es atajo, no tiene importancia. Para conseguir la libertad es preciso que cada uno cumpla con su deber" -dijo.
El lendakari habló de lealtad, y la realidad es que el sumum de la lealtad se llama José Antonio Aguirre. Porque él ha sido leal a su pueblo, leal a su juramento, leal a la unidad nacional vasca, leal a la libertad. Insistió en la necesidad de ayudar a nuestros hermanos del interior, a nuestros hermanos de Navarra, esa Navarra que necesitamos y que nos necesita para que nuestra unión nos haga vencer en la lucha por nuestra causa nacional. Habló de la gran tarea emprendida por el Gobierno Vasco en materia de propaganda, en el aspecto cultural, en el terreno representativo. El Gobierno Vasco está presente en el mundo; siempre en el terreno oficioso, pero siempre en vanguardia. No hay lugar en el mundo en que no se reciba a Aguirre. No hay país democrático que vuelva la espalda a los vascos...
4 de Abril: VISITA A BARCELONA, PUERTO LA CRUZ y EL TIGRE
A las 3.05 p.m. aterrizaba en Barcelona el avión que llevaba al Lendakari. Cerca de 200 abertzales esperaban su llegada. Fue un emocionante recibimiento. Se cantó el Himno Vasco y el Venezolano, bajo las dos banderas. Estaba el representante del Concejo Municipal del Distrito Bolívar del Estado Anzoátegui y otras autoridades venezolanas. Ondas Porteñas transmitió la entrevista que le hicieron a José Antonio de Aguirre, en el mismo aeropuerto y describió el momento en que depositó unas flores ante la estatua de Bolívar en Barcelona.
Estaba presente el Secretario de Gobierno del Estado, y en su vehículo se trasladaron a la Plaza Anzoátegui; donde ante la estatua del Héroe de la Independencia depositó una ofrenda floral mientras se cantaba el “Gora ta Gora Euzkadi” y el Himno de Venezuela.
La caravana se dirigió después a los terrenos del futuro Centro Vasco de Puerto la Cruz, que fueron bendecidos por Monseñor Paparoni. Nuestro Presidente colocó la primera piedra y pronunció breves y emocionantes palabras.
En Puerto La Cruz se le nombró Huésped de Honor, y en una fiesta que organizaron las autoridades venezolanas en el Country Club, el Dr. Luis Echeverría Alfaro, Presidente del Concejo Municipal del Distrito Sotillo del Estado Anzoátegui, le hizo entrega de un pergamino donde constaba tal decisión. Al acto asistió el Dr. Rafael Solórzano Bruce, Gobernador del Estado Anzoátegui y otros miembros del Ejecutivo Estatal.
Después de descansar en el Hotel Guaraguao, salió el domingo 5 de abril a las 7.30 a.m. hacia El Tigre. Un nutrido grupo de patriotas esperaban al Lendakari. Numerosas banderas vascas y venezolanas animaban el ambiente. Venezuela vivía otro día vasco. Había jóvenes vestidos de ezpatadantzaris y poxpoliñas. Las autoridades venezolanas declararon al Dr. José Antonio de Aguirre Huésped de Honor de la ciudad de El Tigre.
Ofrenda floral al Libertador y a continuación en el Centro Vasco una misa celebrada por el Rvdo. Padre Zabaleta. Levantamiento de piedra. Banquete en el Restaurant Carmencita, donde el Lendakari y el Delegado del Gobierno Vasco en Venezuela, Lucio de Aretxabaleta se dirigieron a los abertzales con palabras de aliento para proseguir la dura marcha hasta llegar a la meta. Aquel fue un día memorable en El Tigre; después del partido de pelota hubo romería con txistu y acordeón.
El 6 de Abril a las 6 p.m. regresó en avión a Caracas. A las 9.30 p.m. dictó una charla por Radio Caracas Televisión. Su figura, ya conocida por toda Venezuela, pareció agrandarse en la pantalla. No pudo elegir mejor tema que el que desarrolló contra reloj: "Los vascos con la Libertad". Recordó con qué tesón los vascos de todos los tiempos respetaron e hicieron cumplir las leyes que se refieren a la libertad individual y de domicilio. Recordó a los héroes del bou "Navarra" que murieron por la libertad. Leyó los versos del poeta inglés C. Day Lewis dedicado a la gloria del "Navarra": "Hombres de la tierra vasca... hijos del Mar Cantábrico... Eran hombres sencillos que a la vida no exigieron míticos esplendores. Y porque la amaron tanto en familiar pureza, prefirieron perecer antes que entregarse... Mortales palabras éstas y la hazaña que recuerdan, pero su semilla florecerá en edades cuando la libertad sea palabra creadora. “Los vascos –dijo- han defendido la libertad en todo el mundo”. Por ella murió Jesús de Galíndez, su amigo Galíndez que hizo de la libertad una patria.
7 de Abril: CONFERENCIA EN LA UNIVERSIDAD
El martes 7 dictó otra conferencia en la Sala de Conciertos de la Universidad Central de Venezuela. El acto que comenzó a las 9.10 p.m. tuvo como tema "Los valores permanentes y las formas nuevas de la Democracia". La sala estaba llena.
"El valor permanente de la democracia -dijo Aguirre- es el hombre. La vieja tradición vasca y la legislación que la recoge gira en torno a la dignidad del hombre. Contra la Libertad de los pueblos conspiran el imperialismo y el colonialismo tanto del Este como del Oeste".
El miércoles 8 de Abril a las nueve de la mañana el Presidente de la República, Rómulo Betancourt, recibió en audiencia especial en el Palacio de Miraflores a José Antonio Aguirre y a sus acompañantes. La charla duró media hora y se refirió principalmente a la colonia vasca residenciada en Venezuela. Betancourt tuvo que ausentarse a las 9.30 p.m. para asistir a la instalación del Concejo Nacional de Presupuesto.
A las 6.15 p.m. los integrantes del grupo de la Resistencia Vasca hablaron a puerta cerrada durante una hora y tres cuartos con el Lendakari sobre problemas de la lucha clandestina en el interior y sobre la intervención del Gobierno Vasco en las labores de Resistencia. El presidente, visiblemente agotado, asistió después al lunch ofrecido en su honor por "Emakume Abertzale Batza". Le ofrecieron una enorme tarta en cuyo centro se veía nuestra bandera.
A las 9 p.m. tuvo lugar la última conferencia. El Lendakari casi no pudo hablar porque estaba ya ronco. Fue el presidente del Centro Vasco, Luciano Ocerin quien en euskera y en castellano se dirigió a los vascos presentes para contar principalmente eI gran recibimiento que nuestros hermanos de Barcelona, El Tigre y Puerto La Cruz habían tributado a Aguirre. Luego, brevemente, habló el lendakari. Dijo que su mandato concluirá el día en que el pueblo vasco, el único soberano, el único que tiene derecho a elegir, diga quién debe regir los destinos de nuestra patria en una nueva época de libertad, de reconstrucción. Y ese día, dijo el lendakari, llegará pronto. Porque los vascos están unidos, unos miran a la derecha, otros a la izquierda, otros miran al centro, pero todos tienen su vista fija en Euzkadi y en su libertad.
Esto es lo que más emocionó a Aguirre donde quiera fue: la unidad de los vascos.
El jueves a las 5.30 p.m. los integrantes del Grupo de Estudios Europeos que funciona en Caracas fueron recibidos por Aguirre. Le plantearon diversos problemas en relación con Euzkadi y su integración en una federación de naciones libres y soberanas. Aguirre se mostró complacido del funcionamiento de este grupo y contestó a las preguntas que le hicieron. Fue interrumpido porque los directivos de Solidaridad Catalana le estaban esperando para una breve entrevista después de la cual Aguirre se sentó a cenar con unas cincuenta personas a su mesa. Eran los miembros de las diversas juntas directivas de los diversos grupos y partidos que se reunían con su presidente. Al final Aguirre contestó a cuantas preguntas le quisieron hacer.
El último día de su estancia en Caracas a las 6 p.m. la Juventud Vasca tuvo oportunidad de hablar con el lendakari. Aguirre repitió lo que ha repetido en otros mil sitios: el futuro de Euzkadi depende de los jóvenes vascos. Esta nueva juventud que Aguirre ha tenido ocasión de tratar en París y en América es excelente. A pesar de la persecución, a pesar de la falta de universidad y de escuelas vascas, a pesar de todo, la Juventud Vasca está bien preparada y consciente del papel que le ha tocado desempeñar en la época "isla" de la post-guerra.
A las 9 p.m. en la cena popular de despedida (unos 400 comensales) Aguirre citó a su pueblo en Euzkadi. El día en que él pise Euzkadi su mandato habrá concluido. Entonces hablará al pueblo, de pie, bajo el Árbol de Guernica como el 7 de Octubre de 1936 y Aguirre podrá decir a su pueblo: "He cumplido mi mandato. He sido fiel a Euzkadi. He sido fiel a los antepasados, he sido fiel a nuestros muertos de Intxorta Peña Lemona, a los héroes del Nabarra, y a todos nuestros gudaris muertos y a los que sobrevivieron. Ahora le toca al pueblo elegir".
11 de Abril: AGUR LENDAKARI!
En la mañana del sábado 11 de Abril, otra vez la autopista de La Guaira volvió a poblarse de banderas vascas. Y al marchar Aguirre, el presidente de la unidad, otra vez voces vascas inundaron el aire del aeropuerto para decir: ¡Agur Lendakari!.
Con su visita nos quedó la seguridad de que existe entre todos los vascos una unión magnífica bajo el denominador de esta palabra mágica: ¡Euskaldunak! Unión de todos los partidos, unión de la Resistencia con el exterior. Es esta unión nuestra la que arrastra a nuestra patria, con viento casi de huracán, hacia el umbral de la Libertad.
20 7- Palabras del Presidente de Euzkadi Jesus Maria Leizaola en el vigesimo aniversario del Centro Vasco de Caracas
Hace veinte años, cuando fue fundado el Centro Vasco de Caracas, nos encontrábamos !los vascos, en la patria y fuera de ella, en todas las latitudes, frente a duras situaciones. Salíamos de una guerra cruel en nuestro país, y otra, casi universal, alcanzaba a muchos de nosotros, esparcidos por el mundo. Aquí y aillá, para hacer frente al incierto porvenir, se crearon Centros Vascos
.
El de Caracas, verdadero modelo para todos, ha sido y sigue siendo la casa común de los vascos, de la colectividad creada por las familias salidas de Europa en 1939-1940 y acrecentada con la venida ulterior de parientes, amigos, asociados y nuevos emigrados, y con el nacimiento de una posteridad numerosa de quienes en la capital de Venezuela se han ido reuniendo. Ha congregado, además, y congrega a los vascos de las otras comarcas de esta República americana cuando llegan o salen de ella o acuden a la gran ciudad que regenta sus destinos.
Las funciones que mis compatriotas me encomendaron, bajo la presidencia de José A. de Aguirre, hace veintiséis años, y las de sustituirle en su investidura últimamente recibida por mí de ellos, me han hecho seguir los pasos de esta colectividad, y la del Centro Vasco de Caracas, por tanto, desde antes de reanudarse en el siglo XX la corriente inmigratoria vasca con rumbo a Venezuela, interrumpida a principios del siglo XIX. Desde antes de la fundación del Centro.
Resumir aquí lo que han sido .para Euzkadi y para la colectividad vasca de Caracas los veinte años transcurridos sería impropio de este lugar. Me faltaría el espacio exigido por un esquema tan sintético como quisiera hacerlo.
Al presentarme en Caracas, en diciembre de 1960, oí de labios de las máximas autoridades venezolanas encendidos elogios al referirse a nuestra colectividad. Referíanse a todos y cada uno de los aspectos de la vida del país, los cuales van de la creación de riqueza —la conquista del pan cotidiano a fuerza de trabajo— a las más altas exigencias de la vida social —el respeto del hombre por el hombre—. En todo lo cual, además, es indispensable conservar una actitud de celosa defensa de la libertad y los derechos de aquel pueblo al que se ha ído a rehacer una vida de dignidad, después de habérselos sido arrebatados por la violencia en los Jares patrios en días de inmensa tragedia.
La experiencia de los vascos en Venezuela en los años 1939-1962 ha sido un ejemplo en muchos aspectos, en todos los aspectos debería decir. El primero a mencionar es, sin duda, la parte tomada por el pueblo y las autoridades de Venezuela en el éxito logrado. Cuanto yo pueda decir en elogio de éstas y de aquél será siempre insuficiente. Los Estados Unidos de Venezuela y los venezolanos se han enfrentado en el agitado período del mundo enmarcado por los dos años citados con innúmeros problemas de todo orden. No se ha vivido una era de paz, de equilibrio, de ascensión social y económica, sino de luchas y de combates en el mundo y de fuertes sacudidas dentro de las fronteras mismas. Las relaciones de los vascos con el país y con los venezolanos fueron, sin embargo, permanentemente de cordialidad, confianza, colaboración y servicios recíprocos; ninguna nube las enturbió aun en los días más difíciles. Mi primer deber en este lugar es reconocer el mérito del resultado tan excepcional en los ciudadanos y los Poderes Públicos de este país, al cual demandaron acogida en los momentos de máxima desgracia nuestros emigrantes.
El segundo aspecto sería la corresipondencia por parte de los vascos venidos a estas tierra americanas. He dicho ya sobre ello cómo se expresaron ante mí los más eminentes de los venezolanos de hoy, quienes llevan las responsabilidades primeras en la marcha de los asuntos públicos.
El tercero y último aspecto a señalar —y ello como testimonio especialísimo— por mi parte, atañe a la parte que ha tomado y toma la colectividad vasca de Venezuela en la acción reconquistadora de la libertad de nuestro pueblo.
La venida de los vascos en 1939-1940 se presentaba a los ojos de ellos como una aventura. Mas no la emprendieron por amor a la vida aventurera. Un precedente famoso en la vida de la cultura mundial podría ser mencionado en este punto. Tenga o no el valor de un hecho histórico, o confinado en la categoría de leyenda, el viaje de Eneas, cantado por Virgilio, debe ser citado aquí. El piadoso troyano, llevando consigo los dioses patrios, salió por el mar hacia occidente en largo y azaroso viaje, y luego de tocar el África arribó a las costas latinas. Salió porque su patria había sido destruida por el enemigo. Llegó, pobló, edificó. Y perpetuó el nombre y la gloria de patria perdida.
Con esta misma religiosidad partieron hace veintitrés años ;los vascos ante cuyos ojos había surgido otro "caballo de Troya", real y verdadero, lanzándoles al exilio. Se había repetido el legendario suceso de la proto-historía greco-latina. Navegaron por el mar occidental y tocaron también en África una gran parte de ellos, antes de arribar a las costas americanas. En ellas, por fortuna, otros les habían precedido más de un siglo antes y les recibían llenos de simpatía.
Los vascos de Venezuela merecen de nosotros, los vascos de Europa, mantenedores de la cotidiana tarea de reconquista de la libertad, pongamos su nombre junto al del viejo antecesor de los romanos. Sean las palabras del poeta latino las que les harán sentir nuestra gratitud.
el 7 de septiembre de 1896 nació en Donostia el Lehendakari Zaharra, Jesús Mª de Leizaola. Licenciado en Derecho, con la calificación de sobresaliente en la prueba final de conjunto, fue funcionario por oposición del Ayuntamiento de Bilbao, secretario de la Diputación de Gipuzkoa, diputado en las Cortes republicanas, creador de la Universidad Pública Vasca, consejero de Justicia y Cultura, represaliado por pedir con un cartel ante Alfonso XIII una Universidad para Euzkadi, lo que le supuso que le llevaran esposado y andando hasta Amorebieta-Etxano.
Iniciada la Guerra Civil colaboró con la Junta de Defensa de Gipuzkoa hasta que a mediados de setiembre de 1936 la capital cayó en manos de las tropas franquistas. Unos días más tarde, el 7 de octubre fue nombrado por el Lehendakari Agirre consejero de Justicia y Cultura del Gobierno vasco.
El periodista del Times, George Steer, lo describió así: “Bilbao estaba derrotada, pero el hombre de rostro triste, de traje negro grueso, que la gobernaba, estaba decidido a que su historia fuera diáfana hasta el final. En la Presidencia, al lado del teléfono, esperaba el desenlace. Las líneas de su rostro reflejaban una calma total. Detecté, no por primera vez, en su inmóvil simetría oval, una nobleza, una severidad propia de un carácter excepcional, pocas veces observable en este mundo”.
Tras la caída de Bilbao y el traslado del Gobierno a Cataluña, Leizaola fue designado responsable de la delegación del Gobierno Vasco en Francia y de su portavoz oficial "Euzko Deya".
Concluida la II Guerra Mundial, durante la cual se vio obligado a permanecer en la zona ocupada por los alemanes, y reconstituido el Gobierno de Euzkadi en el exilio, Leizaola fue situado al frente de la delegación del Gobierno en Baiona y se le responsabilizó, entre otros cometidos, de los servicios de información y de las relaciones con la resistencia en el interior del País.
En 1948 fue nombrado vicepresidente del Gobierno de Euzkadi y responsable de su órgano de prensa OPE (Oficina de Prensa de Euskadi). El 28 de marzo de 1960 juró en el cementerio de San Juan de Luz ante el féretro de José Antonio Agirre como Lehendakari del Gobierno de Euzkadi en el exilio.
Una vez aprobado el Estatuto de Autonomía de Gernika, el 15 de diciembre de 1979 regresó definitivamente de un exilio de más de 40 años y delegó sus poderes en el Consejo General Vasco.
Encabezó la candidatura del Partido Nacionalista Vasco por Bizkaia en las primeras elecciones al Parlamento Vasco celebradas el mes de marzo de 1980. Unos meses más tarde, no obstante, renunció a su escaño.
Falleció en Donostia el 16 de marzo de 1989, a los 92 años.
20-8 Los primeros quince años del Centro Vasco de Caracas
PRIMERO fueron tres barcos, como en el milagro de fe del Descubrimiento: el "Cuba", qus salió de Le Havre con centenar y medio de vascos para Venezuela y llegó al puerto de La Guaira el 14 de julio de 1939; el "Flandre", con cerca de doscientos, que hizo el mismo recorrido para llegar exactamente un mes después, y el "Bretagne", que salió de Bordeaux para entrar en La Guaira el 26 de agosto con otro grupo de setenta y cinco. Los recibieron con simpatía que los vascos recordarán siempre el Dr. Otto Antillano, Napoleón Arraiz y Abel Cifuentes Espinetti, funcionarios del Instituto de Inmigración, dirigido entonces por el conocido intelectual y escritor, Dr. Arturo Uslar Pietri, a quien los vascos que llegamos a Venezuela debemos tantas atenciones.
Este medio millar escaso de vascos exilados también descubrió algo: la comprensión y el cariño de un pueblo que apenas conocían ellos por la lejana referencia de algún bisabuelo viajero que acertó a regresar; porque la mayoría de los indianos del suelo vasco salen para volver y se quedan enredados en el hechizo de América. No habrá un solo vasco que no pueda contar entre sus parientes más o menos lejanos alguien de quien se perdieron los pasos en algún rincón del Nuevo Mundo. Y a muchos nos los encontramos aquí en sus hijos y en sus nietos, sin más presentaciones ni explicaciones que vernos el uno enfrente del otro, de vernos juntos.
Pero antes que el camino sin huella de los tres barcos hubo la palabra, como en el Génesis. La palabra y la mano amiga de Venezuela vino en la providencia de don Eduardo Monsanto, representante del Instituto de Inmigración en Europa, y Simón Gonzalo Salas, otro excelente amigo nuestro a quien debemos más de lo que podemos explicar en líneas escritas. Venezuela recibía así este primer contingente de vascos por mediación del Gobierno Vasco exilado en París, con docuinentación de viaje de la todavía reciente República cíe Eüzkadi y tan prematuráihente en exilio.
Este primer contingente de soldados que acababan de perder una guerra patriótica en medio de una intencionada confusión de ideas difundidas en el exterior se acomodó a la angustiosa situación de desarraigo con el optimismo que despierta la idea de un nuevo comienzo. No sin esfuerzo y sin dolor, claro está, pero ayudados con algo de aquel espíritu que anunció el Padre Lhande en un sermón de La Magdalena de París cuando dijo: "Los pueblos que como el vasco, al día siguiente de una hecatombe vuelven con toda sencillez al ejercicio de la vida anterior, son los pueblos fuertes".
Caracas hace dieciocho años era una ciudad pequeña, con actividades de trabajo reducidas, donde quinientas personas abultaban como puede significarse hoy un contingente de diez o veinte mil. ¿Quién nota en la Caracas de nuestros días la llegada de dos barcos de inmigrantes? Entonces, cuando los vascos comenzaron a pasear sus boinas por la ciudad con la curiosidad del que acaba de cruzar un océano, con la angustia de reorientar sus vidas, las calles ponían hitos de hombre, de mujer, de niño, señalando con curiosidad la presencia del forastero. Los italianos, los españoles, los portugueses y las gentes de otras nacionalidades que dan ese pintoresco aspecto que ofrece a veces ahora la Plaza Bolívar tuvieron su antecedente en aquellos grupos de vascos que se reunían económicamente al ake libre antes de poder consumir unas cervezas en las tertulias de la Cervecería Donzella, del Txoko y del Ritz.
A fines de 1939, con el estallido de la segunda guerra mundial, Degaron a La Guaira dos lanchas de pesca marcando el derrotero de otras singladuras de inmigrante que se harían después con la temeridad de quien busca en ultramar tierra nueva donde plantar su tienda. Fueron el "Doni-bane" y el "Bigarrena", dos barquitos de pesca aventureros que se confiaron a la probada pericia del Capitán José María de Burgaña.
Una de las primeras empresas colectivas de los vascos recién llegados a Venezuela fue el de la pesquería.
Con el "Donibane" y el "Bigarrena" se constituyó la empresa "Pescaderías Vascas del Caribe", con sus locales entre las esquinas del.Dr. Paúl y Salvador de León y un servicio de reparto a domicilio del mero, el pargo, los calamares y la langosta que se pescaban a la altura de La Orchila y Los Roques. Esta tarea de dar a conocer diversidad de pescados que, como el atún, son plato corriente en el País Vasco, ha sido pionera en el abastecimiento y los hábitos alimenticios de Caracas, donde pescaderías vascas todavía trabajan con diversidad de denominaciones.
Pero el negocio de la pesquería no fue económicamente ningún éxito. Un mercado que había que ir haciendo poco a poco no era precisamente el campo de trabajo que más necesitaban aquellos que no disponían para el desarrollo de su empresa de más capital que su trabajo.
La construcción fue la actividad que agrupó en los comienzos a mayor número de vascos y la que probablemente ha obtenido mayor eco de empresa colectiva. Quedan en Caracas muchas huellas de la mano del constructor vasco que recordarán por mucho tiempo su colaboración leal en la empresa de construir la gran ciudad en que se ha convertido la capital venezolana. Aunque el esfuerzo vasco en la construcción se ha diversificado en todas las zonas y en todos los tipos de construcción, queda el testimonio del estilo vasco de los edificios y las quintas en las urbanizaciones de Las Mercedes, Altamira, La Castellana y El Rosal, entre otras. El primer edificio de apartamentos en el extrarradio de Caracas lo construyó Miguel Salvador: el edificio 'üguzki", en Los Caobos, en 1940.
El primer grupo de constructores vascos fue el que organizó ya a fines de 1939 Manuel Chalbaud, que emprendió obras como el puente de Palenque (Guárico) sobre el río Orituco, la construcción de los muros de cierre de la Cárcel Modelo y la fábrica de las primeras casas del Banco Obrero en Pro-Patria. Luego se fueron formando las empresas de "Zubizarreta y Atucha", la "Vasco-Venezolana" de Francisco Badiola; "Isidoro Olaizola y Cía."; la "Sociedad de Arquitectura y Construcción", de Francisco Badiola, Marcelino Aguirrezabala, Miguel Salvador y Ángel Rousse, y otras más, trabajando intensamente en edificaciones de todo tipo y en áreas de trabajo entonces importantes como la construcción del Colegio La Salle en La Colina, y los bloques de El Silencio.
Además de la pesca y la construcción, las dos iniciativas más importantes de los vascos a su llegada a Venezuela, su trabajo alcanzó el campo de muchas otras profesiones, desde la médica, con el ejemplo del Dr. Fernando de Unceta, que desde Barrancas atendía una parte de la cuenca del Orinoco, y el Dr. Gonzalo de Aranguren, en Anzoátegui, hasta la actividad muy bien sostenida hasta hoy de las carpinterías, las herrerías, los talleres mecánicos, las fundiciones y las tipografías, que en la actualidad, con Cromotip C. A., Miangolarra Hnos., Editorial Color, Industrias del Cartonaje, Editorial Rex, Tipografía Venezuela, Tipografía Izarra y la Editorial Excelsior imprimen muy probablemente la mayor parte y la mejor calidad de lo que se edita en el país. También se llegó a obtener en una época puesto de alguna significación en el negocio hotelero. La mayoría de estos hoteles y pensiones se nutrían, naturalmente, de pensionistas vascos, que llegaban la mayoría solteros y los demás en la aventura de probar solos, en una ciudad donde apenas existía turismo y donde todavía llegaban los inmigrantes por unos pocos cientos al año; el mismo fenómeno que después se ha repetido en Caracas con las pensiones españolas, portuguesas e italianas.
Así, con el propósito de llenar esta necesidad, se abrió el "Zuriñe", el primer negocio vasco de hotel en Caracas.
El Hotel "Zuriñe", propiedad de Andrés Átela, estaba situado de Ibarras a Maturín. Después, con diferentes propietarios y un cambio de nombre ("Zumaya") continuó siendo por muchos años el centro de reunión de los recién llegados. Aquí, en esta pensión conocida como "el hotel de los vascos", nació la idea de la primera institución vasca en Caracas: la Asociación Vasca de Socorros Mutuos.
El primer fallecimiento de esta inmigración ocurrió a principios de 1940. Al sentimiento y a la consternación de haber perdido el primer miembro de esa gran familia que se forma cuando se amasa en común el sufrimiento de una guerra perdida y su exilio, siguió la ancestral preocupación vasca de cumplir los compromisos y de ayudarse para que ninguno de sus miembros se vea en la afrenta de no poder hacerse cargo de los más elementales, como el de costear los modestos gastos de un entierro. La idea que nació en la triste circunstancia de una colecta en el "Zuriñe" generó pronto una comisión que nombró la primera junta directiva de la Asociación Vasca de Socorros Mutuos bajo la presidencia del ingeniero Ignacio de Rotaeche. Hoy, después de 17 años de excelente funcionamiento, tiene centenares de socios, varios médicos y los servicios de la Clínica Santa Ana. Una de las realizaciones de la entidad consiste en un panteón colectivo de 120 nichos, osario y capiña, inaugurado el 1^ de noviembre de 1952.
Pero me he propuesto escribir una breve historia de los qi del Centro Vasco de Caracas y aún no lo hemos inaugurado sk] que en estos tres primeros años de vida de la inmigración vasa tiempo ni posibilidades económicas de organizar una entidad qu oficialmente a los vascos en su casa. Pero son tres años fúndame hay que mencionar para dar sentido a la creación del Centro Vasc años gratos por lo que ofrecieron de atenciones, de afectos, de co ante la insidia de unos ataques políticos interesados; pero años mu los terrenos de tener que resolver los problemas familiares, ajus cios y las aptitudes de cada cual a los campos de trabajo que < Caracas en los primeros tiempos, orientar las vidas para volver ei a empezar.
Y llegó así, en 1942, el día de inaugurar el primer Cení Domingo de Pascua de Resurrección, simbólicamente designado jar Aberri-Eguna (Día de la Patria) desde 1932.
El primer domicilio del Centro Vasco estuvo de Velasquez a Cipreses N*? 9. Los actos oficiales de inauguración se llevaron ¡ días 4 y 5 de abril.
El trabajo de organización lo inició un grupo de amiga trascendió a una primera reunión formal en el bar "Santa Capí se redactaron los estatutos. Cuando las reuniones comenzaron nutridas, hubo que buscar un local mayor, y (los vascos han siempre sus organizaciones cerca de una buena mesa) pasaron su al "Txoko", un restaurant de Juan de Léniz, cerca del tempfc Teresa, donde fue elegida la primera directiva: Presidente: Jos Echezarreta; secretario: José María de Barrenechea; tesorero Ariño; vocales: Ricardo de Goya, Ricardo de Leizaola, Salvado y Silvino de Mugarra.
Hay una curiosa memoria de esta inauguración en que s lies como éste: "La directiva estudió al mismo tiempo la conv celebrar un banquete; pero por razones expuestas por varios « cidió celebrar un cocktail, ya que de tener lugar el banquete < margen la inmensa mayoría de los vascos por el excesivo costo teniendo en cuenta la gran cantidad de invitados, así como el los mismos. Y lo que se trata, precisamente, en este día es de di vidad un carácter de verdadera fraternidad vasca".
Y en otro lugar, después de describir los actos: "TL1 cocktails servidos gratuitamente fue de unos 1.200, no llegaink 200 bolívares; lo que refuerza lo acertado del acuerdo de dired brar un cocktail en lugar del banquete".
Era tan precaria la situación de los vascos todavía en además de tener que pintar la casa entre los socios y los mismc de la directiva, se vieron en la necesidad de reunir entre ellos un para adquirir las banquetas usadas que tuvieron como primer Obliga al reconocimiento comprobar ahora, a la distancia de prosperidad, el entusiasmo que necesitaron aquellos directivos nerse a los pesimistas y entrever las cosas con el mínimo de su ranza necesario para desafiar la lógica, porque después hasta t obtener prestados algunos pocos muebles de la Mueblería L< salir del apuro de recibir a los invitados:
Dr. Luis G. Pietri, Gobernador del Distrito Federal; F. De dio Sánchez, Prefecto; S. E. el Embajador de los Estados Unidos en nezuela; Mr. Bret, Secretario del Agregado Naval de los Estados Unidos; E. el Embajador de la Gran Bretaña; Mr. Anderson, Secretario de la Embajada Británica; Mr. Raymond Vis, representante de la Francia Libre; , Arturo Uslar Pietri, Secretario de la Presidencia de la República; Eleazar López Contreras, ex-Presidente de la República; Srta. María Edilia Va-x del Hogar Americano; Dr. Enrique Aguerrevere, Ministro de Fomen-
Dr. Ángel Aguerrevere, Asesor Jurídico del Ministerio de Fomento; . Rafael Vera, médico de la Asociación Vasca de Socorros Mutuos; Dr. Izquierdo; los señores Long y Rixon, del Club Victoria; Mr. Stanley periodista americano; Dr. Juan Iturbe; Sr. Alvarez de Lugo, Presidente de los Boy Scouts; Sr. Antonio Arraiz; Sr. Napoleón Arraiz, del ínsito de Inmigración; Dr. S. Gonzalo Salas, "propugnador de la inmigra-n vasca", director del Ministerio de Agricultura; Dr. Gerardo Sansón, ector del Instituto de Inmigración; Sr. Zozaya, Cónsul de México; direces de los diarios "El Universal", "La Esfera" y "El Heraldo"; director la Radio Caracas; director del Colegio La Salle; Sr. Aureliano Huertas; . Aranguren, ex-representante de Venezuela en Francia; Mr. John Lon-n; Mr. J. R. White; Mr. Robert Bottome; Mr. William Coles; Mr. F. I. Htin, y Sr. Manuel Matenzo. Excusaron su asistencia, por hallarse aunes, el ex-Presidente Eleazar López Contreras, Dr. Gerardo Sansón, Dr. ñque Aguerrevere y Dr. Arturo Uslar Pietri. Asistieron, además, el Sr Luis Churión, Presidente del Hogar Americano; Sr. Faustino Enrique jreno, Sr. Froilán Anzola, sin contar la numerosa concurrencia de invi-los por amistad y relación.
Pero cuando terminaron los actos, los directivos repararon en la nación que se produciría si sus buenos amigos invitados regresaban a evas visitas, como habían prometido y ellos deseaban ciertamente, y de-Beron comprar los muebles prestados. Lombao les concedió el crédito a precio de regalo. Si bien el crédito resultó bueno, también el Sr. Lombao po responder al cumplimiento, porque aquellos muebles adquiridos hace ince años parecen aún nuevos en la Secretaría del Centro Vasco actual.
Es justo recordar aquí, con la minuta de una reunión de directiva de uellos días, la contribución de trabajo y materiales que hicieron Adrián
Salútregui, Félix de Zubizarreta, Andoni de Borde y Ricardo de Arrúe.
primer conserje del Centro Vasco fue Tomás de Duralde, quien atendió 4os los servicios inaugurales. Con el nombramiento del Presidente de la ¡pública como Presidente Honorario se acordó designar Madrina del Mtro Vasco a la señora Carmen de Pietri en atención a su colaboración
las gestiones de abrir sus puertas, quien después, por hallarse fuera del fc, delegó en su gentil hija, la señora Carmen Pietri de Pérez Dupuy. i bendición de los locales estuvo a cargo de Monseñor Hortensio Carrillo, irroco de Santa Teresa. Quedan numerosos testimonios escritos de la npatía y el calor que rodearon en Caracas a la creación de este primer ntro de los vascos en Venezuela. Hubo una ofrenda floral en el Panteón, to sencillo y respetuoso que la prensa comentó, y José María de Eche-rreta leyó después una emocionante ofrenda escrita por Lucio de Are-avaleta, que más tarde fue recogida en un pergamino realizado por ndoni de Borde.
. A los tres meses ya el lugar era estrecho para su centenar crecido de socios, y se encontró un local adecuado de Balconcito a Truco, donde había además la posibilidad de construir un frontón. Hubo diversas opiniones acerca de lo aventurado de salir a costear una casa tan grande, pero continuó prosperando el espíritu de empresa de los optimistas y se fue por el juego de pelota y por una casa más espaciosa, y los que tuvieron fe, triunfaron una vez más.
La inauguración del nuevo local se llevó a cabo el día 31 de julio de 1942, festividad de Iñaki Deuna. Se trabajó día y noche bajo la dirección de Andoni de Borde para construir el frontón, que se financió (20.000 bolívares) mediante bonos reintegrables de 25 bolívares cada uno, que se terminaron de pagar religiosamente un poco antes de mudarnos a la nueva casa de El Paraíso, donde está el Centro Vasco en casa propia desde Aberri-Eguna del año 1950.
Esta casa de Balconcito a Truco, con sus estrecheces, con su reducido frontón del fondo, fue sin embargo el lugar donde se consolidó la agrupación de los vascos en Venezuela y donde más nos encariñamos. Aquí comenzó ya a tener su primer secretario a sueldo (Moisés de Montoya); aquí llegó el Presidente Vasco José Antonio de Aguirre en su primera visita a Venezuela después de fugarse de Berlín, en octubre de 1942; aquí nació la revista "Euzkadf, bajo la dirección del eminente científico venezolano Dr. Juan Iturbe; aquí se creó también el Coro que después se llamaría "Pizkunde", bajo la dirección de Antón de Gárate (primera aparición pública en el Teatro Municipal, invitado por la Asociación de Conciertos, bajo la presidencia del Maestro Plaza, en 1942, con un éxito que obligó a repetir); aquí nació Eusko-Gaztedi (Juventud Vasca) en junio de 1948 (primer presidente, Martín de Ugalde); también nació la Sección Femenina, bajo la presidencia de Agustina Amunárriz de Larrañaga; el Deportivo Vasco, a fines de 1944, bajo la presidencia de Julián de Lizarralde, y la sección cultural "Gernika", en 1948.
Pero la casa estaba haciéndose pequeña; los vascos iban llegando cada vez en mayor número y hubo que tener la visión optimista de un nuevo traslado, pero esta vez de algo más importante que una simple mudanza. Y la tuvo José de Elguezábal, el último Presidente del Centro Vasco de Balconcito a Truco y el primero de la nueva sede en El Paraíso.
La casa de El Paraíso, levantada sobre 10.000 metros cuadrados de terreno, con un frontón de pelota de 45 metros de largo, pudo construirse gracias a la creación de la Sociedad Anónima Inmobiliaria Euskalduna, constituida con acciones por valor de 1.150.000 bolívares. En la primera piedra, que bendijo el bien querido Monseñor Lucas Guillermo Castillo, se depositó el documento que dirá a otras generaciones el objeto de aquella construcción y los directivos que lo llevaron a cabo.
Los actos inaugurales se celebraron en la primera quincena de marzo de 1950, bajo la presidencia del Lendakari José Antonio de Aguirre, a quien acompañaban, en tan memorable ocasión para los anales de la presencia vasca en América, los también invitados de honor Joseba de Rezóla y Jesús de Galíndez. Este buen patriota venía por primera vez a Venezuela y se despidió después prendado de sus gentes y su paisaje. Jesús de Galíndez no ha podido cumplir su deseo de regresar para este 15*? aniversario. El Lendakari sembró junto con él en los jardines de la casa vasca de Caracas el retoño del Árbol de Guernica, y aquí, en la misma casa que ocupamos hoy, se ha ido fraguando después esta unidad vasca que ha estado presente en todos los aspectos de la vida venezolana, sea en los campos del deporte y la expresión cultural y artística o en el amplio campo del trabajo, tanto en Caracas como en el interior, donde se han ido ampliando núcleos de vascos (en mayo se inaugura la Casa Vasca de El Tigre); una presencia que es, no sólo muestra de gratitud por las gentes y el suelo que nos acogió en un momento angustioso de nuestra historia, sino algo nuevo de vinculación, de sentirse parte de la familia venezolana, a la que hemos estado relacionados desde muy viejo. Hoy es Caracas, por acuerdo del Primer Congreso Mundial Vasco celebrado en París en 1956, sede de la F. E. V. A. (Federación de Entidades Vascas de América).
Entre los actos programados para celebrar dignamente este 159 aniversario del Centro Vasco, está uno muy significativo de la ofrenda floral al Libertador por parte de centenares de niños nacidos de familias vascas de la última inmigración (el grupo organizado de Umetxus fue iniciado por Pilar de Olariaga en 1951) que nació con la llegada del "Cuba", el "Flandre" y el "Bretagne" y las dos lanchas pesqueras que trajo la pericia del Capitán Burgaña hasta La Guaira. Este ofrecimiento de niños de ascendencia vasca nacidos en Venezuela, como él, será sin duda el más grato homenaje que se le pueda hacer al Libertador de Venezuela.
Hace diez años llegaron los primeros. La ikurriña en el asta de los pesqueros, y la decisión en el corazón de cada cual. Lo habían perdido todo en la lucha por su Patria y llegaban pobres a tierra desconocida. La misma que siglos atrás divisó Lakotsa y Lope de Aguirre, la misma en que nació Bolibar. Hoy la fortuna de varios se cifra en millones; pero la ikurriña sigue enarbolada en el asta y en el corazón.
Una fila alargada de gorularis y ezpatandantzaris esperaba nerviosa la llegada del viajero. Había venido de lejos; lejos en el espacio, y lejos en la historia. Venía, no de París donde ahora reside exilado, sino de Gernika donde hace catorce años fue elegido Lendakari por los apoderados de los pueblos vascos. Y los vascos de Venezuela querían darle la bienvenida en su nueva casa —Euzko-Eixea—, para enlazar el presente de venturas con el pasado de lucha, para demostrar a todos que su decisión sigue siendo la misma.
Dos días atrás, alguien se había permitido amenazarles con represalias. Si eran "buenos chicos", el gobierno franquista estaba dispuesto a enviarles nada menos que al embajador Aznar —el famoso traidor a su pueblo y a cuantas causas abrazó—, y hasta un puñado de dantzaris traídos en avión desde Madrid; pero si eran malos, si invitaban a su Lendakari, perderían toda ilusión de pasaportes y visados para visitar a sus familias allá en el País Vasco natal. ¡Pobre hombre! La respuesta se la estaban dando aquellos verdaderos dantzaris, venidos diez años atrás o nacidos en el trópico, que escoltaban electrizados al Lendakari Aguirre por la Avenida Principal del Centro Vasco.
Con él venía otro hombre. Casi todos le recordaban cómo fue un día: alto y fuerte, enérgico, con voz de mando. Cayó prisionero en su puesto de mando, fue a la cárcel con sus gudaris y fue condenado a muerte; cuatro veces estuvo en capilla para ser ejecutado como lo fueron otros de su misma celda; después dirigió la resistencia clandestina. . . Aquel hombre, hoy de figura encorvada y rostro torturado, pero siempre con sonrisa de optimismo, simbolizaba a los hombres que no han cesado de luchar.
Y juntos los dos, el Lendakari y el Jefe de la Resistencia, caminaron hasta la puerta del Centro Vasco, donde el txistu les saludó con los compases seculares del "Agur Jaunak". Como antaño, como siempre.
"El Paraíso" es el barrio residencial de más raigambre en Caracas. Algún día le superarán los nuevos barrios que se están construyendo hacia el Este, pero todavía conserva la superioridad que le da la tradición. Y en su corazón, encaramada en la falda de una colina, es donde los vascos de Venezuela han construido su Euzko-Etxea. Un inmenso caserío diseñado por Miguel Salvador —el hombre que esta vas-quizando la arquitectura de la futura Caracas—, que se desborda en terrazas superpuestas hasta el frontón y los jardines.
Dr. Gonzalo de Aranguren, el hombre a quien todos quieren porque ya hurgó con éxito en sus entrañas o es posible que algún día tenga que hacerlo; hasta el comandante Carmelo de Elorriaga, apenas llegado tras un largo recorrido que le llevó por el maquis francés, los campos de concentración alemanes y las selvas de Indochina. Los Badiola, Aguirrezabala, Lizarralde y demás magnates de la construcción; junto a los Olarso, Estornes, Carranza y pocos más "chiflados" del grupo "Gernika". Las neskas de Euzko Gaztedi, soliviantadas por ese dinamismo trepidante de Edurne Altuna. La nueva generación que apunta con Martín de Ugalde. Viejos y jóvenes, ricos ya y quienes van camino de serlo, gastetxus y emakumes. Y quizás más sonrientes que ninguno, los dos hombres que hicieron posible la ejecución de aquella casa: José de Elguezábal, el Presidente del Centro que con tenacidad y diplomacia allanó las dificultades, animando a los indecisos y frenando a los impulsivos; y el Dr. Luis de Bilbao, el Delegado Vasco tan identificado con el medio en que se mueve, que ya casi habla en venezolano nativo.
Ocho días duraron las fiestas, una semana con dos domingos. Y el público siguió siendo fiel a la convocatoria. Lo mismo en las conferencias culturales, que cuando se les llamó para exprimir los bolsillos. Su generosidad fue digna de los hombres que han sabido triunfar. José Antonio de Aguirre les habló de la historia vasca; y yo les hablé de los vascos en América. El hombre del interior les narró la vida en las cárceles y en la resistencia. Nicanor de Zabaleta acarició para ellos el arpa con su mano maestra. Los dantzaris reprodujeron el ballet de la ópera "Amaya" y las figuras de la mascarada suletina. El orfeón Pizkunde de Antxon Gárate entonó motetes religiosos a Jaungoikua, y cantó en euzkera las viejas melodías de la raza. Los pelotaris inauguraron el frontón, sin miedo al trópico ni a la altura. El txistu repicó aires de romería hasta bien avanzada la noche. El bar no perdió ni un instante su actualidad. Y el banquete final fue digno de una colonia vasca. . .
Una semana que pasa pronto, aunque rindió al más fornido. Una semana que quedará grabada en el recuerdo de cuantos la vivieron. Una semana, sobre todo, que emocionó a los viajeros que en su peregrinación patriótica van conociendo tantos países y tantos vascos esparcidos por el mundo, todos semejantes, todos erguidos, pero en ninguna parte con el fervor patriótico de masa que vivimos en Euzko Etxea de Caracas.
La historia de los vascos en América ha sido en cierta medida la historia de lo? vascos en Venezuela. En ufarte, por azares del destino; en par-ie, por deliberada escogencia de los tíscóí- La« más viejas historias de u=. luchas vascas por la libertad ha-•i-tin de las que tuvieron contra los ;<'is»>os de Armentia los señores de Btzkaya allá por el siglo XI. A la fiír.ilía de esos señores de Bizkaya pertenecía uno. señor de la Rementeria de la villa de Boíihar, que en 15oT vino a Venezuela. Unos doscientos años después, de esa rama Yer iría al mundo Simón el Libertador. Pero esto de que de aquellos Boiikarjauregi del país vasco hubiera brotado el gran soldado de América es o puede ser cosa de azar.
No es cosa de azar el que a la gran revolución económica y enciclopédica que precedió a la guerra de Independencia se hubiera vinculado tan estrechamente la Compañía Gipuzkoana. la de los Caballeriles de Az-koitia. que nació de un festival promovido por los progresistas liberales del país vasco y que no sólo revolucionó a España toda con la moda de las sociedades económicas, sino que trajo a América, con los navios de la ilustración y de la industria, un espíritu nuevo de trabajo y un cargamento dinamitero de libros filosófico*. La Gipuzkoana. buscando un sitio para establecer sus cuarteles generales en América, escogió a Venezuela.
Todas estas son cosas viejas, pero cosas que ban obligado a los vascos de España a mirar con singular predilección las tierras de Venezuela. Hace seis años, la violencia de la reacción franquista en España había arrojado a Francia a millares de vascos, que tuvieron, de la noche a la mañana, que mirar en torno para ver en dónde podrían trabajar como Dios manda y como ellos lo acostumbran. El Gobierno de Venezuela vio aquello, puso unos cuantos barcos a disposición de aquellos sujetos y así entraron a Venezuela mil quinientos vascos. Al día siguiente ya estaban trabajando. En lo que se pudo. Los vascos crecen. Y se multiplican; en el seno de los mil quinientos inmigrantes ya han nacido doscientas cincuenta criaturas.
Cuando llegó a Caracas el Presidente Aguirre. entiendo que el muy acucioso ministro de España hizo lo único que tienen que hacer
de importante los representantes del general Franco en América: evitar que el señor Aguirre hablara en el Teatro Principal. El hecho es que Aguirre hubo de hablar en el anfiteatro del Centro Vasco. Debió de ser una noche maravillosa, en que la muchedumbre, silenciosa y emocionada, oyó resonar el timbre claro, las palabras sencillas y desnudas del presidente peregrino. Además, se descubrió que la cancha del frontón era uno de los mejores teatros de Caracas.
18 21 Otras instituciones
Además de las ya mencionadas, en la década de los 50 un grupo de militantes del Euzko Mendigoizale Batza (Jagi-jagi) abandona el Centro Vasco para fundar su propia casa. Va a surgir así la Sociedad Bizkargi. Por otro lado, en la segunda mitad de los 60 Sabin Barrena, siguiendo el ejemplo de la Federación de Entidades-Vasco Argentinas, va a fundar la FEVE (Federación de Entidades Vasco-Venezolanas), con representación de todas las instituciones vascas no-políticas del país.
18 22 Medios de comunicación vascos
Desde 1940 y hasta nuestros días la comunidad vasca en Venezuela ha utilizado, como ninguna otra del Nuevo Mundo, los medios de comunicación. Desde un inicial programa radiofónico hasta los actuales Euzko Deia y el boletín Noticentro, siempre ha habido un medio de comunicación vasco en dicho país. Por otro lado, en muchos momentos algunos de los medios de comunicación promovidos por la comunidad vasco-venezolana están dirigidos específicamente a Euskadi, donde o bien se distribuyen clandestinamente, caso de la prensa escrita, o se reciben, no sin dificultades, a través de las ondas.
Según el historiador José Luis de la Granja: «la prensa escrita ha sido el medio de propaganda más y más utilizado por el nacionalismo vasco en sus noventa años de existencia. No creo equivocarme al afirmar que el nacionalismo vasco ha generado la mayor cantidad de prensa política vasca en el siglo XX, más que las distintas fuerzas de derechas e infinitivamente más que las de izquierda. Las publicaciones nacionalistas suman centenares de títulos, si se tiene en cuenta no sólo las aparecidas en Euskadi sino también las de la diáspora vasca, sobre todo en Francia y en América, especialmente durante el exilio tras la guerra civil» (1). En este punto hay que destacar que los medios de comunicación vasco-venezolanos tienen, sin excepción, un contenido nacionalista («patriótico»), aunque no sea partidista.
23 Revista «Euzkadi» de Caracas
En agosto de 3942 aparecía el primer número de la revista «Euzkadi», editada por el Centro Vasco de Caracas. Su primer responsable fue el doctor Juan de Iturbe. Aquella entrega inaugural estaba dedicada a los vascos exiliados y a los venezolanos que les habían acogido. «Euzkadi», de Venezuela, tiene características propias que la diferencian de otras publicaciones del exilio americano. Al contrario de lo que ocurre con los dos «Euzko Deya» y de «Basques», órganos, respectivamente, de las Delegaciones de Buenos Aires, México y Nueva York; de «Euzkadi», de Chile, del PNV, etc., la revista caraqueña es, como decimos, órgano del Centro Vasco. No quiere decir esto que hubiese sustanciales diferencias en cuanto a contenidos. Asimismo y durante muchos años, una característica llamativa fue la de su formato y diseño. Se utilizó el tipo del «Reader's Digest».
En aquel primer número, además de la presentación, se incluyeron los siguientes trabajos: «Loyola, Bolívar y Arana» (losé Antonio de Aguirre), una reseña del acto-homenaje a losé Antonio de Aguirre, celebrado en el Parlamento uruguayo el 15 de octubre de 1941, noticias sobre el fallecimiento de Ortiz, las fiestas de San Ignacio, la visita del lendakari Aguirre a Venezuela y un ensayo titulado «Pesca y diplomacia».
A partir del número 2 aparece ya como director losé María de Barrenechea, que aparece en la mancheta hasta el número 6. A partir de entonces, y hasta diciembre de 1945, ocupa el puesto Blas de Gárate. Le suceden Eusebio Barrióla (1946), (José María de Bengoa (1946-1948), Genaro Egileor «Atxerre» (1948-1949) y Martín Ugalde (1949-1950) .
A partir de «Euzkadi» se inicia una larga tradición de publicaciones vascas en Venezuela. Entre 1951 y 1956 aparece «Euzko Gaztedi», «al servicio de la Patria y de la Juventud». Posteriormente, aparecería un número extraordinario en 1976. Entre 1957 y 1961, Manuel Fernández Etxebarria, «Matxari», edita «Irrintzi», considerado órgano oficioso del Frente Nacional Vasco. Entre 1969 y 1970 se publican «Azkatuta» y «Sabindarra».
Sin embargo, la publicación más importante en este período es, sin duda, «Gudari», que con el lema «Por una Euzkadi libre en una Europa unida» publicó «Euzko Gastedi del Interior» entre abril de 1961 y enero de 1972. Durante esos años «Gudari», en sus diferentes formatos, fue distribuida clandestinamente en Euzkadi. Su principal animador fue Alberto Elosegui, que popularizó el seudónimo «Paul de Garat». ElQsegui, periodista profesional, fue redactor-jefe de la revista «Momento», en la que también trabajó Gabriel García Márquez, «Gudari» editó algunos libros, como «El árbol de Guernica», de Steer; «La causa del Pueblo Vasco», de Landáburu, o «Siete meses y siete días en la España de Franco», de Iñaki de Azpiazu.
En 1968 reaparecía «Euzkadi», «Boletín Informativo del Partido Nacionalista Vasco». Y a partir de 1977 otra revista del mismo título, órgano del Centro Vasco de Caracas.
Deya», órgano de ELA-STV, dirigido por José de Abasólo; «Los vascos en Venezuela», «Euzkadi Erriak», dirigida por «Matxari», o alguno de los números del órgano de ETA, «Zutik».
A partir del 9 de diciembre de 1959 se emite un programa de radio para la comunidad vasca, «Euzko Deya». En ^1965, y desde la selva, inicia su actividad «Radio Euzkadi», que mantendría sus emisiones hasta 1977. Formaron parte de esta iniciativa Jokin Intza, Iñaki Zubi-zarreta, Félix Berríozábal, Iñaki Anasagasti, José de Abasólo, fon Mikel Olabarrieta, Guillermo Ramos o el inevitable Alberto Elosegui
Por otro lado, en 1970 se estrenaba la película «Los hijos de Gernika», subtitulada «La lucha del pueblo vasco por su libertad». Era un documental de veintisiete minutos de duración, realizado por el cubano de origen vasco Segundo Cazalis y bajo la cobertura de la productora «Avila Films». Este documental, que contaba con comentario escrito por Alberto Elosegui, música de Iñaki Irureta y fotografía de Jorge Solé y Gastone Vinsi, se presentaba como la «historia de los gudaris, de sus hijos y de su amor por la libertad».
Entre 1942 Y1989 en Venezuela se editan al menos 30 cabeceras de prensa diferentes y se financian muchas otras en América, Francia y el Interior de Euskadi. Si bien los editores y los contenidos son diversos e incluso contrapuestos, tienen en común, como hemos señalado, su carácter patriótico (abertzalé).
Hay asimismo un dato que en parte explica este florecimiento periodístico. En Venezuela se exilian no pocos periodistas profesionales vascos (Genaro Egileor «Atxerre», Luis Ibarra Enciendo «Harko», Bernabé Orbegozo «Otarbe», Andoni de Astigarraga, Manuel Fernández Etxebarria «Matxari», José de Abasólo Mendibil). Otros se forman o alcanzan su plenitud profesional en el país. Este es el caso de Martín Ugalde, Alberto Elósegui, Xabier de Leizaola, José Félix Azurmendi, Joseba Lazkano, María del Carmen Matxain, Laurentzi Odriozola, Iñaki Anasagasti, Txomin Las Heras, María Isabel Arriaga... Junto a los periodistas hay también una larga lista de diseñadores e ilustradores. También en Euskadi trabaja un grupo de periodistas vasco-venezolanos como Estepan Aldamiz-Etxebarria o Sorne Ortuondo.
¿Qué funciones desempeña la prensa vasco-venezolana? Desde nuestro punto de vista, en primer lugar mantener la cohesión de la comunidad. En este caso, por lo menos existe una comunidad ideológica por la especificidad del exilio vasco en Venezuela. Cumple además funciones de adoctrinamiento ideológico, de información y de organización, e incluso de debate doctrinal y de polémica política dentro del campo nacionalista, que es predominante. También es cierto que a partir de 1977 la ideologización de los medios de comunicación vasco-venezolanos es mucho menor, tras los cambios políticos habidos en el País Vasco a raíz de la desaparición de la dictadura militar franquista.
24 Prensa comunitaria
Para nosotros prensa comunitaria es aquella editada por los diferentes centros vascos y otro tipo de entidades culturales o deportivas. Además hay que destacar que la primera revista vasca editada en Venezuela, Euzkadi, lo fue por el Centro Vasco de la capital, y la única revista vasca que hoy se mantiene en el país, Noticentro, pertenece a dicha institución.
Euzkadi. Órgano divulgativo del Centro Vasco de Caracas aparece en el verano de 1942, poco después de la fundación del mismo. Sale con cierta regularidad entre 1942 y 1950. La revista fue dirigida por el científico venezolano Juan Iturbe (1942), José María de Barrenetxea (1942), Blas Gárate (1943-1945), Eusebio Barrióla (1945-1946), José Estornés Lasa (1946), José María Bengoa (1947-1948), Genaro Egileor «Atxerre» (1949) y Martín Ugalde (1949-1950). Entre sus colaboradores, Eduardo González de Mendoza, Vernabé Orbegozo,
José Olivares Larrondo «Tellagorri», Jesús de Galíndez, Manuel de Irujo, Julio de Jauregui, Francisco Javier de Landaburu, Manu de la Sota, Piarres Laffite, Andoni de Arozena, Miguel Pelay, Iñaki Urreztieta... El último número aparece en 1950, en medio de una fuerte crisis económica. En una primera etapa reproducía numerosos artículos de vascos exiliados en diferentes países del mundo y noticias reducidas al ámbito de la comunidad. A partir de 1946 reproducen las noticias difundidas por la agencia OPE, organizada en París por el Gobierno Vasco.
La segunda revista vasco-venezolana de carácter comunitario, Itzinga' ko Argia, se publica en Maracaibo a partir de 1961, Sus directores fueron Jon de Urrezti -el primer gran animador de la colectividad vasca en dicha ciudad petrolera- y Joseba de Elorriaga. Desde la segunda entrega se incluyen informaciones de la agencia OPE de París. Aparecieron once números.
Pasarán casi veinte años hasta que, de nuevo en Caracas, se edite Noticentro, al que poco después sustituye Notimes, del que se publican quince números entre 1975 y 1977. Sus directores fueron, sucesivamente, Iñaki Anasagasti y José Abasólo Mendibil.
En 1977 el órgano del Centro Vasco de Caracas recupera su nombre original, Euzkadi, del que aparecen nueve números hasta 1979. Su responsable fue José Abasólo Mendibil. Entre sus colaboradores, Segundo Cazalis, Martín de Ugalde, Luis Bilbao, Jesús Basáñez, Juan M. Polo, José María Bengoa, María Antonia Aramendia, P.M. Urrutikoetxea, Jesús María Sasía, Miren Etxezarreta, Koldo Ruiz de Aguirre... En este período en el Centro Vasco-Venezolano de Valencia se edita el boletín Gasteak.
Nuevo silencio y en 1987 reaparece Noticentro, también editado en Caracas. Colaboran María Isabel Arriaga, Odón Ulibarrena, Ramón Ruiz Marticorena, Andoni Arozena, Xabier Odriozola... Con el mismo título aparece una hoja mensual de información interna.
También en 1957, 1962 Y 1967 el Centro Vasco de Caracas editó álbumes con motivo de los diferentes aniversarios de dicha institución. En ellos se recoge una serie de diferentes trabajos históricos y literarios sobre la presencia de los vascos enVenezuela desde el siglo XV.
25 Publicaciones del Gobierno Vasco
En el verano de 1940 se creaba la Delegación del Gobierno Vasco en Venezuela. Sin embargo no contó con una prensa influyente, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, en Argentina y México con las respectivas ediciones de Euzko Deya. Es cierto que, tanto en contenidos como en orientación, las publicaciones que aparecen en la década de los 40-50 tienen la misma orientación, e incluso se reproducen los mismos artículos.
La primera de sus publicaciones fue el Boletín Vasco de Información, que aparece en Caracas entre 1948 y 1949. En realidad se trataba de una reproducción del Boletín OPE editado en París. Tuvo un periodicidad quincenal y llegó a tirar 3.000 ejemplares. Posteriormente, durante el mandato de Ricardo de Maguregui (1951-1955) al frente de la Delegación se publica el folleto Acción Cultural Vasca.
Habrán de transcurrir casi 20 años hasta que aparezca GV-OPE, dirigido por Fernando de Carranza. Entre octubre de 1972 y enero de 1978 aparecieron quince números y uno extraordinario. Sus redactores fueron Joseba Olabeaga, José de Abasólo Mendibil e Iñaki Anasagasti.
26 Euzko Gaztedi, punto de referencia
Sin duda es Euzko Gaztedi (en sus dos vertientes) la organización vasco-venezolana que editó un mayor número de publicaciones, con las temáticas más diversas. A esta organización pertenece, por ejemplo, una de las revistas más populares de la clandestinidad anti-franquista: Gudari.
En 1949 comienza la publicación de Euzko Gaztedi con el lema «Al servicio de la patria y de la juventud». Hasta 1956 aparecen 56 números, y luego saldrá de forma irregular hasta 1976. Sus directores fueron Andoni Arozena, Martín de Ugalde, Joseba Leizaola, Alberto Elósegui e Iñaki Anasagasti. Entre sus colaboradores, Jesús Dolara, Joseba Urruzuno, Txomin Bizkarret, Bingen Amézaga, Koldo Ruiz de Aguirre, Vicente de Amézaga, José Joaquín Azurza, Javier Uzkanga, Joseba Bilbao, Joseba Olabarrieta, Josu Osteriz, Silverio Zabala...
En 1958 aparecía Abefi como boletín de la Comisión de Organización y Formación Patriótica de Euzko Gaztedi. De contenidos culturales, su director fue Lander Quintana, Publicó 20 números entre 1958 y 1962 y contó entre sus colaboradores a Nik Quintana, Xabier Uzkanga, Arantza Basáñez, V. Korostola, Miren Berecfbar, Pello Irujo, Martín Ugalde, Jesús Dolara...
EGI-lnforma sale en 1967 editado por la Resistencia Vasca. Sus redactores son Alberto Elósegui, Iñaki Aretxabaleta e .Iñaki Anasagasti.
Entre 1969 Y 1970 Euzko Gaztedi edita el mensuario satírico La Pulga, que tiene como lema «El periódico que mantiene intranquilo al Centro Vasco».
Publicó 16 números y fue dirigido por Iñaki Anasagasti. Sus redactores fueron J. I. Zuazo, Zuriñe Zubillaga, Koldo Ruiz de Aguirre, Gotzon Lakatza y Miren y María Esther Solabarrieta.
Mención aparte merece la revista Gudari, que nacía en 1961 con el lema «por una Euzkadi libre en una Europa unida». Estuvo dirigida fundamentalmente al Interior. Su fundador, director y «alma» fue Alberto Elósegui, que ocupó puestos relevantes en diferentes medios de comunicación caraqueños. Elósegui está presente en muchas otras iniciativas en el campo de la comunicación; Euzko Gaztedi, EGI-lnforma, Radio Euzkadi o en la producción de la película Los hijos de Gernika. Cuando Alberto Elósegui se traslada a Europa le sucede Iñaki Anasagasti. Jokin Ynchausti, por su parte, se encargó de los números extraordinarios dedicados al juicio de Burgos, y a Joseba Elósegui a raíz de su acción «a lo bonzo» ante Franco.
Entre 1961 y 1974 se editaron 67 números, y contó entre sus colaboradores y redactores a Luis Ibarra Enciondo, José de Abasólo Mendibil, Mauro Elizondo, Manuel de Irujo, Jesús Insausti, Jesús María de Leizaola, Paul Doutournier, José de Artetxea, Iñaki Azpiazu...
Gudari publicó varios monográficos, libros y folletos como La causa del pueblo vasco (J.F. Landaburu), El Árbol de Guernica (G.L. Steer), 7 meses y 7 días en la España de Franco (1. Azpiazu,), Discursos de Lendakari (J.A. Aguirre) o El PNV en la vida práctica de un cuarto de siglo y La Economía Vasca (I.M. Leizaola), El caserío vasco (Francisco de Abrisketa), Los vascos no son españoles (Pantaleón Ramírez de Olano) o Mugarra begiraria (Francisco Atutxa).
18 26 1 Acta Inicial De Euzko Gaztedi
"Por la conquista de las libertades vascas"
El día 24 de abril de 1948 se reunió la asamblea de Euzko Gaztedi para nombrar comisión directiva.
La votación fue secreta y por medio de planchas, quedando elegida la comisión siguiente con carácter provisional hasta la redacción de reglamentos:
HEMBRAS: Leizaola'tar Maite, San Juan'tar Begoña, Torrontegi'tar Josebe.
VARONES: Ugalde'tar Martin Andoni, Zenarruzabeitia'tar Sabin, Leizaola'tar Xabier, Gorostola'tar Amadeo, Emaldi'tar Joseba, Ariño'tar Karmel.
Se acordó también la cuota que debía pagarse, quedando en que sería de 2 Bs. para fas hembras y 4 Bs, para los varones.
La asamblea duró hora y medía, a saber desde las 7 p.m. hasta las 8,30 p.m.
Acta de fundación mixta de Euzko Gaztedi en Caracas a 24 de abril de 1948.
Pongo de "fundación mixta" por haber existido antes un Euzko Gaztedi masculino.
18 26 2 Presidentes De Euzko Gaztedi De Caracas
(1948-1978)
Martín Ugalde Sabin Zenarruzabeitia Xabier Leizaola Karmel Ariño Patxi Badiola Julio Zubizarreta Jon Urresti Iñakí Elguezabal Jon Aretxabaleta Jesús Dolara Joseba Leizaola Rosalio Aristoy Iñaki Aretxabaleta Joseba Bilbao Joseba Iturralde Txomin Biskarret Bingen Amezaga Iñaki Anasagasti Jesús Azpirítxaga Iñaki Goikoetxea Xabier Azpirítxaga Adolfo Urrutia
27 Frente Nacional en la prensa
En Venezuela se exilia un grupo de militantes del Euzko Mendigoizale Batza (Jagi-jagi), que a pesar de su pequeño número se va a mostrar especialmente activo en el campo de la prensa. Sobre todo destaca la figura de Manuel Fernández Etxebarria («Matxari» y «Eibarko betikoa»), periodista profesional que había sido redactor del diario Excelsius de Bilbao y que durante la guerra había dirigido Euzkadi Roja, firmando entonces sus artículos con el seudónimo «Un diplomático con boina»; luego en Caracas regentó una imprenta. El EMB fue el gran defensor de un «frente nacional vasco» formado por todas las fuerzas nacionalistas. La prensa y los artículos de «Matxari» fueron el reflejo de esa estrategia.
En febrero de 1957 aparecía Irintzi con el lema Erri azke batean Euzkadiko askatasunaren alde (En un país libre por la libertad de Euzkadi). Dirigido por «Matxari» publica 15 números hasta 1961. Entre sus colaboradores Andima Ibiñagabeitia, Andoni Arozena, Mikel Ayerdi, Agustín Zumalabe y Balendin Aguerre.
Casi inmediatamente Irintzi es sustituido por Frente Nacional Vasco con los mismos contenidos que su predecesor. Publicó 40 números entre 1960 y 1968. Un año más tarde aparece BAI (Batasuna. Askatasuna. Indarra: Unidad. Libertad. Fuerza), editada conjuntamente por ANV, EMB y ETA. BAI, que corresponde a lo que algunos denominan como segunda etapa del «frente nacional», tendrá una vida efímera. En este caso la estrategia «frentista» había sido diseñada por ETA y fracasa por la no adhesión del PÑV al proyecto. Entre 1970 y 1971 «Matxari» edita Sabindara, una revista muy polémica bajo el lema laungoikoa eta Lagi Zarra (Dios y Ley Vieja).
27 1 La prensa de ETA
Desde 1958 funciona un grupo activo de ETA en Caracas -formado por residentes en el país-, que desde marzo de 1960 contará con su propia prensa. A raíz de la muerte de José Antonio de Aguirre aparece el primer número de Zutik en tierras americanas, que mantiene esta denominación hasta el número 11. A partir del 12 se denomina únicamente Zutik. Hasta el número 22 el Zutik está hecho en imprenta, para ser multicopiado a partir de entonces. Tras la V Asamblea de ETA Zutik incluye el lema «Órgano del Movimiento Vasco de Liberación Nacional». Hasta 1970 aparecen 94 números. Durante los primeros años del Zutik venezolano, por ejemplo, se utilizan los servicios de OPE, la oficina de prensa del Gobierno Vasco con sede en París.
Entre 1970 Y 1971 aparece un Zutik editado por los escindidos de la VI Asamblea (trostkistas). También en ese período se publican en Venezuela algunos números de Berriak. Boletín informativo de ETA, editada oficialmente en el País Vasco-continental.
Entre 1978 y 1984 se publica Iritzi. Órgano divulgativo del Comité de Apoyo a presos y refugiados vascos en Venezuela, cercano a los planteamientos de ETA militar.
En 1968 aparece Euzkadi editada por la Junta Extraterritorial de Venezuela del PNV. Hasta 1970 publica 23 de números. Reaparece en 1972 con periodicidad irregular hasta 1981. También aparecían números -generalmente impresos a multicopista- para cuestiones puntuales, desde asambleas hasta funerales.
Hay algunas revistas que por sus contenidos pueden considerarse próximas al PNV. Este es el caso de Ernán. Cuadernos vasco-americanos, dirigidas por Francisco G. Mardones, que publicó cinco números en 1967. Participan entre otros Andima Ibiñagabeitia, Martín de Ugalde, Manuel de Irujo, Jon Mirande... La otra es Azkatuta, que con el lema Euzkadi da euzkotarren aberria publica cinco números entre 1969 y 1970. Entre sus colaboradores Sandalio de Tejada, Andoni de Arozena, Andoni de Astigarraga o Pedro de Olariaga.
27 2 Otras publicaciones
Durante dos años (1965-1966) la organización juvenil de Acción Nacionalista publica Acción, con el lema «solidaridad nacional y justicia social». Entre sus redactores Jesús Dolara, Josu Ostériz o Vicente Arnoriaga.
También el sindicato nacionalista ELA-STV publica Lan Deya a través de su Delegación en Venezuela. Entre 1971 y 1973 se publican 13 números. Su director fue José de Abasólo Mendibil. Cuentan con colaboraciones de, entre otros, Bernardino Bilbao, Ramón Agesta o Jesús Insausti «Uzturre».
Argia es la única revista publicada íntegramente en euskera. Tenía el lema Euskaldunak euskaraz y fueron sus directores Andoni de Arozena y Jon Oñatibia. Al trasladar este último su residencia a Nueva York, Argia se edita en dicha ciudad norteamericana. Entre 1946 y 1948 se publicaron 14 números (cuadro de ellos en Venezuela). Entre sus colaboradores Juan de Adarraga, Fierre Lafitte, Jokin Zaitegi o Isaac López de Mendizabal.
Pilota-zale es también la única revista deportiva vasca editada en Venezuela, y junto a Cancha de México son la revista de pelota que ha mantenido una importante continuidad en América. Su principal animador es Ángel Bustinduy
Azpiri. Hasta 1983 habían aparecido 84 números. Con el mismo tema se publican algunos álbumes con motivo de las series internacionales de Jai Alai que se celebran en Caracas (2).
Las emisiones radiofónicas
El primer medio de comunicación que utilizan los vascos unos meses después de su llegada a Venezuela es la radio. En 1940 comienza a emitirse un programa, fundamentalmente musical, en el que participan entre otros Txomín Letamendi, Antón Gárate, José Velasco y Paulin Urresti (3). También en los 40 hubo una emisión de radio llamada La Hora Vasca. Pero sin duda la más importante y persistente será Euzko Deia. La Voz de los Vascos en Venezuela.
27 3 Euzko-Deia
La Voz De Los Vascos En Venezuela
Octubre y noviembre de 1959: un grupo de gente activa se reunía casi a diario en alguna mesa del gran salón del Centro Vasco. Parecían poseedores de un secreto. Algo se tramaba. Luego empezaron a pedir colaboraciones. Pero la mayoría de los socios seguía peñerado en el secreto. . .
El 9 de diciembre de 1959, a los tres meses de la «uñera idea, de la reunión preliminar, el secreto abrió puertas con voces, música, noticias, canciones por ma emisora local. Había nacido "Euzko Deia", La Voz le los Vascos en Venezuela, un programa de radio que turante una hora —de una a dos de la tarde del dominio— traía a la Colonia Vasca el alma de Euzkadi, con royección externa e íntima. Los 1.300 kilociclos de Eadio Crono Radar se sintonizaban los domingos y allá oaban los txistus, las masas polifónicas, los cantantes, oficias, los comentarios, el acordeón y la dulzaina; todo » vasco se expandía por las ondas hertzianas.
"Señora, señora, para dar gusto a esas caráotas . . ."
Los anuncios que ayudan a la economía del programa u sido y siguen siendo simpáticos. Hay locutoras y enitores en euzkera y en castellano, con el sabor criollo : la propaganda. Pero. . .
No hay peros en "Euzko Deia". Hace dos años y medio que este programa sale a su hora por la misma nsora y mejorado cada día. Es el acto uniforme del antro Vasco, es el trabajo impersonal y en equipo de la misión de Radio. No hay lapsos, ni omisiones, y hasta
perdonan las pequeñísimas "meteduras de pata". Euzko Deia" es el orgullo de los vascos de Venezuela "Euzko Deia" merece todo el aporte y apoyo moral con nuestras felicitaciones.
"Y seguidamente, el genio del txistu, Polentzi tezala..."
"Euzko Deia", grato y ameno, nos trae la música en b la extensión folklórica y cultural de Euzkadi. Rendamos programas de gran valía en este sentido: Acciones del Coro Pizkunde, de Ochotes del Interior y Exterior, conciertos de canto, acordeón, antologías mímenla les. programas diferidos desde Bilbao o Bia-r. etc.... Y todos los domingos una selección de backmes en programas bien confeccionados.
"Y ahora, nuestro editorial. . ."
Cada domingo, en la libertad democrática de Vene-b_ la voz oficial de "Euzko Deia", que acoge libre e arria]mente los conceptos de todas las ideologías vas-, lanza su opinión nacionalista o su comentario inter-íonal en una proyección universalista, dentro de núes-ancestrales cánones de libertad y justicia humanas. d concepto claro de nuestro ente demócrata y nuestra icterístíca de causa y búsqueda de las libertades, de iercchos de los pueblos y de los hombres.
"Noticiero Euzko Deia"
Y el txistu suena en su "kalejira" para anunciar las informaciones de su boletín informativo, confeccionado con plausible e informe trabajo. Son nuestras noticias, o las de los luchadores por la libertad, son nuevas de alegría como en la declaración de los 339 sacerdotes que reclaman libertad a Franco, son actos de resistencia como el 18 de julio de 1961, son voces de protesta como en las recientes huelgas de Asturias, Euzkadi, Cataluña, etc... . Pero también son quisicosas de interés como el precio de las papas, la última victoria de Ataño X, la actuación de grupos teatrales en la patria, la castellanización de nuestros caseríos. . .
Y en Caracas, los vascos de Venezuela sentimos la segunda patria, integramos la marcha de la república. Y así sale la música de arpa, cuatro y maracas para ofrecernos un pasaje o un ritmo orquídea en ocasiones, y siempre como sintonía de nuestras actividades en el seno de El Paraíso.
"Euzkadi es la patria de los vascos"
Esto es "Euzko Deia", la actividad más sobresaliente, el impacto más fuerte que ha dado al exterior la Colonia Vasca y su Centro en estos veinte años. Es un programa que cunde y da frutos. Es un hecho que resaltamos sin cortapisas, por orgullo razonado de su existir y de su superación continua. Y aquí debemos señalar la colaboración de todos, de los componentes de la Comisión de Radio, de los colaboradores, de las entidades, de los anunciantes, de Crono Radar, de los que ayudan económicamente, y de los que se unieron hermanados en aquel acto del 18 de febrero de este año, cuando "Euzko Deia" organizó un domingo de festividades para recaudar fondos para sus equipos de grabación.
Y "Euzko Deia" progresa. Hoy cuenta con una moderna instalación de grabaciones, con gente entusiasta que dará amplitud a sus actividades culturales, que se expandirá hacia otras corno las de Teatro Cinematología, Discos, etc.
Adelante, pues, que todos los vascos de Venezuela apoyan la labor de los que hacen y mantienen a "Euzko Deia". Que sigamos escuchando el irrintzi y la marcha de San Juan. Y nuestras sinceras y cálidas felicitaciones.
Euzko Deia surge como iniciativa de un grupo de socios del Centro Vasco de Caracas. La primera emisión tiene lugar el 9 de diciembre de 1959. El programa estaba basado en informaciones y música y, en los primeros tiempos, se emitía a través de Radío Crono Radar todos los domingos. Ha ido evolucionando ya que del «directo», con actuaciones en el estudio del famoso coro Pizkunde, ochotes del interior o txistularis como Plentzi Cuezala, se ha pasado a programas realizados en estudio.
En 1989 Euzko Deia, que mantiene el día de emisión, cuenta con un estudio de grabación propio en una dependencia del Centro. Se emiten informaciones, entrevistas, comentarios en euskera, música y fragmentos de programas elaborados por Eusko Irratía-Radio Euskadi en el País Vasco, manteniendo un alto grado de profesionalidad. En su última etapa los animadores de Euzko Deia -que se difunde a través de Radio Libertador- son José de Abasólo, Guillermo Ramos, Elixabete Urcelay, Xabier Azpiritxaga, Jon Mikel Olabarrieta, Jon Olabeaga, Txomin Bizkarret, Xabier Odriozola y Andoni de Arozena (euskera).
27 4 Radio Euzkadi-La Txalupa
Durante doce años y siete días a la semana «desde un lugar de la selva venezolana» emitiría para el País Vasco ocupado Radio Euzkadi, conocida popularmente por «La Txalupa». Y a pesar de que en esta empresa participan casi un centenar de personas, militantes del PNV (4), fue un secreto celosamente guardado mientras duró. Es cierto que en su origen, a través de las gestiones del arquitecto Iñaki Zubizarreta, se consigue la colaboración -incluso económica-y la cobertura del Ministro de Asuntos Interiores, Reinaldo Leandro Mora. Los antecedentes habría que buscarlos en la Radio Euzkadi que, entre 1946y 1953, emite desde Mougerre en el País Vasco-continental y que fue clausurada por el Gobierno francés.
A principios de 1965 comienza a prepararse el proyecto. A través del sacerdote Bonifacio Urquizu, a la sazón párroco de la ciudad de Santa Lucía, el grupo vasco alquilaría un terreno, en plena selva, a Luis José García. En él se instalará la estación, que fue diseñada por José Joaquín Azurza e Iñaki Elguezabal. Se utilizaron dos viejos transmisores -uno fabricado en 1932- modificados con potencia de uno y medio y dos y medio kilovatios, respectivamente. Asimismo, además de un grupo de energía se utilizaba una antena direccional.
Se usaron tres bandas de transmisión, de 19, 23 y 25 metros, respectivamente. A su vez, en cada banda se utilizaban cuatro frecuencias adicionales cercanas a la principal, con el fin de emitir en una de ellas aleatoriamente, escogida por el operador en cada transmisión con el fin de evitar interferencias. En este punto hay que señalar que, aunque tolerada, «La Txalupa» no estaba legalizada por las autoridades venezolanas, lo que en ocasiones supondría que el operador acabase en una comisaría.
Jokin Intza, Isaías Atxa, Iñaki Elguezabal, José Joaquín Azurza, Peio Irujo, Alberto Elósegui, Feliciano Aranguren, Xabier Leizaola, Iñaki Zubizarreta, Guillermo Ramos, José María Zugarramurdi, Rafael Mendizabal, Félix Berriozabal, Kepa Lekue, Jon Mikel Olabarrieta, Josu Urresti, Pauliri Urresti, Iñaki Landa, Isaac Atucha, Joseba de Rezóla, Perú Ajuria, Garbiñe Urresti, Julián Achurra, Joseba Amaga, Iñaki Arechavaíeta, Paul Aguirre, Juan María López Izaguirre, Jon Garaigordobil, Txomin Llanos, Iñaki Anasagasti, Jone de Elósegui, Antonio Mendiluce, Jesús María Gallastegui, Juan Ortiz, Ricardo Líbano, Patxi Albízu, Bonifacio Urquizu, José Eleizalde, Luis José García, Julián Achurra Garate, Tomás Andonegui, José Ignacio Zuazo, Joseba Urresti, Iñaki Ercoreca, Domeka Echearte, Andoni Olabarri, Miguel Briceño, Joseba Iturralde, Julián Amezcoa, José Abasólo, Maite Leizaola, José Luis Acha, Santiago Guruceaga, Mikel Olasagasti, Maite Garitaonaindia, Jon Gómez, Mikel Isasi, Miren Solabarrieta Aznar, . Ugalde, Lander Quintana, Julene Urzelai, Joseba Olabarrieta, Jesús Irazabal y Ventura Chico. Todos ellos eran militantes activos del Partido Nacionalista Vasco.
28 Una breve reseña del Centro Vasco de Caracas
Lo primero que encuenta uno es un amplio estacionamiento, • imprescindible en esta ciudad. Se sube por unas empinadas rampas, rodeadas de macizos con césped y flores. A la derecha, entre el verde, destaca un pequeño monolito, de tamaño y forma de una estela clásica, con un «eguzki lore» y la leyenda: «A Bilbao, 43 kilómetros». Es el recuerdo imborrable de los frentes estabilizados, en la guerra del 36-37.
De cara nos topamos con el frontón cubierto, el mejor de Venezuela, dotado de graderíos bastante amplios. A la derecha, el enorme caserío que es la sede propiamente dicha. Ante la fachada, un amplio espacio, a distintos niveles, con un paseo, una piscina de medidas olímpicas y una pista le cemento polideportiva, en donde se practica como actividad más habitual el futbito o futbolito. Más allá, tras el frontón grande, otro más pequeño y descubierto.
Al otro lado de la casa, el monumento al gudari.
En la secretaría, situada tras el amplio salón de la planta baja, puede escucharse una agradable y bien escogida música clásica. Si ocurre así, es señal inequívoca de la presencia de José de Elizalde, a quien ya hemos presentado en su aventura de Euzkadi Norte. El nos explica que los socios son actualmente 625. Socios activos, que según los estatutos pueden serlo solamente los vascos mayores de 21 años. Hay también socios juveniles, que pasan de los 18, pero no han alcanzado los veintiuno. Y se permite igualmente, en un número determisienten afinidad con lo ¿uilwro y participan en fodoi Im actividades sociales, con exclusión expresa de la votación en «embica y de ocupar un cargo directivo.
La cuota mensual de un socio «sénior» es de cien bolívares (unas mil seiscientas pesetas) mensuales. A los que se añaden, normalmente, otras cantidades menores como aportaciones a la Sociedad de Socorros Mutuos, a la «Acción Femenina», «Deportes», «Pelota Vasca», «Biblioteca y Teatro» y «Música y Coreografía». Salvo la primera, se trata de eufemismos, de canales para ayuda a
las organizaciones políticas o sindicales de Euzkadi, sin que figure oficialmente en ninguna parte. Es una prueba de esa «prudencia en las actividades políticas» a que se han referido antes varios de nuestros entrevistados.
En el rincón más próximo a la Secretaría y Sala de Juntas, una mesa larga, grande, tiene sobre ella periódicos y revistas procedentes de Euskalherría. Por cuestión del correo, suelen ser números bastante atrasados.
El salón está decorado con óleos que representan personajes vascos. Los lugares preferentes son para Sabino Arana y Simón de Bolívar. Grandes mesas circulares completan, con sus sillas, el mobiliario de esta zona de la planta baja.
A la derecha, en un ala, están las otras mesas, cuadradas, del comedor, rodeado de ventanales por los que entra una agradable brisa, aliviando el calor. En medio de los dos grandes espacios, una barra y, tras ella, la amplia cocina.
José Mari, un vizcaíno de Meñaca, es el arrendatario de estos servicios, y siempre anda atareado, pero siempre —también— de un excelente humor. Los días laborables da de comer a todos los chavales de la ikastola, andereños y algún visitante. Los fines de semana hay una asistencia mucho mayor y entonces no sólo el restaurante, sino también los bares (el de la casona, y el que ocupa la parte situada bajo las gradas del frontón), son especialmente solicitados.
La segunda planta del edificio tiene otra amplia sala, para actos políticos, culturales y en donde, cuando no hay ninguna actividad colectiva, se dan cita los jugadores de dominó, o de mus.
Hay también otras dependencias: almacenes, despensa, servicios, y habitaciones.
Juto con Elízalde, otros dos funcionarios se preocupan y ocupan del buen funcionamiento del Centro, y de gestionar los acuerdos de los directivos.
José de Abasólo Mendívil es un periodista bilbaíno que no ha dejado en su vida de ejercer la profesión, aunque a menudo ha tenido que «ayudarse» con otros trabajos, porque su ejercicio profesional era clandestino, o estaba ligado al puesto que ahora ocupa: secretario de actas y relaciones públicas. Está queriendo volver, y revolviendo documentos y amistades para el reconocimiento de su profesionalidad periodística.
Prácticamente recién llegados, en la ultimísima inmigración —casi huida— desde el Estado Español, están el Administrador de Euzko Etxea, Keles Aldama, que fuera promotor de boxeo más joven en la Península, y su esposa Itzal.
Los cuatro se desvivieron por ayudar a este periodista, quien pudo comprobar también la eficacia y la dedicación con que atienden, no sólo las obligaciones de sus cargos, sino cualquier necesidad o aspiración de la comunidad vasca en la que puedan ser útiles.
La comunidad ha disminuido en cantidad, y en asiduidad de asistencia al Centro. Se han perdido algunas actividades: así, es difícil encontrar un dantzari que baile el aurresku en las solemnidades; desapareció el grupo de teatro y, durante una larga temporada dejó de existir el coro Pizkunde, que alcanzó en la nueva patria renombre y éxitos. También hubo un largo lapso sin que se editase la revista Euzkadi. Y el Deportivo Vasco, el equipo de fútbol, languidece en la categoría de veteranos por falta de relevos jóvenes, que prefieren dedicarse al futbito, quizás porque tienen la instalación más a mano.
26 1 Ikastola del Centro vasco de Caracas
La más sorprendente de las actividades de la comunidad vasca de Caracas —y esa crece—, es sin duda la ikastola, que cuenta con ciento doce alumnos. Los estudios (bilingües) que se cursan en ella, tienen el reconocimiento oficial del Gobierno venezolano. Directora estatal es Graciela Bravo, una profesora criolla que ocupa el cargo
desde hace dos años. Cumple los requisitos exigidos por la Administración: es titulada universitaria y venezolana.
El sistema educativo es mixto (niños y niñas juntos), como en todos los colegios de la República. Y también mixto en cuanto a las materias que se imparten: todas las de la enseñanza obligatoria local, más la historia y el idioma vascos.
Los estudios tienen dos niveles: el preescolar («kinder» y preparatorio) y la primaria, con los seis grados completos.
«Aquí tenemos niños de hasta doce años, pero eso no quiere decir que no pueda haberlos de edades más altas. Lo que pasa es que, como vienen desde muy chicos al «kinder», logran superar todos los niveles cuando aún son pequeños, y llegan al sexto grado de primaria entre los diez y los doce años; pequeñísimos.
El sexto grado equivale al ingreso en el bachillerato. Y de aquí salen ya solicitados en los distintos liceos.
Las enseñanzas vascas se dan en todos lo cursos de primaria y hay una condición muy epecial: que las maestras de «kinder» y preparatorio hablen vasco. Todas son vascas.
A los niños les hacemos seguimiento; o sea, estamos pendientes del resultado en los liceos, y son de maravilla. Están muy bien atendidos, en el aspecto salud no tienen problemas y, entonces, captan. Si los compara, por ejemplo, con los chicos mal alimentados... Este colegio no puede equipararse con el tipo de centros en que yo trabajé, usted sabe, escuelas de las zonas marginales, con problemas en los alumnos, a veces abandonados por sus padres...
En cambio, si los padres están encima, y les revisan la boleta, y los cuadernos, el niño da mucho. Algunos de los que salieron de aquí el año pasado, son los primeros en su curso. Recibimos una satisfacción grandísima, ahora cuando hicieron la evaluación de diciembre. Siendo tan pequeños...».
Las normas del Ministerio de Educación marcan que el máximo de horas de clase, en estos grados, sea de cinco. Pero, como la ikastola tiene su comedor, ese tiempo se diluye en un horario mucho más amplio: de nueve de la mañana a tres y media de la tarde, con unos espacios muy largos de recreo. Al euskera se dedican las horas que el Ministerio marca para cualquiera de las demás asignaturas, y «el tiempo que sea necesario para preparación de actos como el Aberr Eguna, los de diciembre, y todos los demás que se organizan aquí, que les sirven de mucha práctica. La profesora no tiene el tiempo estricto medido. Además, cuenta con oportunidades fuera del horario de clase les llama dentro de un recreo, y hacen diálogos...».
La hija mayor de Koldo Garmendia, el pintor —y esposa de_ pelotari Bilbao— es una de las dos «ándetenos» que se ocupan de los más chiquitines. Nos explicaba que, junto con otra compañera, atienden las dos secciones de «kinder». Y añadía:
«A los pequeños les hablamos casi todo en euskera, y lo aprenden, claro que lo aprenden. De un día para otro, no, pero poco a poce lo captan, se les enseñan canciones... Ahora, tanto como hablarlo y-escribirlo... depende de lo que hagan en casa, si sus padres hablan o no euskera».
Cada mañana, a las nueve en punto, dos niños toman en sus manos las banderas de Venezuela y de Euzkadi, en lo alto de las escaleras de entrada al edificio de Euzko Etxea. Los demás, formados abajo con sus profesoras, cantan el «Gloria al bravo pueblo» y el «Eusko abendaren». Inmediatamente después, en fila, se dirigen muy formales al segundo piso, para iniciar las clases.
El Centro contaba con muchas actividades, pero las aspiraciones de esta comunidad no se limitaban a ver lo que se ha hecho, sino que, por el contrario, en lo que se puede hacer. Siempre han existido las personas interesadas en dictar clases de eukera, pero queriendo hacer, como al principio se ha dicho, un rincón de nuestra Euzkadí en Caracas, surgió la idea de una Ikastola; sí, una ikastola donde los niños hablen, jueguen y canten en euskera. Las ideas nacen y por el mismo hecho de nacer tienen una madre, en éste caso la Sta. Arantxa Mugi-ca, quien no se limitó a exponer la idea, sino que luchó hasta verla realidad. El 10 de Octubre de 1965, se dio comienzo a la obra más loable, IKASTOLA EUZKADÍ. Se inició con kinder, con la asistencia de 11 niños euskaldunes, la enseñanza en este comienzo estaba a cargo de la andereño Itziar Bastarretxea. Pero, la aspiración era, no de un kinder, sino de una Ikastola reglamentada e inscrita en el Ministerio de Educación.
En Enero de 1966, se cumplió otra etapa, la de incorporar preparatorio y ler. Grado, contando con la anexión de la andereño Josebe de Zubizarreta. Y así, a medida que los grados han ido en aumento, se ha contado con la incorporación de las andereños Libe Bilbao y Carmentxu de Gainzarain. En el transcurso de 1965 a 1907, se cuenta con Kinder, Preparatorio, 1?, 29 39 y 49 Grado, inscritos en el Ministerio de Educación.
La Ikastola Euzkadi tiene actualmente más de 80 niños, distribuidos en los diferentes grados. Como se puede observar la Ikastola Euzkadi, fue una idea que llegó a su realización, pero con el empeño de todos los compatriotas que querían que sus hijos nacidos en estas tierras, conocieran a la patria de sus padres y aprendieran a amarla igual que ellos, y así mismo que jugaran y hablaran en la milenaria lengua euzkeldun.
Los niños de la Ikastola Euzkadi, frecuentemente nos brindan actuaciones, en nuestra lengua, que aunque son ejecutadas por pequeñuelos, tienen la grandeza de sus corazones. Cada día, en las horas del mediodía, si alguien pasa por el Centro podrá escuchar las voces de esos niños que entonan canciones capaces de endulzar el momento más triste. La idea que surgió un día, ha surtido el efecto esperado, y esta es la mayor recompensa que puede tener la Sta. Arantxa de Mugica, por su idea y por su constancia de hacerla realidad.
29 Instituto Simon Bolivar
En la Universidad Autónoma de Bilbao
Queda Inaugurado el Instituto "Simón Bolibar"
El Dr. Salcedo-bastardo y el Embajador señor Santander, profesores honorarios. Una idea plasmada en hermosa realidad
Ya es un hecho real, aquel somero proyecto que un buen día fuera tema de una de las tertulias que el Grupo Gernika, que se mantiene desde hace muchos años, en el ambiente del Centro Vasco de Caracas, realiza en sus periódicas reuniones.
De este grupo de compatriotas que siempre discurren en otear alguna perspectiva que redunde en mejoramiento de relaciones a cualquier nivel., entre Venezuela y Euzkadi, salió la idea. Después, otros estimados compatriotas, actuando en niveles fuera de la casa, promovieron y difundieron en los medios políticos del País, recibiendo el impulso definitivo y triunfal, lo que comenzó como un simple planteamiento, un sueño añorado.
Hoy, es realidad palpable: en el seno de la Universidad Autónoma de Bilbao, acaba de ser inaugurado el Instituto "Simón Bolibar".
La labor que tiene por delante este recién inaugurado Instituto, plenará las metas y estrechará más los lazos existentes entre nuestra patria de adopción y la que nos viera nacer.
El Instituto "Simón Bolibar" que acaba de ser inaugurado, tendrá entre otros objetivos: establecer cursos y seminarios sobre temas venezolanos y latinoamericanos, facilitar la incorporación de estudiantes venezolanos en las Universidades Vascas, organizar cursos de postgraduados de interés venezolanos y organizar cursos de postgraduados sobre temas históricos, económicos y sociales venezolanos y latinoamericanos. La administración venezolana dispondrá el nombramiento del Director, selección de becarios, propuesta de profesores y asignaciones económicas que se estipulen.
Por su parte, la Universidad Autónoma de Bilbao, facilitará locales, personal de administración, profesores e investigadores propios, concesión de "venía docendi" a los profesores venezolanos, organización de cursos y seminarios y creación de un fondo bibliográfico y documental.
El ministro de Cultura de Venezuela, doctor Luis Salcedo-Bastardo en primer término, con el rector de la Universidad de Bilbao, Martín Mateo en el centro y el embajador de Venezuela en España, Ernesto Santander, presidieron la inauguración del Instituto Simón Bolívar.
El solemne acto inaugural, tuvo lugar en el Aula Magna de la Universidad Autónoma de Bilbao, con asistencia de destacadas personalidades del mundo cultural, político, económico, social vasco, profesorado, estudiantes, cuerpo diplomático, etc. El doctor José Luis Salcedo-Bastardo, acompañado por el Embajador de Venezuela señor Ernesto Santander, fue recibido en pleno por el cuerpo docente figurando al frente el Rector universitario, doctor Martín Mateo.
Este acto académico dio comienzo con la interpretación magistral efectuada por el Orfeón Universitario, bajo la batuta del profesor Julen Ezkurra, del Agur ]aunak, respetuosa salutación del pueblo vasco.
Se inició el pleno con unas exaltadas palabras pronunciadas por el Embajador venezolano señor Santander, resaltando la labor investigadora del doctor Salcedo-Bastardo, hoy Ministro de Cultura del gobierno nacional, incansable escritor y gran bolivariano. Recordó los lazos de unión existentes en la personalidad de los Bolibar con Bizkaia cuna de sus antepasados.
Seguidamente fue el doctor Salcedo-Bastardo quien pasara a dictar su lección inaugural. Giró alrededor de la figura del Libertador, señalando "Bolibar no es un hombre, sino una figura del presente y del futuro, una bandera de la humanidad".
Rememorando la descendencia vasca de la familia del Libertador, dijo "hace falta mucho coraje para aventurarse en aquellas tierras y abandonar estos paisajes tan bonitos".
Destacó la extraordinaria importancia de la Real Compañía de Guipúzcoa "que fue la que articuló y dio paso a la formación de mi país. Antes de 1728 existían muchos pueblos y municipios aislados. Con sus relaciones comerciales articuló una serie de relaciones que culminó en la unificación lograda más tarde".
Señaló la indiscutible importancia del Instituto, puente para alcanzar la meta y estrechar más aun los lazos entre ambos países, Venezuela y Euzkadi.
El Dr. Salcedo-Bastardo que ha dedicado una gran parte de su vida a la docencia y a la investigación, se refirió en este sentido a Bolibar como la persona que concibió la cultura y la moral como la primera obligación de un Gobierno.
Finalizó diciendo: "Es hoy una verdadera fiesta para el espíritu porque la Universidad de Bilbao abre la posibilidad de un intercambio y una aproximación que hace unos siglos ya comenzó".
"Nos hallamos en la fase del corazón abierto y del alumbramiento a todas las naciones, os mando el saludo de mi patria".
Transmitió un mensaje personal del Presidente de la República de Venezuela Carlos Andrés Pérez.
Acto seguido, el Rector de la Universidad bilbaína, doctor Martín Mateo hizo entrega de diplomas nombrando profesores honorarios de la Casa de Estudios, al Dr. José Luís Salcedo-Bastardo y al señor Ernesto Santander.
De nuevo el Coro Universitario se lució con sus magistrales voces al ofrecer un recital de canciones vascas y venezolanas, con perfección de voces que marcó claramente el esfuerzo realizado en la corta vida de este conjunto artístico.
Al finalizar la última canción, dedicada a Venezuela, todo el público asistente se levantó y aplaudió largamente a sus ejecutantes,
La clausura de este solemne acto corrió a cargo del doctor Martín Mateo como Rector de la Universidad de Bilbao.
Dijo; "El Instituto Universitario que acabamos de instalar puede en el futuro influir profundamente en la vida de nuestra Universidad y en la de su mismo entorno, introduciendo un componente cosmopolita y ultramarino y sirviendo de cauce para intercambios, complementariedades y mejor conocimiento entre las comunidades de ambos lados del Atlántico que se concitan en esta obra".
Se refirió a la iniciación u origen de la idea plasmada en esta realización, señalando que salió del Centro Vasco de Caracas, del Grupo Gernika y de una coincidencia de sentirse a nivel de las reuniones que entre destacados profesionales realizan.
Hizo referencia a la posibilidad de profundizar en el estrechamiento de lazos económicos y culturales con pueblos que tienen tanto en común.
Finalizó dando las gracias al Ministro de Cultura venezolano y al embajador que le acompañaba, por haber venido hasta aquí, como mensajeros de buena voluntad.
Destacó la presencia de personajes vascos en la historia de Venezuela, añadiendo: "La independencia venezolana está también esmaltada de nombres vascos, señeramente precedidos por el propio Libertador Simón Bolibar, que se anticipó, como es sabido, en el tiempo, en su comprensión supraco-munísta de la organización política".
Finalizó su intervención haciendo votos para el aumento de las relaciones entre los dos países, Venezuela y Euzkadi: "Al margen, desde luego, de trasnochadas nostalgias imperiales, debiéramos meditar más seriamente en profundizar el estrechamiento de lazos económicos y culturales con pueblos que tanto tienen en común".
Dio las gracias al Ministro de Cultura venezolano y al embajador que le acompañaba, por haber venido hasta aquí, como mensajeros de buena voluntad, para cortar la cinta inaugural por el que queremos que circulen profusamente en ambas direcciones personas, ideas y mutuos afectos.
El Coro Universitario, después de sus brillantes canciones interpretadas anteriormente, cerró el acto ejecutando el Ama begira zazu, del maestro Víctor Zubizarreta y Alma llanera del maestro Gutiérrez.
De despedida, el Gaudeamus Igitur.
30 Los Marinos Vizcainos
En el Estado Español habia 10.000 marinos ,4.000 de ellos vizcaínos. El motivo es muy sencillo: había en Vizcaya cinco escuelas de náutica; en Lekeitio, Bermeo, Plencia, Santurce y Bilbao. Hijos de pescadores sin institutos de bachillerato, ¿cuál era nuestra salvación? Sin emabargo no había guipuzcoanos, porque no había escuela en Guipúzcoa. Ni, naturalmente, en Álava o Navarra.
En Venezuela ya quedan pocos: Iñaki Olazábal, que fue oficial mío; un sobrino mío, de jefe de máquinas; Zapiain, jefe de máquinas ttimhién...».
El capitán Pedro Sesma, el lekeitiarra que cree tener su puesto rn !¡i capitanía del puerto que le vio nacer (y al que quisiera regresar ton un nuevo «igarobide» del Gobierno de Euzkadi), recuerda estos iliilns. Y también los tiempos de su llegada al exilio:
«De Newcastle vinimos un capitán y dos maquinistas. Uno aquí y el otro, un tal Marcaida, volvió allá, a Euzkadi. Vinimos en un barco de pasaje. ¡Algún día teníamos que andar de pasajeros!
Nuestra vida aquí, como la de todos. Había una competencia riiti't1 abogados y marinos, a ver quiénes éramos más. En total, seríamos iiiids veintitantos, de unos y de otros.
Empezamos a trabajar para comer. Yo era pintor de brocha gorda,-durante catorce meses. Ganaba seis bolívares, pagaba seis bolívares de; hotel, y los domingos no ganaba, así que apuntaba un palito: un día; que debo.
Y de la noche a la mañana, me dicen: «Mira, Sesma, ¿quieres ir de profesor a una escuela? ¿Yo?, ¿de profesor? Estaba pintando una reja allí y seguí pensando. Bueno, ya me fui a la Escuela de Náutica. Era el año 41 y estuve hasta el 45.
En el 45, como yo había hecho también unos cursillos antisubmarinos en Inglaterra, embarqué aquí en la marina petrolera holandesa. Y me nombraron artillero oficial de un buque artillado. Así empezó otra vez mi vida marítima.
Porque el año 43 yo había revalidado el título con un tribunal, americano, lo curioso es que el examen, bastante duro —más que en Bilbao—, era con problemas preparados por mí en la Escuela para mis alumnos. Así saqué las notas.
Estuve navegando continuamente hasta el año 56, y en el 56, tras unos meses me dieron enseguida barco, en la Creóle, Luego me dejaron en tierra, en el 60, por unas injusticias con un polaco.
De aquella época hay un récord: los marinos que llegamos aquí, vascos, éramos los más destacados en todos los aspectos. Por cada diez capitanes había un español, generalmente un isleño. El resto, vascos. Y en Colombia, también.
Mi mente está en unir de verdad Venezuela con Euzkadi. Quiero hacer un intercambio de escuelas, hasta con profesores, y traer todo el «pensum» de estudios de allí.
A partir del año 60 me tuve que ir a abrir una oficina administrativa, y perdí diez años en mi antigüedad para la marina. Luego volví, y me recibieron con los brazos abiertos, y me ayudaron; aunque no tanto, porque todavía no hemos sacado la ley del Instituto de Previsión y Seguridad Social para la marina mercante. Yo sigo luchando, porque tengo que estar activo.
Todavía estoy en activo, más o menos. Mis alumnos, en la primera escuela de náutica de Venezuela, de la que fui fundador, son hoy ya directivos, y grandes personalidades.
Hace como tres años me invitaron a un acto en la Escuela, y «l u ve hablando con el Ministro de Comunicaciones, Suárez Figarela. I r muincié que, en agradecimiento a Venezuela, y recordando la amplia-rli'tn del puerto de Bilbao, iba a escribir un folleto con un proyecto juini La Guaira.
En ese folleto hablo de mí experiencia de cincuenta años nave-NHiulo, y hago ese trabajo con unos dibujos... que prendió mecha. líl Ministro, y un Almirante que estaba de director de la Marina,
.
Fue una idea simple. Pero el que hace un diseño basándose en un libro, y no en la experiencia, en la realidad,
Cuando nosotros llegamos no había más que un muelle. Pero, a inrdida que fue creciendo la población, se hizo la autopista, y todo, |nirs se va quedando pequeño. La única cosa era que, por el lugar ni que está ubicado, La Guaira se puede prolongar y hacer un puerto maravilloso.
Pero, ¿qué haría con construir un puerto amplio, y con meter barcos, en lugar de treinta, sí luego no se puede comunicar con lu capital, que es donde está el consumo? Entonces, mi idea, siempre bajo por la autopista y veo la quebrada de Tacagua, es hacer una vía paralela a la autopista, combinando ferrocarril, con un ramal para el interior, y doble vía de carretera.
Todo está plasmado. Incluso me mandaron a mí un folleto ofi-nal con el proyecto, poniendo mi nombre allí en donde están trabajando. Tengo también escrito otro folleto de marina mercante, como Hiifa para el muchacho que desconoce y, como muchos, confunde la escuela de Náutica con la de marina de guerra...».
Esta es aún la esperanza y el esfuerzo de un hombre que ha rebasado ya los setenta años con amplitud. Habrán tenido un gran nivel de ocupación, los vascos, pero ni los más veteranos se sienten tiznados. Solamente los que descansan para siempre, sin alcanzar ese deseo que tienen todos, en común con los salmones: volver al final] al punto en el que nacieron.
El capitán José María de Burgañaf el del «Donibane» y el «Biga-; rrena», fue después dirigente de las Pesquerías Vascas del Caribe, porque tenía la orden del Lendakari de continuar como responsable de aquellas dos embarcaciones. Sin embargo, por una discrepancio con< parte del Concejo de Administración, saldría de la empresa en el año 41. Volvió a examinarse entonces para revalidar su título en Caracas, y desde aquella fecha hasta 1963 estuvo navegando como capitán en barcos de diferentes compañías y banderas: venezolana, colombiana, holandesa...
La última etapa, en los buques que bajan por el Orinoco, llevando el mineral de la zona de Puerto Ordaz hasta el mar. La compañía era aún estadounidense, la «Iron Mines».
Posteriormente, mejoradas las condiciones de navegación de este río-mar, que es el segundo en caudal del subcontinente (tras el Amazonas), la empresa estadounidense quiso entregarle un nuevo barco, con tripulación totalmente vizcaína.
Sin embargo, la nueva embarcación de mucho mayor porte, iba rara vez a tocar en puertos venezolanos. Y renunció, en beneficio de una vida familiar, siempre difícil e irregular para los marinos.
Cuando la travesía heroica del año 39, a Burgaña le acababa de nacer, como quien dice, su hija mayor, María Trinidad, que hoy es ingeniero. Cuando su familia no había podido aún reunirse de nuevo con él, en la nueva patria, vino la segunda hija, Goizane, arquitecto. Y el tercero, Joaquín María, es caraqueño por nacimiento, e ingeniero mercantil.
María Trinidad, como ingeniero civil, tiene un puesto en las obras del metro de Caracas. Goizane, casada, vive en los Estados Unidos. Y Joaquín María ocupa también un puesto de responsabilidad de una empresa privada.
El capitán Burgaña dio su nombre a un banco que figura hoy en las cartas marinas oficiales de Venezuela y de los Estados Unidos. Sólo la «ñ», inexistente en inglés, ha sido reemplazada por la «n»,
Tiran todavía los tiempos de las pesquerías vascas, y lo explica así:
«Fue una cosa muy sencilla. Nosotros, llegó un momento en que h'itíiimos que atender la clientela de varios hoteles. Para eso nos valíanme no sólo de nuestros barcos, sino de un grupo que se estableció islas de Los Roques, la Orchilla, etc.
Les hicimos a aquellos pescadores anticipos para que quedaran lllíivs de las deudas que tenían y empezaron a actuar por su cuenta. Himnos dos veces por semana a recoger el pescado, a un precio convenido, sin la obligación de que nos lo dieran a nosotros. Si otro pagaba mejor, se lo podían vender a él. Pero el caso es que, en un año, paga lodos los atrasos que tenían, y ya prosperaron.
Llegó la Semana Santa y se retiraron a su pueblo. De manera i|iic tuve que salir a pescar yo, que era el jefe de explotación de la (ininpañía. Pasamos por encima de ese banco, y nos agarró una picuda, uiiii Iiarracuda. ¡Qué extraño!, pensábamos, si ésta es una especie ilr aguas someras.
Vuelta, otra vez. Dimos vuelta y nos salió un jurel. Pedí sonda y non encontramos que allí donde las cartas decían que había^más de rirn brazas de profundidad, que son cerca de un kilómetro, pues a la primera probada que hicimos resultó que eran treinta y seis, y luego i'iii'oniramos incluso una aguja que subía hasta las catorce, lo cual supo-iiln yn un peligro para la navegación.
I labia que tomar cuenta, porque los barcos actuales por ahí no piulfun pasar. Así fue el descubrimiento.
Cuando fuimos esa noche a la isla, había un margariteño allá y le preguntamos: ¿Cómo se llama el banco ése?
—Ahí no hay ningún banco, capitán. Nos va a decir a nosotros, hemos nacido aquí,
No lo creyeron. AI día siguiente me dije: «pues voy a ir». Porque tillí se pescaban atunes, albacoras, agujas, carites, y siempre piezas iiitivot'cs de cincuenta kilos, íbamos de vuelta a casa, porque teníamos vn fnntidad suficiente para cumplir con nuestros clientes. El patrón del grupo ese de lanchas, que estaba en la ranchería, me vino a preguntar si le convidaba a acompañarnos. Bueno, salimos para allá, y primer atún que nos agarró, mientras aminorábamos, maniobrábamos y demás, para poderlo cazar, él tenía un aparejo y lanzó un aparejo di fondo con seis anzuelos.
Mientras nosotros estábamos distraídos, al viene para arriba, y le flotan seis pargos hermosos como seis rosasj como dicen ellos.
Quedó asombrado: «¿Cómo es posible que tengan que venir uste^ des a decirnos que aquí se encuentra esto?».
Entonces, yo lo participé al Instituto de Inmigración. Y después! unos americanos, preguntaron a un margariteño cómo se llamaba aquej lio. Y el margariteño les contestó: «El placel de Burgaña». Así empezol a figurar en las cartas norteamericanas, y después también en las di Venezuela, con el nombre de «banco de Burgaña».
Lo encontramos por intuición, con aquellas mismas lanchas di madera. Figúrese, qué podían tener esas pobres lanchas para tales¡ trabajos de investigación».
Kirwin, el periodista norteamericano, destacaba que en todos los largos años de ejercicio activo al mando de tan distintas embarcaciones, Burgaña no sufrió un. solo accidente.
Sí le alcanzó, sin embargo, a otro capitán vasco de la marina venezolana, hoy difunto. Cuentan en los Centros Vascos de Caracas y Puerto La Cruz que ni fue suya la culpa, ni se le reprochó el percance. Al contrario, acabaron condecorándole, por haber evitado males mayores.
Este capitán en cuestión se había quejado varias veces a la compañía armadora, sobre el mal estado del barco, que iba de arribada a Maracaibo. Una de las obras de ingeniería de que están justamente orgullosos en aquella República es el puente sobre el lago, de varios kilómetros de longitud. Pues bien, al buque le fallaron los mandos, y se iba de través, contra los soportes del puente. La maniobra del capitán los evitó todos... menos uno. Así que tumbó una parte de aquella maravilla de la ingeniería, con la desgracia de que se fueran al agua varios automóviles de los que transitaban por encima, y de que se produjesen unas cuantas muertes.
Otro de los capitanes, José Landazábal es comandante en tierra petroleras; controla el embarque del «oro negro» en La Guaira los más diversos destinos.
Uno más, el capitán Maguregui, está al frente de la delegación venezolana del mismísimo «Lloyds» de Londres, en el edificio Phelps», de la Avenida Urdaneta.
Y aún encontraríamos referencias de otro destacado marino vasco ni Puerto Ordaz. Uno de los capitanes del Orinoco, que después de muí larga experiencia en el río fue el encargado de traer desde Italia Chritóforo Colombo», para convertirlo en hotel de lujo de los r|rnitivos de las nuevas y grandes industrias de la zona, en donde irniilt¡i difícil hallar alojamiento. Amarrado en el muelle, el mismo i apilan siguió al mando de la embarcación.
Volviendo a Burgaña, hombre de conversación inagotable en su villti «Beltxarena», al dejar la compañía estadounidense para la que Muyelo por última vez, hacia el año sesenta y tres, entró como profesor, v después continuó como asesor, del Instituto La Salle de Ciencias Naturales.
Este Instituto, obra de la congregación religiosa que le da nomine, está presidido por otro vasco: Pablo Mandozen, a quien se conoce más ampliamente con el nombre de «Hermano Ginés».
31 Pablo Mandozen, a quien se conoce con el nombre de «Hermano Ginés».
Al hermano Ginés se le acababa de morir un hermano en Caracas,
a nuestra llegada. Y salió tan rápidamente hacia los Estados Unidos, para cumplir uno de sus innumerables compromisos científicos en el Morir, i|ue nos fue imposible hablar con él en nuestro viaje.
Sin embargo, habíamos mantenido meses antes una entrevista en Pasajes de San Pedro, en donde fue reparado el mejor buque para invcsiigaciones oceanógraficas que hay en Venezuela, el «La Salle». Tías la reparación, el hermano Ginés no se fue solo. Se llevó consigo, uiiiio patrón, a un Sistiaga pasaitarra, bien conocido por los aficionados a las tradicionales regatas de traineras. Se decía últimamente que rl «La Salle» iba a ser alquilado por el famoso oceanógrafo francés |uu|ues Cousteau, para una de sus expediciones científico divulgativas.
Tiene la embarcación cuarenta metros de eslora, nueve de manga, v csid dotado de eco-sonda con integrador, sonar, radar, «boomer» para trabajos geofísicos, y un mini-submarino de dos plazas. Los laboratorios e instalaciones interiores resultan modélicos.
El casco está pintado en verde, con dos anchas franjas, roja y blanca; los tres colores de la Fundación, creada en 1957 por este navarro de Amezua, que fue catapultado al otro lado del Océano con la resaca de la Guerra, en 1939, cuando estaba terminando el Bachillerato, de la Guerra, en 1939, cuando estaba terminado en Bachillerato.
Pablo, en el Nuevo Mundo, terminó sus estudios universitarios. Comenzó las investigaciones científicas ya en 1940. En los veinte años que siguieron dirigió veintiocho expediciones a los más apartados e inaccesibles rincones de la vasta geografía venezolana. De la Fundación sería director diez años, y después Presidente, desde 1967 hasta hoy.
La orden del Libertador, la máxima condecoración civil de su nueva patria, la fue concedida en noviembre de 1975 (Sólo otro vasco nos consta que la ostenta: Monseñor Zabaleta, de Puerto Ordaz). También posee las órdenes de Andrés Bello y Miranda.
Es miembro de diversas academias y entidades científicas norteamericanas, británicas y sudamericanas. Y Doctor en Ciencias desde 1952.
Pescadores, agricultores e indios, tres grupos sociales marginados en la República, son los destinatarios y beneficiarios de la iniciativas del Hermano Ginés, En cuanto a los campos de investigación de la «FLASA» abarcan la oceanografía, la agricultura y la siderurgia.
Con motivo del vigésimo aniversario de la Fundación, y en un folleto editado para conmemorarlo, Pablo Mandozen escribía:
«En 1957 se redacta el acta de constitución de la Fundación La Salle de Ciencias Naturales que ya llevaba más de dos años de vida de tanteos. No contaba todavía con ningún capital para iniciar su tarea. Apenas tres personas —dos de ellas a tiempo completo y con escasa remuneración, pero con un gran caudal de entusiasmo— logran asociar a un pequeño grupo de personalidades que les ofrecen su apoyo moral decidido. Cuando se está naciendo es cuando más vale ese apoyo, que significa fe en las personas, en sus ideales, y en los proyectos que han de concretarlo.
En 1958 la Fundación Creóle aporta Bs. 91.000, y un poco después contribuye nuevamente con la apreciable cantidad de bolívares 151.000, destinada a iniciar nuestra labor en Margarita.
Nuestras oficinas se instalan en los locales que albergaban en nquel entonces a la Sociedad de Ciencias Naturales La Salle, en Tienda Honda. Más tarde, en 1960, se instala la Fundación en la Quinta Lucrecia, en San Bernardino, para luego construir un edificio propio ni un terreno donado por la S. A. Stella, que representa legalmente n los Hermanos Cristianos en Venezuela, y con un aporte en forma ilo crédito de Bs. 1.700.000 de la Corporación Venezolana de Fomento.
El Gobierno del Almirante Wolfgang Larrazábal nos ayuda proporcionándonos parte de la mano de obra. El proyecto del edificio fue realizado por el Arquitecto Carlos R. Villanueva, que lo donó a la fundación.
Simultáneamente se construye en Punta de Piedras, Estado de Nueva Esparta, el edificio sede de la Estación de Investigaciones Marítimas de Margarita, la casa para los científicos residentes y la del Administrador, todo lo cual fue inaugurado por el Presidente de la República, Rómulo Betancourt, en 1960.
En 1962, el Departamento de Antropología y Sociología de la S, C. N. La Salle se incorpora a la Fundación como Instituto Caribe ile Antropología y Sociología, se establecen relaciones con la fraternidad de los Hermanitos de Foucauld y se hace un convenio para la promoción indígena de los Makiritares en la frontera con Brasil. Por ni ni parte, en colaboración con el I.N.C.E., creamos en Punta de Piedras un Centro de Formación Profesional destinado a la preparación del personal del sector pesquero.
En 1964 se decide la compra de un Barco Oceanógrafico y Escue-lu tic Pesca, especialmente diseñado en Noruega para la Fundación La Salle, y con la colaboración económico de Misereor, que contribuyó con las tres cuartas partes del precio total. Es el primer barco de cnii clase que llega a América Latina y arriba a Venezuela en 1966, «ño en que fue bendecido por Mons. Lizardi, Obispo Auxiliar de (¡(iracas, y en cuyo acto contamos con la presencia del Dr. Raúl Leoni, entonces Presidente de Venezuela. Este barco se halla incorporado a Margarita.
Posteriormente, en 1969, la Fundación prosiguió sus actividades creando el Liceo Técnico Industrial de Guayana en instalaciones que fueron construidas por la Corporación Venezolana de Guayana y, por otra parte, el Centro Profesional de Punta de Piedras se transforma en Liceo Náutico Pesquero cuando, por causas que no son del caso señalar, el I.N.C.E. nos deja. En 1971, el Presidente Rafael Caldera las instalaciones que cobijan los talleres de entrenamiento marino y pesquero en tierra.
En 1973 y por deseo expreso del entonces Presidente Electo de la República, Sr. Carlos Andrés Pérez, amplía la Fundación sus actividades a Cojedes para dedicarse a las labores de investigación de la Naturaleza en aquella región del Llano y a la formación agropecuaria de su juventud, que tanto puede hacer en la promoción de aquella región, la cenicienta de los Estados Centrales.
Durante el año 1975 se amplían las actividades del Campus de Guayana hacia la investigación en el área de la bioecología y la piscicultura a través de la Estación de Investigaciones Hidrobiológicas, uno de cuyos proyectos más importantes actualmente lo constituye el estudio de las condiciones de vida, reproducción y cría de la Sapoara, para su eventual cultivo comercial posterior.
Coincidiendo con el vigésimo aniversario de F.L.A.S.A., nuestra institución amplía su compromiso y trabajo en el campo educacional, a un nivel más alto, con la creación del Instituto Universitario de Tecnología del Mar en la isla de Margarita. Contando con el decidido apoyo moral y económico del Gobierno Nacional, es inaugurado oficialmente por el Presidente Carlos Andrés Pérez el primero de abril de 1978,
Sin entrar a detallar demasiado la serie de trabajos científicos realizados por F.L.A.S.A. durante sus veinte años de existencia, queremos simplemente mencionar los correspondientes a: la Carta Pesquera, en donde se estudia la batimetría, el tipo de fondos de la plataforma del Caribe y del Atlántico venezolanos y las posibilidades de captura pesquera de sus aguas; el cultivo de la ostra, del mejillón y del camarón; el estudio geológico y geofísico de la plataforma entre tierra firme y Margarita para instalación del cable submarino de CADAFE; el estudio realizado para el INOS en relación con el acueducto submarino en la misma región; en el área de las Ciencias Sociales, el estudio de diversas tribus aborígenes se ha realizado siempre respetando sus peculiaridades étnicas, para así poder realmente comprender su estilo de vida, sus costumbres y sus creencias.
Los resultados de estos trabajos conforman una vasta gama de título de monografías, 27 en total, sin contar las publicaciones de revistas que se extienden desde la «Ecología Marina» y los «Peces Marinos de Venezuela» hasta «Sukuaítpa wayuu», la palabra y el vivir guajiro, «Bailadores», «Aves de Caza de Venezuela» y el «Diccionario (marao-Español, Español-Guarao».
Si hace 20 años la Fundación no llegaba en su presupuesto al medio millón de bolívares anuales, actualmente sobrepasa los 35 millones, que no alcanzan a cubrir los costos de los programas a ser cumplidos. No se revelará nada extraño si se afirma que siempre hubo déficit en nuestros presupuestos; siempre hubo cifras rojas en nuestro balance anual, pero el empeño, el tesón, la fe de los miembros y el ¡irrimo de hombre de gente amiga con la que F.L.A.S.A. siempre ha contado, gracias a Dios, hicieron el milagro de la recuperación, que fue casi siempre anual. Sin temor ni vergüenza se puede afirmar que F.L.A.S.A. nació al revés de las demás fundaciones, nació sin nada. Poco a poco se ha ido haciendo como institución, y creando un patrimonio.
Entre las empresas que han surgido en este período y colaborado con este propósito cabe señalar algunas: Editorial Natura edita especialmente libros para la enseñanza secundaria, con más de setenta títulos en el área de las ciencias naturales: Distribuidora Maytex, pujante empresa que ha vendido más de 15 millones de bolívares en 1977.
Hoy nuestros textos son muy apreciados, ellos introdujeron los ejemplos de fauna y flora nativas en la enseñanza, promoviendo un aspec-u> de lo que se puede llamar la venezolanización de la enseñanza. Cabe destacar, además, que los precios no son sólo competitivos, sino que esián por debajo de los de la competencia y su presentación es de nlla calidad. Otras empresas funcionan en Guayana: Industrias del Mueble Guri, Máquinas y Herramientas y el Taller de Fundición; en (lojcdes se está implementando la hacienda La Leona, etc. Es preciso indicar, además, que estas últimas empresas tienen como finalidad la formación de nuestros jóvenes, sobre todo en sus ultimas etapas, pues para nosotros no puede haber una verdadera formación técnica sin producción.
Como se comprenderá, este despliegue obedece también a la convicción que tenemos en FLASA de que nuestra institución debe estar administrada con criterio empresarial y no de beneficencia; de lo contrario, perdería sus objetivos y sería mejor que desapareciera. Dicho en otras palabras, poco a poco, mediante sus empresas y sus contratos de trabajo, la Fundación debe cubrir la totalidad de su presupuesto de operaciones. ¡Ojalá que algún día lo logremos! Esto es el reto para nuestros administradores, quienes están ciertamente empeñados en lograrlo».
La fría enumeración de la cantidad, diversidad y trascendencia cultural y social de los trabajos del Hermano Ginés, siempre al frente de su Fundación, ahorra todo comentario sobre la importancia de la obra de este vasco, que ha obtenido un prestigio social y científico acorde con el esfuerzo realizado a lo largo de tantos y tantos años.
32 Gente del Petroleo
Venezuela y petróleo son palabras inseparables. Ni la agricultu-l, ni la industria, ni la minería —aunque son riquezas potenciales imbién muy altas en el país— habrían bastado para sufragar las íalizaciones públicas a que ha llegado esta República, incluyendo el lesarrollo de esos mismos tres sectores económicos —minería, agricultura, industria—, espectacular en los últimos tiempos.
El sistema económico venezolano se basa fundamentalmente en >s ingresos de la exportación del «oro negro», nacionalizado el prime-de enero de 1976, cuando pasó de las filiales de grandes compa-ías norteamericanas al «holding» estatal «Petróleos de Venezuela». Idea venezolana fue la promoción de la «Organización de países cportadores de petróleo» (OPEP), unidos para exigir el pago de recios satisfactorios a los estados superindustrializados, que son los candes compradores.
El «pozo número 1» alumbró en la zona de Oriente, en El Tigre, lepués de una epopeya de migraciones internas que tan bien ha nárralo Miguel Otero Silva, el mismo novelista que acaba de publicar la )bra sobre el protolibertador Lope de Aguirre.
Pero el verdadero «boom» petrolero del país empezó con el ¡reventón» del pozo «Los barrosos número 2», situado en la costa mental del Lago de Maracaibo, el 14 de diciembre de 1922, con una >roducción del orden de los cien mil barriles diarios.
Sin embargo «el lomito» de los yacimientos de hidrocarburos del *aís está bajo el agua misma del lago. La suerte de explotar la zona ; correspondió a la «Creóle», sucursal de la Esso, que transmitió sus efectos a la más importante de las empresas locales nacionalizadas: «Lagoven», productora de un cuarenta y cinco por ciento del total de Venezuela, que es hoy de dos millones doscientos mil barriles diarios.
En altos puestos de las petroleras ha habido y hay vascos. Eduardo Arechavaleta (hermano de Lucio, el que fuera presidente de Euzko Gaztedi en Bilbao), llegó a la dirección administrativa de una de ellas.
Otro, asiduo los fines de semana en el Centro Vasco de Caracas, es Ricardo Líbano Bilbao, lejonés «de cuando Lejona era aún aldea», No sabía castellano hasta los ocho años, aunque hoy ha perdido U fluidez en el uso del idioma, que procura conservar con los euskaldu-nes del Centro, y hasta tomando clases.
Tuvo alguna actividad de resistencia, como distribución de propaganda clandestina nacionalista, en los años de la represión más dura, y también se encargó de alguna recolección de fondos para el Partido, en contacto con Eusebio Uriarte.
Escapó a Venezuela el año 51, en la segunda oleada de emigrantes, la que se movió por causas económicas, además de políticas. En el nuevo mundo, uno de sus primeros trabajos fue recorrer las haciendas más remotas, en un camión comprado a crédito, y con mercancías también adquiridas por el mismo procedimiento, a tratar de venderlas, Convivió con los indios guajiros, pueblo sumamente tradicional conserva sus propias leyes, respetadas por el Estado de Venezuela. Y con los piaroas, en el sur del Amazonas, que viven en un estado mucho más primitivo.
Pero ya después tuvo una evolución mejor, precisamente desde que entró en la industria petrolera.
«Viví en un campo petrolero por diez años, y ahora trabajo la casa principal de la empresa, como gerente de planificación de mer« cadeo («márketing», en el Estado Español). En realidad llevo veinticuatro años en la empresa, que hasta el setenta y seis era la Creóle»,
El primer año lo pasó en la zona de Monagas, en Caripito; los otros nueve, en el campo «Tía Juana», al Este del Lago Maracaibo* donde la actividad era intensísima. «Uno de los mayores campos de producción del mundo, en aquella época. Continúa al mismo nivel, sólo que luego han aparecido otros mucho mayores».
Ricardo Líbano nos explicaba que hay otros países que han desarrollado su industria petrolera muchísimo más, y que el propósito actual de la Administración es conservacionista: «de alargar lo más posible las reservas actuales, ya controladas, aunque se sabe que hay otras grandísimas, que podrían mantener la producción por muchísimo tiempo. La producción petrolera, limitada al nivel actual, es suficiente para obtener unos ingresos que soporten la mayor parte del presupuesto nacional.
Esta política está íntimamente ligada a la de precios, y a la participación de la OPEP. Desde la raíz de la formación de la OPEP, Venezuela fue principal defensora de limitar las producciones, para que el exceso de oferta en los mercados no causara un deterioro en los precios. Ha sido una política muy buena. Y si hoy día, por su menor producción respecto a otros países, no influye tanto, Venezuela conserva una gran influencia, digamos moral, por ser justamente la que promovió la formación de la OPEP y por ser quien ha propuesto siempre las políticas más sanas en pro de los productores.
Su unión es más bien un elemento de defensa, porque no hay que olvidar que el poder económico futuro de los países está íntimamente ligado al desarrollo tecnológico, a los laboratorios de promoción, o de investigación y, en eso, aquí hay mucho por hacer, para llegar a un nivel satisfactorio. Si se midiera el desarrollo por el nivel tecnológico, hay que reconocer que tenemos mucho por desarrollar».
Tan pronto como se nacionalizó la industria, el uno de enero de 1976, la estructura de las compañías quedó exactamente igual, aunque cambiaron de manos. En esos tres años, y todavía, se realiza un proceso de ordenamiento, con la idea de agruparlas todas en cuatro grandes empresas.
Lagoven abarca a la antigua Creóle, a la Phillips y a la Amoco. Maraven recoge a la Shell. Meneven, a la Gulf. Y Corpoven, el último consorcio consolidado, lo que hasta ahora era «Corporación Venezolana de Petróleo», más la Bariven, heredera de la «Texas».
La aparente lentitud de esta transformación ha permitido asentar adecuadamente las estructuras, el personal, las actividades de producción, las técnicas, las económicas. Todo eso ha corrido a cargo del «holding» que es «Petróleos de Venezuela».
Y sin embargo, la nacionalización suscitó algunos temores entre los propios criollos:
«Hubo temores, porque esto suponía perder una gran parte, si no todo, del personal internacional que dominaba el conocimiento del manejo técnico de la industria. Sin embargo, esos temores hoy están superados, y el personal venezolano adiestrado es capaz de dirigirla adecuadamente. Esta adaptación del personal ha sido sumamente rápida».
Lo de la rapidez, y la mutalidad, en este negocio es algo connatural De El Tigre se trasladó el centro de las operaciones petroleras venezolanas a Maracaibo. Y ahora hay una tendencia a incrementar las actividades en el Sur del Estado Monagas, en Oriente otra vez. La exploración va descubriendo otros campos que resultan económicamente más rentables que los anteriores. No se abandonan los antiguos, pero se aplica un especial impulso a los nuevos, que son más productivos...
El período de la explotación de petróleo es ya largo en el país. Algunos pozos se han agotado. En otros casos, aun sin llegar el agotamiento y por esas mejores oportunidades de las nuevos hallazgos, se producen traslados. Es interesante ver cómo pasan las gentes de un campo a otro, y a qué nivel de perfeccionamiento ha llegado la industria petrolera en el asentamiento de esas masas humanas con sus familias, con todas las ayudas y elementos que necesitan para mantener una actividad social normal, educativa, de entretenimiento, etc.
En el nuevo asentamiento, que era tal vez una selva inhóspita, se crean poblaciones rápidamente, con todos los servicios, y a veces con unos servicios más eficaces que en las grandes ciudades. Abandonado el campo petrolero, salvo que fuese pequeño, la población permanece, porque se han creado otras oportunidades económicas. Así sucedió en la zona del Lago, en Cabimas, con la agricultura y las actividades comerciales, que estuvieron al principio ligadas a una actividad petrolera, pero que ahora viven ya por sí solas.
El experto en «marketing», cuando le planteamos la posibilidad de un final por haberse liquidado los yacimientos, no se muestra tan catastrofista como los defensores de la energía nuclear:
«Estamos conscientes de que los hidrocarburos son una riqueza perecedera. Pero los temores del mundo, respecto a la inminencia de este hecho, son un poco exagerados. Todavía hay petróleo para tiempo. El problema no es del futuro inmediato, sino que, reconocido lo perecedero de esta riqueza, las naciones deben irse preparando para utilizar otro medio de producción energética. En este momento los más viables son la energía nuclear, la solar, y quién sabe si una procedente de la utilización de las aguas del mar. Los países que más rápidamente desarrollen esa tecnología, seguramente serán los económicamente más desarrollados».
De momento quedamos en que hay petróleo para rato. Y petroleros vascos. Otro alto administrativo de Lagoven es Eduardo Santamaría, Gerente de Ingeniería General.
Nos recibió en su amplísimo despacho del edificio caraqueño de la Compañía, al que se entra después de un riguroso control de identidad, y de un preventivo registro de nuestra bolsa de hombro, con toda la impedimenta profesional: magnetófono, cámara fotográfica, carpeta de notas, pilas, «cassettes»... un buen entretenimiento para el hombre de la seguridad.
El petróleo más codiciado, ligero de densidad, se da fundamentalmente, y todavía, en la zona de Maracaibo. Pero ya va disminuyendo. En cambio existen unas enormes reservas de crudos extrapesados en el delta del Orinoco, donde (se han repartido las explotaciones entre las cuatro empresas venezolanas.
Lagoven tiene una gran parte en ese futuro. Para investigar las formas de extracción y explotación de este tipo de hidrocarburos, más difícilmente convertibles en naftas, ha establecido un programa de diez años de estudio y experimentos, con una inversión de tres mil millones de bolívares.
Eduardo Santamaría es el responsable del programa.
Pero no sólo en la alta dirección hay vascos. También están en las mismas plantas y campos, como de la Meneven, en San Tomé.
Iñaki Urízar, aquel «niño vasco» que fue intérprete en el batallón nacionalista formado en Euzkadi Norte para luchar contra Franco, vive ahora en el asentamiento anexo a la planta. Fue distribuidor de la cerveza Heinneken, con Juanito Echegoyen (hermano del famoso comandante). Después, sus conocimientos de inglés le abrieron las puertas de la Compañía, entonces norteamericana, en la que lleva veintitrés años. A diferencia de Líbano, piensa él que la nacionalización ha sido para peor, sobre todo porque hay mucha más burocracia.
La tarea concreta de Urízar es la construcción de caminos y «locaciones», es decir, arreglar el terreno en el que luego se perforará.
«Van los teodolitos, como les llamo yo, perforan ya un tronquito, y ahí tienes que hacer la locación. Echarle allí con las máquinas Caterpillar, con los tractores, los «6-31», y con la maquinaria pesada. Hacemos la locación, rellenamos, se toman los niveles, y listo para que venga el taladro a sacar el petróleo, que es de lo que vive Venezuela. Sin petróleo esto sería un arruínate. Lo demás, bien; uno se acostumbra al sol, y se acostumbra también al ambiente.
Lo único que añoramos es Euzkadi. Siempre. A Dios gracias tenemos una casa allí, en Algorta. Fuimos en el sesenta, a verles a los padres que en esa hora estaban mal, yo fui en el setenta, y en el setenta y cuatro. Pensábamos ir el año pasado, pero hubo la cosa del padre de Edurne, que falleció en Donosti, y no pudimos. Tampoco este año podemos, porque tenemos la graduación del muchacho grande, en Estados Unidos, que está allí becado por el Gobierno. Será el próximo, sí Dios quiere».
Jesús Landa es jefe de una sección de mecánica de mantenimiento en la misma planta de San Tomé. Llegó a Venezuela en noviembre de 1950,/íáespuéV de una larga experiencia: la Guerra, el exilio en Euzkadi el regreso al Sur «que me mate Franco, pero yo no hago otra guerra»—, nuevo campo de concentración en Irún, salida por intercesión de su hermana y su cuñado, que vivían en San Sebastián, llamada a la «quinta atrasada del 41», y nuevo campo, ahora en Miranda de Ebro, pase a una compañía de automovilismo, denuncia, treinta meses de cárcel, de nuevo servicio militar...
«Un día estaba hablando con un amigo allá, que era herrero, y nos vino otro diciendo que iba a ir a Venezuela, que empezaba a arreglar los papeles. Nos convenció a los dos, porque traía una lista de lo que costaban las cosas aquí: las patatas, el maíz... Me animé. Una agencia de esas «piratas» me buscó un «tío» que me reclamase. Un tal Lucio Landa. No sé quién es. Pero en aquella época fue mi tío, y buen tío».
Nacido en Ispáster, Jesús fue en su pueblo motorista naval, y también conductor de camión. Al llegar a la nueva patria entró a trabajar en las «Canteras Vasconia». Allá se pasó ocho años, cerca de Caracas. No había forma de mejorar el sueldo, y trató con un cuñado de obtener una exclusiva para Oriente de máquinas automáticas de cigarrillos. Falló el intento, pero ya se quedó en una contrata. Y después, a la petrolera. Así nos describe §,u trabajo:
«Hay una cantidad de motores que están trabajando en toda el área, donde habrá unas doscientas plantas. Unos son motores de extracción, y otros de inyección de gas, para sacar el petróleo. Cuando alguno se echa a perder me avisan, y mando a la cuadrilla. En esto llevo más de diez años, y en total en la Compañía, diecisiete.
La jornada de trabajo es de ocho horas —de siete a once y media, y de doce y media a cuatro—, cinco días a la semana. Hay sitios donde, aunque pega el sol, hay brisa. Pero hay otros donde no pega la brisa, y ahí es duro. Ahora, a mí me gusta el calor; yo creo que allá se sufre más con el frío, la herramienta se pone que no puede uno tenerla en las manos. Me acuerdo de haber tenido allá las manos heladas, sin poder hacer nada. Aquí uno no se fastidia por el calor porque con la humedad suda mucho. Únicamente molesta el sudor, que andas siempre medio empapado. Pero, lo demás, no; éste es uno de los mejores climas de Venezuela, salvo Caracas, que hace mejor. En Guayana hace calor. Acá, en San Tomé, por las noches, hasta hace frío».
Un «frío» de veinte grados. Pero ellos lo consideran así. Se han acostumbrado a bastante más.
Un tercer vasco, de Mundaca, trabaja en la misma zona. Es Pedro Onaindía —tío de Mario, el Secretario General de EIA—. Pedro ha llegado a los sesenta «y a fines de este mes me liquidan ya. Voy a volver a Euzkadi. He pedido un año de prórroga y me lo han dado, pero de todos modos voy a ir. Si no hay obstáculo pasaré un mes allí, volveré para otro año, y veremos, porque dicen que este invierno es tan frío... y ya, cargado de años, pues si me asusta el frío me arrimo otra vez a ésto».
«Pensé que América era, como cuando nosotros éramos jóvenes y veíamos a los que venían de Estados Unidos, con dientes de oro. Pensaba yo que nos íbamos a llenar de oro. Y resulta que, bueno, ya he llegado a la meta en la edad, pero por aquello que vine, a eso no he llegado. Vine en el 55, y después he ido para allá, y también para Argentina, porque tengo en Argentina una hija casada.
He trabajado en dos talleres más..Uno se llamaba «Suca», en Anaco, y quebró. Después estuve en «Petróleo Machimboro», de un tal Potts, que tuvo una fatalidad: cuando desviaron un avión a Cuba, y a un «misiú» le dio un ataque al corazón... pues ése era. El taller, a partir de ahí, ha pasado por varias manos, lo cerraron, lo volvieron a abrir para hacer trabajos de poca monta...
En la Meneven, aquí ando, en este taller. Me encargo, pues. Unas veces estoy dentro de la oficina, otras ahí, entre los hierros y los compañeros de trabajo, para recibir, entregar, hacer pedidos; construcción y mantenimiento. Construimos barras, pistones y esas cosas, y algunas veces reparamos las que vienen deterioradas».
Sobre esto del petróleo circulaba una especie en el Centro Vasco. Decían que un técnico, calculadora en mano, había demostrado que el litro de gasolina, en el Estado Español, no debía costar mucho más que en el propio Venezuela. A lo sumo, dos o tres pesetas. El resto, serían impuestos. Tratamos de confirmar la tesis en la sede misma de Lagoven. Eduardo Santamaría tuvo la gentileza de acompañarnos hasta la persona idónea para hablar del tema.
Siempre que se busca confirmación de una idea, y no se obtiene, queda la remota sospecha de que no han querido darnos los datos con franqueza.
Sin embargo, es más complejo de lo que parece eso de los costos petrolíferos.
Estados Unidos tiene establecidos unos precios «domésticos» fijos para los crudos. En Europa, cada Estado resulta distinto. Alemanía ofrece un mercado libre. Francia tiende a la liberalización. En otros, incluido el Estado Español, se mantienen monopolios.
Los contratos de exportación los firman aquí la CVP y sus filiales, y en cada uno se obligan a notificar los precios antes de efectuar el envío en «tanqueros» de doscientos a trescientos mil barriles; es decir, en buques petroleros de veinte mil a cincuenta mil toneladas.
La OPEP marca unos precios sobre la base de un tipo determinado de producto, el «crudo marcador», que suele ser «petróleo árabe liviano».
Este crudo árabe es de 34 grados A.P.I. El venezolano suele ser más denso, aunque hay diferencias entre 8 y 50 grados. La media está en 25, y el «típico» es de 24.
Cuanto más pesado sea el hidrocarburo natural, menos alto resulta el precio, en función de su mayor dificultad de reconversión en refinerías, y de la menor proporción de aprovechamiento. Pero influyen también los costes de los fletes, del transporte. Así, para Estados Unidos —por ejemplo— el crudo venezolano supone una menor proporción de gasolina y gas-oil, pero también un flete infinitamente más favorable que el de los países árabes.
Añádanse a estas variables las diferencias que existen, también, entre refinerías. Unas aprovechan más la materia prima; las hay que realizan el proceso con menores gastos, o con mayores, según la inversión, la mano de obra, la cantidad y tipo de energía utilizada...
Del procedimiento depende el resultado del refinado. Con la simple destilación se obtiene un 22 por ciento de nafta sobre el 100 de crudo utilizado. Mediante una conversión, «crackeo», y distintas operaciones, puede rescatarse hasta un cincuenta por ciento.
Después de todas esas posibles variaciones, y teniendo en cuenta que el transporte puede costar 0,60 dólares por barril, nos limitaremos a traducir las medidas, por si algún curioso lector quiere entretenerse en realizar sus cálculos.
Un barril de petróleo equivale a 42 galones; un galón, a 3,785 litros. O sea que el barril contiene aproximadamente, 158,97 litros.
33 expedicionarios dieron la vuelta a sus bolsillos y pidieron vino por el valor de las monedas que pudieron reunir; todo lo que poseían.
Que se marcharon en la oscuridad, con aquellas embarcaciones ilc apenas tres pies de calado, huyendo de toda luz o buque, porque Franco mantenía una fuerte vigilancia para evitar el tráfico de armas,
o la escapada de refugiados políticos, como los hombres que se hallaban a bordo.
Había estallado la Guerra Mundial y los barcos que les avistaban durante la travesía alteraban su rumbo; temían trampas submarinas. Nadie alcanzó a comunicar con ellos durante todo el trayecto.
Aguirregomezkorta también nos complementó la historia:
«Salimos el 7 de agosto de Bayona, y el 8 de septiembre entrábamos en La Guaira. Me habían venido a buscar donde estaba trabajando, en los pinos. En total, vinimos diecisiete; ocho en el «Doni-bane» y nueve en el «Bigarrena», entre ellos un polizón, que vino en cubierta. Nuestro capitán, el del Bigarrena, era de Mundaca, Yo vine de maquinista. Tenía allá el título de patrón, pero vine de maquinista. Los motores eran de camión, pero buenos. Y vinimos muy bien. Hubo una reparación, pero no se trataba de una avería mala; sólo la rotura del resorte de la bomba del Bigarrena. Y en el «Donibane», una ro-binera que se partió. También era fácil de cambiar.
¿Temporal? Sí, tuvimos uno en el Cantábrico, cuando llegamos al Cabo de Peñas, en Asturias, un temporal bastante fuerte, y andábamos bastante cargados de víveres y de combustible- Estuvimos capeándolo veinticuatro horas, y avanzando poco a poco, casi hasta la costa de Bilbao. Pero pasó y ya no tuvimos más, salvo un pequeño ciclón a la altura de Cabo Verde. Este no cayó con viento, sino con lluvias fuertes, rayos, y alguna ráfaga.
Cuando llegamos a Dakar nos preguntaron cómo habíamos podido venir con aquel ciclón, y cómo nos habíamos salvado. Lo cierto es que pasamos de maravilla, porque no nos afectó tanto. Nos afectó más el temporal del Cantábrico...».
De esta epopeya marítima podría escribirse extensamente, y quizás el comandante de la expedición lo haga, aficionado como es a la pluma y al ensayo.
No faltaron las anécdotas, y una de las más «sonadas», sin duda, es el «polizón» que le metieron un grupo de tripulantes del «Bigarrena» al jefe. Se trataba del capitán Marina, un republicano entre nacionalistas, «camuflado» hasta que ya era imposible enviarlo para atrás.
Marina se quedó en Santo Domingo y allí, según Etxebarría, «una escritora americana, que se enteró de algunas fases de su vida, quiso aprovecharlas para escribir un libro. Con esa iniciativa de los americanos, le ofreció cinco dólares por hora, para que le relatase su biografía. Y a Marina le entró una calentera espantosa. La insultó... ¡usted qué se ha figurado, que le voy a contar mi vida por dinero! ¡Yo le cuento a un borracho por dos whiskys; pero a hora fija, y a tarifa fija, no le cuento nada, carajo!
Pero mire usted, señor, es que es mi profesión; yo vivo de éso. Quiero que me cuente una parte de su vida, y yo la narro y...
—¡Que no le cuento un carajo! ¡No le cuento nada!
Dicen que Marina se fue de aquí, que salió en un bote con otros dos, naufragaron, se ahogaron los otros, pero él se salvó. Y cuentan también que había aterrizado por Estados Unidos, y que últimamente había estado rodando películas en castellano».
Pese a todas las dificultades que venimos relatando, creemos que ninguno de los grupos de exiliados de esta primera ola lo pasó tan mal como el del «Alsina». Aquellos vivieron un auténtico «viaje de malditos», comparable al que se describe en la novela-testimonio del mismo título sobre un grupo de judíos belgas.
La Editorial Xamezaga ha editado y publicado el libro -Cronicas de el Alsina- cuya autora Arantzazu Amezaga de Irujo, relata las vivencias de aquellos pasajeros ente ellos mis Aitas, de los cuales y de sus relatos se nutrio para la elaboracion de dicho libro, tambien, de el Alsina lo relató, también con aires de novela (mejor sería decir, de novelas) nuestro escritor exiliado Tellagorri, (goian bego) protagonista él mismo de la experiencia. Recomendamos al lector «Antton Sukalde» y «París Abandonada», como complemento del breve resumen recogido en Caracas de dos testigos: el doctor Bilbao y el ingeniero Jon Aretxabaleta.
En síntesis, los expedicionarios salieron el 15 de enero de 1941 desde Marsella. El «Alsina» les llevó solamente hasta Casablanca. Allí les desembarcaron, y les condujeron a un campo de concentración, en el desierto, donde pasaron varios meses, y en donde hubo una importante mortandad de viajeros. De Casablanca les volvieron a embarcar, en un mercante portugués, hasta Dakar, en donde les volvieron a retener, ahora sin desembarcar. De allí, vuelta al Marruecos francés y finalmente, se enfiló hacia América. Habían pasado diez meses horribles. Breve escala en Veracruz, y llegada a La Habana, otro campo de concentración, otro viaje por carretera y un nuevo barco
que les transportaría a La Guaira, adonde llegaron el diez de diciembre. ¡Menudo año! El doctor Bilbao, del que hemos recogido ya testimonios sobre la Guerra y el exilio, tuvo oportunidad de entrar en contacto con las instituciones médicas del sistema colonial francés, tanto en Dakar como en Marruecos, y la experiencia le sirvió para después. Pero, sobre todo, fue un alivio importante y una ayuda para los quebrantos de salud de todos los expedicionarios.
Además, le nació una hija en el trayecto. Una muchacha que pudo ser de nacionalidad española (por las leyes del Estado Español), portuguesa (porque nació en un barco portugués), mejicana (tocó el barco en primer lugar el puerto de Veracruz), y venezolana (por llegar a los pocos meses de nacida). Sus padres optaron por esta última alternativa y hoy, vasca entre vascos, está casada con Lander Quintana, arquitecto y Director General de la Vivienda del Gobierno de Luis Herrera Campíns.
Jon Arechavaleta, ex-presidente del Centro Vasco de Caracas, no sólo conserva recuerdos, sino que se ha preocupado de reconstruir con otros testigos lo que fue aquella tragedia.
El magnetófono nos devuelve su relato:
«Me he enterado muchos años después, por un señor de origen judío que tiene un comercio aquí, de cosas que mí propio padre no me había contado. Yo cumplí en aquel viaje los siete años.
Parece que el pasaje estaba dividido en dos partes; una era de refugiados vascos, y otra de judíos. El barco navegaba con bandera francesa. El por qué, estando todo aquello ocupado ya por los alemanes, se había dado un salvoconducto para el paso, es algo que no me explico todavía. Aparentemente, ante los aliados, el pretexto para que le dejaran libre es que llevaba refugiados de guerra. Pero, al parecer, también estaba complicado con algún suministro de combustible para los nazis. Había un lío tremendo con el Alsina.
Es por eso por lo que no había forma de atravesar el Atlántico. Nos llevaron a Casablanca, nos hicieron desembarcar, y nos metieron en un campo de concentración.
Ya de mayor, he visto nuestros baúles y maletas todavía con las etiquetas, de color de rosa con letras negras: «Río de Janeiro». La ruta prevista era Marsella-Río de Janeiro. Salimos de Marsella el 15 de enero del año 1941.
Nuestro aita, que había sido Secretario General de la Consejería de Hacienda, íntimamente ligado a todos los movimientos del Gobierno de Euzkadi, andaba constantemente escapando, y escondiéndose. Estuvimos en París, en un pueblecito periférico, donde nació un hermano nuestro, que murió a los pocos días. Más tarde llegamos como último punto a Capbreton. Pero las fuerzas nazis habían hecho ya su presencia allí. Así que huimos hacia Marsella. Siempre ese recuerdo: aita corriendo de un lado para otro, huyendo... También recuerdo que en Marsella vimos a Petain.
En fin, en aquel campo de concentración murió —como dicen aquí—, Dios y María Santísima. Aquello fue un desastre. Eran unos barracones donde había heno para los caballos. Debían ser los establos de algún batallón de caballería árabe. Me acuerdo perfectamente, aunque tenía sólo seis años, de las cosas que se tuvieron que inventar allí: las lámparas de aceite... y todas las argucias que improvisaron los médicos. Un chico que es médico ahora, Joseba Bilbao, padeció una gastroenteritis fenomenal. Y, como no había suero, creo que fue con orina como le pudieron rehidratar. (Joseba es también hijo del doctor Luis Bilbao, y hoy se ha convertido en uno de los cirujanos más prestigiosos de Venezuela).
Al cabo de cinco meses salimos, nos metieron en otro barco portugués, y a Dakar. En Dakar no nos dejaron desembarcar. Estuvimos en el puerto cuatro meses. Confinados, sin poder salir. Cuando uno es mayor se da cuenta de que aquella situación era una pelota que no había por dónde agarrarla. Nadie sabía qué era aquello. Corre para aquí, corre para allá...
Nos devolvieron a Casablanca, y nos dieron posibilidades de alojarnos en algunas casas por un período muy corto, hasta que se arregló todo para tomar otro barco. Y volvimos a salir a la de diez meses, creo que por octubre, o así, rumbo a América.
Pasamos frente a Miami. No sé si se hicieron contactos para entrar en Estados Unidos, pero me parece que no. Y llegamos a Méjico. En Veracruz desembarcaron algunos. De allí nos enviaron a La Habana, donde nos metieron en unos barracones para inmigrantes.
En realidad debía ser una escuela-granja, o algo así, donde habilitaron unos dormitorios, unos pabellones, en los que pasamos unos días, o unas semanas.
En unos autobuses nos mandaron a Santiago de Cuba, a mil kilómetros de La Habana. Tres días de viaje, y qué viaje. En Santiago nos embarcaron otra vez, me parece que en el «Cuba», un carguero pequeño, y en él llegamos a La Guaira el diez de diciembre,
Una expedición bárbara, aquélla. Yo soy el mayor de los hermanos, y los otros también se acuerdan. No conservo la imagen, pero me imagino la tremenda tragedia que tenían nuestros padres. Eso es como para matar a cualquiera. Después de lo que pasaron en la Guerra... Nosotros salimos de Bilbao el año 37 y mi madre acababa de dar a luz el tercero de sus hijos, que era la primera chica. Nació precisamente el día del bombardeo de Guernica, el 26 de abril. Y nueve días más tarde salimos de Bilbao. El peregrinaje fue horroroso».
La tragedia, sin embargo, no había terminado para los Aretxabaleta. El terremoto de Caracas, el último gran terremoto de Caracas, causó la muerte a los padres de Jon. El y sus hermanos no estaban en casa. Se hallaban en el Centro Vasco. Eso les salvó la vida, cuando se hundió el edificio en que vivía la familia.
34 Presencia y aporte a la cultura vasca y universal en el Centro Vasco Caracas
Estamos hablando del Dr Vicente Amezaga Aresti- que con su amplia y extensa labor en las areas de cultura vasca, literatura, traducciones al Euskera, Conferencias, articulos de prensa, y en Revistas especilaizadas
Siendo Euskaldunberri, llego a ser Miembro de la Academia de la Lenua vasca,
Pequeña reseña de su labor literaria
Traducciones al Euskera desde 6 idiomas -25 obras
Libros publicados 6
Sus obras publicadas en editioriales vascas y en Venezuela –
Articulos de Prensa en cuatro Paises – 163
Poesias en Euskera - 63
Poesias en castellano – 44
Reseñas Bibliograficas – 37
Organizador y creador Semana vasca Montevideo articulos prensa – 31
Conferencias en tres paises 91
Publicaciones en Revistas en tres paises – 31
Total Obras que el cultivo – 491
34 1 La Cultura Vasca Conferencias dictadas en el Centro Vasco de Caracas1961
La asociación pro-universidad vasca ofreció un interesante ciclo de clases sobre cultura vasca o cargo del Dr. Vicente de Amezaga Aresti Abogado y Miembro de Numero de la Academia de la Lengua Vasca
La finalidad de estos cursos organizados por la Asociación Pro-Universidad Vasca fue dar a todos los vascos la oportunidad de adquirir un sólido conocimiento del ser nacional vasco.
L—LA TIERRA. Territorio primitivo y actual suelo vasco. Zonas y paisajes. La montaña y el mar.
2.—EL HOMBRE VASCO PRIMITIVO. El vasco en la pre-histo-ria. La civilización franco-cantábrica: su alcance y características su supervivencia en la Euzkadi de hoy.
3-—EL HOMBRE VASCO HISTÓRICO. Concepto del vasco a través de griegos y romanos, la literatura francesa y española del Siglo de Oro; los viajeros extranjeros; estudio caracteológico.
4.—EL COMPLEJO AGRÍCOLA, EL PASTORIL Y EL MARÍTIMO. Mineros y Ferrones.
5.—RELIGIÓN ANTIGUA. Calendario vasco. Mitología.
6.—EL CRISTIANISMO; su introducción en el país. Hechicería. Heterodoxos. Sentido de la religiosidad vasca.
7.—LA LENGUA VASCA: características generales; área primitiva de la misma; retroceso de sus fronteras a través de las diversas vicisitudes históricas. Influencias.
8.—LA CASA VASCA; su función étnica y social. Instituciones jurídicas de ella derivadas: la troncalidad; el heredero; la comunicación floral.
9.—LA FAMILIA base de la democracia política vasca. El voto foguera!. Otras instituciones de raíz familiar.
10.—LA EMIGRACIÓN; raíces y alcances de este problema.
11.—EL APELLIDO; su origen, clases y significación; los apellidos vascos en Venezuela.
12.—GREMIOS Y COFRADÍAS ANTIGUAS; las relaciones de vecindad.
13.—EL MUNICIPIO autónomo y democrático; sus aspectos en las distintas regiones del país vasco de los orígenes a nuestros días.
14.—ORGANIZACIÓN SOCIAL. Contenido de la democracia vasca; sentido de la igualdad; reacción contra los intentos feudales de los Parientes Mayores. Nobleza universal.
15.—LOS ELEMENTOS DISOCIATIVOS: Oñacinos y gamboinos, agramonteses y beaumonteses, sabeltzuris y sabelgorris.
16.—EL PUEBLO en los períodos romano, visigodo y árabe: luchas y vicisitudes; la unidad. Sancho el Mayor.
17.—INSTITUCIONES ESTATALES. El Ducado de Vasconia; orígenes y trayectoria histórica.
18.—REINO DE NAVARRA; síntesis histórica de su grandeza y y miseria.
• i ••. fu.uu jjJJ IUJL.J1.LH, liSLULUJU \ltí UUlp'IJzc'oa y Álava; características de los mismos; separación y relaciones mutuas.
20.—,LABURDI, ZUBEROA Y GENABARRA; desarrollo propio; sus vinculaciones con Francia e Inglaterra y sus relaciones con los estados vascos del Sur.
21.—FUEROS VASCOS: Su aparición escrita en las distintas regiones de Euzkadi; carácter fundamental de los mismos.
22.—DERECHO VASCO: Instituciones básicas del mismo; origen, sentido y valor de las mismas.
23.—ORGANISMOS FORALES.—Las Juntas Generales; organización y funciones; otros organismos gubernativos. Eí Regimiento y la Diputación General.
24.—VIDA INTERNACIONAL; los tratados con Inglaterra y la expansión marítima y comercial vasca.
25.—LA EDAD MEIDA. Las llamadas uniones a Castilla; su sentido y alcance. Intentos de absorción; cuatro glorias patrias.
26.—EL RENACIMIENTO. La conquista de Navarra; historia de una perfidia.
27.—LOS VASCOS EN LAS EMPRESAS DE LA CORONA DE CASTILLA; precedentes y desarrollo.
28.—LOS VASCOS EN LA LITERATURA CATELLANA; desde Gonzalo de Berceo a nuestros días.
29.—EL EUSKERA; Bernardo Dechepare, primer poeta en lengua vasca; estudio de su obra.
30.—PEDRO DE AXULAR, el más grande prosista euskérico. Estudio de su "GERO".
31.—EL PRINCIPE DE VIANA; imagen de su patria y hombre del Renacimiento.
32.—LA CONTRARREFORMA. Ignacio de Loyola y Fracisco de Xabier.
33.—DESCUBRIMIENTO DE AMERICA. Los vascos en el mar; balleneros y bacaladeros. Embarcaciones e invenciones marítimas vascas.
34.—LOS GRANDES NAVEGANTES. Juan de Lacosa, Sebastián de Elcano.
35.—EL DERECHO DE LOS PUEBLOS RECIÉN DESCUBIERTOS; Francisco de Vitoria y su doctrina de Derecho Internacional.
36.—LOS MISIONEROS. Antxieta, Azpilikuetas, etc.
37.—LOS CIVILIADORES. Juan de Zumarraga.
38.—LOS FUNDADORES. Irala, Caray, Zabala.
39.^LOS COLONIZADORES. Urdaneta y Legazpi y la empresa de las Filipinas.
40.—LAS PRIMERAS VOCES DE LA LIBERTAD; Alonso de Er-cilla y Lope de Aguirre.
41.—EL SIGLO XVIII. Desarrollo marítimo; El Consulado de Bilbao. Proyección internacional de sus ORDENANZAS.
42.—EMPRESAS COMERCIALES ULTRAMARINAS; La Real Compañía Guipuzcoana de Caracas. Síntesis de sus actividades y realizaciones.
43.—EMPRESAS CULTURALES: La Sociedad Vascongada de Amigos del País; Peñaflorida y sus colaboradores. Alcances de la obra realizada.
44.—SIGLO XIX. La Revolución Francesa y su repercusión en la Euzkadi continental. Pérdida de las libertades de estas regiones.
45.—LA GESTA NAPOLEÓNICA. Resultados de la misma en el norte y en el sur del país.
46.—LA CUESTIÓN DINÁSTICA ESPAÑOLA. La primera guerra carlista; sentido de la intervención vasca. Zumalacarregui, el genio vasco de la guerra.
47.—LA SEGUNDA GUERRA CARLISTA. Sus características; pérdidas de las libertades, per vi ven cías.
48.—José María de IPARRAGUIRRE; el bardo errabundo.
49.—LA REACCIÓN EN EL PAÍS; fueristas y "euskalerriakos". Intentos culturales y políticos de renacimiento: Arturo Campion.
50.—SABINO DE ARANA GOIRI; raíces, vida, obra y doctrina.
51.—RENACIMIENTO VASCO. Aspecto cultural. Congreso de Estudios vascos. La Sociedad de Estudios Vascos. La Academia de la Lengua.
52.—LA POESÍA ÉPICA. Precedentes. El poema "EUSKALDU-NAK" de Nicolás de Ormaetxea.
53.—LA POESÍA POPULAR. Los bertsolaris. El bardo Fierre de Echahun.
54.—LA LÍRICA. Precedentes y contemporáneos. Xabier de Lizardi y su obra.
55.—EL TEATRO. Las "PASTORALES". Intentos modernos de creación.
56.—EL LIBRO vasco en euskera y castellano; historia, presente y futuro.
57.—EL PERIODISMO, EL CUENTO, LA NOVELA; las traducciones.
58.—LAS REVISTAS CULTURALES; obra realizada y por hacer.
59.—ARTES PLÁSTICAS: música y danzas;'deportes.
60.—EL PORVENIR DE LA CULTURA VASCA. De la escuela primaria a la Universidad. El euskera lengua de cultura.
34 2 Articulos de prensa publicados en la Prensa nacional (El Universal y El Nacional), asi como en Revistas de Venezuela
Articulos-Prensa-Venezuela-Aberri Eguna-1958
Articulos-Prensa-Venezuela-Aramburu-El Universal-02-1960
Articulos-Prensa-Venezuela-Aspectos culturales de Cia Guipuzcoana
Articulos-Prensa-Venezuela-Begoña de Naguanagua-Euzko Gastedi Octubre 1956
Articulos-Prensa-Venezuela-Carta a el Director del Diario La Religion
Articulos-Prensa-Venezuela-Carta de agradecimiiento
Articulos-Prensa-Venezuela-Carta Caracas,Gloria Bravo Pueblo-Euzko Gastedi 1958
Articulos-Prensa-Venezuela-Carta de Caracas
Articulos-Prensa-Venezuela-De Bolivar a Zaldivar-1961
Articulos-Prensa-Venezuela-De nuestra estirpe Jose de Cadalso
Articulos-Prensa-Venezuela-Dialogo de emigrados-Euzko Gastedi Febrero 1958
Articulos-Prensa-Venezuela-Dialogos presencia y ausencia-Euzko Gastedi-Julio 1956
Articulos-Prensa-Venezuela-El caso Vasco- El Nacional 1962
Articulos-Prensa-Venezuela-El Himno Nacional Vasco- Aberri 1959
Articulos-Prensa-Venezuela-El Humorismo Vasco-El Nacional 1963
Articulos-Prensa-Venezuela-Elcano Juan Sebastian
Articulos-Prensa-Venezuela-El-Caracter-Vasco-por-Vicente-Amezaga-Aresti
Articulos-Prensa-Venezuela-El-Himno-Vasco-por-Vicente-Amezaga-Aresti
Articulos-Prensa-Venezuela-Entierran a un Vasco-
Articulos-Prensa-Venezuela-Esto es Pizkunde
Articulos-Prensa-Venezuela-Etimologia-Vasca-Siglo-XVIII-Venezolano
Articulos-Prensa-Venezuela-Exportacion de cacao
Articulos-Prensa-Venezuela-Fundacion-de-la-real-Compania-Compania-Guipuzcoana-
Articulos-Prensa-Venezuela-Hacia la Libertad-Gudari 1969
Articulos-Prensa-Venezuela-Homenaje al Padre Zabala
Articulos-Prensa-Venezuela-Ideas simples-Euzko Gastedi 1959
Articulos-Prensa-Venezuela-Inedito-Guillermo Humboldt.
Articulos-Prensa-Venezuela-Inedito-Problemas en la traduccion al Euskera
Articulos-Prensa-Venezuela-Jesus de Galindez-El Universal 1959.
Articulos-Prensa-Venezuela-La Casa Vasca-Vicente-Amezaga-Aresti.
Articulos-Prensa-Venezuela-La Cultura del Exilio Vasco por Vicente Amezaga Aresti.
Articulos-Prensa-Venezuela-La Vigerie El Universal 01- Junio 1965-
Articulos-Prensa-Venezuela-Lengua Vasca y Nacionalidad-El Nacional Mayo 1958.
Articulos-Prensa-Venezuela-Lo que no podemos olvidar– Euzko Gastedi 1957-
Articulos-Prensa-Venezuela-Los-Vascos-en-El-Siglo-Xviii-Venezolano.
Articulos-Prensa-Venezuela-Los-Vascos-en-La-Fundacion-de-Caracas
Articulos-Prensa-Venezuela-Lucio de Aretxabaleta-09-08-1967
Articulos-Prensa-Venezuela-Madariaga Bolivar y los vascos-1961-
Articulos-Prensa-Venezuela-Murio Don Pio el Tremendo – El Nacional 29-22-1959
Articulos-Prensa-Venezuela-Nuestro Don Pio Baroja y Nessi-El Nacional 1956-.
Articulos-Prensa-Venezuela-Orixe-Nicolas Ormaetxea-Eusko Gastedi-09-1961-
Articulos-Prensa-Venezuela-Palabras de Defensa – El Universal Marzo 1959-
Articulos-Prensa-Venezuela-Pocas palabras a los hijos de Vasconia
Articulos-Prensa-Venezuela-Problemas de Jovenes-Euzko Gastedi Octubre 1956.
Articulos-Prensa-Venezuela-Programa Aberri Eguna Centro Vasco Caracas 1959-.
Articulos-Prensa-Venezuela-Puente de San Miguel – El Universal-.
Articulos-Prensa-Venezuela-Resisitir y Persistiir-Euzko Gastedi 1962-
Articulos-Prensa-Venezuela-Sabino de Arana Goiri-.
Articulos-Prensa-Venezuela-Sinfonia de Getxo-Euzko gastedi 1959
Articulos-Prensa-Venezuela-Sobre-apellidos-venezolanos-
Articulos-Prensa-Venezuela-Tierra Nuestra – Eusko Gaztedi – Febrero 1962-.
Articulos-Prensa-Venezuela-Un Reflejo Pais Vasco-El Universal 2 Julio 1968.
Articulos-Prensa-Venezuela-Vascos-en-La-Independencia-de-Venezuela-
Articulos-Prensa-Venezuela-Yunque y Martillo-Euzko Gastedi 1956.
18 34 3 Publicacion en Revistas especializadas en Venezuela
Revistas Venezuela Comision Cuatricentenario Caracas-RNC-N 162.
Revistas Venezuela-A una Mujer Vasca-Centro Vasco Caracas 1962-.
Revistas Venezuela-Aberri Eguna.
Revistas Venezuela-a-Bolivar.
Revistas Venezuela-Artistas Vascos en Venezuela Revista Centro Vasco 1957
Revistas Venezuela-Belford Hinton Wilson- Revista S.B.de V. Julio 1961.
Revistas Venezuela-Bidasoa.
Revistas Venezuela-Bolivar y los Vascos-Revista S.B.V. 1964.
Revistas Venezuela-Dos hombres y un Pueblo.
Revistas Venezuela-El Arte Vasco-Centro Vasco Caracas 1957-.
Revistas Venezuela-El Bilbao de Bolivar-R.S.B.V. 24-Julio 1966.
Revistas Venezuela-El Renacimiento Don Carlos, Príncipe de Viana (1421-1461)-
Revistas Venezuela-Etimologias de apellidos euzkaros-Centro Vasco Caracas 1957-.
Revistas Venezuela-Hombres Compañia Guipuzcoana-Boletin A.N.H. Abril 1958.
Revistas Venezuela-Informacion Bibliografica Mario Briceño Perozo-Revista A.G.N..
Revistas Venezuela-Casa Vasca-Sociedad Bolivariana Venezuela- Caracas, Julio1961
Revistas Venezuela-La Gens de los Landaeta-FundacionJohn.Boulton 20 Mayo 1969
Revistas Venezuela-Literatura Vasca-Centro Vasco Caracas 1957-
Revistas Venezuela-Lo que nos dice un Viejo Inventario.
Revistas Venezuela-Lope de Aguirre . El Peregrino-Euzkadiko Eriak Caracas 1957-
Revistas Venezuela-Los Libros de la Caracas Colonial-El Farol-1969.
Revistas Venezuela-Los vascos en la Fundacion de Caracas.
Revistas Venezuela-Cuatricentenario-Caracas-Revista Nacional Cultura N 182.
Revistas Venezuela-Sobre-apellidos-venezolanos.
Revistas Venezuela-Tierra Nuestra-Eusko Gaztedi- Febrero 1962.
Revistas Venezuela-Tres Emigraciones-Centro Vasco-1966.
Revistas Venezuela-Vascos en la Independencia de Venezuela.
Revistas Venezuela-XXX Aniversario llegada de Vascos-Centro Vasco Caracas 1957-.
Revistas Venezuela-Yo-soy-el-Bidasoa-El-hombre-malo-de-Itzea.
34 4 Libros publicados en Venezuela - Vicente Amezaga Aresti
1) Jesús Muñoz Tebar. 1847-1909. Por Edgar Pardo Stolk y Vicente de Amezaga. Caracas, Ediciones de la Fundación Eugenio Mendoza, 1959. 63 p.
2) Hombres de la Compañía Guipuzcoana. Prólogo Pedro Grases. Caracas, Banco Central de Venezuela. 1963. 395 p. (Colección histórico-económico venezolana).
3) Vicente Antonio de Jcuza. Comandante de corsarios. Caracas, Ilustre Consejo Municipal de Caracas; Gobernación del Distrito Federal; y del Consejo Bancario, 1966. 265 p. (Ediciones del Cuatricentenario de Caracas).
4) El elemento vasco en e! siglo XVIII venezolano. Caracas, Ilustre Consejo Municipal de Caracas; Gobernación del Distrito Federal y Consejo Bancario Nacional, 1966. 372 p. (Ediciones del Cuatricentenario de Caracas).
5) El General Juan Uslar. Caracas, Italgráfica, 1966
6) Origenes del conflicto de límites entre Venezuela y la Guayana ...
18
34 5 Traducciones a el Euskera directamente desde 6 idiomas - Vicente
Amezaga Arest
a-Al Euskera directamente
del:
1-Griego:
"Prometeo Encadenado",
Esquilo.
2-Latin:
"De Senectute" (La
vejez) Ciceron.
"De Amicitia", (La amistad),
Ciceron.
"Epistolarum" (Cartas), Plinio el
Joven.
3-Frances.
"Discours
de le Methode" (Discurso del Metodo),
Descartes.
4-Italiano
"Tres Anillos del
Decameron", Bocaccio.
5-Castellano.
"El
Licenciado Vidriera", Cervantes.
"El Ruiseñor de
Errotazuri", Iturralde Suit.
"Platero y Yo", Juan
R. Jimenez.
"Carta de Jamaica", Simon
Bolivar.
6-Ingles:
"The Enarnoured shepperd",
(El Pastor Enamorado), C. Marlowe.
"Good Bye", (Adios),
R. W. Emerson.
"Loneliness" (Soledad), A. Pope.
"Trees",
(Arboles), J. Kilmer.
"My Heart Leaps Up when I Behold",
(Mi corazon palpita cuando yo contemplo, W. Wordworth.
"The
Ballad of Reading Gaol", (Balada de la carcel de Reading), Oscar
Wilde.
"Hamlet", W. Shakespeare.
"Macbeth"
W. Shakespeare. Inedito.
"Julius Cesar", W. Shakespeare.
Inedito.
"A Midsumer- Nights Dream", (Sueño de una
noche de Verano), W. Shakespeare. Inedito.
"Rubaiat",
Omar Kayam, Inedito.
7-Aleman:
"Heimweh",
J.W. Goethe.
b-Al Castellano. directamente del:
"Soferino
Koixua" (El ciego de Soferino), A. Salaberri.
"Euskaldunak",
(los Vascos), N. Ormaetxea, Orixe, Inedito.
2-Ingles:
"Slaves
in the Republican legislation of Venezuela" (Los esclavos en la
legislacion republicana de Venezuela), J. Lombardi.
"The
Boundary dispute between British Guiana and Venezuela 1840 to 1850",
(Origenes del conflicto de limites entre Venezuela y Guayana
Britanica), G. Carl.
"Venezuela and the United States",
(Venezuela y los Estados Unidos), B. Frankel, trabajo Inedito.
Dr Vicente Amezaga Aresti, trabajo como Secretario del Centro Vasco de Caracas, tras su arribo a Venezuela, 1956 convencido por Jose Maria lasarte, para impulsar una labor cultural, al igal a la que desarrollo en Uruguay, donde ambos coincidieron,
Excediendo sus funciones, abarco, desarrollo y llevo adelante una extensa labor en pro de la Cultura vasca, en pro del patriotismo vasco, en pro de la Unversidad Vasca
Posteriomente en el año 2015, se funda en Venezuela la Editorial Xamezaga, con un catalogo de Obras (865) se publica las Obras Completas de Vicente Amezaga Aresti, siendo su compilador editor y publicacion su hijo menor Xabier Iñaki Amezaga Iribarren.
18 35 Universitarios e intelectuales vascos en Venezuela,
El profesor José Luis Abellán sobre el exilio republicano de 1939, la mención a universitarios e intelectuales vascos en Venezuela, salvo contadas excepciones, es inexistente. Para el investigador este hecho puede llamar a engaño, desviando la atención hacia otras actívidades de la comunidad vasca en Venezuela. No es de extrañar que el profesor Rafael Pizani, ex-rector de la Universidad Central de Caracas y ex-ministro de Educación, señalase que una de las principales aportaciones de los vascos a Venezuela durante este medio siglo esté, precisamente, en este campo
En 1940 llegaban a Venezuela dos universitarios destacados: Eugenio Imaz Echeverría y, poco después, Juan David García Bacca. El filósofo Eugenio Imaz Echevarria (San Sebastián, 1900-Veracruz, 1950), traductor de Dilthey e impulsor de la escuela racionalista en América, aunque pasó poco tiempo en Caracas dejó su impronta en los medios académicos del país. No es éste el caso del navarro García Bacca, sacerdote secularizado, catedrático de Filosofía y Lógica Matemática en la Universidad de Barcelona (Cataluña). Tras su paso por la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Quito y, luego, por México, se instala en Venezuela ocupando cátedra en la Universidad Central de Caracas. A esta generación pertenecen, asimismo, Félix Gaubeka, que enseña en la Universidad de los Andes (Mérida), o el capitán Ricardo de Maguregui, fundador y director de la Escuela de Náutica (Marina Mercante) venezolana
En el campo de la investigación histórica destaca la figura del polígrafo Vicente de Amézaga, que reparte su exilio entre Argentina y Uruguay hasu su llegada a Venezuela, donde fallece en 1969. Además de sus traducciones es autor de obras como Hombres de la Compañía Guipuzcoana (Caracas, 19631. Jesús Muñoz Tetar (Caracas, 1965, en colaboración con el doctor Edgar Pardo Stolk), Vicente Antonio de Jcuza, comandante de corsarios (Caracas, 1966) o El hombre vasco (Buenos Aires, 1968)
.
Asimismo, en el campo de la investigación científica la figura más relevante es la del lasalliano Pablo Mandazain (Hermano Ginés), profesor de Zoología, Biología, Mineralogía, Geología, Química y Anatomía en diferentes centros de enseñanza. Fundador de la Sociedad de Ciencias Naturales La Salle, mantiene relaciones con instituciones científicas de todo el mundo como la Smithsonian Institution (Washington) o el American Museum of Natural History (Nueva York) y otras de Francia, Alemania, Holanda o Gran Bretaña .
La lista de profesores vascos es interminable. En Medicina (Miguel Layrisse o José María Bengoa); Periodismo (Laurentzi Odriozola, José Félix AzurmendL Vicente Cuezala); Arquitectura (Iñaki Zubizarreta -en la actualidad profesor de la Universidad de Raleigh, en Estados Unidos- o Lander Quintana, o Illari Mirena Egiarte); Biología (Usue Díaz de Rekarte y María Esther Solabarrieta); Historia (Dorronsoro y Ramón Aizpúrua); Psicología (Carlos Otaño), Antropología (Daniel Barandiarán), Formación Técnico Profesional (Aguirregomezcorta), Ingeniería (Aizpúrua, Kepa Lekue, Jon Ander Badiola y Zubizarreta), Matemáticas (Javier Maguregui)... Otra vasca, Miren Calvo, es secretaria de la Biblioteca Nacional.
Como señalábamos antes, en el campo de la traducción (al euskera y al castellano) destacan los trabajos de Vicente de Amézaga y Andima de Ibiñagabeitia. El primero realiza las versiones euskéricas de Goethe, Baroja, Descartes, Bocaccio y del poeta persa Ornar Khayan. Por su parte Ibiñagabeitia es traductor de Virgilio y Ovidio.
Gotzon Egaña «Aníxeta» escribió una obra de pedagogía infantil: Muxugorri. En 1969 la revista Gudari publica el poema del carmelita Francisco Atutxa «Bizkarregi», Mugarra begiraria (Mugarra el vigía). También en Venezuela escribe sus obras de teatro el jesuíta Luis María de Arrizabalaga: Ator eta jarri akit, Bazaren Zipriano Mixiolari eta Altarle y Xabier-izpiaK). Otro religioso vasco residente en Venezuela, el benedictino Jesús María Sasía, ha publicado importantes ensayos de toponimia vasca.
Otra personalidad relevante es la del socialista eibarrés Toribio Echeverría (1887-1968), con una amplísima obra en euskera y castellano, cultivando diferentes géneros.
Pero probablemente la figura más relevante en el campo del euskera es Andima de Ibiñagabeitia, traductor, pedagogo, escritor y, como señala Ugalde, uno de los soportes de la revista Euzko Gogoa, publicada por Jokin Zaitegi en Guatemala
Por otro lado, desde 1942 hasta nuestros días se produce en Venezuela un esfuerzo, ora colectivo, ora individual, por fomentar la enseñanza y difusión del euskera. En la enseñanza de adultos destacan hombres como Jon Oñatibia, Andoni Arozena, Andima Ibiñagabeitia, Jon Gómez, Jon de Urresti «Kirru» (fundador y primer director de la revista ftzinga' ko Argia )... Organizaciones como Ekintzaleak (formada entre otros por Jon Oñatibia, Andoni Arocena, Bíttor Elguezabal, Iñaki Urreztieta, José Estomés Lasa o Miguel Palay Orozco), Gernika o Euskera Lagunen Elkartea (creador del Premio Andima Ibiñagabeitia). Asimismo, en torno a estos grupos de personas se presentaron una serie de obras de teatro cuyo primer impulsor fue Lucio de Aretxabaleta.
En la enseñanza a niños la figura fundamental es la de Arantza Mugika, que luchó durante años por crear una ikastola. Así, el día 10 de octubre de 1965 comenzaba sus actividades la Ikastola Euzkadi, con once niños a cargo de Itziar Basterretxea. Tras ser legalizada por el Ministerio de Educación, en enero de 1966, se incorpora el preparatorio y primer grado, A medida que el número de niños aumentaba se incorporarían nuevas profesoras (andereños): Josebe de Zubizarreta, Libe Bilbao, Karmentxu de Gainzarain, Lore Goimendi...
Por lo que se refiere a los escritores vascos en lengua castellana destaca sin duda Miguel Pelay Orozko, Luis Ruiz de Aguirre «Sancho de Beurko»: Huellas, Vascos por el mundo, Gudaris..., Iñaki Urreztieta: Cuentos, País Vasco y Jaque constante o Martín de Ugalde. Con ellos José María de Burgaña: El vasco, pueblo singular; Jesús Basáñez; Luis de Aranguren: Memorias de un exiliado vasco, y Pedro María de Urrutikoetxea: La hora del ultraje, en los dos últimos casos libros de memorias) .
36 Artistas y arquitectos
En Venezuela coinciden tres generaciones de artistas vascos de nivel, muchos de los cuales, precisamente, consolidan su carrera en el nuevo país. Algunos comienzan su actividad antes de 1936 (Luciano Quintana «Nik» , Isaac Díaz de Ibarrondo, Andoni de Arozena, Eusebio Azpiazu, Ricardo Arrue, Celes Otaño...). La segunda generación, como hemos señalado, alcanza su madurez en Venezuela. Quizás los tres máximos exponentes sean Vicente Amoriaga, José Ulibarrena y Eloi Erentxun. Aparece ya una nueva generación nacida y formada en Venezuela, caso del ceramista Unai Azpiritxaga o del dibujante Eneko Lasheras. Además, debemos destacar la incursión de algunos arquitectos vasco-venezolanos en las Artes Plásticas, caso de Lander Quintana, Koldo Ruiz de Aguirre o Ilari Egiarte. Con ellos el editor de arte Xabier Aizpurua.
Llama la atención el hecho de que en Venezuela se instale un grupo de cartelistas que había popularizado su obra en la prensa vasca hasta el final de la guerra civil. Este es el caso de «Nik» Quintana, Díaz Ibarrondo, Otaño o Arozena: «A-Bi».
Mención aparte merece Luciano Quintana «Nik» (Bilbao, 1904-Caracas, 1976), uno de los más fecundos cartelistas vascos de la década de los 30, uno de los artistas que mejor retrató la guerra y el primer exilio. Tras su paso por París se instaló en Venezuela, donde trabajó como cartelista, ilustrador, maquetista... El terremoto de 1967 destruyó su casa y con ella su importante archivo, lo que supuso un enorme golpe moral del que nunca se recuperó
En el acuerdo que en 1939 firman las autoridades venezolanas y los representantes vascos figura la emigración al país de constructores, actividad en la que durante muchos años destacaron muchos miembros de la comunidad. Era lógico que surgieran arquitectos e ingenieros civiles que, como ocurriera en el siglo XVIH con La Guipuzcoana, dejan muestras físicas de su actividad con construcciones específicamente vascas (caso de Las Mercedes). Además de constructores como Miguel Salvador, Marcelino Aguirrezabala, Francisco Badiola, Ángel Rousse o Manuel Mugika, destacan en este campo los arquitectos Isidro de Monzón, Lander Quintana, Iñaki Zubizarreta, Ilari Egiarte, Koldo Ruiz de Aguirre... o el ingeniero Jon de Aretxabaleta, director de las obras del Centro Cultural Teresa Carreño de Caracas.
Baile, música y teatro
El primer grupo de danzas vascas de la historia de la Venezuela contemporánea se forma a bordo del Cuba, en el que, además, viaja uno de los mejores txistularis vascos de su época, Segundo de Atxurra. La primera actuación en Caracas tiene lugar el Día de San Ignacio (31 dejulio)de 1939. Desde entonces los dantzaris (bailarines vascos) no han dejado de actuar hasta nuestros días, aún en las condiciones más adversas. A raíz de la fundación del Centro Vasco de Caracas se constituye el primer cuerpo de baile, al que seguirán otros como Ekintzaleak o Euzko Gaztedi. En 1989 siguen sus actividades cuatro grupos de bailes vascos, los de los centros de Caracas, Puerto La Cruz y Valencia, o el Aldazka de la capital.
La nómina de txistularis es interminable: los Atxurra, los Iriarte, los Oñatibia, Polentzi Cuezala, Sabin Zenarruzabeitia, Joseba Mirena Badiola... O una nueva generación de músicos muy jóvenes como Sertutxa (Valencia) o García (La Victoria). En 1966 se forma la banda Basterretxea, integrada por Alberto Iriarte (ttistu L°), Joseba Mirena Badiola (txistu 2.°),
Sabin Zenarruzabeitia y Julián Atxurra (silbóles) y José Iriarte (atabal).
En el campo de la investigación del folklore vasco son muy importantes las aportaciones de Jon Oñatibia, animador del grupo Ekintzaleak hasta su marcha a Estados Unidos, o los trabajos de Juan Liscano sobre la herencia vasca en el folklore venezolano.
La música coral, de tanta raigambre en el País Vasco, tiene una notable presencia en Venezuela hasta la década de los 70. En 1942 nacía el grupo Pizkunde, dirigido por Antón de Gárate, que prodiga sus actuaciones en toda la RepúbÜca. Ocasionalmente se forman otxotes (conjuntos de ocho voces graves), que llevan nombres como Bizkaia, Gipuzkoa, «Nafarroa... Posteriormente Euzko Gaztedi contará con su propio coro. El último coro vasco de cierta entidad fue el Venezeuzca, dirigido por Koldo Garmendia. Por otra parte, en 1970 se crea el grupo músico-vocal Gaur, formado por Miren y María Esther Solabarrieta y Maite y Jajone Garitaonaindia.
El teatro en euskera tuvo, asimismo, presencia en Venezuela. Como hemos señalado, su primer impulsor fue Lucio de Aretxabaleta, que ya en la década de los 30 había formado parte del cuadro de Juventud Vasca de Bilbao. En Venezuela se representaron obras como Negarrez igaro zan atsua (La vieja que pasó llorando), de Manu de la Sota, o Ama gaxo dago (La madre está enferma), de Martín Ugalde.
En otros campos musicales destacaron el organista Alejandro Valdés Goikoetxea, el trompetista Txomin Letamendi, el cantante Koldo Garmendia o el pianista Jesús Gallastegui, que actualmente es pianista del ballet de Nueva York y que, durante años, fue el encargado de la parte musical de Radio Euzkadi y de interpretar al órgano los acompañamientos de las misas vascas de Caracas. Más recientemente destaca un jovencísimo músico vasco-venezolano, Aitor Garrayola.
37 El deporte Vasco en Venezuela
La adaptabilidad del vasco a otros ambientes es un hecho de curiosos matices, pues consigue convivir con entrega absoluta de su esfuerzo, mientras mantiene inalterable su personalidad. Es un paralelismo equilibrado entre universalidad e intimidad que, lejos de ser antagónicos, se fusionan y complementan,
Y hay cierta lógica en su postura; porque el vasco tiene medida de su idiosincrasia, porcentaje de su entrega, control de su influencia, afecto por sus ocupaciones, integridad por los conceptos, emotividad sincera.
No se si el deporte, como factor cultural del pueblo vasco, puede servir para ejemplarizar estas afirmaciones, de orden más amplio y trascendente. Pero contiene una versión, una faceta, que dibuja parcialmente esta aplicación.
En Venezuela, como en otros lugares del mundo, el vasco llegó impelido por la ruta del exilio o por el acuciante éxodo de la emigración. En su bagaje traía esperanzas de mejora económica, horizontes de vida más generosa y esa verdad de apatrida que le hostiga el alma.
De ese paisaje que lleva hundido en la retina, el vasco modela su decoración en la nueva sede y combina la fuerza invulnerable de su modo, con la distribución de objetos, murales, sensaciones, ansias, presentes y futuros en una amalgama armoniosa que le permite convivir en su nuevo hogar con las condiciones idóneas del ambiente y el factor moderado de sus propias vivencias.
Como cronista deportivo veo nacer junto a las casas vascas de Venezuela, dos paredes en ángulo recto que son los frontones para practicar su legendaria pelota vasca. Atrás, muy detrás de tales construcciones y también de sus
quimeras, quedan los .lejanos "segalaris", "palankaris", "aizkolaris", cuya presencia no coordina en las situaciones actuales.
La historia deportiva de los vascos en Venezuela se centra principalmente a la pelota en el frontón, y el fútbol, en cuyas actividades ha destacado por muchos años.
Por ambos caminos la enumeración de atletas sería innumerable. Han transcurrido muchas fechas para determinar valores y campeonatos. Desde los pelotaris profesionales que han volcado su ilusión de cesantes, hasta los aficionados y juveniles, la historia de cada frontón
Otro tanto sucede en el trabajo futbolístico. Equipos en varias categorías, trofeos de campeón, épocas de profesionalismo y otras variantes, han producido un club de raigambre en Caracas, que es tenido en cuenta por toda la afición criolla.
Ese es el resumen más importante de la labor deportiva. La creación del hecho y pervivencia de la pelota vasca, y el uso del universal espectáculo futbolístico, con nombre de tono en el país. Mencionar las copas, por ejemplo, es oficio de otra reseña, que ahora cedemos por improcedente.
Quizás nos atrae más el comentario a la actualidad de tales prácticas deportivas, señalando la existencia de un Deportivo Vasco que hoy (año 1962) compite en la Liga Mayor de Caracas, profesional, con un conjunto de amateurs, que pugna entre combinados profesionales con mejor voluntad que acierto. Las lesiones de unos jugadores y la ausencia del país de otros titulares, le ha obligado a hacer un trabajo más discreto del que se esperaba, notable, puntero, temible, como lo hizo en torneos anteriores.
De todas formas, esta mención actual del Deportivo Vasco, aunque poco brillante, conserva el matiz de transición que soportan todos los clubes de solera. Y el Vasco de hoy, uno de los conjuntos más débiles en la Liga Mayor caraqueña, volverá a sostener lides en la cima del fútbol venezolano, como corresponde a su trayectoria y futuro. En la pelota, se despertó en fechas inmediatas, una expectación por la posible participación de los pelotaris locales, Elordi, Erentxun, Iriberri, Gómez Ugalde, en los campeonatos mundiales de Pamplona. La ilusión se desvirtuó por la indiferencia oficial hacia el viaje y las precarias finanzas del organismo, que vio truncado su deseo de competir en el evento internacional, dispuestos a plasmar la calidad de los pelotaris caraqueños.
El intento nació y se fortaleció con ocasión de la estancia en Euzko Etxea del campeón de trinquete Simón Harán, quien efectuó varios encuentros de exhibición y declaró que 'había material humano y técnico para intervenir en el mundial, con decoro y posibilidades".
Mas se doblegó la intención ante los imponderables, y el deporte vasco por excelencia, prosigue su marcha de evolución, principalmente, entre las canchas que nacieron y nacen a la sombra de los hogares vascos.
El futuro es promisor, y la esperanza tiene ribetes de lógica, cuando los dirigentes piensan que tanto el Deportivo Vasco como el pelotari, tendrán ocasión de gloria y aspirarán al galardón del triunfo, por ser producto del ánimo colectivo que apremia y apoya un importante desarrollo deportivo en el ámbito criollo.
El deporte vasco en Venezuela es una realidad, de amplias resonancias, al margen de los lideratos permanentes y la absorbente labor de las victorias. El deporte vasco, compite, trabaja, suena, y eso es, a la postre meta definitiva de sus aspiraciones.
37 1 El Deportivo Vasco
Surgió para convertirse en un club histórico del fútbol venezolano
El balompié, en su dispersión universal, y por sus características viriles, armónicas y atléticas, tuvo rápida aceptación en el pueblo vasco desde principios de siglo y la historia de sus clubes pregonan con sus conquistas la excelente condición física y anímica del euzkaro para la práctica futbolística.
Por eso no es de extrañar que una vez los vascos residenciados en Caracas bajo la tutela de un Centro que se fundó hace 25 años, surgiera en esa misma sede la creación del Deportivo Vasco de Fútbol, dispuesto a contender en los torneos oficiales de Venezuela. Eran hombres que arribaron al país impelidos por el exilio o la emigración, que estaban decididos a incorporarse a todos los órdenes culturales de la nación que los acogía. Los deportes autóctonos del vasco, la pelota de frontón, las exhibiciones rurales de aizkolaris, arrijasotzalles, etc., eran expresiones deportivas de intimidad, de fiestas conmemorativas en familia, que no tendría difusión exterior por discrepancia natural con el nuevo ambiente. Así, en septiembre de 1944, los entusiasmos de unos y la organización de otros se concentró en la realidad del Deportivo Vasco.
La primera directiva estuvo presidida por Julián de Lizarralde, siendo tesorero Juan de Olasagasti, secretario Juan de Urbistazu y vocales Marquet, Ricardo de Azpiritxaga y Domingo de Irure.
Como delegado ante la Federación Venezolana de Fútbol fue nombrado José de Elgezábal.
En aquella oncena que en septiembre de hace 23 años fue aceptada en la primera división del certamen que se disputaba habitualmente en Caracas, alinearon muchos hombres cuyos nombres han hecho historia en el país: Triki Azpiritxaga, Gerardo Bilbao, Joaquín Yarritu, Iñaki Irure, Imanol Val-dés, Joseba Badiola, hermanos Solaba-rrieta, Eugenio Olabarrieta, Segundo
Eizmendi, Jesús Zubeldia, Juan Bilbao, hermanos Jorge y Félix García (que vinieron del Litoral OSP), José Miguel "Terremoto" Diez, Kepa de Areso y otros más que escapan al recuerdo. En el transcurso de los torneos el Deportivo Vasco se fue agigantando en actuaciones y vinculaciones al panorama futbolístico nacional, logrando en 1949 su primer título campeonil en el Distrito Federal, renovando laureles en la temporada siguiente. Después, en 1953, conqustó la Copa del Instituto Nacional de Deportes como preámbulo a la campaña de 1954 donde lograría su máxima victoria, al proclamarse campeón del Distrito Federal primero y campeón de Venezuela después. Merecen mencionarse los jugadores que consiguieron aquel galardón y entre los cuales figuraban Aitor Uribeetxebarria, Juan Luis Elgezabal, Joseba Laskurain, Mantxobitas, Bingen Guruceaga, José Ángel Fano, Daniel Akerreta, Joseba Mandaluniz, Jon Leizaola, Caballero, Douglas, Gárate, Noel Díaz, Kiki Arria-ga, Aso, Azpurua, etc.
El Deportivo Vasco participó activamente en todos los capítulos del proceso balompédico de Venezuela y así en 1956 formó en el bloque de divisas que fundó la Liga Mayor de fútbol. A partir de esos años y especialmente desde 1961, el Deportivo Vasco inició una etapa de descenso. Integrado con jugadores provenientes del Loyola, se aglutina un conjunto que milita en la Copa Caracas donde es premiado con la Co-
pa Disciplina, pero se advierte que los futbolistas netamente vascos van decreciendo al sobrevenir el lapso donde se detiene la inmigración y las causas del exilio quedaron ya lejanas y mortales.
Los últimos jóvenes incorporados al equipo son los Feliciano Aranguren, Kepa Lekue, Rodolfo Rivas, Atutxa, Sesma, Txomin Letamendi, Aitor, Otaño, Vargas y varios más, que tienen éxitos parciales, algunos son llamados a las Selecciones de Venezuela, otros conservan el espíritu cooperador por la divisa, pero se va cediendo terreno y al acercarnos a la temporada de 1966 el Deportivo Vasco desaparece de la primera categoría para militar en la cuarta con el titulo de campeón. Los veteranos siguen activos y victoriosos en su división especial, pero ha llegado para el Deportivo Vasco la hora de su recuperación, de alterar las normas de actuación y vincular al conjunto los valores criollos, los hijos venezolanos de aquelios vascos irre-dentos que fueron los impulsadores de una divisa que hoy es histórica para el fútbol de Venezuela.
Al margen de los futbolistas que fueron señalados como puntales del Deportivo Vasco, no podemos olvidar el aporte de directivos entusiastas como Kepa de Amutxategi y José Koskojuela, así como las madrinas Jaione Etxezarre-ta y Edurne Etxetxipia, cuyo concurso moral resultó vital para el funcionamiento general.
1949 Campeón Distrito Federal
1954 Campeón del D. Federal y de Venezuela.
1961 "Copa Caracas" Copa Disciplina. Categoría "Veteranos"
1954 Sub Campeón
1955 Campeón
1957 Campeón
1958 Sub Campeón
1960 Campeón
1963 Sub Campeón
1964 Campeón
1966 Sub Campeón
1950 Campeón 2? de Ascenso 1960 Campeón Infantil "C"
Deportivo Vasco de la cuarta categoría de veteranos que inició el campeonato de 1967. Figuran en él, (arriba, de izquierda a derecha), Abatido, V. Ibáñez, Barrondo. (la madrina Edurne Etxetxipia, Amezkua, Etxabe, Akerreta y José Mari Aranguren. En la fila de abajo, en el mismo orden, Mezquita, Alex Drizar, A. Mantxobas, Gárate, Arrizabalaga y Gabasa
18 37 2 Historial de las Xii Series Internacional De Jai Alai De Caracas
La Serie Internacional de Jai Alai de Caracas se inició en el año 1963.
En tres partidos desarrollados durante los días
7, 13 y 14 de abril, compitieron:
EGURBIDE I, ONDARRU, RETOLAZA y ALTUNA.
La asistencia fue sobre los mil seiscientos
aficionados.
Después vinieron en este orden de sucesión: Año de 1964 - Días 18, 19, 25 y 26 de abril.
ARANBURU, ELEJABARRIETA, ESTANCA, CORONO y BERISTAIN.
Cuatro partidos para una asistencia de un mil cuatrocientos espectadores.
Año de 1965 - Días 10, 11, 17 y 18 de abril. GARITAONAINDIA, RETOLAZA, URKIDI,
REKALDE, GOROSTIZA y SOROZABAL. Cuatro partidos y una asistencia de un mil cuatrocientos espectadores.
Año de 1966 - Días 16, 17, 23 y 24 de abril. URKIDI, SOROZABAL, REKALDE, ARRILLAGA y AZPIRI,
Cuatro partidos yjjn mil ciento cincuenta aficionados asistentes.
Año de 1967 - Días 15, 16, 19, 22 y 23 de abril. BARRENETXEA,.EGURBIDE IV, AIZPURUA,
LEJARZEGUI y BIKANDI. Cinco partidos con una asistencia de un mil quinientos aficionados.
Año de 1968 - Días 6, 7, 13 y 14 de abril. BEREIKUA, GOITIA, MUXICA, SOLOZABAL (Alex) y OLAZAR.
Cuatro partidos con una asistencia total de un mil ochocientos aficionados.
Año de 1969 - Días 29 y 30 de marzo y 2, 11. 12
y 13 de Abril.
URIZAR, EGURBIDE IV, BARRENETXEA,
OLABERRI y AREITIO.
Seis partidos y unas mil novecientas cincuenta
personas asistentes.
Año de 1970 - Días 28 y 29 de marzo y 1, 4 y 5
de abril.
ANDRADE, ARRIÓLA, URIZAR, ARANBERRI,
IZAGUIRRE y OLABERRI.
Cinco partidos y unas mil ochocientas personas
concurrentes.
Año de 1972 - Días 18, 19, 25 y 26 de marzo y
1 y 2 de abril.
ELU, ALMORZA, AREITIO, EGURBIDE IV e
IZAGUIRRE.
Seis partidos con asistencia de unas dos mil
cuatrocientas personas.
Año de 1973 - Días 24, 25, 30 y 31 de marzo y 1? de abril.
DEL RIO, ELGEA, BARRENETXEA, MUGUERZA y GUERECA.
5 partidos y una concurrencia de un mil ochocientas sesenta personas.
Año de 1974 - Días 16, 17, 22, 23 y 24 de marzo.
IÑAKI, ROBERTO, PÁGATE, ATAÑO y
LASARTE.
Cinco partidos con una concurrencia de un mil
quinientas setenta personas.
Año de 1975 - Días 1, 2, 7, 8 y 9 de marzo.
DEL RIO, ROBERTO, SAEZ, ATAÑO y
MUGUERZA.
Cinco partidos y dos mil seiscientas personas
asistentes.
EL FRONTÓN "JAI ALAI" DE CARACAS Recuerdo de épocas pasadas.
Hoy cualquier venezolano, sobre todo caraqueño mayor de 52 años y hasta" un poco menos, puede recordar que existió un Frontón donde se jugaba Pelota Vasca de Cesta Punta, llamado el Frontón Jai Alai. Tenía 60 metros de largo y se jugaba todos los días después de las 9 pm. menos los Viernes. Estaba situado en Los Caobos frente al terminal de los tranvías del Parque Carabobo, hoy Avenida México en los terrenos que ocupa actualmente el Caracas Hilton, frente a la Escuela Experimental Venezuela.
Billo Prometa nos lo recuerda en una de sus canciones: "el Frontón de Jai Alai no existe más..." También Abelardo Raidi, en una de sus Pantallas de les Jueves y algún otro periodista de esa época.
SÍ la memoria de amigos que he consultado y la mía es buena: fue hecho e inaugurado por los años 1933 ó 34, por los Sres. Sergio Hernández y Don Andrés Veíutini, posteriormente el Arquitecto Santi Tañí modificó el frontis, haciéndolo más "vivo''. Cuando lo cerraron en 1937 o principios de 1938 en el período presidencial del General Eleazar López Contreras, el Administrador era el Sr. Modesto de Aisa y el dueño un yerno del General Gómez,
Sobre su clausura existen muchas conjeturas; nunca he sabido el verdadero motivo, ní tampoco el no permitir la construcción de otro donde se permita apostar, ya que a los venezolanos siempre nos ha gustado el juego. Pero como dice la canción de Billo, . . ."no existe más. . ."
Entre los jugadores quiero recordar primero a
estos que vivieron y murieron en nuestra tierra: Julián Onaindía, Patxi Iturzaeta y Cándido Irízar. Entre los que sufrieron accidentes: Guruceaga que recibió pelotazo de Allende en la frente por una enganchada de rebote y no pudo jugar más. Ignacio Ulacia que tirando un remate se dio en un ojo y perdió la vista. Los Pelotaris estrellas: Onaindía e Irigoyen. Mendizabal y Astigarraga por su seguridad, Gar-mendia y Elizondo por mejor estilo. José Onaindía el mejor quinielista. Los de más pegada: Juaristi que su pelota desarrollaba más de 260 K.p.h., Echeverría Saguero, Allende que llegó a figurar entre los mejores jugadores del mundo.
Entre los venezolanos hubieron muchos aficionados: el Dr. Pedro Antonio Yánez, el Dr. Paquito Banchs, Fernando Iranzo, Germán Baez, Osear Al-varez de Lemos, los hermanos Rivero, Pepe, Jorge y Gustavo, los hermanos Perdomo Padrón, entre ellos Pablo que de seguir jugando hubiera llegado a ser un bufcn pelotaris por tener magníficas condiciones, mi hermano el Dr. Miguel Layrisse, Rafael Eduardo Arnal y yo que llegamos a jugar entre los profesionales con buen éxito, sobre todo Arnaí por sus condiciones y pegada.
Todo esto ha quedado como una página más en la historia del Deporte en Venezuela, que gracias al Centro Vasco de Caracas nos la recuerda cada año desde 1963 con la Serie de Jai Alai en su Frontón del Paraíso.
38 La Resistencia
Desde Caracas la comunidad vasca hace y ha hecho patria. Las ayudas a los distintos partidos y organizaciones sindicales del país han llegado puntualmente, a lo largo de todos los años, desde los primeros y más difíciles momentos.
Cada año, una cena especial se convoca en Euzko Etxea con el exclusivo propósito de reunir fondos con destino al Gobierno en el Exilio. En esta oportunidad, a finales de enero de 1979, los invitados llegados de la patria originaria para «calentar» el ambiente eran Arzalluz y Garaikoetxea. El año anterior, el presidente del EBB estuvo acompañado por Juan de Ajuriaguerra.
Los donativos directos, efectuados a los postres, rozaron la cantidad de dos millones de pesetas. No pasaban de doscientos los comensales y había abundantes matrimonios. Dejamos al lector que establezca la proporción «per cápita» de las donaciones.
Y no todo ha sido dinero. Iñaki Zubizarreta nos contaba la gene sis de Radio Euzkadi Libre, «Euzko Deia»:
«Salió un día un anuncio en el periódico, vendiendo una radie una estación, por ocho o diez mil bolívares; un monstruo que ocups ba cuatro metros. Hubo que coger un terreno de varias hectárea; hacer una antena que tenía más de cuatrocientos metros de períme tro, de forma romboidal; también se construyó una casa, luego otr y ya, por fin, se puso a andar.
El día que salió al aire parecía un milagro, tan de refilón respec to a todo. Para que llegara, con un sólo kilowatio de potencia, la cues tión técnica parecía un compendio de «basket ball»: las ondas llegaba a puro rebote: tenían que dar en el mar en tal punto, en la estratosfe ra en tal otro, y desde allí, por fin, a Bilbao o a Donosti.
Yo la he oído en Carolina del Norte, en Idaho, en Nueva York en Londres, en Donosti, en Madrid, en Bilbao».
Era un emisor de onda corta, de escasa potencia, y muy viejc El ingeniero de comunicaciones que obró el milagro es José Joaquíi Azurza, hoy residente en la Avenida de Sancho el Sabio, de San Seba= tián. Al principio, en plena clandestinidad, los promotores del proyect-pensaron que aquello podía durar una semana. Además, se metieroi en el «dial» en el límite justo de las frecuencias utilizadas por 1 aviación. Todos los aviones empezaron a protestar y hubo que modifi car levemente la ubicación...
La «cuarta rueda de la resistencia», decía Iñaki Anasagasti qu-se llamó a este poderoso instrumento de propaganda.
Félix Berriozábal, «Elorrio», nacido en este pueblo de Vizcay: es conocido entre otras cosas por la agresión de un maleante caraque ño, que un mal día le apuñaló, rompiéndole cuatro costillas, el páncrea y un pulmón. Félix había emigrado después de actividades de resis tencia en el interior de Euskalerría, y en los años difíciles: distribuí ción de propaganda, «pintadas»...
Ahora, en el barrio de la Candelaria, tiene su casa y su oficina. representación de una empresa de maquinaria de Beasain. Allí convivió, solteros ambos, con Joaquín Inza, fundador de Eusko Gaztedi en la capital venezolana. Aquél es el refugio del último que llega y tam bien sede de numerosas reuniones de la junta extraterritorial del PNV
Allí hay un «télex» que facilitó al periodista su transmisión diaria al periódico, durante la estancia de los burukides.
Pues bien, «Elorrio» también recordaba aspectos de la creación de Radio Euzkadi: «todos los domingos íbamos a hacer carretera. Allí se jodieron todos, ingenieros, arquitectos... todos. Teníamos que hacer la carretera nosotros mismos, porque si no, todo estaba descubierto. Aquello era selva, pero selva-selva, con cantidad de culebras. Por allá han pasado después todos, menos José Antonio de Aguirre, porque ya había muerto: Leizaola, Rezóla, Irujo, Juanito, Isasi, Garaikoetxea, Olábarri...».
Radio Euzkadi emitió tres programas diarios, desde 1965 hasta 1977, ininterrumpidamente. Una de las fechas clave era «Aberri Eguna». En esa ocasión, después del acto principal de la fiesta, había que subir a toda velocidad, por aquellas careteritas, para emitir las grabaciones. No se mató nadie por milagro.
Junto al emisor se quedaba Achurra, viviendo allí permanentemente, con dos excepciones: Nochebuena y Gabon Zar. En esas dos grandes festividades le sustituía Félix Berriozábal, para que el otro cenase con sus amigos de Galdácano.
Se quedaba en esas ocasiones al raso, fuera de la caseta, envuelto en una manta,-para que no pudieran pillarse de sorpresa. Le rodeaban tres perros guardianes, y dejaba siempre al alcance de la mano un arma, «para poder cambiar plomo» en caso de un asalto a tiros.
«Cuando el terremoto de Caracas, fui el primero en subir. Tenía un «Wolsky», y allá me fui, apartando las piedras que-habían caído a la carretera. La antena se había movido un poco, pero la caseta de la estación estaba en pie».
José Abasólo era uno de los que participaban diariamente en la elaboración de «Euzko Deia». Desde primera hora de la madrugada, con unos auriculares, se dedicaba a escuchar la BBC de Londres, Radio París...
Con las noticias más frescas que lograba en los noticiarios europeos menos «censurados», y las del propio Estado Español, elaboraba sus informativos. Así, día tras día. Contaba que la madrugada siguiente al cierre de la emisora se levantó automáticamente a eso de las seis, tomó los auriculares, sintonizó la BBC y se puso a anotar
las noticias. Tuvo que despertarse su mujer y advertirle que ya nc hacía falta, que se había acabado aquel trabajo.
Iñaki Anasagasti y Jon Mikel Olabarrieta, junto con Guillermc Ramos, el locutor, eran de los más jóvenes participantes en la aventura El segundo de ellos, un día que nos llevaba en su automóvil nos dije al pasar ante un edificio: «Mira, aquí teníamos los estudios. Entonces había, de los cincuenta apartamentos, cuarenta y siete ocupados por «masajistas» y dos por «maricos». Cuando veníamos a grabar, nos miraban con una cara de complicidad...».
El verdadero motor, el más activo en todo éste y los demás esfuerzos de propaganda, fue Alberto Elósegui, según Zubizarreta, que explica: «En muchos casos, nada de lo que hacíamos podíamos decirlo, íbamos a pedir dinero y entonces pensaban: esos zánganos, ¿para qué querrán el real?, ¿cuál es la actividad que desarrollan? Tenías que hablar tanto, que pensabas sí no merecía la pena poner de tu bolsilloi lo que te iban -a dar, antes que gastar tanta saliva para conseguirlo-Pero era parte del ejercicio; aunque fuese más cómodo a veces decir «lo pongo yo», había que mantener a la gente en posición de colaborar».
Cuesta trabajo creer que las autoridades venezolanas ignoraron realmente la existencia de aquella emisora. Algunas veces, la guardia nacional pasó por las cercanías. Pero no la «vio».
El caso es que allí estuvo, y que la pudo oír todo el que quiso. En Donosti bastaba con un receptor corriente y un mínimo de antena: un cable sacado por la ventana.
Un «enteradillo», que llegó por Venezuela desde Euzkadi, puso en el brete al grupo de la radio, cuando afirmó:
—Ya sé que Euzko Deia está en Francia...
—¿Estás seguro?
—Absolutamente seguro. Lo sé de muy buena tinta». Y los hombres que la hacían
a diario tenían que tragarse el reflejo inmediato de reivindicar la obra propia.
Cuando alguno —-de los que estaban «en el ajo»— quería comentar a sus compañeros que se dirigía al emisor, utilizaba la clave: «Me voy pa Macuto». (Macuto es una playa cercana a Caracas)
Venezuela fue también refugio de escritores sobre temas vascos: los Amézaga, Acarregui, Bilbao, Bengoa, los ya regresados Ugalde y Pelay, Jesús Basáñez y el mismo capitán Burgaña.
Basáñez vino a Caracas el año 54, por asunto más bien de índole económica. Es el suegro de Joseba Bilbao, el cirujano. Y ha publicado seis obras: «Arlotadas», «Lejona, anteiglesia vizcaína», «El Proceso de Martín Sertucha», «El humorismo vasco», «Pruebe usted esta pildora» y «¿Qué dicen de los vascos?».
La mitad son de corte humorístico, y la otra mitad, de divulgación histórica. La monografía sobre Lejona fue regalada a cada familia de la villa que lo solicitó, con el patrocinio de los lejoneses exiliados en Venezuela, que casi alcanzan la docena.
«¿Qué dicen de los vascos?» es una compilación de testimonios de vascólogos antiguos, generalmente europeos (alemanes, franceses, italianos, belgas, suecos, noruegos, algún ruso...) y también norteamericanos; dos tomos de opiniones ajenas sobre las peculiaridades, bien diferenciadas, de los éuskaros de otros tiempos.
Pero quizás el tema más atrayente y vivo en la actualidad sea el de su obra teatral «El Proceso de Martín Sertucha», que ahora está en trance de reedición:
«Hice una obra de teatro porque los procesos, los juicios, creo que es en el teatro donde tienen mejor cabida, con la intervención del defensor, la intervención del fiscal, etc. Este Sertucha fue un señor que marchó a Valladolid en el siglo XVII, poco antes de que Cervantes publicara el primer tomo del Quijote. Fue a vivir a la villa de Portillo, parece que montó una tiendecita, y lo empadronaron como pechero. Pero, claro, como la ley que teníamos nosotros en Vizcaya decía que éramos todos iguales, y libres; o sea que no había pecheros, ni aristócratas, entonces Sertucha alegó su condición de vizcaíno. Le obligaban a pagar poco, dieciséis maravedíes, pero no era eso, él defendía el principio; el fuero y no el huevo. Y litigó durante tres años en la Corte de Valladolid, hasta que consiguió que le exoneraran del impuesto.
Entendí que era un mensaje para la juventud, y por eso lo edité, más que nada con vistas al Centro Vasco, porque allá en la Península no se podía publicar entonces».
Basáñez es asiduo participante en las dos etapas de la revista «Euzkadi» de Venezuela. Empezó a los dieciséis años, en la revista «Amayur», que se editaba en Pamplona, en el año treinta y uno. Aquel primer artículo suyo apareció después en «Euzkadi» de Bilbao, con un curioso pie: «tomado de la revista Acción Vasca, de Buenos Aires». Antes que él mismo, su primera creación literaria fue y vino por encima del Atlántico.
Años después ganaría un concurso de cuentos de la editorial «Rumbos» de Madrid, y el relato, escenificado en la S.E.R., sería emitido por Radio Bilbao.
Ahora acaba de terminar una monografía, estudio comparativo de Unamuno y Baroja, y de sus opiniones sobre lo vasco, a través de las obras respectivas.
El inagotable Capitán Burgaña no ha lanzado sólo la tesis del descubrimiento venezolano por «txalupas» vizcaínas. Es un investigador constante, con resultados sorprendentes, basados en sus cono cimientos náuticos y en sus lecturas detenidas de textos antiguos, entre los cuales la Biblia ocupa lugar preferente.
Ya al primer año de estancia en la República, el Ministerio de Agricultura y Pesca le publicó un trabajo titulado «Contribución al estudio de la Oceanografía en los mares de Venezuela, en sus relaciones con la pesca».
En la revista de la «Fundación La Salle», Fernando Cervigón afirma que fue «el primero en aportar trabajos oceanógraficos a Venezuela, seguido por otros estudiosos».
El Congreso de Estudios Vascos, celebrado en Biarritz, contó con una ponencia de Burgaña, en donde reivindicaba la memoria de Juan de la Cosa, el marino y cosmógrafo vizcaíno, maltratado por Colón, y por Bartolomé de las Casas, que le llamó traidor, entre otras cosas. El investigador motrikoarra afirma que la culpa de la varada y la pérdida de la Santa María fue del Almirante en persona, que Juan de la Cosa obró sensatamente aquella noche y, además, poco interés podía tener en que se perdiese una embarcación de la que era propietario.
La «Editorial Sucre», de Caracas, le editó a este investigador el año pasado un libro titulado «El Vasco, pueblo singular», en donde aparecen conclusiones y tesis no menos revolucionarias. Afirma Bur-gaña que las diferencias de criterio entre vizcaínos y guipuzcoanos, por una parte, y alaveses y navarros, por otra, vendría dada por los remotísimos orígenes de unos y otros, procedentes de distintas ramas del tronco común étnico, el arameo. Asegura, tras la lectura detallada de los textos bíblicos, que el Paraíso estuvo en Canarias. Y se refiere también a «Las tierras de Atlandi», a «Los Vascos en Poniente», «Los Vascos con Colón» y «Los Vascos en la Vuelta al Mundo».
Un curioso, amplio y diversificado ensayo que tal vez se edite próximamente en Euzkadi.
De todos modos, el libro más popularizado en el mundo, de entre los lanzados por los venezolanos de Euzkadi como arma defensiva contra el franquismo, fue «Los hijos de Guernica», de Steer. Lo tradujo el periodista Alberto Elósegui. Y aquel grupo de jóvenes entusiastas consiguió la jugada maestra de venderlo la edición íntegra, a un Ministerio del Gobierno de Venezuela y después recuperarla, casi completa, como regalo del propio Ministro.
Más ligero y fácil de distribuir era «Gudari», hecho en Caracas durante años y años, en una tipografía que aún existe, enfrente del restaurante «La Cita» y a una «cuadra» de la oficina de «Elorrio». Fue el primer boletín de la resistencia vasca de la postguerra, y pudo publicarse con absoluta regularidad, mediante un esfuerzo titánico de aquella comunidad prácticamente arruinada en lo económico. Se imprimía en papel biblia, y en un formato pequeño, para que se pudiera llevar fácilmente en un bolsillo, y el encargado de contrabandearlo tuviera que soportar menos peso.
Y con «Gudari», la primera etapa del «Euzkadi» venezolano, y la revista de los jóvenes de Euzko Gaztedi...
Primero se enviaba de contrabando a Francia, y de Francia a Euzkadi, también de contrabando. Todo eso, sin que se enterasen más que unas pocas, poquísimas personas. ¡Había tantas cosas que hacer!».
Incluso una película de largometraje, que no es ninguna tontería. En primer lugar, por el costo. Se necesitan bastantes miles de bolívares más que para pagar el emisor radiofónico. Luego, el trabajo de creación e investigación, la recogida de materiales informativos desperdigados, la elaboración del guión, la redacción de los comentarios «en off», la música, compuesta especialmente para la banda sonora, la sonorización, el montaje...
El guión se hizo por el equipo de los Inza, Elósegui, etc. El montaje se encomendó a un técnico. La composición musical corrió a cargo de Iñaki Irureta, ex-miembro del conjunto musical «Los Contrapuntos», de Azcoitia, que en este enero de 1979 amenizó con un órgano electrónico el baile siguiente a la tamborrada.
Y el intérprete de las partituras fue el guitarrista Federico Reina. (Hablando de música, el concertista internacional de piano Jesús Gallastegui, otro miembro de esta comunidad vasca, ha colaborado siempre con las actividades de Euzko Etxea).
Zubizarreta, el miembro de aquel equipo de resistentes, que presidió el Centro Vasco y ahora pasa la vida en el aire, entre Caracas y Donostia, seguía con sus revelaciones:
«Yo estoy seguro de que fue la actividad desarrollada en Venezuela la que salvó la vida de Aguirrezábal, el primer condenado a muerte de las gentes de ETA. Por un lado, estábamos consiguiendo que todo el mundo actuara, y por todo el mundo entiende el Presidente de la República, el Ministro de Asuntos Exteriores, los demás ministros, el Nuncio de Su Santidad... y, por otro lado, estábamos manifestándonos.
Esto era en el año 69. Aguirrezábal había tenido un tío sacerdote en el grupo de curas del Tuy, que tanto bien hicieron aquí, incluida la fundación de una cooperativa por Hormaechea, hoy director de la Escuela Profesional de Mondragón.
También se publicó toda una colección de sellos de Euzkadi, que se utilizaron, y llegaban allá en la época de Franco desde todas partes del mundo, sellos con el nombre de Euzkadi y con la Ikurriña, que eran entregados en el interior del País.
Y el gran motor de ese equipo era Alberto Elósegui, junto con Jokin Intza, que está ahora en Donosti.
Incluso se cultivó la cuestión internacional. Yo estaba enseñando en Carolina del Norte cuando el Proceso de Burgos. El diputado correspondiente a mi municipio era un griego, Galliataniakis, Yo le llamé al griego para que, como mi representante, protestara ante el Congreso. Y lo hizo, además.
Sin que nadie me diera órdenes, organizamos una gira, con Perico Beitia, que hoy también está en Donosti, Javier Unzummzaga, ahora director del Departamento de Urbanismo en el Consejo General Vasco para Guipúzcoa, y que estaba estudiando en Carolina del Norte. Nos fuimos los tres a Boysse, en Idaho, donde los inmigrantes habían roto las relaciones políticas con el mundo vasco hacía más de veinticinco años.
Pero seguía siendo una colectividad vasca. En el archivo de cada uno de los Estados, y en el archivo del Congreso de los Estados Unidos están recogidas todas las expresiones que tuvieron aquellas asambleas en Idaho, con la colaboración extraordinaria de Pete Cenarruza, que se entregó totalmente, para sorpresa de muchos.
Allá conseguimos reunir al Congreso y la Cámara de Representantes de Idaho, que produjeran un documento a favor de los condenados de Burgos, un repudio terminante a la política franquista, y creo que logramos concienciar un poco a aquella comunidad vasca que, por razones de su actividad económica, es diferente de ésta.
De allí se pasó a Oregón, de Oregón a Nevada, de Nevada se siguió a California... Ahí estuvo el inicio de la magnífica relación que hoy tenemos con el Senador Franck Church, cultivada por Perico Beitia. Church estuvo después aquí, en Caracas, con motivo de una conferencia internacional, y aquí mantuvo su primera entrevista con don Manuel de Irujo».
El proceso de Burgos, después de la experiencia del año anterior con Aguirrezábal, trajo consigo una gran actividad por parte de la comunidad vasca de Venezuela. De los jóvenes, y de los no tan jóvenes. Caldera nos recordaba en sus declaraciones cómo, en su calidad de Presidente, envió un telegrama a Franco en favor de los condenados.
De nuevo, paralelamente a la actividad de los políticos venezolanos, por la vía diplomática, se desarrolló el activismo, la demostración en la calle.
Patxí Álava, el ex-jugador de Osasuna y ex-pastor de Nevada, andaba un tanto liado respecto al análisis de la actualidad.vasca («yo estuve allá en octubre, soy amigo de Gorka Knórr y en mi familia tengo, por ejemplo, a mis cuñados que son del Partido, otros sobrinos son de HASI, y otros de esto, y de lo otro. Total que me armo un lío del carrizo. Porque si hablo bien de unos, los otros me dicen que no, que son tales y cuales. No lo comprendo»).
Pues bien, Patxi cuenta que en aquellos tiempos, en el año 70 había en Caracas un grupo bastante nutrido de gente de «ETA», «quemada» en Euzkadi. Pero no sólo ellos, el Partido Nacionalista, y los vascos como tales, de cualquier tendencia, se metieron a fondo en las actividades.
«Tanto es así, que a mí me llevaron a la cárcel; en la manifestación nos agarraron a cuarenta y tantos presos, hubo palos...
La manifestación no estaba autorizada en ningún sentido. Era la época de COPEI y nos dijeron; «No lo podemos autorizar, pero ustedes háganlo». Fue una manifestación tremenda, con «bombas-molo-tov» en el Consulado de España, en las oficinas de «Iberia», con violencia pasiva. Sin ningún herido, ni nada de eso, pero con mucha bulla.
Entonces, en el último momento, yo creo que hubo alguna queja de la Embajada Española, y tuvieron que dar un poquito la cara. Sacaron a la policía, nos cayeron a palos, nos metieron en furgonetas y nos llevaron presos. Estuvimos día y medio. A mi mujer, que también la agarraron, la soltaron antes. Al día y medio nos dejaron a nosotros».
«Aquí hacíamos todo eso con un cierto grado de comodidad —nos contaba Iñaki—. Comodidad, porque no nos perseguía la policía, ni nadie. Pero se ha realizado y se ha mantenido todo eso, muchas veces, por parte de gente que ha hecho un ejercicio de patriotismo puramente mental, porque dime tú, yo que salí de allí con siete años en el treinta y siete, y volví por primera ve/ en el sesenta y dos...».
No, no hubo persecuciones, y a menudo hubo favores más o menos personales desde las máximas alturas del poder. Pero también existió el odio y el ataque físico de los «incontrolados», represalias de franquistas. El pintor Azpiazu se refería a las producidas poco después de aquella sonada manifestación contra el proceso de Burgos:
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39 Centro Vasco De Caracas - una reseña
Junio de 1976
De nuevo la afición al noble deporte de la pelota vasca, en su modalidad de la cesta-punta, se encuentra de plácemes.
La XIII Serie Internacional de Jai Alai, está lista para arrancar.
Las tribunas van a resultar insuficientes para recoger a Jos amantes de este viril juego y, las voces de entusiasmo ante el esfuerzo atlético y el pundonor de los contendientes, van a sonar en interminable eco.
En esta oportunidad, nos visitan seis destacados puntistas que vienen actuando con extraordinario éxito en canchas del Norte, Y en demostración de que éste deporte, importado de la vieja Euzkalerria ha calado muy hondo, alternando con los pelotaris oriundos del país Vasco, intervendrán un cubano y un norteamericano.
En nombre de la Junta Directiva y en el mío propio, quiero dar las más expresivas gracias a todos los que han hecho posible la celebración de esta XIII Serie Internacional de Jai Alai; en la organización y promoción, a Jos colaboradores y anunciantes que han patrocinado la edición de la Revista, a todos los que de una u otra manera, han aportado su valioso grano de arena.
A los pelotaris que nos visitan, y de manera muy especial a nuestros valores locales, que en las modalidades de mano y media-pala, fecha tras fecha vienen cultivando nuestro genuino juego de Ja Pelota Vasca.
A este público que todos los años, con su asistencia masiva nos alienta y obliga a seguir presentando eventos de esta categoría, que arrancan oleadas de emoción y entusiasmo.
Y por último, a las autoridades deportivas que siempre han prestado su apoyo y colaboración en la promoción de la Pelota Vasca en Venezuela. A todos, un cordial eskerrikasko y un amplio Zorionak.
Atentamente,
Paúl de Aguirre Larrañaga
COMISIÓN ORGANIZADORA
Jon de Aretxabaleta Coordinador General.
Iñaki tanda Adj. al Coord. General
Segundo Cazalis Director de la Revista
Joseba de Olabartieta
Alejandro de Markaida
Ricardo Romagosa
Eduardo Santamaría
Martín García Alkorta Int. y Juez de Cancha.
GRUPO PELOTA ZALE
Ángel de Bustindul
Juan Antonio Ormaetxea
Josú de Arozana
Julián Ruiz de Sabando Josu Bilbao
PROGRAMA OFICIAL
DE LA XIII SERIE INTERNACIONAL DE JAI ALAI
Día 4 de junio, viernes, a las 8:00 p.m.:
A media pala - NAVARRO - F. ESEBERRI contra IRIBAR II - IBARRA.
Quiniela del Jai Alai.
Partido a cesta-punta - GARCÍA - AYERDI contra KIRBY - SANTANA.
Día 5 de junio, sábado, a las 8:00 p.m.:
A mano - BILBAO I - BILBAO III contra MUGUETA - KORTAZAR.
Quiniela del Jai Alai.
Partido a cesta-punta - MANUEL - ARRIÓLA contra GARCÍA - AYERDI,
Día 6 de junio, domingo, a las 5:30 p.m.:
A mano - IRISAR I - LEKUE contra ELORDI - IKAZURIAGA.
Quiniela del Jai Alai.
Partido a cesta-punta - KIRBY - Santana contra MANUEL - ARRIÓLA.
Día 11 de junio, viernes, a las 8:00 p.m.:
A media pala - ETXABE - A. GURUCEAGA contra ARISTOI - KORTA.
Quiniela del Jai Alai.
Partido a cesta-punta - KIRBY - ARRIÓLA contra MANUEL - SANTANA.
Día 12 de junio, sábado, a las 8:00 p.m.:
Final de media pala - entre las parejas vencedoras de los dos partidos jugados.
Quinielas del Jai Alai.
Partido a cesta-punta - MANUEL - AYERDI contra GARCÍA - ARRIÓLA.
Día 13 de junio, domingo, a las 5:30 p.m.:
Final de mano - entre las parejas vencedoras de los dos partidos jugados.
Quiniela del Jai Alai.
Partido a cesta - punta - GARCÍA - SANTANA contra KIRBY - ALERDI.
Reparto de Trofeos y premios.
Rifa de cestas.
Los Pelotaris de la XIII Serie
Ramón Suarez Ayerdi - A Y E R D I
Nació en Tolosa (Gipuzkoa), el 7 de marzo de 1945.
A los 17 años debutó en el campo profesional, frontón de Barcelona (Cataluña), el 6 de marzo de 1962.
Desde entonces ha pertenecido a las plantillas de los frontones de Barcelona, Zaragoza, Tampa Jai Alai, Dania Jai Alai, Daytona Jai Alai.
En las temporadas veraniega juega en Donostia (Euzkadi), regresando para la campaña invernal a los Estados Unidos.
En Tampa jugó una temporada, seis en Daytona y ocho en Dania.
Rene Antonio García -GARCÍA
Nació en La Habana (Cuba), el 7 de enero de 1950.
Vivió con sus familiares en la isla, hasta la edad de once años.
Residenciado en Miami, comenzó sus estudios de Mercaderío y Contabilidad, graduándose a los veintitrés años.
Sintiendo inclinación por la cesta-punta, desde muy joven practicó y así a los 18 años actuó en el frontón de Dania Jai - Alai Palace, en donde sigue formando parte de la planilla.
Jesús Arrióla Barinagarrementería -ARRIÓLA Nació en Berriatua (Bizkaia), el 2 de abril de 1943.
Comenzó a jugar a los 13 años y a los 16 debutó en el Frontón de Barcelona, donde actuó durante ocho meses.
Después jugó en Marquina y Durango (Bizkaia).
Posteriormente fue contratado para actuar en el frontón de México, para actuar por cuatro temporadas, y pasar en la invernal del 1965-1966 al Miami Jai Alai.
En el verano siguiente jugó en Marquina y Durango (Bizkaía), regresando al frontón de Orlando (Florida), para pasar más tarde a México donde se mantuvo hasta el año 1972.
Desde entonces está jugando en Dania (Florida).
Manuel Tellería Arbaízagoitía -MANUEL Nació en Orduña (Bizkaia), el' 1? de agosto de 1945.
En eí año 1962 debutó en el frontón de Barcelona (Cataluña), pasando más tarde a Palma de Mallorca,
Finalizadas tres temporadas regresó a Guernica.
Seguidamente se trasladó a Italia donde estuvo 1 ano, para retornar a Zaragoza, donde se mantuvo en quinielas y partidos por tres temporadas.
Hizo el salto a Daytona (Florida) por una campaña y de ahí a Dania, donde lleva seis temporadas.
Kirby Prater - K I R B Y
Nació en Miami (Florida-EE.UU.), el 9 de junio de 1948.
Empezó a jugar, en prácticas, en canchas pequeñas de Miami, a la edad de diecisiete años.
Más tarde siguió en el frontón de Dania, donde en vista de sus condiciones y calidad de juego fue contratado.
Desde la temporada invernal de 1971 forma parte de la plantilla del Dania Jai Alai Palace.
José A. Arrizabalaga - S A N T A N A
Nació en Ondarroa (Bízkaia), el 14 de abril de 1946 A los 14 años comenzó a jugar en el Colegio.
Contaba dieciocho años, cuando debutó profesio-nalmente en el frontón de Zaragoza, donde permanecio por el tiempo del servicio militar.
Al ser licenciado fue contratado para actuar en en Italia, permaneciendo por tres años.
En las temporadas veraniegas regresaba a casa jugando en Durango, Marquina, Gernika y Donostia.
En el año 1970 fue contratado para el frontón de Daytona Jai Alai, y de aquí pasó al Dania Jai Alai Palace, donde viene actuando en los últimos años.
40 Vigencia de los Centros Vascos en Venezuela, su hacer y quehacer
El Presidente Aguirre nos recordaba a menudo que la legitimidad del Gobierno Vasco, ese "inmortal Gobierno Vasco" a que se refería Aldasoro una vez, descansaba sobre todo en ese (plebiscito diario que rinden los vascos que pueden expresarse en libertad. Y esta casa de los vascos en Caracas, como la de Puerto La Cruz, la de El Tigre, la de Cumaná o la de La Victoria, es una proyección cabal de esa vocación nacional. Porque ¿quién obliga a un vasco que llega a Venezuela a inscribirse en un Centro Vasco? Aquí no se extienden pasaportes, ni se conceden permisos de importación, ni se regalan puestos públicos. Al contrario, quienes se adhieren al espíritu de esta casa se exponen a contratiempos. Entonces, ¿qué ofrecemos en ella que no tenga un club social cualquiera?
No es más barato, sino mucho más caro, pertenecer a este Centro Vasco sin bailes semanales, y sin piscina, y sin concursos de belleza, y sm-bewlmg, y sin grandes recepciones de sociedad, que pertenecer a un club social que ofrece todo eso. Aquí el socio se expone a más gastos que el de la cuota, porque hay muchas urgencias patrióticas que cubrir y muy pocos trozos de tierra libre donde solicitar ayuda. ¿Qué tiene, pues, esta casa que pide mucho y da poco, para que tenga la vida sólida de socios que tiene, para tener la capacidad de entusiasmo y organización y trabajo que tiene, y, para qué no decirlo también, para tener el prestigio moral que tiene?
Lo que esta casa tiene, además de esos huesos de cemento, es un alma recia. Y por eso, por la reciedumbre de su sencillo espíritu de pueblo llano, sin poses, por el carácter espontáneo de la organización, y porque cumple fun-aones elementales de hondísimo contenido social y político, este Centro Vasco de Caracas es algo más que paredes y pisos de cemento.
El Centro Vasco de Caracas es esa casa y ese frontón que salen en las fotografías, pero también es la nostálgica canción de patria que uno¡ escucha cuando llega en noche de ensayo, y el golpe de la pelota contra el frontis las tardes de domingo, y la energía que la ezpatadantza todavía conserva en el trópico, y la alegría de la romería de Aberrí Eguna.
Centro Vasco es también el golpe nervioso de teléfono que nos anuncia la muerte de un compatriota; y es él calofrío que nos sacude el alma cuando escuchamos el Réquiem del Pizktmde en un funeral; y es la compañía de pueblo que uno siente en los pasos lentos de una conducción; y es también Centro Vasco la capilla del Cementerio General del Sur, que reúne los restos de aquellos que nacieron en la misma tierra.
Centro Vasco es también, y por qué no, el baile social. y es la ruidosa velada de cine de los jóvenes; y es el ensayo de teatro, con más ambiciones que recursos; y es también la excursión de Eusko Gaztedi; y es el irrinfzi de Eusko Deia, la emisión radial de los domingos; y es el partido del Deportivo Vasco el sábado en la tarde; y es también la ikurriña en la solapa o en el parachoque o pegado al vidrio. para que alguien diga al pasar: "¿Qué bandera es esa?". y para que otro le conteste: "Esos son los vascos"; para que así nos reconozcan lo que somos.
Estas son algunas de las cosas pequeñas que no existirían si nos faltase el calor de una casa común.
Eso es el Centro Vasco, y aún más que eso; porque también es Centro Vasco la devoción de nuestra mujer por enseñar a los niños la lengua y las canciones de su pueblo; es también, cómo no, el chisme del pueblo, inconvenientes de pueblo pequeño; pero también es, cómo no, una casa donde los padres pueden soltar a sus niños desde los tres hasta los veinte años como si los juegos, o el baile, fuesen, y son, en la intimidad seria y respetable de su propia casa; ventajas de pueblo pequeño.
Centro Vasco es la conferencia del viernes en la ñocha y es también la colecta, la tómbola y la rifa, y es la cuota para Acción Cultural, o para la Resistencia, o para la difusión del euskera, o para la edición de un libro, o para la ayuda de un vasco necesitado; y también es Centro Vasco la clase de euskera que se ofrece para adultos, para jóvenes y para niños, en ese angustioso pasar del fuego nacional de la lengua de labios de un vasco a otro
Centro Vasco es la Asamblea General que se prolonga, a veces acaloradamente, hasta la madrugada; y son las reuniones de los partidos; y es la elección de directiva de Eusko Gaztedi, en la que nuestros jóvenes tienen oportunidad de ejercer la lección diaria de civismo y de respeto democrático y de servicio que reciben en esta casa; y Centro Vasco es el día del Euskera o el de Aberri Egana o el de Iñaki Deuna, nuestras celebraciones tradicionales; y es el acto conmemorativo del bombardeo de Gernika o el de la juramentación del Gobierno Vasco, nuestras efemérides nacionales.
Centro Vasco es la solemne comunión de cientos de vascos por Pascua de Resurrección, promesa de Patria Libre; es la confirmación de cientos de niños en la Catedral; es también Centro Vasco la caravana que baja a Maiquetía a recibir al Lendakarí Aguírre o al Lendakari Leizaola, y es Centro, Vasco la conferencia de cualquiera de ellos, o la de Irujo, o la de Landaburu, o la de Jesús de Galíndez, o la de Simón Harán, el hermano de la Euzkadi
continental, o la de venezolanos amigos como la de don Ramón Díaz Sánchez, o la de don José Antonio de Armas Chitty.
Y es Centro Vasco la sola presencia silenciosa, desapercibida, pero vibrante, de un enviado de la Resistencia.
Y Centro Vasco es la ofrenda floral de los vascos al Libertador en el Panteón Nacional, y es la edición laboriosa de cada uno de los números del periódico "Eusko Gaztedi", es el silbido agudo del txistu en las noches de ensayo. Centro Vasco es también, cómo no, la cerveza o el café en la ruidosa tertulia del salón lleno de niños, y es el golpe seco de las fichas de dominó sobre la mesa ya en el salón casi vacío de la noche alta. Hasta alguna ínterjeción de vez en cuando es Centro Vasco. Y también es Centro Vasco la visita al vasco que está en la clínica, y la oferta de trabajo para el desempleado; y es Centro Vasco la llamada de teléfono recordando la conferencia o el ensayo. y es la exposición de pintura o la del libro.
Todo esto, y mucho más que no vemos y mucho más que no acertamos a expresar, es el alma del Centro Vasco de Caracas, ese algo que está por encima y por los lados y hasta en los cimientos de esta casa, de este frontón y este estacionamiento que salen en las fotografías y que ven los que miran al Centro Vasco sólo desde puertas afuera.
Yo quisiera rendir un homenaje de admiración, de respeto y de agradecimiento personal a todos aquellos que desde los momentos iniciales, con el sacrificio de muchas impaciencias personales y muchas pequeñas renuncias, y con el ofrecimiento de muchos sacrificios pequeños y muchos esfuerzos grandes, y hasta a veces con ©1 tributo de años enteros de vida, dedicaron su lealtad y sus fuerzas a esta empresa de pueblo que ha sido capaz de dotar de un alma fuerte al accidente de cuatro paredes de cemento.
Porque el Centro es un gran edificio en una bonita finca, pero el mayor éxito del Centro es que a esas horas de la noche tropical o a cualquier hora del día congrega lo que ahora se llama "material humano" que es allá muy estimable. Es raro que en mis viajes no haya pasado por un sitio con el que no me haya sentido ligado. Las andadas atan a uno por motivos muy diversos que se hacen inolvidables: una perspectiva, un monumento, el rincón de una plaza, la animación o la quietud, el ambiente, etc. He pasado veinte días en Venezuela y al hacer el balance sentimental de mi viaje, me sentía anido a ese país por un lazo que tardé en definir. El fenómeno se había repetido en Caracas, en El Tigre, en Puerto La Cruz, en La Victoria, en Ocumare. Es decir, que persistía cambiando el paisaje. Después he dado con la solución: son las gentes las que crean y sostienen mi afinidad con Venezuela y, para concretar más, puesto qne apenas he visto venezolanos, son nuestras gentes en Venezuela las que provocan y fomentan el sortilegio. Algo tiene también, sin dada, el país que, cuando menos, pone marco amable al desarrollo de ese sentimiento.
Algo- y mucho, tiene el Centro Vasco por lo que a Caracas se refiere. Cuando se llevan veinticinco años de labor patriótica en el extranjero —en París la esfera de relaciones vascas es reducida y casi invariable y todo lo demás es bueno o malo, pero extraño—, estar en e! Centro Vasco de Caracas es llegar a un oasis vasco, es como no haber salido de casa, como borrar de repente cinco lustros de destierro. Es haber seguido viviendo, sin estar un día ausente, en caalqmer centro vasco de Euzkadi de aquella época, en aquellos locales de Juventud Vasca de Gasteiz —la que más he conocido— como si las personas, los acontecimientos, las aspiraciones de cada mo y de todos, los problemas, no hubieran cambiado. Con los mismos motivos de conversación y hasta de discrepancias.
Como en una película retrospectiva estoy viendo las noches de k>s días que pasé últimamente en el Centro Vasco de Caracas. Desfilan por mi memoria muchas cosas todavía sin desenfoque de lejanía, todavía con mucho detalle: reuniones movidas y simpáticas en extremo con esa juventud compuesta de chicas y de chicos a quienes el dinamismo, la alegría desbordante, la plétora de vida, no distraen sino que excitan el afán patriótico. ¡Qué buenos ratos me dieron los jóvenes del Centro de Caracas, hasta los que quisieron dármelos no tan buenos con el ametrallar de sus preguntas traduciendo inquietudes y anticonformismo! Jaungoikoa se los aumente. Y las otras reuniones, las de los partidos, las de las emakumes, los solidarios, las de los que tienen el legítimo orgullo de la ortodoxia, las de los que fomentan el no menos honroso prurito de la innovación, los prudentes y los audaces, los impetuosos y los reflexivos, los arlotes y los precavidos, todos patriotas, todos con sentido de responsabilidad, todos con "errimiña" y todos componiendo algo así como una micro-nación, con todas las ventajas y todos los inconvenientes de una nación de buen tamaño.
Es que en el Centro Vasco de Caracas se vive vida nacional, la vida de todo un pueblo. Es, salvando las proporciones, una prefiguración de Euzkadi, tal como la veo. Yo felicitaba al Centro Vasco de Caracas, es decir, a sus directivos de ahora y de antes y a todos sus socios, porque al cabo de veinte años y a siete mil kilómetros de la patria han levantado y mantienen esa obra con ese espíritu. Ahora repito aquí que a un pueblo que hace eso —y no sólo se hace en Venezuela— nadie puede impedirle ya resucitar. Estos hechos y esa moraleja son magnéfico remedio para combatir desalientos. Los fundadores del Centro y los que los han secundado, tal vez no se den cuenta de esa obra patriótica que han realizado. Aquí les queda, por lo que valga, el testimonio de un hombre que la ha visto, que ha vivido dentro de ella y que, entre títulos y honores en más de treinta años de vida política, tiene en muy alta estima haber merecido ser nombrado socio honorario de ese Centro. Nombramiento que —ahí lo dije también— crea obligaciones que hoy empiezo a cumplir con estas líneas.
Ha anochecido en este día muy frío de invierno en París. No ha sido floja la jornada en esta Delegación sede del Gobierno de Euzkadi. Los ternas son cada día más varios y los años no hacen ceder sino aumentar trabajos y preocupaciones. Anocheció con más lentitud, pero con muchísimo más frío que en Venezuela, apunta el cansancio; fuera, la atención está atormentada por la impaciencia: se espera que esta noche el gobierno argelino acepte las bases de suspensión de hostilidades. Otro pueblo que renace.
El nuestro sigue siendo esclavo. ¿Cuál es la razón? ¿Dónde está la dificultad? Motivo de reflexión diario, insistentemente repetido desde hace mucho tiempo. No se puede, no se debe desertar del tema. Es la vida o la muerte vasca. ¿Qué podría yo dar por volver esta noche con mis meditaciones 3 la terraza donde arranca la escalera principal del Centro Vasco de Caracas y, mirando al Avila por encima de las luces de la ciudad, preguntar a lo Alto cuándo va a cesar esta cruel paradoja?
Mientras eso llega, el Centro Vasco de Caracas es un pedazo de patria construido a siete mil kilómetros y que dura y progresa desde hace veinte años. Es una página gloriosa de la historia vasca.
40 1 Folklore
Tras el camino de la música, el folklore siempre ha mantenido un lugar preponderante y desde la llegada de los primeros exiliados, con los escasos niños con que contaba la incipiente colonia, se realizó una representación en el entonces Estadio de San Agustín, guiados por la pericia de Joseba Badiola, que venía de ofrecer su joven experiencia por los caminos de Inglaterra, entre los grupos de niños vascos exiliados que habían arribado a ese país. Además de Joseba, los txistularis Isasti y los hermanos Oñatibia, más el señor Atxurra, pionero de los txistularis en Venezuela, se hizo sentir desde entonces en cuanto festejo se organizó. Aquella representación de los vascos ocupó la atención de varios diarios caraqueños y a partir de entonces nunca los dantzaris de Caracas han bajado la guardia: de grupo a grupo, de fecha a fecha, de edad a edad y recientemente nos han sorprendido en el día del Dantzari Eguna. con un simpático despliegue de niños, jóvenes, menos jóvenes, perdón, «jóvenes aún», que pusieron a funcionar sus energías, echándole esfuerzo y cariño, afincados en esa gran voluntad por mantener la vigencia de nuestras manifestaciones folklóricas.
Estos grupo de dantzaris, txistularis, acordeonistas y di-rectores-profesores de los diversos grupos merecen un capítulo aparte por su especial dedicación que, entre otras cosas y fuera de sus exhibiciones en Eusko-Etxea y otros puntos de la geografía caraqueña nos proporcionan la alegría de contemplar nuestra representación «nacional» con su auténtico nombre e ikurriña durante largos años, asistiendo al Festival de Danzas Folklóricas Internacionales que anualmente se celebra en Caracas, donde acuden diferentes colonias de países extranjeros. En estas lides el Aldaska ha obtenido el ler. Premio el año 1984, y como es la costumbre les tocó organizar el próximo festival el año 1985 en los locales del Centro Vasco, el cual resultó un éxito de público, en este año el premio correspondió a la colónia croata y los dos años seguidos, 1988 y 1989, Aldaska obtuvo el 2° Premio, presentando el grupo más joven del Festival.
Presencia Vasca en el folklore venezolano
Casi un siglo, de 1728 a 1785, de la compañía guipuzcoana, así como las misiones de sacerdotes o la presencia de gente oriunda del país vasco anteriores o ulteriores a ésta, influenciaron profundamente a nuestro país, no sólo en aspectos exteriores sino en su propia psicología colectiva, en su alma, en sus costumbres. Esa influencia o presencia en el campo del folklore venezolano se advierte en algunas manifestaciones particularmente semejantes a otras que existen en el País Vasco.
Vamos a enumerar algunas de ellas, sin ahondar en las fuentes ni en las simbiosis a que pudieron dar lugar y sin pretender limitar a esta enumeración superficial las supervivencias vascas en nuestra cultura popular tradicional.
Resulta imposible no relacionar nuestra tradicional y ya un tanto extinta burriquita carnavalesca con el zamalzain u hombre caballo de los cortejos souletinos evocadores de episodios guerreros. Remitimos a nuestros lectores para mayor información sobre el origen, el carácter y las variedades de esas mascaradas souletinas, a la obra Los Vascos de Julio Caro Baro-jaa' donde se puede leer lo siguiente: "Los cortejos, en el Bajo Soule, son mucho más numerosos que en el Alto Soule: siempre se hallan divididos en dos fracciones. La primera la forma la llamada mascarada roja compuesta hoy de una serie de personajes fijos, que son, de todas maneras, menos que los que la componían a mediados del siglo pasado; va a la cabeza el Txerrero, armado con un palo del que cuelga una gran mata de crines de caballo. Detrás iban los corderos y el oso hoy desaparecidos, quedando así en segundo lugar el gato (Gathia, Gathusain), al que se distingue por la especie de tijera de madera con que importuna a los espectadores. Vienen después y en este orden la cantinera (un muchacho vestido femenilmente); Zamalzain, es decir, el caballo o el hombre montado a caballo, representado de modo muy esquemático y que parece ser el personaje más importante de todos. . ."
La Burriqwita venezolana tiene muchos aspectos en común con el Zamalzain, no sólo por el hecho en sí de que se trata en ambos casos de la imitación de un hombre montado sobre un solípedo, sino por el espíritu mismo de los movimientos y la representación del animal jineteado. Pero si en el País Vasco se trata de un caballo, en Venezuela éste se convierte en humilde asno, compañero habitual del hombre del pueblo. 22 Cabe apuntar que 3a fecha en que aparece esta máscara es más
o menos la misma en el País Vasco y en Venezuela, es decir, la Pascua de Navidad y el Carnaval.
Del cortejo souletmo en sí no pasaron a nuestro folklore otros personajes, y correspondería a un estudioso en esta materia precisar si la presencia de la bwrriquita se debe efectivamente a los vascos o si se trata de otra procedencia, o si estamos ante un fenómeno de analogía, tan frecuente en la cultura popular tradicional.
Existió en Venezuela un juego de bastones llamado Paloteo ya desaparecido, del cual se tiene una versión gracias a Rosa Cesteri quien escribió algo al respecto. En La Parroquia, Estado Mérida, el 2 de febrero, día de la Virgen de la Candelaria, se celebra una ceremonia bailada y cantada por los llamados (lanceros de la Candelaria1'*' en que éstos, al efectuar determinadas figuras, entrechocan los palos o garrotes que llevan. Hay otras partes en las que esos garrotes desempeñan un papel importante. Finalmente el Tamunangue del Estado Lara, compuesto por siete sones y cuya ejecución se lleva a cabo el día de San Antonio, según las tradiciones, 13 de junio, se inicia con una suerte de duelo a garrotazos entre dos participantes. Aquí no se trata de chocar los palos sino de darse palos a manera de sablazos, con las consiguientes paradas y esguinces.
¿Cabe relacionar estos paloteos o la Batalla, tamunanguera con la Makil-dantza vasca? No lo sabemos a ciencia cierta, tanto más cuando esos paloteos se desprenden de los antiguos bailes peninsulares llamados de Moros y Cristianos. A lo mejor la propia Makil-dantza se inscribió, originalmente, en esas manifestaciones con las que los iberos celebraban el recuerdo de sus guerras y triunfo sobre los moros. Pero lo que sí no se puede negar es que en el juego de bastones vascos predomina un paloteo como sucede en las manifestaciones similares venezolanas. Nada se parece tanto al Toro del Fuego del País Vasco como el Toro ¿Candela que Luis Felipe Ramón y Rivera e Isabel Aretz, directores de nuestro Instituto de Folklore, estudiaron en el pueblo de Pregonero (Estado Táchíra), durante la Navidad. No obstante las diferencias en la confección misma del objeto y en las materias incandescentes que, en el País Vasco son fuegos artificiales y en Pregonero, simples estopas mojadas en kerosén, se trata de una misma representación. Cabe aquí, antes de concluir, formular las preguntas que ya nos hicimos: ¿analogías?, ¿herencia ?, ¿influencia vasca?
Isabel Aretz en el libro Panorama del Floklore Venezolano^' apunta que ia raíz de muchas costumbres nuestras deben buscarse en "las Misiones, donde los religiosos suplantaron con bailes europeos o españoles algunos bailes indígenas que hacían ejecutar en honor de los Santos Patronos". Y añade: "En 1947, durante un viaje de estudio que realizamos a Falcón, un párroco nos ofreció unos viejos cuadernillos manuscritos que muestran cómo circularon en Venezuela músicas y descripciones de danzas como las de los Espatadantzaris, el Baile de las Cintas y el Baile Zortztko "para bailar solo", entre otros".
En este caso sí podernos asegurar que se trata de manifestaciones pertenecientes al folklore vasco, puesto que hasta los nombres figuran en el idioma correspondiente. La Danza de las Espadas puede constituir otro factor de influencia en la Batalla de El Tamifrtangue, aunque en verdad, no se conoce en Venezuela nada que se le parezca. El Baile Zortziko debe ser el zorzico desprendido del amresku de cuyos cuatro movimientos, en verdad, no se advierte presencia alguna en las danzas venezolanas. En cambio el Baile de las Cintas, llamado inexplicablemente Sebucán en muchas partes de Venezuela, constituye una tradición arraigada y aún vigente. Pero se trata de una manifestación universal, y sería temerario asegurar que fueron los vascos quienes implantaron el Sebucán o tejido del palo de cintas, en nuestro país.
En cambio la existencia del Baile de la Botella que figura en la clasificación de las danzas por su forma, del cuadro elaborado por Isabel Aretz14' nos mueve a pensar inevitablemente en la gobelet-dantza, tanto más cuando leemos la descripción que hiciera de ella Miguel Cardona: "El cantador baila apenas levantando los pies y con los brazos pendientes evoluciona de derecha a izquierda. Después cruzando y saltando sobre la botella:
"A San Benito
Porque tiene el Poder
Del Dios Verdadero
Levanto la botella
Y le doy de tomar.
Tenga mucho cuidado
No la vaya a quebrar".0"
En efecto, eso de cruzar sobre la borella y de saltar por encima sin romperla se parece a las acrobacias de los bailadores vascos sobre el vaso lleno de vino. Tan solo que los vascos llegan a pararse sobre el vaso mientras que en la danza venezolana, ya extinguida probablemente, se trata de una botella. Conviene señalar que cuando Cardona recoge la información mencionada sobre la Danza de la Botella, ya ésta ha casi 24 desaparecido.
En otros aspectos existen vagas similitudes entre el Culto de María Lionza y el de Mari de la mitología vasca, como sería el hecho de que María Lionza recorre los bosques montada en una danta y seguida por su corte de don Juanes y luchos orros personajes, mientras que Mari aparece sentada sobre un carro que cruza el aire tirado por cuatro caballos o bien montada sobre un carnero, pues en cierto modo es una divinidad de aquelarre, simbiosis entre la tierra y el macho cabrío, el fuego y el averno. Muría Lionza mora en el fondo de las aguas y Mari en las entrañas de la tierra. Pero ambas tienen habitaciones ricamente adornadas en las que abundan las piedras preciosas y suelen pasar parte de su tiempo arreglando sus cabellos. Mari tiene también su corte de genios, pero, en su caso, predominan los atributos y las personificaciones demoníacas. Puede ser que algunos rasgos del culto de Mari, traído por campesinos vascos, hayan afluido al Culto de María Lionza.
Del mismo modo cuando se leen las descripciones de las improvisaciones de bertsolariak o versolañs, celebradas con motivo de festividades patronales, se piensa en los velorios bar-loventeños con sus decimistas que argumentan y se enredan en porfías interminables, en medio de la aprobación o desaprobación de un público atento y conocedor. Lo aquí expuesto no pasa de ser un apunte referente a un terna de indudable importancia, pues aún no se ha estudiado, desde un punto de vista cultural, el aporte del pueblo vasco al pueblo venezolano.
Esta falla resulta inaceptable, tanto más cuando se conoce la transformación que sufrió Venezuela, después de 3a llegada de la Compañía Guipuzcoana, cuya influencia no sólo fue económica sino social. Las naves guipuz-coanas traían junto con productos de mercadeo europeo y mercancías de toda clase, semillas de nuevas plantas, ideas, ilustración, folklore, y gente sana y robusta que supo sembrarse en este país, hasta nuestros días.
40 2 Pizkunde, Txinpartak, Veneuska
Como ya lo comentamos anteriormente, el Pizkunde comenzó a funcionar de Truco a Balconcito, bajo la dirección del Maestro Antón Gárate
Y su presentación «fuera de casa» se realizó en el Teatro Municipal, invitado por la Asociación de Conciertos bajo la Presidencia del Maestro Plaza, logrando tal éxito, que a partir de ese momento el público caraqueño comenzó a captar la calidad musical del pueblo vasco, y su canto se fue haciendo sentir en diferentes actos y teatros que para aquellas fechas, apenas destacaba el Orfeón Lamas, dirigido por el insigne Maestro Vicente Emilio Sojo, el cual estaba compuesto por intérpretes de primera calidad.
Aquel «Pizkunde», no tuvo empacho en acudir al Algodonal (Sanatorio Antituberculoso) motivados por su espíritu solidario, a ofrecer su música a los enfermos o a los presos de la Cárcel Modelo, etc. Logró también, en su segunda etapa, un gran triunfo a partir de la interpretación de la Novena Sinfonía de Beethoven, bajo la batuta del Maestro Galarza, que por primera vez se escuchaba en la capital, de viva voz o cuando entonó el Aleluya de Haendel, dirigido entonces por Paulin Urresti, en un montaje teatral que se realizó en el Nuevo Circo, sobre la Pasión de Cristo.
Entre las notables interpretaciones del Pizkunde, anotamos la colaboración que el gran maestro Antonio Estévez solicitó a fin de estrenar su Cantata Criolla y recibimos el honor de comenzar los ensayos bajo su dirección en esta misma casa cuya fecba aniversario estamos celebrando. El Pizkunde, en este caso fue acompañado por el Orfeón Universitario y algunas individualidades.
El estreno de la Cantata Criolla constituyó un hito en La Historia Musical de Venezuela. Existe una anécdota muy simpática, que sucedió cuando ya Caracas contaba con una considerable proliferación de coros (algunos de colonias extranjeras) y se realizó un concurso, cuya base era el Himno Nacional. El «Pizkunde» obtuvo el 2° Premio, a pesar del gran enfrentamiento del Maestro Estévez con el resto del Jurado, ya que desde su punto de vista el ler. Premio lo merecía el «Pizkunde». ¡Lindos recuerdos!
Era la época en que la mística se filtraba por todos los rincones del alma vasca y además de algunos otxotes y hasta cuartetos que fueron surgiendo, tanto femeninos, como masculinos, un grupo de entusiastas muchachas, bajo la dirección de Sorne Uzkanga, formamos un coro femenino denominado «Txinpartak» cuyo estreno se realizó en el memorable programa que anualmente difundían las emisoras de televisión a beneficio de la Sociedad Anticancerosa. También se llegó a cantar en la Biblioteca Nacional, etc. etc.
Aun no se acaba la historia de los coros vascos en Venezuela y esperamos que así sea; el último que surgió fue el «Veneuska» que siguió cosechando triunfos, entonces bajo la batuta de Koldo Garmendía, músico y pintor que venía prodigando su hermosa voz por los diferentes templos de la capital, en compañía de la infaltable presencia de Jontxu Bilbao. Este coro «Veneuska», luego de actuaciones, en teatros, televisión, etc. se hizo acreedor a un artículo en la revista literaria Imagen, con el título «Tres vascos...un coro» en aquel entonces bajo la Dirección del ilustre intelectual, y poeta venezolano Pedro Francisco Lizardo. Dicha Revista aun se mantiene en el mercado editorial.
No nos resignamos a cerrar el capítulo de los coros vascos en Venezuela, sin lanzar una semilla de esperanza, que ya soñamos en su germinar, conscientes de que existe un campo fecundo, tanto de jóvenes, adultos y... «niños», como ha venido sucediendo en diferentes épocas de esta pequeña que ya se va haciendo larga historia y horadando en ella nos acercamos a los recuerdos hasta presenciar el inicio de aquellos «Coritos de Gabon» imbuidos de la mística que en sus comienzos significaba recoger fondos para nuestros hermanos que en Euskadi sufrían la dictadura franquista y que al paso del tiempo se fueron diversificando, tanto los aportes como la apreciable y variada cantidad de rostros juveniles que hermanaban su alegría al compás de las notas del Olentzero y del Tum...Tum...¿quién es?... GENTE DE PAZ
41 Constructores y capitanes
Aquellos grupos de exiliados provenientes del laborioso y esforzado pueblo vasco fueron diversificando sus realizaciones dentro de diferentes campos entre los cuales destacaron notablemente la construcción, sembrando las urbanizaciones de El Rosal, Alta-mira, La Castellana, las Mercedes etc., con nombres de sabor patrio: Izarra, Mondragón, Toki Eder... muchas y bellas edificaciones cuyas fachadas, con toques de piedra, rememoraban los caseríos de la patria, realizadas por el espíritu emprendedor y eficiente de Don Miguel Salvador, quien también cuenta en su haber con el primer edificio de apartamentos «Eguzki» en Los Caobos, considerado entonces -1941- el extrarradio de Caracas.
Como recuerdo y herencia de la intensa labor que realizó, afincado en su nostalgia y sapiencia, nos legó este hermoso caserío «tropicalizado», cual brillante faro de la «Euskadi Peregrina»
Otras notorias edificaciones salieron también del trabajo del exilio como la Iglesia de la Coromoto, en El Paraíso, el Colegio La Guadalupe y la Iglesia de Campo Claro, gracias a la fértil imaginación del Arquitecto Urbano Mantxobas. Igualmente, compañías como \a Concreto de Abasólo y Lizarralde, la empresa constructora Olaizola, etc. levantaron varios edificios en distintos puntos de la ciudad.
Anotamos también que ya a fines del 39 un grupo de constructores vascos, emprendieron obras como el Puente de Palenque -Guaneo- sobre el río Orítuco, la construcción de los muros de cierre de la Cárcel Modelo y las primeras casas del Banco obrero en Pro Patria. Su empeño los llevó apartici-par en otras importantes edificaciones como ef Colegio La Salle de
La Colina y los Bloques de El Silencio.
42 Sacerdotes Vascos en Venezuela
Habría que escribir mucho de los sacrdotes vascos que han trabajado en Venezuela. Los que hoy se afanan también son numerosos. En casi todas las Diócesis hay alguno. Ciudad Bolívar, Cumaná, Los Teques, Caracas, San Cristóbal, Maracaibo, Calabozo, Maracay, Barquisimeto son otros tantos puntos de la Geografía Patria que sienten la acción de sacerdotes vascos. Si contamos los religiosos nacidos en Navarra, Vizcaya, Guipúzcos o Álava, los hay para todos los gustos y colores. En cada casa de Padres Jesuítas hay unos cuantos. Para que nada falte hasta el primer Hermanito de Jesús en Venezuela es el Padre Barandiarán que ha acampado allá por el Erebato entre los Yekuana y Shírisana; Mons. Aurrecoechea predica por Machiques y la Sierra de Pe-rijá a los Motilones; Mons. Zabaleta conoció San Félix de Guayana con 7.000 habitantes, y el Hermano Ginés tiene moníado todo el tinglado de ciencias naturales y submarinas de La Salle. Afortunadamente no tengo que escribir sobre tantos personajes interesantes. Se requiriría un buen tomo para hablar de todos ellos. Afortunadamenre también, me han comisionado para que diga algo sobre uno de los aportes más recientes del clero vasco, mejor de las Diócesis Vascas, a la Iglesia de Venezuela.
42 1 Diócesis Misionera
Por los años 40, la Diócesis de Vitoria, que comprendía las tres provincias de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, sintió correr por sus venas un fuerte calor misionero. En esta ixasión ese mísionerismo tenía un matiz muy especial. Siempre ha habido sacerdotes vascos que han predicado en todas partes, como ha habido marinos- vascos que han surcado todos los mares. Hubo sacerdotes que ingresaron en diversos Institutos Misioneros con el loable propósito de dedicarse a la Evangelización. Lo particular del caso es que en esta ocasión los sacerdotes vascos querían seguir siendo sacerdotes diocesanos y al mismo tiempo querían ser misioneros. Este deseo fue madurando. El año 1948 estaba ya todo listo para que un primer grupo de ocho sacerdotes saliera rumbo a tierras de Misión. Mons. Carmelo Ballester, Obispo de Vitoria, llevó el proyecto ante el Papa Pío XII. El Papa debió acoger con agrado y emoción la idea de que una Diócesis de fuerte vitalidad espiritual, con abundancia de Clero, tomara a su cargo un territorio de Misión. El Papa tomó al Obispo de la Mano, lo llevó ante un mapa de Sud-América y mostrándole un punto en el mapa le insinuó que mejor que un territorio en la India o en otro país de mayoría no cristiana, la "Diócesis de Vitoria podría adoptar un territorio en América del Sur. .En concreto la Provincia de Los Ríos en Ecuador.
Ese fue el comienzo. Luego vino El Oro, Manabí, el Seminario de Ambaro en Ecuador. El año 1959 un territorio en Angola y Los Valles del Tuy en Venezuela. Al año siguiente la Parroquia de Coche en Caracas. Más tarde más territorios en África y la Zona del Hierro en Venezuela, Caicaíra de! Orinoco y la Parroquia del Carmen de Los Teques. Total, en este trabajo entre América, Europa y África se hallan ocupados un centenar y medio de sacerdotes. Varios Institutos Seculares Femeninos nacidos en Vitoria y Bilbao, una cincuentena de Misioneros Seglares y dos Matrimonios Misioneros. El sistema lo han adoptado otras Diócesis. En concreto Navarra tiene un grupo similar al nuestro en Cabimas. No creo que sea pretencioso afirmar que las diócesis vascas aporraron una nueva idea de misión muy vieja en la Iglesia, pero ciertamente olvidada.. El Papa Pío XII la recordó en la Fidei Donum al hablar de la responsabilidad colegial de los Obispos en la Evangelización del mundo entero. Los Obispos deben cargar no sólo con el cuidado pastoral de su Diócesis, sino que como a sucesores de los apóstoles les incumbe el problema misionero. Sería muy recomendable leer el N^ 38 del Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia del Concilio Vaticano II.
Llevamos siete años por estas calientes tierras. Muy poco tiempo. No pretendo levantar la voz. Sencillamente afirmar nuestra existencia como grupo sacerdotal. La característica fundamental de ese grupo es la vida en equipo. Cada unidad natural geográfica forma una unidad de trabajo apostólico. Así Coche forma un equipo. El Tuy otro, etc.
El trabajo apostólico así concebido conlleva la necesidad de reunirse constantemente. Un día a la semana se reúnen los componentes del equipo. Esta reunión podría definirse corno de planificación y revisión. Termina con una comida fraternal. Cada mes una de esas reuniones se transforma en Retiro Espiritual. Nos interesa sobre todo mantener nuestro espíritu sacerdotal, que es espíritu de ofrenda, victimación y servicio a los fieles. Vivir intensamente la dimensión pastoral del sacerdocio.
Esto exige adaptarse al medio. Nos esforzamos en captar la cadencia, el ritmo, los sentimientos, la palpitación, los anhelos y sufrimientos de la tierra en que vivimos y de sus gentes, hasta llegar a comprender la vibración interior de los fieles y vibrar como ellos. Eso es trabajoso. Es el clima, el lenguaje, las costumbres. Nuestro vascuence podrá ser de Mondragón, Marquina o Ataun, pero el castellano aprendido en el Quijote ha pasado por el cedazo del trópico hasta el punto de sentir extrañeza ante una jota, rima ese o una ce con cadencia Vallesolitana. Como anécdota podría contar lo que le ocurrió a uno de mis compañeros. Un muchachito le dijo al año de permanencia en el Tuy, "Padre, ¡qué rápido aprendió Ud. el castellano! ".
Sí, el Padre José María habla todavía muy musiú. Eso era hace seis años. No voy a cargar las tintas. Creo que en Venezuela los sacerdotes no debieran insistir mucho sobre su procedencia. Creo absolutamente importante ser judío con los judíos, chino con los chinos y venezolano con los venezolanos. Sin embargo no voy a negar mi procedencia. Ello puede ser una garantía de adaptabilidad, por ese grado de libertad e independencia del Pastor del Aitz-Gorri que llevamos dentro, ese sentido de igualdad del "Danok Jainkoak iñak gire" por el que ningún hombre me resulta inferior, y esa capacidad de convivencia y tolerancia que nos
caracteriza y nos convierte en ciudadanos del mundo.
Otro punto que podría considerar interesante dentro del espíritu sacerdotal sería el espíritu de pobreza. Si alguien contempla el grupo con un promedio de 1,75 de estatura y 80 kg. de peso puede dudar de nuestra sobriedad o podrá pensar en la belleza de la raza. Creo acertar si expreso nuestro criterio de pobreza en los siguientes términos: "Los bienes que podamos crear o producir no son de la comunidad, pues no somos comunidad, ni personales, sino de las parroquias, y en último término de la Diócesis. Vivimos honestamente. Servimos al pueblo con lo que el pueblo nos da. Invertimos en Venezuela lo que en Venezuela recibimos".
42 2 Los Valles del Tuy
Fue lo primero. Para mi lo más querido. El mismo día de tocar Venezuela llegamos a Ocumare del Tuy, un fin de octubre de 1959- Llevamos siete años llenándonos de esencias tuyeras. Es lo que conozco mejor. El mismo espíritu se realiza o concreta matizado diversamente según la gama de colores de las distintas circunstancias que uno viva. Digamos que cada equipo mantiene su personalidad propia, su carácter propio. No es lo mismo el acelerado dinamismo en punto a desarrollo de La Guayana que la relativa paz aldeana de los Valles del Tuy.
El Tuy es una zona ideal para la absorción de un equipo sacerdotal. Ciertas características comunes a todos los pueblos que los hermanan, las buenas comunicaciones, la densidad de población relativamente alta, hacen que el Tuy sea incluso deseable para un equipo de sacerdotes que quiera desarrollar su acción apostólica compenetradamente-No sin razón se había de los promisores valles del Tuy. Hemos asistido con emoción a la evolución lenta que se está operando en ellos. Nuevas carreteras, represas, industrias que van naciendo poco a poco. Escuelas, liceos, electrificación, acueductos, emisora. Un palpitar constante de la tierra que abre sus entrañas y se deja trabajar. Nos hemos sentido contentos ante cada nuevo logro humano. La transformación sigue adelante. Dada la situación y condiciones de los Valles del Tuy no es difícil concluir que va a ser la zona natural de expansión de la capital cuatricentenaria.
Vemos con preocupación la curva ascendente de explosión demográfica que crea problemas sociales, económicos y evidentemente pastorales. El Tuy es un reto a nuestra imaginación, audacia y nervio. Extendiendo un poco más la frase habría que decir que Venezuela es un reto para la Iglesia y para el Cristianismo Ahí está el Valle. A media hora de Caracas. Hermoso, verde, fértil. Con sus nombres de ancestral sonoridad como Ocumare, Charallave o Yare y sus nombres de santos corno Santa Lucía o Santa Teresa. Con sus gentes sencillas, nobles, buenas.
El tiempo que llevamos en el Tuy y Coche, que merecería capítulo aparte por la hermosa realidad de renovación cristiana creada en esa parroquia, ha permitido que algunas ideas se materialicen. Eí saldo de construcciones arroja cinco casas parroquiales nuevas, tres escuelas pre-artesanales, cinco escuelas del hogar, cinco galpones para cría en asentamientos campesinos para Clubs 5-V de muchachos, un galpón central para Chantas, un centro cultural en Coche, un salón Parroquial en Charallave, dos Iglesias y una capilla nuevas, y se han reparado y mejorado tres de las iglesias ya existentes. Para que nada falte uno de los Padres hizo un puente sobre una quebrada. En todo ello han intervenido varios ministerios, la Gobernación del Estado, los concejos municipales, la Fundación para el Desarrollo de la Comunidad, etc., y los fieles de las parroquias.
Todo ello tiene su mérito si se considera que nuestras parroquias no son muy ricas. Todo eso es quizá Jo más vistoso, pero no lo más importante. Nuestro apostolado quiere ser duración, presencia, reflexión y encarnación. Vivir metidos en los movimientos que bullen entre los hombres inquietos de los Valles del Tuy, para darles dimensión cristiana de eternidad. La constante reflexión individual y en equipo ha marcado unas cuantas líneas fundamentales de acción.
El Tuy es una región en vías de desarrollo. Un desarrollo humano que presenta múltiples aspectos: económico, moral, intelectual, técnico, etc. La salvación del Tuy dependerá de la conjunción armoniosa de todos esos aspectos. Como a sacerdotes, seguramente no nos incumben directamente algunos de ellos, pero nos interesan todos. Un avance técnico o económico lo animamos, lo bendecirnos y si es preciso lo impulsamos. Sin duda ante todo nos interesa el avance moral, que no siempre es paralelo a la evolución intelectual o al desarrollo económico. Nuestro esfuerzo se dirige últimamente a \a preparación técnica áe los jóvenes tuyeros, tanto en el campo corno en las artes industriales, y a la formación de minorías cristianas recias en los diversos movimientos apostólicos establecidos en la Iglesia.
De la primera parte se encarga el equipo de seglares vascos asesorados por uno de los sacerdotes. Ellos llevan adelante los Clubes 5-V para el ambiente rural, las escuelas del hogar y el movimiento de escuelas artesanales que tienen que desembocar en la creación de escuelas de tipo técnico en los Valles del Tuy. Mantenemos contacto con las Escuelas Técnicas de Mondragón y Marqui-na y con el movimiento cooperativista de esos pueblos. Téngase en cuenta que nuestra presencia se entiende corno misión de una Diócesis. Ello explica que con nosotros trabajen dos agricultores, un maestro industrial, un técnico de empresa, seglares que estudian, tantean, experimentan e informan para dar con el camino a seguir en la evolución del Tuy. Recientemente se ha conseguido la aprobación de una cantidad de dinero de los católicos alemanes para uno de nuestros programas, y cuatro becas de la Caja Laboral de Mondragón para que cursen cinco años de Maestría Industrial algunos muchachos del Tuy en la Escuela de Mondragón. La contabilidad en dinero no podrá nunca dar una idea de los esfuerzos realizados.
Junto a esto la otra constante es la formación de minorías que entiendan el cristianismo corno donación a los demás y como desarrollo humano. Pasar de una vivencia cristiana dieciochesca y pietista en muchos aspectos a un cristianismo a tono con la era cósmica. Pasar del cristianismo en el templo y en la salvación de mí alma al cristianismo en la vida y en la perdición de mi alma, paradoja evangélica que salva a los hombres en su totalidad e integridad y salva el alma. Tampoco es contabi-lízable la predicación, el catecismo, la liturgia, las reuniones, los cursillos, ejercicios, angustias, reflexión, estudio que todo ello exige.
Todo se puede hacer. Nos toca poner nuestra cuota de esfuerzo y preocupación. El éxito, por muy halagador que sea, llegará o no llegará. Una cosa es cierta; Los cortos añüs de experiencia nos han dado una fuerte dosis de fe en nosotros mismos, confianza en el mensaje que llevamos, cristianismo a través del filtro tolerante y libre del alma vasca y una gran fe en el medio en que vivimos, en su capacidad de evolución y transformación.
42-3 Tema religiosos en Venezuela
Quedo dicho que esta revista ni puede ni pretende, no ya abarcar ios diferentes aspectos históricos, hombres y nombres de la nomenclatura vasca que de forma pública y trascendente hayan intervenido en lo histórico venezolano, sino que no se aproximo siquiera a lo que más descuella. Quedan, pues, episodios y nombres notabilísimos sin siquiera haber sido citados. Pero a titulo de cómo lo vasco es pródigo en lo venezolano, he aquí una muestra en cuanto que se trata de uno noticio de las tantas que con frecuencia aparecen en los periódicos y que suelen referir a nombres vascos notables que actuaron aquí, allí, en otra ciudad de este hermoso país.
Recogemos lo referente al P. Daniel Bizkaya del importante diario "El Nacional". Leímos:
El Presbítero doctor Daniel Vizcaya, nació en Cabudare el 26 de octubre de 1848. Era hijo legítimo de don Estanislao Vizcaya, y doña Petronila Cortez. De origen humilde, nació en la margen este de la Quebrada Tabure que, en otro tiempo dividía -a Cabudare en dos sectores. Desde temprano edad vistió el hábito talar hasta que fue ordenado por el lltmo. Sr. Dr. Víctor José Diez, Primer Obispo de Barquisimeto,
El Podre Vizcaya, es una de las figuras entre los letrados del pasado siglo. En 1877 fue nombrado párroco de una población vecina, de gran importancia, pero que debido a las guerras fratricidas de aquellos días, muchos hombres notables habían abandonado. El Podre Vizcaya se hallaba cohibido, sin tener con quién tratar, por lo que se vio obligado a salir o medio día en punto, en una bestia, abandonando aquel lugar con estas palabras: "Me voy de este pueblo porque me asfixio en él". Y los pocos que le oían, sin entender aquella metá-
fora, decían: "Pero aquí no hace calor para que el Padre diga asi!"
De aquella población se fue para Carocas donde se encontró con amigos notables, contando entre ellos a! lltmo. Sr. Dr. José Antonio Ponte — cabudareño también — quien fue Arzobispo de Caracas y Venezuela. El Padre Vizcaya, como prestante figura en el campo literario, fue Exégeta, Historiador, Periodista, Políglota y Orador de robusto verbo.
El Padre Vizcaya no tuvo apego por los bienes materiales, murió joven y lleno de vida cuando su patente cerebro comenzaba a dar los frutos de su poderoso intelecto. Y como bien dice un acucioso historiador larense: "Vizcaya fue un hombre de una inteligencia de una imaginación superior. Dotado de uno prodigiosa memoria, desde muy temprana edad, dio muestras de lo que habría de reservarle el porvenir. Humilde y estudioso, su gabinete de trabajo encerraba una copiosa biblioteca que frecuentemente estaba visitada por lo más granado de la intelecto!¡dad caraqueña.
Predicador de una gran versación y de una verbo robusto y convincente, continuó la gloriosa tradición de brillantes oradores sagrados que durante el siglo pasado honraron la tribuna venezolana y quizá la americana. Edudito en filología y lingüística fue llevado hasta la propia Academia Venezolana de la Lengua en el tiempo en que los Cálcanos, los Saluzzos, los Fombonas, los Tejeras, los Blancos, los Seijas... conducían con honor y alta autoridad el timón de nuestra intelectualidad". El Padre Vizcaya había sido condecorado con el Busto del Libertador y otras distinciones honoríficas; murió en Caracas el 23 de febrero de 1892. Sin embargo, para darle sepultura, unos amigos tuvieron que hacerlo de'limosna, ya que no poseía bienes de fortuna.
Francisco Antonio Uzcátegui y Dávila nació en Merida, en 1748. Pertenecía, tanto por la línea paterna como por la materna, a familias notables y acomodadas.
Hizo los estudios en Bogotá, donde recibió el doctorado. Allí mismo fue ordenado sacerdote. Para 1781 figuraba como Vicario Juez Eclesiástico de Mérida.
En 1782, fundó una escuela pública gratuita, para cuyo sostenimiento le asignó un capital de cuatro mil pesos, asegurados en sus bienes personales.
Fue ésta la primera escuela de esa especie que hubo en Mérida. Años más tarde, funda en Kjido otra escuela gratuita, a la que asigna un capital de tres mil pesos, asegurados igualmente sobre sus bienes personales. Esía escuela de Ejido estaba destinada al aprendizaje de artes y oficios.
Elevada Mérida a capital de la Diócesis, el primer Obispo, Fr. Juan Ramos de Lora, llegó a Maracaibo en 1784. Allí los rnaracaiberos lo detuvieron, mientras rogaban al Rey que fi-
jara en esa ciudad la sede del Obispado y asustaban al Obispo con las dificultades de los caminos para llegar a Mérida y con Ja enfermedad de las "paperas" que dizque abundaba en ésta. El Obispo se hallaba vacilante, cuando inopinadamente se le presentó el Pbro. Dr. Uzcátegui. quien desvaneció aquellos temores e hizo saber al Prelado que en el puerto había dejado, para que se trasladara a Mérida, una litera con los suficientes peones. muías de silla y todo lo necesario para el viaje. Movido por todo esto, el Obispo decidió emprender ese viaje, en compañía del Padre Uzcátegui. Llegado a Mérida, se apresuró a escribir al Rey para que tuviera por no hechas las súplicas que desde Maracaibo le había dirigido. Al Padre Uzcátegui, pues, se debió que Mérida no fuera privada de su dignidad de Sede Episcopal. Los canónigos Irastorza y Mateo Más y Rubí, enemigos de Mérida y partidarios de Maracaibo para capital del Obispado, adujeron como razón que en Mérida nunca se comía carne fresca, sino oreada.
El Padre Uzcátegui ofrece entonces una casa de su propiedad al Ayuntamiento para establecer un Matadero Público y se compromete él mismo, a falta de pastores, a beneficiar anualmente para el consumo de la ciudad doscien'os novillos.
El 6 de mayo de 1800, el Padre Uzcáíegtii entró a formar parte del Capítulo Catedralicio como Canónigo Racionero.
En 1804 contribuyó con una buena suma a la obra de dotar a Mérida de agua limpia, emprendida por Antonio Ignacio Rodríguez Picón en su carácter de Justicia Mayor.
En 1807, el Obispo Milanés fundó en Mérida un Lazareto. El Canónigo Uzcátegui fue nombrado Director económico de esa institución benéfica.
En 1810 formó parte de la Junta Patriótica de Mérida. Cuando acababan de firmar la célebre acta del 16 de setiembre de ese año, alguien observó que, si la independencia estaba declarada, lo difícil era lo que aún faltaba, o sea, el sostenerla. El Canónigo Uzcátegui se alzó al punto la sotana y repuso: "Para Jo que falta, hay calzones debajo de estos hábitos!".
Convirtió su quinta cercana a Ja ciudad en una fundición, de la que salieron diez y seis cañones para la Patria y otras armas.
Fue el primer Presidente Constitucional de Mérida, en 1811. cargo entonces sin sueldo, en el que "bien estaba el Canónigo, según dice Don Tulio, porque tratándose de la Patria, nunca llegó a servirla por la paga, sino que más bien pagaba por servirla".
Trabajó tesoneramente en la reconstrucción de Mérida, después del terremoto del ano 1812, y pagó de su bolsillo la mitad de los sueldos de los empleados de la Catedral, a fin de restablecer los sagrados oficios.
En 1814. huyendo de los ejércitos realistas, emigra hacia la Nueva Granada. A mediados de 1815 muere en Bogotá.
42 4 La Iglesia
De las universidades privadas, quizás la de mayor prestigio es la «Universidad Católica Andrés Bello». Pertenece a la Compañía de Jesús, con las salvedades de dirección que más adelante nos explicará uno de sus profesores.
En octubre del año pasado, la «Andrés Bello», situada al extremo occidental de Caracas, cumplió veinticinco años.
En la Compañía de Jesús, Venezuela era desde hace bastantes años una dependencia vasca. Concretamente, de la denominada «provincia de Castilla Oriental», que abarcaba Guipúzcoa, Álava, Navarra y Aragón. Más tarde se fundó la «provincia de Loyola», que correspondía a Euzkadi. Burgos se incorporó, se desgajó Aragón para unirse a Catalunya... y siempre, pese a las divisiones y redistribuciones, a «Castilla Oriental» primero, y a Loyola después, le correspondió también la circunscripción de Venezuela.
El hermano Vicente Cuezala, de Rentería, nos explicaba cómo, por esa causa, la mayoría de los jesuítas de Caracas procede de Guipúzcoa y Navarra, junto con alguno de Burgos y de Zaragoza, que han quedado de las antiguas divisiones. El resto son criollos. Desde hace unos diez años, Venezuela se constituyó ya en provincia propia, dentro de la Compañía, en una independencia que consiste en no recibir más religiosos procedentes de Euzkadi. Se supone que tiene ya un número de vocaciones suficientes para mantener las obras que allí existen.
La UCAB admite en la actualidad a unos siete mil estudiantes, repartidos en cinco facultades. La más numerosa en alumnado es la de Economía, con sus escuelas de Administración y Contaduría. Después está la Facultad de Humanidades, con una cantidad de escuelas en todas las ramas humanísticas, entre ellas las de Educación Social, y filosofía y Letras, como principales. La Facultad de Ingeniería abarca tíos ramas, de ingeniería civil e ingeniería industrial. Quedan la Facultad de Derecho y la de Farmacia, que en estos momentos se encuentra en un «stand by», en un «impasse», por falta de alumnado.
Los profesores son unos trescientos, de ellos el diez por ciento, aproximadamente, jesuítas.
Aunque es un centro privado, sus titulaciones tienen validez oficial y, en algunas homologaciones internacionales, con ventaja sobre la Central. Se financia mediante el pago de los alumnos, que viene a constituir un setenta por ciento de los ingresos. El restante treinta por ciento se obtiene con donativos, o con la promoción de relaciones públicas.
El doctor en Economía Antonio Aguirre, de Azpeitia; Luis Aza-j>ra de Pamplona; Olza, también pamplonés; Salegui, de Azpeitia... son algunos de los jesuitas vascos de la UCAB. También estuvo aquí, pero ya murió, el Padre Pernau, que era de Tafalla, y continúa el padre Urquijo, de San Sebastián.
Además de la UCAB, la Compañía tuvo como una de las primeras obras en Venezuela la instalación de colegios de enseñanza primaria y inedia. Actualmente son el San Ignacio, de Caracas; el Gonzaga, de Maracaibo; el Loyola, de Puerto Ordaz; el Javier, en Barquisimeto. Ivso sin contar con los centros docentes de «Fe y Alegría», o la escuela agropecuaria de San Fernando de Apure, en pleno llano, cuyo direc-lor es el donostiarra padre Sierra, que vivió bastantes años en Deva...
Otra orden implantada en Caracas, que tuvo numerosa presencia vusca, es la de los benedictinos, dependientes de la casa central de La/cano. Pero nos informaron que apenas si queda ya algún vasco en rl convento.
Y también hay que contar con los hermanos de La Salle, de la i|Lic se cita siempre al Hermano Ginés.
Pero en Latinoamérica, la Iglesia —y las órdenes religiosas no constituyen excepción—, tiene abundantes miembros «concientizados», ionio se diría allá, activos en la lucha contra los desequilibrios sociales, contra las injusticias, contra el subdesarrollado masivo. Son religiosos con una fuerte influencia en los medios intelectuales y en la vida política del País. Aunque en el caso concreto de esta República no lleguen al extremo del español Camilo Torres, de alternar el misal con el fusil. Al menos, no por ahora.
El padre José Ignacio Rey, S. J., nos citó en la amena placita de Madaríaga, muy cercana a «El Paraíso», en donde se encuentran las parejas, toman el sol los jubilados, y juegan los niños entre jardines y fuentes.
Allá, sentados en un banco y con la grabadora en medio, debíamos contrastar fuertemente con el paisaje humano habitual, porque todo el mundo se nos quedaba mirando. Con sorpresa, y con la remota esperanza, tal vez, de que estuviésemos haciendo algo para la radio, y les preguntásemos a ellos. No tienen clavada en su entraña la desconfianza que se siente en Euzkadi ante una pregunta, ante un magnetófono.
José Ignacio va en mangas de camisa, pero eso no obedece a su condición de progresista. También el hermano Cuezala, el hermano Ginés, y casi todos los demás sacerdotes —menos uno que vimos, ya anciano, en la UCAB— visten así. Más aun, Monseñor Ugarte, en su «ranchitho» de un barrio marginal, nos recibía en camiseta, porque estaba regando-su jardín. No era cosa de trabajar la huertita vestido de pontifical.
El padre Rey nos hablaba de otras actividades de jesuítas en Venezuela —muchos de ellos, jesuítas vascos que tienen poca relación con la enseñanza de los centros escolares y universitarios más conservadores —alguno diría «clasistas»-del País,
«El centro Gumilla —explicaba— es anterior a la Universidad Católica. La revista «Sic» tiene cuarenta y cinco años, una de las más antiguas de Venezuela.
Fue hecha por jesuítas y, fundamentalmente por jesuítas vascos. Ahora bien, hasta el año 68, el Centro y la revista estaban dirigidos con una mentalidad bastante tradicional, por gente de bastante edad.
Toda la década del 60, en América Latina, es fundamental. El 59 es la revolución cubana, y se expanden las guerrillas por todo el Continente. Se cree que, con la guerrilla, va el pueblo a tomar el poder; hay una especie de euforia libertaria en el mundo sociopolítico que nos rodea.
Coincide en el año 62, hasta el 65, el Concilio Vaticano II, que ubre las puertas de la Iglesia a otras dimensiones. Y en el año 68 se celebra en Medellín (Colombia) la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, que asume posiciones francamente inesperadas V sorprendentes: habla de la liberación de los oprimidos, de que la Iglesia no tiene sentido si no es junto a las masas populares que buscan su libertad, etc.
Por esos años, el Centro Gumilla da un vuelco definitivo, inicial-mente en la línea del Vaticano U, de Medellín, y posteriormente ya linda posiciones socialistas más definidas. En esa época entramos Laz-iiino, Ugalde, Ayestarán (de Tolosa) y yo, de Bilbao.
Yo había llegado a Venezuela en el 67; Ayestarán, antes. Tuvimos la iniciativa de fundar en la Universidad Católica un Instituto ili1 Estudios Teológicos. Y ese Instituto incorporó la nueva visión que líi Iglesia tiene de los problemas sociales y políticos. Enseguida entramos en conflicto dentro de la misma Universidad. El pensamiento del mii'vo Instituto y el del grupo Gumilla coinciden; fundamentalmente, es el mismo grupo de personas.
Aquí ocurren en ese tiempo una serie de acontecimientos en las iglesias; los jóvenes empiezan a ocupar algunos edificios. El año 70, r! gobierno socialcristiano expulsa a un sacerdote belga que trabajaba cu un cerro, el padre Wuitaclc; los sacerdotes salimos a la calle en una nmiiifcstación... Los finales de la década de los sesenta son de bastan-Hi nfíitnción, y eso que Venezuela es un país que, por sus condiciones pri mieras, y a pesar de los grandes desajustes sociales, tiene paliados lns problemas, porque algo llega siempre a todos, oese a las grandes diferencias económicas.
En el 72 estalla el conflicto en la Universidad Católica. Ese año gana las elecciones un movimiento socialista, creado recientemente en el País: el M.A.S. (Movimiento al Socialismo), formado por ex-guerri-lleros, que con el fracaso de las guerrillas se acogen a la política de pacificación que les brinda el gobierno socialcristiano, y forman un movimiento socialista-marxista que dice querer optar al poder por la vía política.
El caso es que esos jóvenes ganan las elecciones en la UCAB, que desde su fundación fue la clásica institución oara la clase alta, a la que llegaban los estudiantes de los colegios de monjas y de curas. Una institución muy conservadora, que no incorpora para nada el pensamiento del Vaticano, ni el de Medellín, a sus propias estructuras.
En el Instituto de Teología se da la excepción. Y eso va creando un conflicto, que estalla entonces porque las autoridades, aprovechando la victoria socialista en las elecciones estudiantiles, deciden cortar por lo sano y expulsan a treinta y cinco estudiantes, que son los líderes del centro, y a cinco profesores. Uno de ellos soy yo, para aquel entonces director del Instituto de Teología. Siendo una institución
de los jesuítas, nos expulsan a dos jesuítas.
Eso no parece muy fácil de comprender, pero es que el poder real no lo tiene la Compañía en la Universidad. La inmensa mayoría de los profesores son seglares y, por otra parte, al no contar con financiación del Estado, cubre sus déficits con aportaciones de las empresas privadas, como las grandes compañías norteamericanas del petróleo.
Las clases de octubre del 72 se inician con una huelga de hambre estudiantil, pidiendo la reincorporación de los profesores y estudiantes expulsados. Aquello, que en un primer momento parecía que no iba a ir más allá, lleva a la institución a una crisis. Se suspenden las clases, la huelga de hambre sigue, trasciende a la opinión pública la noticia desde la primera plana de los periódicos durante un mes, y entonces salen a la luz las diferencias entre jesuítas, entre obispos y jesuítas...
Es el momento, en cierto modo, no de ruptura, pero sí de la constatación pública de que dentro del clero, dentro de la Iglesia, y dentro de la Compañía de Jesús, hay diversas concepciones del papel de la Iglesia en un continente subdesarrollado. El conflicto termina porque se ven obligadas a renunciar las autoridades universitarias, se llega a un acuerdo entre los estudiantes, los últimos responsables de la gestión de la universidad, y con el Cardenal de Caracas. El acuerdo consiste en la promesa de reincorporación progresiva de estudiantes y profesores.
De éstos, que eran cinco, tres pertenecían a la Facultad de Ciencias Sociales y uno —yo— era además director del Instituto de Teología. Se reincorporaron los estudiantes; los profesores estuvimos un uño fuera y nos readmitieron en el 73. Pero el Instituto Teológico no luí sido reabierto desde entonces. La Universidad ha vuelto a ser controlada por fuerzas conservadoras, y de derechas, y quienes todavía seguimos dando clase allí lo hacemos con bastante desagrado de las autoridades.
Es interesante señalar que, de aquellos cinco profesores expulsados, dos pertenecían al centro Gumilla. Yo, todavía no. El «Gumilla» iistimió una actitud de defensa pública de los expulsados, y desde aquel momento se ha señalado como parte de un liderazgo intelectual dentro de la Iglesia Católica venezolana, en una línea muy progresista. Hemos sido, eso sí, calificados de comunistas, de marxistas... bueno, lo de siempre.
Se me olvidaba decirte, y es muy importante, quizás tan impor-innte como lo del «Centro Gumilla», que hay un equipo de jesuítas que desde el año sesenta y ocho se convirtió en sacerdotes obreros. Ignacio Castillo, José Ignacio Angoso y Sabino Izaguirre. Dos de los tres siguen en la parroquia de la Vega, que es una urbanización margí-tuil muy pobre, de casi cien mil habitantes.
De esta parroquia es de donde fue expulsado Wuitack. Hoy en dia, la Compañía de Jesús ha asumido ya en su mayoría el papel progresista y de izquierda. El elemento conservador ha quedado prácticamente reducido a la Universidad Católica y a alguna parroquia.
Los objetivos de este grupo, el «Gumilla» son dos: la investi-KtU'ión social y la promoción y formación de seglares mentalizados y mncíenciados en una línea de acción social. Por una parte investigan; ihh- oirá dan charlas, conferencias, promoviendo grupos de seglares. l.ii investigación se muestra a través de diferentes cauces, pero el más conocido es la revista «Sic», que debe andar por los siete mil ejernplares (que para Venezuela es mucho y más en una publicación de este tipo). Tiene un gran prestigio, y es una revista muy sólida.
«Gumilla» tiene una sucursal en Barquísimeto, que se dedica a la promoción de grupos cooperativos de ahorro, de crédito, agrícolas, El movimiento cooperativo de Venezuela tiene su centro allí, en esa ciudad de segunda importancia.
Hoy en día hay también otras experiencias de jesuítas. En Puerto Ordaz, algunos están trabajando en los barrios: uno de Durango, Alejandro Bilbao, y un Barandiarán. En Cumaná está Juan Olave, aunque aquello va más ligado a la persona que a una estructura.
Desgraciadamente, otras congregaciones religiosas no aparecen en vanguardia de los movimientos progresistas de la Iglesia; son poco conocidas, y no tienen incidencia en la opinión pública.
A diferencia de otros países latinoamericanos, donde el clero progresista se ha agrupado de alguna manera (VOLCONDA, en Colombia, el ONIS en Perú, «Sacerdotes del Tercer Mundo» en Argentina), aquí no hay una entidad equivalente. Y es que éste es un país un poco aparte, por sus excepcionales condiciones económicas.
De todas maneras no hay que dejarse llevar desde el exterior por el espejismo del petróleo. Indagando en la realidad del País, hay más de un millón de niños abandonados. Hay un problema gravísimo de educación, sobre todo en niveles de enseñanza primaria. Hay que adentrarse en los barrios marginales de Caracas para saber lo que es la miseria. Casi la mitad de la población vive en los ranchos, en los cerros. A nivel nacional, aproximadamente del 35 al 40 por ciento de las casas no tienen agua corriente ni cloacas para los baños. Y la luz eléctrica falta en un 25 o un 30 por ciento.
Desde hace veinticinco años, en Venezuela está vigente un régimen formalmente democrático, hay una libertad de expresión bastante amplia; aunque no absoluta, claro. Y con todo esto quedan muy disimulados los problemas. La sociedad venezolana tiene una serie de sistemas de drenaje para los virtuales conflictos sociales: una propaganda ideológica muy fuerte, haciendo ver que este país es un oasis democrático en el Continente, de gran progreso. Pero ya te digo, hay que ver las dos caras de Venezuela: esta Caracas con sus autopistas y sus automóviles de lujo, y la marginal; sobre todo la del Interior».
José Ignacio Rey nos explicaba también la existencia, dentro de t-se núcleo de pensamiento progresista de los jesuítas de Venezuela, del Centro de Comunicación Social, que funciona allí mismo, en El Paraíso, tan cerquita de Euzko Etxea.
«En el año 72, cuando teníamos la duda de si nos iban a reincorporar o no a la Universidad, se nos ocurrió formar un Centro de Comunicación Social, que viene funcionando desde entonces. Ideológicamente forma parte del mismo grupo Gumilla, pero dedicado a la comunicación social, a cine, prensa, radio y televisión. Lo dirige Jesús María Aguirre, de Azpeitia, licenciado en Comunicación Social y Periodista. Y lo formamos cinco jesuítas junto con un grupo de seglares, periodistas.
Tenemos una revista de investigación que se llama «Comunicación», y que es fundamentalmente crítica ante los grandes medios, (lomo en el «Gumilla», los objetivos aquí son también dobles: de investigación y publicación en la revista, y de producción de material educativo asequible a las clases marginales.
Trabajamos mucho con «cassetes» y fotografías. Preparamos programas audiovisuales, y se han dis-iribuido en Venezuela yo creo que arriba de las veinte o veinticinco mil grabaciones de programas educativos, en la línea de promoción y educación popular. Esto es a grandes rasgos el Centro de Comunicación Social. No emite títulos, porque no imparte propiamente docencia. Emite unos certificados de asistencia a unos cursos pero, por supuesto, sin nivel académico universitario. Mantenemos contactos con oíros centros de investigación de Perú, de Chile, de Panamá, siempre en cuanto a la utilización de medios alternativos, sencillos y baratos, que propicien la comunicación entre la gente, con vistas a la organización popular.
Nuestro trabajo es muy delicado, porque como Compañía de ((.•sus no tenemos conexión oficial ni directa con ningún partido ni movimiento político. Pero, obviamente, sí hemos establecido a nivel informal contactos con jóvenes políticos de izquierda, desde una izquíerda moderada hasta una izquierda radical.
Nos conviene estar bien informados de otras acciones de grupos políticos, para eventualmente darles un respaldo, siempre no oficial. Nosotros creemos que estos países solamente llegarán a consolidar un régimen de justicia el día en que el pueblo sea educado. La revolución la tiene que hacer el pueblo, cuando sea consciente de sus derechos, del atropello que sufre, porque estos pueblos no son conscientes.
Cualquier paralelismo con la izquierda de Euzkadí es pura coincidencia. La gente aquí es muy conformista.
Muy inteligente, pero muy poco preparada. Si recorres eJ país te darás cuenta de que sólo minorías muy conscientes son capaces de un diagnóstico negativo respecto a lo que ocurre en la República. El pueblo en general vive tranquilo y feliz, malcomiendo, malvistiendo... con mucho sentido del humor. Estamos en el trópico, el clima no es riguroso, y se vive comiendo cualquier cosa. Así es muy difícil cualquier teoría revolucionaria organizada».
El problema de fondo subsiste, y a nivel religioso se traduce en la división de la Iglesia latinoamericana en dos partes: la tradicional, conservadora, frente a la joven, progresista y en algunos casos revolucionaria. ¿Qué va a pasar? Según José Ignacio, este es el panorama:
«En América Latina virtualmente hay dos iglesias. Yo, personalmente, creo que están diferenciadas, no tanto por dos teologías diferentes, sino por dos maneras distintas de ubicarse frente a la realidad social. La iglesia tradicional que bendice, que actúa dentro de los templos, que vive todavía de las rentas, que sabe que en estos países aún hay un noventa o un noventa y cinco por ciento de católicos, o de cristianos; que de alguna manera está aliada con el «status», político y económico. Y la otra iglesia, que es la de los pobres, la de los marginados.
Hasta ahora se ha logrado mantener una unidad formal. Por ejemplo, en Venezuela, fuera de lo de Wuitack y lo de la Universidad Católica, en ningún momento ha salido a la luz pública la doble concepción de Iglesia que existe.
Tú sabes que ahora viene la reunión de Puebla, de gran importancia para todos nosotros, en el sentido de si va a confirmar lo que dijo la de Medellín, en el 68, o más bien, como algunos desearían, va a ser una marcha atrás y un freno a la renovación impulsada en aquella otra.
Toda nuestra posición, que te he explicado antes, está inspirada ' en Medellín. Entonces, la reunión de Puebla se espera con una gran expectativa. Hay quienes no esperan ningún documento importante V nosotros creemos que así es, que no hay que esperar ninguna decla-rndón revolucionaria. Nos conformaríamos con que no quedara invalidada la Conferencia de Medeílín, porque sería un desprestigio para la Iglesia dar marcha atrás. Ha habido clérigos que lo han intentado, v lodo un movimiento para canalizar a Puebla como un freno a Medellín. Está por verse, pero en cualquier caso, el movimiento popular cristiano de Latinoamérica es irreversible. Hay una iglesia de los pobres v —me atrevería a decir— una iglesia de los ricos.
¿Eso equivale a una ruptura pública entre las dos iglesias?
Yo no sabría pronosticar. Tú sabes que la Iglesia tiene muchos mecanismos para paliar este conflicto, suavizarlo, disimularlo. En realidad, y desde un punto de vista subjetivo, ambas tienen los mejores deseos de servir a la Iglesia de Jesucristo. Nosotros no estamos interesados en romper con la Iglesia; somos profundamente creyentes en el mensaje de Jesús, de alguna manera representado por la iglesia oficial, aunque muchas veces conculcado, o impurificado, por esa misma institución. En definitiva, es el misterio de nuestra Fe, y no es fácil nosotros intentemos una separación. Aparte de que el pueblo latinoamericano no comprendería nunca esa ruptura. Este pueblo, aunque mi fe no sea muy consciente, ni muy cultivada, sigue viendo en los obispos una imagen de Dios. Y separarse de los obispos, realmente, es perder nuestra entrada como sacerdote en los medios populares.
Categoría:Jesuitas de Venezuela
Arturo Marcelino Sosa Abascal (12 de noviembre de 1948) es un sacerdote católico venezolano. El 14 de octubre de 2016, la 36.ª Congregación General de la Compañía de Jesús, la orden religiosa más numerosa de la Iglesia católica, lo eligió como el trigésimo primer Prepósito General de la Compañía de Jesús.1? Es el primer no europeo en ocupar dicho cargo, sucediendo a Adolfo Nicolás Pachón, quien renunció después de servir en el mismo por ocho años. Se le considera una de las referencias culturales y sociales más importantes de Venezuela.2?
Biografía
Arturo Marcelino Sosa Abascal nació en Caracas (Venezuela) el 12 de noviembre de 1948. Es licenciado en Filosofía por la Universidad Católica Andrés Bello (1972) y doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Central de Venezuela.
En la Congregación General 35 celebrada en 2008 fue elegido por el Padre General Adolfo Nicolás Pachón como Consejero General. Y en 2014 se incorporó a la Curia de la Compañía de Jesús en Roma como delegado para la Curia y las casas y obras interprovinciales de la Compañía de Jesús en Roma. Se trata de instituciones que dependen directamente del Padre General de los Jesuitas y para las que nombra a un delegado. Entre ellas se encuentran, además de la Curia General, la Pontificia Universidad Gregoriana, el Pontificio Instituto Bíblico, el Pontificio Instituto Oriental, el Observatorio Vaticano, así como diversos Colegios Internacionales y Residencias.
Entre 1996 y 2004 fue Superior Provincial de los Jesuitas en Venezuela. Anteriormente había sido coordinador del apostolado social en este país y director del Centro Gumilla, un centro de investigación y acción social de los jesuitas en Venezuela.2? Junto con ello tuvo a su cargo la revista SIC, la que obtuvo bajo su dirección en 1979 el Premio Nacional de Periodismo.
El P. Arturo Sosa cuenta con una larga trayectoria de dedicación a la docencia y la investigación. Ha desempeñados diversos cargos y funciones en el ámbito universitario. Ha sido profesor y miembro del Consejo Fundacional de la Universidad Católica Andrés Bello y Rector de la Universidad Católica del Táchira. Especialmente ha ejercido la investigación y la docencia en el campo de las ciencias políticas, en diferentes centros e instituciones, como la Cátedra de Teoría Política Contemporánea y la Cátedra de Cambio Social en Venezuela en la Escuela de Ciencias Sociales. Ha sido investigador en el Instituto de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela y, en la misma universidad, profesor de la Escuela de Estudios Políticos en la Cátedra de Historia de las Ideas Políticas de Venezuela. En 2004 fue profesor invitado por el Centro para Estudios de América Latina de Georgetown University, en Estados Unidos y fue profesor de la Cátedra de
Pensamiento Político Venezolano de la Universidad Católica del Táchira.
Ha publicado diferentes obras, especialmente sobre historia y política venezolana.
Referencias
Europa Press, ed. (14 de octubre de 2016). «El venezolano Arturo Sosa Abascal, nuevo superior general de los Jesuitas». Consultado el 14 de octubre de 2016.
Luis María Ugalde Olalde (Vergara, Guipúzcoa, 23 de diciembre de 1938) es un teólogo e historiador jesuita venezolano nacido en España. Fue rector de la Universidad Católica Andrés Bello entre 1990 y 2010. En 1997 obtuvo el Premio Nacional de Periodismo y desde 2008 es Individuo de Número de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales. Entre sus libros destacan El pensamiento teológico-político de Juan Germán Roscio (1992), El gomecismo y la política panamericana de Estados Unidos (2005) y Utopía política: entre la esperanza y la opresión (2010).
Información personal
Otros nombres Luis Ugalde s.j
Nacimiento 23 de diciembre de 1938 (80 años)
Vergara, Guipúzcoa
Nacionalidad española, venezolana
Religión Católica
Educación
Educado en Universidad Católica Andrés Bello
Información profesional
Ocupación Rector (1990-2010) Ver y modificar los datos en Wikidata
Francisco José Virtuoso A. (Caracas, 16 de septiembre de 1959) es un sacerdote venezolano, perteneciente a la Compañía de Jesús. Rector de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) desde el año 2010.
Índice
1 Biografía
2 Desempeño como rector
3 Obras publicadas
4 Véase también
5 Referencias
Biografía
Francisco José Virtuoso Arrieta nació en Caracas, Venezuela. Se unió a la Compañía de Jesús en 1977 y en 1990 se ordenó como sacerdote de la congregación. Es doctor en Historia de las Ideas Políticas de Venezuela por la Universidad Católica Andrés Bello (2003). Desde octubre 2010 desempeña el cargo de Rector de esa universidad.
Inicio la carrera docente en 1994 en la UCAB, impartiendo cátedras en la escuela de filosofía, comunicación social, posgrado de historia y el Instituto de Teología para religiosos (ITER). También participa desde 2007 en el posgrado de ciencias políticas de la Universidad Central de Venezuela.3?
En 1994 asumió la dirección de la Fundación Centro Gumillas, cargo que desempeñó hasta el año 2000 y que repitió por segundo periodo del 2006 al 2010. Participó en la Comisión Nacional para la Reforma Policía convocada por el Ministerio de Interior y Justicia, que buscaba generar recomendaciones para poder reformar el modelo policial.3?4?
Fue director de la ONG Ojo Electoral (2004-2008), una organización que buscaba promover la participación y la transparencia electoral a través de actividades no partidistas.5? Desde el año 2017 participa en el Frente Amplio Venezuela, una plataforma que agrupa a diversos grupos políticos y civiles, que Virtuoso considera un método de apoyo a los partidos políticos y de participación para los ciudadanos.6?
Desempeño como rector
Ha impulsado cambios en el modelo universitario. Durante su selección, el lema de la UCAB pasó a ser “De la UCAB al país que queremos”, algo que para él implica traducir la excelencia universitaria en compromiso político y social con el país7?. En 2018 fue ratificado como rector de la universidad para el periodo 2018-2022. Durante su tiempo como rector ha vivido momentos como la muerte de Hugo Chávez, la llegada al poder de Maduro y la ampliación de la crisis política, económica y social que vive Venezuela. La crisis ha sido uno de sus principales problemas, ya que pone en riesgo la sostenibilidad de la universidad, en el año 2018 indicó que la UCAB estaba haciendo lo posible para sostenerse, “utilizando sus ahorros y endeudándose más hasta donde sea razonable hacerlo” que será un sacrificio para la universidad.8?
En su función de rector, ha emitido diversas declaraciones en cuestiones sociales y políticas. En 2017, criticó que el gobierno de Nicolás Maduro no reconociera a la Asamblea Nacional (Legislativo), ya que indicó que es un "espacio de encuentro político" y debía tener plenas atribuciones.9? Según Virtuoso, la crisis es responsabilidad de un colapso económico y una incompresible acción política, que cataloga como "desastre humanitario". Ante la situación actual ha declarado que la “en la UCAB nos declaramos en resistencia activa y colectiva”10?
En 2018 mostró el apoyo de la Iglesia Católica y la universidad al proyecto de la Unión europea para abrir un diálogo entre las fuerzas políticas del país, con la condición de que se buscarán las condiciones idóneas que en ese momento no existían según él.2? Después de que Juan Guaidó se proclamase como presidente encargado en enero 2019, la Universidad Católica Andrés Bello reconoció su legitimidad como presidente interino de Venezuela y Jose Virtuoso ha demostrado su respaldo en varias oportunidades; así lo indicó en una visita del político a la universidad en febrero de 2019: “esta universidad está compromentida con el cambio y ese cambio significa bienestar, progreso, dignidad, libertad y democracia. La presencia de Juan Guaidó aquí es para nosotros de mucho orgullo. Es en primer lugar nuestro egresado y es la demostración de ese orgullo profundo de lo que la UCAB hace al servicio del país.
Obras publicadas
Obras propias:
La crisis de la catolicidad en los inicios republicanos de Venezuela 1810-1813 (2001).1? ISBN: 980-244-263-1
La preocupación social de la Compañía de Jesús en Venezuela, 1968-1992. Caracas, UCAB. (2004). ISBN: 980-244-380-8
Aportes y desafíos del compromiso social de la Iglesia en la Venezuela Hoy (Coord.) Caracas, UCAB (2005)3?. ISBN: 980-244-428-6
Obras colectivas con participación de José Virtuoso1?:
Venezuela análisis y proyecto, Venezuela desafíos y propuestas (1998).
Una
mirada sobre Venezuela: reflexiones para construir una visión compartida (2006). ISBN: 980-244-4561
Buenos gobiernos locales (2011).
Pobreza y desigualdad, Nueva izquierda en América Latina, Valoraciones de la democracia en Venezuela y América Latina (2012).
La política y sus tramas (2013).ISBN: 978-980-244-740-4
Personal
Nombre de nacimiento Francisco José Virtuoso Arrieta Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 16 de septiembre de 1959 Ver y modificar los datos en Wikidata (59 años)
Caracas (Venezuela) Ver y modificar los datos en Wikidata
Residencia Caracas
Nacionalidad Venezolana Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Catolicismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Educación Licenciado en Ciencias Políticas
Educado en Universidad Rafael Urdaneta
Posgrado Doctor en Historia de las Ideas Políticas de Venezuela
Información profesional
Ocupación Rector de la Universidad Cartólica Andrés Bello
Venezuela y el limosnero Francisco María de Iraola (mayo 1956 / enero 1957)
Decisión y contacto
A mediados de 1956, el superior provincial de Cantabria (Benito Mendía) se decidió a dar el paso, e intentar extender el campo de la colecta a Venezuela. Usaría para ello la infraestructura que tenía su provincia en las Antillas, y especialmente a un sacerdote que, por su cargo, contaba con la doble especialización de ser limosnero «profesional» y tener experiencia en moverse, para sus menesteres, por los diversos países de la región.
Se trataba del padre Francisco María de Iraola Aizarna21, guipuzcoano que había sido destinado a Cuba, en 1937, para ocupar el puesto de «limosnero de la comisaría de Tierra Santa» en el área del Caribe. Esta institución de «Tierra Santa» responde al hecho de ser la orden franciscana la encargada, por parte de la Iglesia católica, de la custodia de los Santos Lugares de Palestina, en Jerusalén y Belén. Para el sustento económico de una presencia continuada, se realizaba en todos los países con presencia de católicos la recolección de fondos al efecto.
La otra pieza con que cuentan los franciscanos para introducirse en el ambiente del Centro Vasco de Caracas, el más antiguo y potente del país, es un antiguo alumno del colegio de Arantzazu, que colgó los hábitos antes de ser ordenado, y que, según las informaciones llegadas a San Sebastián, debía ocupar un cargo directivo. Isaías Atxa, nacido en Gordejuela (Vizcaya) el 16 de febrero de 1915, había llegado a estudiar filosofía y teología en el seminario franciscano, en la década de los 3022. Ya en la vida civil, fue encarcelado hacia 1940, en Pamplona, a causa de sus ideas nacionalistas vascas (era militante del P. N. V.), antes de casarse y emigrar a Caracas, donde trabajaba de agente de seguros23. Las relaciones de Atxa con los franciscanos, en todo caso, no habían dejado de ser buenas; en todo momento adoptará para con el superior provincial una actitud y un lenguaje propio de la obediencia religiosa y del franciscanismo («Paz y Bien», «su hijo en N. S. P.», etc....), quizá porque su salida de la orden le viniera motivada por causas ajenas a su voluntad, como apunta —9? el propio Francisco Iraola24.
Los contactos se realizaron simultáneamente, por medio de la obediencia con el primero, y por contacto epistolar con el segundo. El objetivo era que, con la información proporcionada por Atxa, y con su ayuda, pudiese establecerse un programa de acción para llevar a buen fin la colecta. Iraola, en principio, esperaría la respuesta.
42 5 Los malos augurios de Isaías Atxa
Atxa transmitió la respuesta, por carta y personalmente. En mayo viajaba en barco desde Caracas a Bilbao; y ya instalado en casa de sus familiares en Las Arenas, expresa sin ambages su opinión a Benito Mendía. Tras reafirmar su disposición a ayudar en todo lo posible al padre Iraola, «como ya antes lo presté para el mismo fin al padre Bastarrica»25, señala cómo su visión es, sin embargo, totalmente pesimista sobre los resultados que se puedan obtener de la colecta. Se basa para ello en tres argumentos: en primer lugar, la inadecuación del momento elegido, en el que los socios del centro estaban ya involucrados en otras cinco colectas; en segundo lugar, la indiferencia declarada, cuando no hostilidad sorda hacia la religión y la Iglesia entre muchos residentes vascos; y en tercer lugar, y unido a ello, el desconocimiento de la labor que se estaba realizando desde la orden franciscana, y desde el marco físico de Arantzazu, en favor de la cultura y lengua vasca, el único modo por el que se podía conectar de modo rápido y efectivo con las voluntades y los bolsillos de los exiliados. Especialmente a este argumento le asignaba una importancia fundamental: «si en Venezuela se ha de hacer algo de lo que intenta, ha de ser básicamente sobre la labor realizada o a realizar en Aránzazu de irradiación vasca».
Atxa finaliza su carta (no puede entrevistarse con el provincial, por hallarse éste ausente, de visita canónica en Cuba) anunciando que, tras pasar el verano en Vizcaya, regresará para septiembre u octubre a Caracas. Iraola, avisado de la noticia, le escribirá desde Santo Domingo, para concretar el momento más adecuado y los demás detalles de su estancia en Venezuela. Para mediados de septiembre, ya anuncia al provincial que «mi ida a Venezuela será este año, (en el) mes de noviembre y parte de diciembre hasta el 20»27, aunque todavía no ha recibido contestación de Atxa28.
En la primera quincena de octubre de 1956, finalmente se arreglarán todos los contactos (con Isaías Atxa y, a través de él, con otro ex franciscano residente en Caracas, Damián Gaubeka), y el 16 de noviembre llegaba a Venezuela29. En la reunión de la junta directiva del Centro Vasco, el día 5, había comenzado Atxa la ofensiva de conocimiento, al hacer obsequio al centro de unas vistas de Arantzazu, para la decoración de las diversas salas30; intentaba paliar el desconocimiento de años, que él mismo denunciaba como razón más poderosa para su pesimismo.
42 6 La labor en favor del euskera de los Padres...»
Nada más llegar a Caracas, instalado en la parroquia «Perpetuo Socorro», del barrio de Paguita, Francisco Iraola se pone en contacto con el Centro Vasco y, a través de Atxa, traba conocimiento con diversos elementos de entre los más activos, incluidas personas de la junta directiva.
La primera decepción le llega muy rápido: ni Gaubeka pertenece a dicha junta, ni tampoco lo es ya Atxa, que acaba de terminar su período de mandato; por lo menos, tras dificultades para «hacerles entender a los de la Directiva de que yo hablara (a los socios) en uno de los días de mi estadía», el vocal José Joaquín de Azurza acepta llevar a la junta el ofrecimiento de que Iraola organice una conferencia sobre «Religión y Arte sacro en la nueva Basílica de Aránzazu», el día 14 de diciembre. Una fecha muy al límite de su tiempo, pues en Navidades marcha con un grupo de peregrinos a Jerusalén; además, ha preferido evitar las fiestas navideñas, llenas de gastos que la hacen poco propicia para donativos extraordinarios32.
Finalmente, por esos mismos problemas de tiempo, su anunciada exposición se verá cancelada; en su lugar y como mal menor, los actos del «Día del Euskera», el 8 de diciembre, uno de los oradores resaltará la labor euskaltzale de los Padres de Arantzazu33.
Se trata de una muy buena noticia para los proyectos de Iraola, que ya ha visto claramente cómo «por ahora (...) lo que más conviene (es) hacer ambiente de Aránzazu en el Centro», ambiente sin el cual «tampoco se hubiera podido hacer mucho más»34. La vía es el euskera, el vasquismo en su sentido más lato; recomienda así remitir a Atxa 200 ejemplares del Arantzazuko Andre Mariaren Egutegia, para repartir entre las familias euskaldunes, y diversas obras del P. Luis Villasante, uno de cuyos artículos dedicado a Arantzazu será adaptado por Atxa, para su publicación en el boletín del Centro Vasco, Euzko Gaztedi35.
Todavía desde Tierra Santa, manda una felicitación Iraola al Centro Vasco36, para recordar de paso la colecta aún en marcha. Para marzo de 1957, una vez concluida ésta, los resultados pecuniarios son bastante más cercanos al pesimismo de Atxa que al optimismo inicial de Iraola: 1070 bolívares, que suponían al cambio . Atxa, sin embargo, cita como causa del relativo fracaso, no a la falta de ambientación, vencida «fácilmente», sino a «otras causas» que «se acumularon sorpresivamente y este es el momento que en vez de disminuir se han incrementado», y sobre las que «no debo ser más explícito por carta».
Nos hallamos, como muy posiblemente parece indicar esta velada alusión precautoria hacia la censura postal, ante los primeros indicios de las reticencias que, sin duda, creaba en ambientes oficiales españoles cualquier contacto con el más activo núcleo de separatistas vascos visiblemente localizados en aquel momento38.
42 7 Un cambio de planteamiento
Sin embargo, todavía entonces el interés por mantener presente la figura de Arantzazu entre los vascos de Venezuela seguía en pie. En la misma carta de marzo ya citada, Atxa avisa al provincial de los franciscanos de cómo:
A fin de fomentar el amor de Aránzazu entre los vascos de aquí he pedido al padre Villasante que si le es posible me envíe algunos cuentitos en euskera de los coristas (estudiantes para sacerdocio) para un certamen a celebrarse próximamente
La clave de este interés renovado era «seguir caldeando el ambiente con miras a los otros proyectos de que hablaba (el provincial) y de los que estoy sin ninguna noticia». Pronto recibirá, no sólo información puntual sobre tales proyectos, sino el encargo de convertirse en su gestor en Venezuela, ya que Francisco Iraola, padre de la idea, había sido vuelto a destinar a sus tareas normales en la comisaría de Tierra Santa en Cuba.
La primera mención a lo que se pretendía como un salto cualitativo en la relación de los religiosos franciscanos con la colonia vasca en Venezuela, adquiere la forma de una propuesta, todavía informe, que deja escapar Francisco Iraola, poco antes de su partida de Caracas a finales de diciembre, sopesando pros y contras:
Otra cosa que convendría sería fundar aquí. Están los de Galicia, pero quisieran ellos que nosotros fundáramos también aquí, ya que nos sobra el personal. Como hay esa campaña por parte del Gobierno de intensificar al máximum la enseñanza, sería a base de establecer colegios o escuelas parroquiales. Esto está creciendo a un tren increíble. Es decir, hay necesidad, ambiente, medios y... conviene. Los del Centro (Vasco) mandarían sus hijos a nuestro Colegio.
El terreno se puede abonar para un futuro no muy lejano. Lo que tenemos que hacer es estar en contacto con este Centro. A mí me han visto mucho y les ha agradado mi presencia y mi euskera, o sea, mi habla en euskera
Todo parece indicar que al provincial de Cantabria le interesó sobremanera, más que la fundación sin más, el matiz que podría ésta adquirir de estar dedicada al cuidado de la fe cristiana de los vascos allá residentes. Enlazaba así con una tradicional preocupación de sectores de la Iglesia vasca por los problemas acarreados por la emigración en el terreno religioso, iniciativas que habían cristalizado en algunas iniciativas que todavía en 1956 eran realidades en marcha: el complejo asistencia «Euskal-Echea» — en Argentina, dirigido por capuchinos de Navarra y Siervas de María de Anglet (Labourd); el «Colegio de los Vascos» de Montevideo, de los religiosos bayoneses; o la institución del «Capellán de los vascos», enviado por el obispo de Bayona a las colonias vascas del oeste de los EE.UU.
No obstante, el secretismo con el que fueron desarrolladas la mayor parte de las gestiones de la proyectada fundación, ha dado como consecuencia la práctica imposibilidad de contar con fuentes orales completas, que informasen sobre todos aquellos aspectos oscuros, no consignados en papel.
Por parte de los franciscanos, tanto el provincial Benito Mendía, como el contacto que mantenía la provincia de Cantabria en la curia romana de la orden (el vasco Bernardo de Madariaga, que ocupaba entonces el cargo de definidor general), ya han fallecido; y los otros conocedores del asunto (especialmente Francisco Iraola y Luis Villasante) lo hicieron de modo tangencial. Igualmente, por la parte de Isaías Atxa, también fallecido, su familia más cercana declara que éste deliberadamente evitaba hacer partícipe incluso a su esposa de ciertos asuntos políticos que pudieran suponer dificultades añadidas a ésta en sus viajes a Euskadi: una medida de seguridad muy necesaria, ya que los hijos del matrimonio fueron enviados a estudiar a diversos colegios del País Vasco, lo que hacía mayor la frecuencia de los viajes ultramarinos de Miren Oñate.
Por esta razón, no podremos saber, por ejemplo, si la clara derivada hacia la atención a los vascos emigrantes que adquirió la fundación, se debió a convicciones personales o colectivas de los responsables franciscanos de Cantabria, o era simplemente una estrategia, siguiendo las recomendaciones del definidor Madariaga, que el 18 de febrero de 1957 apuntaba que, «aunque el Definitorio General no es muy fácil en conceder el nihil obstat para estas fundaciones en territorios de otra Provincia o Comisaría, creo que lo concederá en este caso en atención a las necesidades espirituales de los vascos en Caracas»
El hecho es que la curia provincial de Cantabria, reunida en San Sebastián los días 6 y 7 de febrero de 1957, acuerda aceptar en principio la posible fundación en Caracas, «según informa el padre Francisco M. Iraola»
Pero el problema mayor de la fundación en Caracas no era otro sino la presencia en la ciudad de religiosos franciscanos de otra provincia religiosa, en concreto de los gallegos de la «provincia de Santiago de Compostela». Para 1957, recién instalados ocupando el lugar dejado por franciscanos croatas, que se habían visto imposibilitados para mantener abiertas sus casas venezolanas, sólo se habían extendido por las diócesis de Caracas, Barcelona y Ciudad Bolívar
En esta misma carta, Madariaga avisa además de cómo ya ha informado del proyecto al superior general de la Orden, que había decidido incluirlo en el orden del día de la siguiente reunión del Definitorio General. De todas maneras, recuerda que antes de dar cualquier paso será exigido el permiso, tanto del arzobispo de Caracas como de la provincia franciscana de Santiago de Compostela, que conviene solicitar antes que hacer cualquier otra gestión, por tacto psicológico
42 8 Gestiones en Caracas. Evidencia
El 21 de febrero, el Definitorio General decide en Roma permitir a los vascos gestionar su fundación:
Ex parte Revmi. Definitorii generalis nihil obstat quominus Provinciae Cantabriae pro Vascorum assistentia spirituali in Caracas Fundacionem incipiat.47
La decisión, como se preveía, exigía oír opinionem Provinciae Compostellanae. Igualmente, Madariaga recomienda que, para conseguir el permiso del arzobispo de Caracas, se hagan gestiones pertinentes antes de enviar allá a ningún sacerdote franciscano, para evitar gastos inútiles. Entraba aquí en juego la baza de Isaías Atxa, que inmediatamente es avisado para que, en secreto inicie las gestiones ante el arzobispado.
Contaban entonces los vascos de Caracas, para este menester, con un contacto preciso en lo más alto de la organización eclesiástica arquidiocesana. El ecónomo y secretario del nuevo arzobispo era un vasco de apellido Ugarte, exiliado siendo todavía seminarista con su familia a raíz de la guerra civil, radicándose en Caracas. Allí había terminado sus estudios, recibido la ordenación sacerdotal, y desarrollado una ascendente carrera hasta el puesto que ocupaba en 1957. Era, por lo tanto, la persona más indicada y a la que se dirigió Atxa; «con (él) los vascos tenemos en general mucha confianza»
Pero el cauce oficial, aunque lento y a veces ineficaz, es siempre exigido, por lo que el día 10 de abril de 1957, sale de San Sebastián con membrete, firma y sello del provincial de Cantabria la petición formal de permiso, al arzobispo de Caracas para la fundación proyectada:
Por algunos de los elementos españoles residentes en Caracas nos hemos enterado de que muchos de ellos, muy especialmente los de la colonia vasca, vería con mucho agrado que los religiosos franciscanos de esta Provincia de Cantabria estableciéramos ahí una Fundación para atender a sus necesidades espirituales y a las de los demás fieles (...) por nuestra parte no tenemos ningún inconveniente en acceder a la solicitud que se nos dirige desde esa ciudad.
El lenguaje de esta carta dejaba claro, aun bajo la tapadera de «españoles», el carácter de asistencia a los exiliados vascos que iba a tener la fundación solicitada, aunque para ganarse el favor del arzobispo, reiteran su voluntad de no cerrarse en el ghetto vasco, sino de extender su acción en favor de una Iglesia con falta crónica de clero, al igual que hacían cerca de doscientos franciscanos vascos en diversos países americanos51.
Esta carta, por diversos problemas del correo, no llega a su destino, o por lo menos no lo había hecho todavía en septiembre de 1957. Entretanto, Isaías Atxa amplía su abanico epistolar, con Luis Villasante (en Arantzazu) y con Bernardo Madariaga (en Roma, donde permanece a petición del superior general a pesar de haber terminado su período de definidor).
Con Luis Villasante, el contacto se centra en el envío de material euskérico a Caracas, y de la favorable recepción que ha tenido entre los socios del Centro Vasco la labor cultural desarrollada por Arantzazu en favor de lo vasco, «aunque desgraciadamente las inquietudes de aquí se concentran en la política, casi exclusivamente, con abandono de lo cultural».
De paso, aparecen referencias al movimiento euskaltzale que se estaba desarrollando en el exilio, especialmente la figura de Andima Ibiñagabeitia53, residente en Caracas y amigo de Atxa, al que une el desánimo por la falta de motivación cultural del Centro Vasco; del jesuita Mancisidor, destinado también en Venezuela; o incluso el «guatemalteco» Jokin Zaitegi, sin faltar alusiones a Europa, bien al interior (la polémica sobre el euskera utilizado por la revista Anaitasuna)
Al mismo tiempo, Atxa madura dos planteamientos sobre la posible fundación, que ya casi ve en marcha. En primer lugar, la conveniencia de enviar a un franciscano con prestigio en la colonia (y sugiere a Salbatore Mitxelena, en aquel momento destinado en Uruguay56), para atraerse voluntades y sacar adelante el proyecto.
En segundo lugar, propone la formación de un grupo de presión formado por elementos de la colectividad vasca, «todos ellos personas de gran prestigio personal (...). (Somos), entre docenas, la colonia de más prestigio moral, ciudadano y hasta laboral»57; este grupo de presión, sin embargo, nunca llegará a ser formado.
No es hasta septiembre, cuando Atxa no comunica a San Sebastián las gestiones realizadas por su parte. El secretario del arzobispado, Ugarte, le había disuadido de la idea de realizar gestiones de apoyo con seglares, pues «aunque sean en plan de colectividad serían nulas». Por lo demás, ningún obstáculo pondría el arzobispado de Caracas, aunque recomendaba acompañar a la solicitud el ofrecimiento de hacerse cargo de dos parroquias en el interior del país, como contrapartida y modo de llegar a un rápido acuerdo58. Llegan incluso a barajarse las posibles localizaciones de tales parroquias, en Valencia, Barquisimeto, Coro, Maracaibo o San Cristóbal de Táchira. Una de las vías estaba abierta.
43 Médicos Vascos en Venezuela
No pasó mucho tiempo cuando sus huellas fueron abriendo camino al trabajo y por las rutas de Venezuela comenzaron a transitar, en principio varios galenos, dejando tras ellos, estelas de reconocimiento y afecto en diversos puntos del país. En el primer grupo que arribó en el «Cuba» llegaron: Jesús Iraragorri Alegría, José Luis Aransolo Bilbao, Juan Ramón Belín Alzaga, Miguel Nieto Caicedo, Tomás Mendikoa Lanzagorta, Arrieta Larrañaga, José de La Torre, José Antonio Urrestarazu Bergara, etc.
Un poco más tarde arribaron: Don Gonzalo Aranguren, que trabajó en Barcelona, como cirujano, ganándose el cariño y agradecimiento de la población, posteriormente logró fundar una clínica en Caracas, refugio obligado de la colonia vasca. Agregamos también los nombres de los médicos que no dejaron de prestar sus servicios a los compatriotas: Dres. Santiago Ibargüen, Jesús Lartitegui, Pablo Urigüen, Joaquín Aristimuño, José Antonio Zamakona, Fernando Úncela, de 1939 a 1942, médico rural en Barrancas de Maturín, después Director del Hospital de Tucupita. José Mari Bengoa, médico rural en Sanare y Cubiro, Edo. Lara, luego en Irapa. La Sección de Nutrición del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social se debe a ía eficiente labor del Dr. Bengoa, quien fue su fundador y en 1950 cofundador del Instituto Nacional de Nutrición. Largos años como representante de Venezuela en la Organización Mundial de la Salud. Finalmente existe en Caracas la Fundación Bengoa, creada en su honor.
No queremos dejar de mencionar el aporte del Dr. Bengoa, a la Revista Euskadi ya que constituyó un pilar fundamental en la realización de la primera etapa de aquella revista.
Y cerrando el capítulo de los médicos, deseamos afincar nuestro agradecimiento, suponemos en nombre del resto de la colonia, a dos ilustres galenos, que ofrecieron gran parte de su vida y su completa dedicación, tanto prestando sus servicios al Gobierno de Venezuela como a la colectividad vasca: Dr. Luis Bilbao Líbano y Dr. José María Díaz de Rekarte:
El Dr. Luis Bilbao Líbano, al servicio, durante largos años del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Además de su extensa labor como sanitarista de primer orden, pegado a su laboratorio de análisis clínico, se mantuvo al pie del cañón, presto a dar su aliento y sapiencia a cualquier miembro de la colonia que así lo requiriera. El Dr. José María Díaz de Retarte, igualmente en el Sanatorio Antituberculoso El Algodonal y en la Universidad Central de Venezuela realizando labores de profesor universitario y de Pediatra por cuyo consultorio pasó toda una generación de niños vasco-venezolanos. Ambos se hicieron acreedores a multitud de reconocimientos y condecoraciones por parte del Gobierno Venezolano. Consideramos importante mencionar, a grandes rasgos, la inmensa lista de experiencias y realizaciones que cargaban en su haber cuando arribaron a su nueva patria y que parten desde miembro de la Comisión Organizadora de la Universidad Vasca, en el caso de Don Euis Bilbao cuyo proyecto fue organizado en 41 días y con innovaciones que no figuraban en el pensum de las universidades españolas, como el euskera médico y la disgregación de enfermedades de los niños en puericultura y pediatría.
Les tocó, en los angustiosos momentos de la salida, escapando de las huestes fascistas, arrastrar 650 niños del Sanatorio de Gorliz cuyo director era el doctor Rekarte. Fueron creando servicios médicos con enfermeras para todos los albergues en los que había más de 30 refugiados. Lograron adecuar una antigua fortaleza de Donibane GarazL para más de 500 niños. Se alargaría demasiado la lista de servicios a los refugiados heridos y como colofón quedó el hospital de La Roseraie donde reunieron más de 400 gudaris heridos proce-dentes de Santoña por decisión del Gobierno Vasco, quien hizo que el lujoso hotel, entonces vacío y mediante el pago del alquiler acordado, se convirtiera en 48 horas en un verdadero hospital, gracias a estos ilustres galenos que venimos mencionando, sin olvidar la actuación del Dr. Gonzalo Aranguren al frente de esta titánica labor.
Dentro de la especialidad de cardiologia, destaca el Dr Joseba Bingen Amezaga Iribarren, con na dilatada trayectoria en hospitales publicos (Perez Carreño), y clinicas espacilaizadas privadas
Fueron, como expresamos, muy queridos, ya que además de su profesionalismo, nunca negaron su mano amiga y permanecieron dentro de la comunidad formando parte del quehacer cultural y político del Centro Vasco.
43 1 Fichas de los médicos vascos llegados a Venezuela en los años 1.938-39-40*
1.- Claudio Alegría Mendialdua. (Gernika, Bizkaia 1899-1959 Valencia, Venezuela) había obtenido el doctorado en medicina en Madrid, precisamente en 1936, y después de participar en (a guerra civil en el País Vasco, llegó a Venezuela en 1939. Trabajó algunos años de médico rural en el Estado Carabobo y al alcanzar su jubilación fue a residir a Valencia, Estado Carabobo, ciudad donde falleció.
2.- Gonzalo Aranguren Sabas. (Bilbao 1904-1975 Ondarribia, Gipuzkoa) estudió medicina en Valladolid, pero se licenció en Madrid en 1928. Se formó como cirujano general en algunos hospitales europeos, principalmente de París y fue durante la guerra civil jefe de cirugía en el Hospital de Amorebieta, donde su habilidad profesional contaba con la confianza de las autoridades del País Vasco. Exiliado en Francia tras la caída del frente del Norte, fue cirujano del hospital vasco de La Rosarie, Francia, donde se concentraron los enfermos y heridos de la evacuación. Al ser invadida Francia por las tropas alemanas al comienzo de la II Guerra Mundial, marchó al exilio, a Venezuela en 1940 y trabajó primero corno cirujano en el Hospital General de Barcelona, Estado Anzoáíegui, donde alcanzó gran prestigio. En 1945 funda en la urbanización «El Conde» de Caracas la Clínica
Aranguren para hospitalización y cirugía privada. Regresó a Bilbao en 1958 y estableció la Clínica Aranguren que regentó hasta su muerte.
3.- José Luis Aránsolo Bilbao. ( Bilbao 1905-1974) era huérfano cuando comenzó los estudios de licenciatura de medicina en Madrid; en 1927 transfirió el expediente académico a Salamanca y se graduó en Valladolid en 1929. Salió de España y emigró a Venezuela, trabajó corno médico rural en San Antonio de Maturm, Estado Monagas. Regresó a Bilbao y falleció en su ciudad natal.
4.- Jesús de Arrese y Axpe. (Otxandio, Bizkaia 1879-1943 Bilbao) se licenció en medicina en la Universidad de Barcelona en 1902, llegó a Venezuela en 1939, tras la guerra civil y desde esa fecha hasta 1943estuvo ejerciendo la profesión en las minas de carbón de Naricual, Estado Anzoátegui. Sin embargo, regresó pronto al País Vasco, donde falleció.
5.- Antonio Arríela Larrañaga. (Zarautz, Gipuzkoa 1896-1983 San Sebastián, Gipuzkoa) obtuvo el título de licenciado en medicina en la Universidad de Zaragoza y se especiaü/ó en otorrinolaringología; llegó a Venezuela al final de la guerra civil y trabajó entre 1939 y 1943, como médico rural en San Cristóbal, estado Táchira; regresó a San Sebastián en 1948.
6.- Juan Cayo Basterra Saenz de Olamendi. (Vitoria-Gasteiz Araba 1906-19(7) Valencia, Venezuela) después de concluir la licencia-
tura de medicina, hizo estudios de odontología en Madrid, que concluyó en 1938. Llegó a Venezuela en 1939 y trabajó de médico en Aragua de Maturin y en otras medicaturas rurales del Estado Monagas hasta 1946. Después revalidó su título profesional de odontólogo en la Universidad de los Andes, Mérida y ? partir de entonces tuvo amplia práctica privada en Valencia, Estado Carabobo.
7.- José María Bengoa Lecanda. (Bilbaol913) estudió medicina en Valladolid y tras su licenciatura en 1936 se especializó en enfermedades de la nutrición. Al comenzar la guerra civil fue nombrado Secretario de Sanidad Militar de la Consejería de Sanidad del Gobierno Vasco; en 1938, con la caída del frente del Norte, emigró a Venezuela y desde 1938 a 1941 estuvo de médico rural en Sanare y Cubiro, Estado Lara, luego en Irapa. En 1942 organizó la Sección de Nutrición del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social en Caracas, y en 1950 fue cofundador del Instituto Nacional de Nutrición. De 1955 a 1974 trabajó en la OMS, como Jefe del Departamento de Nutrición. En 1974 regresó a Venezuela, y de 1979 a 1983 actuó de Asesor de la Consejería de Sanidad del Gobierno Vasco.
8.- Juan Ramón Belín Alzaga. (Algorta, Bizkaia 1902-1249 Bilbao) se había licenciado en medicina en la Universidad de Vallado-lid en 1930 y emigró a Venezuela al concluir la guerra civil; ejerció hasta 1948 como médico rural en El Chaparro, Estado Anzoátegui y regresó ese año a Bilbao, donde falleció al poco tiempo.
9.- Luis Bilbao Líbano. (Leioa, Bizkaia 1902-1985 Caracas) estudió medicina en las facultades de Zaragoza y Madrid, donde se graduó en 1926; se especializó en análisis clínicos y a partir de 1927 fue jefe del laboratorio del Hospital de Basurto. Hizo estudios de especialización en París y Estrasburgo, se distinguió como fundador de la Agrupación de Médicos Vascos de Solidaridad de Trabajadores en 1932, fue inspector general de Sanidad Rural en 1936 y en Mayo de 1937 dirigió las asistencias sanitarias durante la evacuación a Francia. Al llegar a Venezuela trabajó desde 1941 hasta 1975 en los laboratorios de las unidades sanitarias del Ministerio de Sanidad; en 1946 revalidó sus estudios médicos en la Universidad de los Andes, Mérida. Aunque murió en Caracas, su pueblo natal no le olvidó, pues una calle de Leioa lleva su nombre; su hijo Joseba Bilbao ha continuado su obra en el Centro Médico de Caracas.
10.- Julio de la Calle y Cavieces. (Bilbao, Bizkaia 1891-19** Bilbao) hizo los estudios de la licenciatura de medicina, primero en Santiago de Compostela y luego en Valladolid, donde se graduó en 1915. Durante la guerra civil actuó de médico en las unidades militares del País Vasco. Al llegar a Venezuela trabajó entre 1942y 1948 como médico rural en Clarines y San Antonio, Estado Anzoátegui. Regresó a Bilbao en 1948 y falleció en su ciudad natal.
11.- Fernando Chacartegui Barbier. (Liverpool, Gran Bretaña 1914) comenzó a estudiar medicina en la Universidad de Santiago de Compostela en 1932 y concluyó su licenciatura en 1949, después de actuar como sanitario en el País Vasco entre 1936 y 1937; al llegar a Venezuela en 1940, trabajó en las campañas sanitarias del Ministerio de Sanidad, y se distinguió en las de fiebre amarilla en 1945.
12.- José Ignacio Chacartegui Saenz de Tejada. (Guernica, Bizkaia 1906) estudió medicina primero en la Universidad Central de Madrid, a partir del segundo curso de la licenciatura en Santiago de Compostela y concluyó los estudios de odontología en Madrid; participó en la guerra en el País Vasco y al llegar a Venezuela tras la
contienda trabajó inicialmente en el Ministerio de Sanid^: a • campañas de paludismo y fiebre amarilla.
13.-José María Díaz de Rekarte. (Bermeo, Bizkaia 1906-19**-Caracas) había estudiado la licenciatura de medicina en Va]laóc>_i; ^k completó con el doctorado en Madrid en 1930. Desde comiecz.:*- fe su ejercicio profesional se dedicó a la pediatría en Bizkaia y ec 1*6* fue profesor de su especialidad en la Universidad Vasca: al ^er d frente del Norte en 1937 fue encargado de la evacuación de lo*- uam vascos del Sanatorio de Gorliz. Llegó a Venezuela en 1939 \ ¿r-iá» su actividad entre la clínica pediátrica de los hospitales «José Grej?m» Hernández» y el «Rísquez» de Cotiza y posteriormente en el hospital del El Algodonal; también tuvo práctica privada. Eue autor texto sobre radiología de tórax. Murió en Caracas.
14.- Luis Gualberto Erquicia Tellería. (San Sebastián obtuvo el título de licenciado en medicina en Valladoltd en I-51. durante la guerra civil prestó servicios en el ejército del País V>s¿r y llegó a Venezuela al concluir la contienda. Trabajó entre I939 » 1945 como médico rural en Santa Inés, Estado Anzoátegui; a partir de 1946 trabajó en la División de Epidemiología de! Ministerio x Sanidad y Asistencia en Caracas.
15.- José Luis Gallano Gondra. (Bilbao 1905-1991 Bilbao) estudio medicina en Madrid donde obtuvo el título de licenciado ^l medicina en 1932 y se especializó en dermatología; durante la g-j;-rra civil fue capitán médico en ei ejército vasco. Llegó a Venezuela. en 1939 y desde su llegada trabajó de médico rural en Guanara Estado Portuguesa. Regresó pronto a Bilbao.
16.- Galo de Gerrika-Echebarría y Bilbao. (Bilbao 1897-19' ? Bilbao) comenzó sus estudios de medicina en Madrid y en 1920 íes trasladó a Zaragoza donde se graduó en 1921. Era hermano del Comandante Casiano Gerrika-Echebarría, jefe de la artillería en el ejército vasco. Llegó a Venezuela al concluir la guerra civil y trabajó como médico rural en el Estado Anzoátegui desde 1939 a 194L pero regresó pronto al País Vasco.
17.- Santiago Ibargüen Beitia. (Elantxobe, Bizkaia 1912-1977 Bilbao) estudió medicina en la Universidad de Santiago de Compostela. donde se graduó en 1934; se especializó en gastroenterología y fue médico interno del Hospital de Basurto. Al comenzar la guerra civil fue profesor de fisiología en la Universidad del País Vasco y médico en el Hospital de Durango; tras la evacuación del Norte estuvo en París perfeccionándose en gastroenterología entre 1938 y 1940. Este año llegó a Venezuela, donde hasta 1943 fue residente del dispensario en Bergantín, Estado Anzoátegui, médico de la Compañía Shell en Curasao hasta 1946 y médico del Seguro Social hasta 1948; en aquella fecha revalidó sus estudios y trabajó en la Clínica Aranguren de Caracas. Regresó a Europa, en 1959 trabajó en Leyden y en 1960 pasó a residir a Bilbao. Murió de un ataque cardiaco durante un partido de fútbol en el Campo de San Mames.
18.- Jesús de Irarragorri Alegría. (Arrieta, Bizkaia 1899-1985 Bilbao) concluyó los estudios de licenciatura en medicina en la universidad de Valladolid en 1924 y se especializó en accidentes de trabajo: durante la guerra civil fue capitán me'dico en el Ejército Vasco y emigró a Venezuela al concluir la contienda. Fue médico rural en Soledad, Estado Anzoátegui entre 1939 y 1942; regresó a Bilbao.
19.- Jesús Latirtegui de Arenaza. (Gernika, Bizkaia 1893-1956 Caracas) estudió medicina en Valladolid y obtuvo la licenciatura en 1919, luego hizo el doctorado en Madrid. Tuvo una gran experíencia clínica en el extranjero y fue residente de los hospitales de Hamburgo. de la Matemité Baudelocque y el Hospital Broca de París, de Madrid y Bilbao, iniciando los estudios sobre las enfermedades profesionales en el País Vasco: ejercía en Barakaldo. Durante la guerra civil estuvo asignado al estado mayor del Ejercito Vasco, pero cayó prisionero y fue condenado a muerte. En 1940 fue canjeado, consiguió salir de España y llegó a Venezuela en 1943; fue primero médico de ¡a Cruz Roja en la Guaira, Distrito Federal, en 1946 director del Hospital •- Pérez de León» de Petare, Estado Miranda y a partir de 1948 ejerció libremente la profesión en Caracas, corno cirujano de la clínica Aranguren.
20.- José Luis Lartítegui de Arenaza. (Bilbao 1898-19(7)) herma-' no del anterior, estudió medicina en Valladolid, donde se licenció en 1919. pero no ejerció la profesión en Caracas; se dedicó a la construcción.
21.- Luis López Abadía. (Madrid 1910-1983 Barakaldo, Bizkaia) estudió medicina en Valladolid. donde se graduó en 1932. Ejerció la profesión en Bilbao junto a su padre y fue médico interno del Hospital Provincial de Bilbao. Durante la guerra civil estuvo ejerciendo en el País Vasco hasta el final del frente del norte; pasó a Barcelona y continuó en la lucha como capitán médico hasta que concluyó la guerra. Llegó a Venezuela en 1940 y trabajó de médico rural en Úrica y Santa Inés, estado Anzoátegui; después pasó a la dirección de Malariología y trabajó entre las tribus indígenas del Río Orinoco. Regresó a España en 1949 y murió en Barakaldo.
22.-Tomás Mendicoa Lanzagorta. (México D.F. 1907-1984 Caracas) vivió desde joven en el País Vasco y obtuvo el título de bachiller en Vitoria: estudió medicina en Zaragoza y Salamanca, donde se graduó en 1932. y luego hizo el doctorado en Madrid obteniendo el título en 1934. Fue médico interno del Hospital Civil de Bilbao hasta el comienzo de la guerra civil en que fue asimilado al ejército durante los años 1936a 1938. Consiguió llegar a Venezuela en 1939 y trabajó como médico rural en Santa Rosa, Estado Anzoátegui. después fue médico de la Empresa Central Azucarera, siguió el curso internacional de rnalariología de Maracay en 1944 y más tarde trabajó en la División de Malariología del Ministerio de Sanidad como jefe de zona en San Cristóbal, Estado Táchira.
23.- Fernando Unceta Iza. (Bilbao 1897-1980 Bilbao) estudió medicina en Zaragoza en cuya universidad se licenció en 1924. Desde el comienzo de su práctica profesional se orientó hacia la traumatología y fue médico de la Compañía Euzkalduna de construcción y reparación de barcos en Bilbao. Durante la guerra civil fue jefe de Sanidad Militar. Llegó a Venezuela en 1939 estuvo destinado de médico rural en Barrancas de Maturín hasta 1942; luego fue director del Hospital de Tucupita en el Territorio Delta Amacuro entre 1942 y 1946, finalmente fue médico rural en varios lugares del Estado Yaracuy. A partir de 1948 fue Administrador de la Clínica Aranguren de Caracas.
24.- Pablo Uriguen Retes. (Durango, Bizkaia 1909-1984 Algorta, Bizkaia} hizo la licenciatura de medicina en las Universidades de Valladolid y Madrid en 1934; llegó a Venezuela en 1939 como consecuencia de la guerra civil y ejerció la profesión en Caracas, tras haber revalidado ei título en 1974. Regresó a Bizkaia y falleció en Algorta en 1984.
25.- José Antonio Urrestarazu Bergara. (San Sebastián, Gipuzkoa 1912-1995 Caripe, Monagas, Venezuela) completó la licenciatura de medicina en la universidad de Valladolid en 1936, pero no se le expidió el título hasta 1947; fue capitán médico en el Ejército Vasco durante la guerra civil. Llegó a Venezuela en 1939 y fue médico rural en Caripe, Estado Monagas desde la fecha de su llegada hasta su muerte; el hospital de Caripe lleva su nombre. 26.- Juan Lorenzo Zarranz Arteaga. (San Sebastián, Gipuzkoa 1916) comenzó la licenciatura de medicina en Madrid en 1932 y actuó como sanitario en el País Vasco durante la guerra civil. Llegó en 1939 a Venezuela y concluyó los estudios de medicina en la Universidad Central de Caracas en 1945. Estuvo de médico rural en varias medicaturas rurales del Estado Trujillo, en campamentos de la compañía petrolera Shell en Lagunillas, Estado Zulia y después trabajó en la Seguridad Social; finalmente se trasladó a Caracas donde se especializó en anestesia.
El doctor don Luis Bilbao Líbano nos ha recordado ya su larga experiencia en Euzkadi. En Venezuela, como analista, ha estado al servicio del Ministerio de Sanidad durante más de treinta y tres años. El mismo tiempo, más o menos que el doctor José Ma. Díaz de Re-kalde, compañero suyo en los episodios del exilio de Euzkadi Norte.
En la medicina rural se distinguieron, según cita Martín de Ugal-de, otros doctores como Don Fernando de Unceta, «que desde Barrancas atendía una parte de la cuenca del Orinoco», o como Don Gonzalo de Aranguren, en Anzoátegui.
Los médicos vascos fueron muy apreciados en su nuevo ámbito de actuación, y siempre atendieron a sus hermanos de éxodo cuando se hacían necesarios sus auxilios.
Entre las personalidades más notables de la medicina vasca en Venezuela está el Dr. don José María Bengoa, pionero del exilio.
El Dr. Bengoa llegó a Caracas en 1938. Había terminado la carrera en Valladolid tan sólo dos años antes, y por poco le sorprende el Movimiento en la Universidad. Acabados los exámenes salió inmediatamente para Bilbao. Unos pocos días después, v no había podido regresar.
En Valladolid fue presidente de Estudiantes Vascos, y en la capital vizcaína se vinculó al «Euzkadi», aunque no se había afiliado a ningún Partido.
En un nuevo y lujoso edificio, del Este de Caracas, tiene ahora su casa. Y allí nos decía:
«Ya que he mencionado la Federación de Estudiantes Vascos, quiero dedicar un recuerdo muy entrañable a un estudiante vasco que asilaron, un gran colaborador de la página que los de la Federación publicábamos en «Euzkadi». Era Azkárraga, de Aramayona, que firmaba con el seudónimo de «Urkorri». Fue Presidente de «Estudiantes Vascos» en Madrid y no tuvo más participación en la Guerra que seguir escribiendo. Por eso le fusilaron las tropas de Franco.
En resumidas cuentas, yo tuve una atuación como la de todos, .saltando de un lado para otro, visitando los puestos de salud de guerra en Orozco... y después me fui con una Compañía, que se llamaba la (lompañía Elguezábal, por Deva, Motríco y Ondárroa. Eso era por los meses de septiembre y octubre.
Se formó el Gobierno Vasco en noviembre, y por los nacionalislas estuve más o menos encargado de la organización sanitaria de Vizcaya. Por los socialistas estaba José Luís Arenillas, también fusilado.
El Lendakari pensó nombrar un jefe de la sanidad militar, para organizar los servicios de hospitales y socorros del frente. Se pidió ni grupo de médicos de la Solidaridad de Trabajadores Vascos que hiciera una elección, y de allí surgió el nombre de Fernando Unceta. iVro, como la actuación de Arenillas había sido también muy destaca-<ln, con el título de inspector general de sanidad del frente, tuvo la misión de montar los puestos de auxilio en todos los batallones. Unceta me llamó a colaborar con él, en un puesto modesto, de secre-inrio particular, y nos instalamos en el Garitón los tres, con un Secre-I tirio General que era Pedro de Basaldúa, un nacionalista muy conocido, autor de una de las biografías más interesantes de Sabino Arana t íoiri.
Aun viéndolo desde la perspectiva de ahora, y no estando formados para la sanidad militar, creo que se hizo una gestión linslante aceptable.
Terminada la Guerra tuvimos que escapar. Los que quedaron fusilados injustamente. Estaba soltero y de Francia me vine a Venezuela. Al cabo de tres meses de andar dando vueltas, conseguí t|iic me nombraran médico rural de un pueblo del Interior, que se lliima Sanare, en el Estado Lara. Además de Sanare tenía que cubrir olio municipio de cinco mil habitantes, y medio Tibor, que es una población grande. En total, casi cuarenta mil personas para mí solo.
A pesar de esa aparente dificultad, pienso después de tanto tiempo que fue mi época profesional más satisfactoria. Porque logré organizar una sanidad que hoy se considera moderna, en el sentido de participación de la comunidad, y gracias a esa participación me parece que pude realizar una labor útil. Esta época de tres años me sirvió para captar una serie de aspectos de los países en desarrollo, cosa que en la Universidad no pude aprender, porque nos enseñaban una medicina de sala de hospital, para un medio urbano.
Quizás mis experiencias de la Guerra tuvieron algo que ver con mis actividades en ese pueblo rural. Crearon en mí un espíritu organizativo, sin el cual no hubiera podido desarrollar la tarea que llevé a cabo en Sanare y que me permitió, no solamente atender a la población, sino también escribir un libro que se titula «Medicina social en el medio rural venezolano», y que va a ser reeditado ahora, cuarenta años después, porque lo que decía entonces todavía está vigente en una gran parte.
Después tuve dificultades para la convalidación, porque no me enviaban los papeles. A través de mi familia en Bilbao se consiguió en Valladolid el título y la documentación que necesitaba, pero tardé más tiempo del normal en hacer la reválida: hasta el año 53. Entretanto, trabajé en el Ministerio de Sanidad. Organicé el Departamento de Nutrición, que se creó con el nombre de- Instituto Nacional de Nutrición y todavía existe.
—¿Cuáles son las diferencias entre la alimentación de un país en vías de desarrollo como Venezuela, y la de Europa?
—Aun cuando en el Sur de Europa existen todavía zonas en vías de desarrollo, en general, el problema allá es frenar el consumo de muchas cosas; combatir enfermedades degenerativas como arterieesclerosis, diabetes, obesidad... o sea, que allí hay un exceso de alimentación, que conduce a daños en la salud.
En cambio aquí, como en otros países en vías de desarrollo, pero sobre todo los que están en transición, tenemos los dos problemas. Ese mismo, aunque no con tanta magnitud como en Europa o en EE. UU. y fundamentalmente, el de la desnutrición.
Venezuela tiene un problema grave de desnutrición, pero, a pesar de eso, creo que se han exagerado las cifras oficiales. Lo que se observa, más que niños desnutridos —que los hay en un porcentaje del diez al quince por ciento, tal vez—, es cantidad de chicos adaptados a un subconsumo de alimentos. Y a esta situación no se le ha prestado suficiente interés.
La adaptación se desarrolla en el organismo, por una parte, impidiendo la velocidad de crecimiento, con lo que el niño queda más chiquito, pero su peso es acorde con la talla. No están desnutridos en el sentido de que si se les da de comer puedan mejorar. Presentan signos de haberlo estado.
En definitiva, son supervivientes vulnerados, que han sobrevivido a contingencias adversas: enfermedades infecciosas y un subconsumo de alimentos. La solución de estos casos no es fácil, porque aumentando la comida no conseguimos más que fomentar la obesidad. Lo que sí podemos hacer es una labor para que los niños, desde la primera infancia, o incluso desde el desarrollo fetal, tengan un progreso biológico mejor, con una talla que corresponda a su potencialidad genética.
Usted habrá observado un fenómeno típico de los países en vías de desarrollo: la heterogeneidad biológica. Población muy dispar. Gente alta, gente baja, gente intermedia, gente gorda, gente flaca... cosa que en Suecia, Noruega, los Estados Unidos, no se observa. En esos sitios parece que todos tienen una conformación prácticamente igual. Entonces, si una parte de la población es mayor que otra, posiblemente se debe a factores ambientales, no genéticos.
Acabo de terminar un estudio, que se ha presentado al I Congreso Nacional del Ambiente, en donde analizo la situación. Aquí, en estos cuarenta años, el desarrollo en el campo sanitario ha sido fabuloso. El índice de mortalidad se ha reducido, en algunos casos, hasta cifras cinco o seis veces menores. Y en algunas enfermedades, como tuberculosis, hasta doce. En cifras de mortalidad, lo que se ha conseguido es extraordinario.
Pero esa mejora no creo que se ha debido tanto a un progreso en las condiciones de vida, como a la acción sanitaria. La aparición del DDT permitió en gran parte la erradicación de la malaria, del paludismo. La aparición de las sulfamidas y los antibióticos redujo la mortalidad en las enfermedades infecciosas. Pero la tendencia de la morbilidad de los enfermos no ha seguido paralela, ni tampoco la calidad de vida.
Se ha hecho mucho en materia de educación, pero existen lagunas considerables. Tenemos todavía un veinte por ciento de analfabetismo. Una gran proporción de población empieza los primeros grados escolares y los abandona, no llega al sexto.
En el campo de la vivienda nos hemos quedado rezagados. La marginalidad urbana en términos de vivienda es muchísimo mayor que hace cuarenta años. Yo hice en el 42 un estudio sobre el barrio de Guarataro, de Caracas, y las condiciones de vida de aquella población, en cuanto a vivienda sobre todo, eran mejores que ahora. En cuanto al número, ha aumentado considerablemente. Se considera que hay en Caracas más de un millón de habitantes que viven en la marginalidad.
Por otro lado, esa marginalidad urbana, debida a la explosión demográfica en la ciudad, ha creado otra problemática en el Interior: Cantidad de municipios se están quedando vacíos, y están llegando a una situación peor de la que tenían antes. De manera que los problemas de subdesarrollo en Venezuela todavía son grandes, a pesar del progreso sanitario, y del esfuerzo ingente en el campo de la educación. A pesar de esos dos éxitos, el problema de la marginalidad, de la pobreza, subsiste».
El doctor Bengoa está casado con Amaia Rentería, de Elancho-ve, otro miembro de la emigración política del 39. Tienen cuatro hijos y dos hijas. Los dos mayores de los varones son, cómo no, médicos. El primero ejerce en Ginebra {Suiza); el segundo, en Mondragón. El tercero estudia Arquitectura en la Universidad Central de Venezuela, y el cuarto está para empezar Economía. De las dos chicas, una estudió decoración y la otra Secretariado.
Pero sigamos con el relato cronológico de las actividades profesionales de este eminente venezolano de Euzkadi:
«En el año 55 fui enviado a las Naciones Unidas, para trabajar en la Organización Mundial de la Salud, concretamente, para organizar a escala mundial el Departamento de Nutrición. Fuimos a Ginebra, el matrimonio y cuatro hijos, y allí nos nació otro. De Ginebra fui llamado a Washington, como consejero regional para América Latina, y allí nos nació el sexto, pero todos son subditos venezolanos.
En esta etapa de Ginebra me tocó visitar prácticamente todos los países del mundo, no como turista, que ojalá hubiese podido. He trabajado en la India, en Indonesia, en África, y fue muy satisfactorio poder ayudar a estos países a aliviar la situación nutricional que en algunos de ellos, asiáticos o africanos, es muy grave; mucho más que en los de Latinoamérica, en varios aspectos.
Pensamos que era una actividad para pocos años, pero una serie de compromisos de estados y de gobiernos me obligaron a concentrarme más y más en el trabajo, a organizar departamentos de nutrición en los distintos países...
Era jefe del Departamento Mundial de Nutrición y cuando fui estaba prácticamente solo; cuando regresé, había colocado a ochenta técnicos, aproximadamente. Aquí he sido también director técnico del Instituto Nacional de Nutrición, aparte de representar a Venezuela en distintas conferencias internacionales. Esos han sido los cargos más importantes que he llegado a desempeñar.
En fin, nuestra estancia en Ginebra se prolongó diecinueve años. Hemos regresado hace cuatro, a reincorporarme a mis actividades en el Ministerio, aunque en estos momentos no trabajo en él, sino en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas, donde tengo a mi cargo los programas de investigación en el campo del desarrollo social de la salud, nutrición, vivienda y educación. Esa es mi función en estos momentos.
Además, el Dr. Bengoa es profesor de un curso para postgraduados, de planificación alimentaria y nutrición. El ciclo dura dos años y ¡isisten titulados universitarios de Perú, Nicaragua, Chile y el propio Venezuela. Se trata de un programa que aborda el tema social de la ¡ilímentación en los más diversos aspectos: producción, industrialización, precios, consumo...
Planteamos el asunto de su nacionalización, y explica:
«La razón es la misma que la de otros vascos. Por un lado, un sentimiento de lealtad hacia el país que nos había acogido tan extraordinariamente; por otro, dar unas ciertas facilidades al propio Gobierno para que nos ocupase, porque siendo permanente extranjeros era muy difícil entrar a trabajar en actividades del Gobierno en un campo MK:¡al, como era mi caso.
Yo espero, con la nueva Constitución española, donde se habla tli* la doble nacionalidad, podremos mantener una situación dual.
Encuentro perfectamente compatible el sentirme muy venezolano y muy vasco. Hay gente que a lo mejor no lo entiende así totalmente. Yo sí. Me siento muy vinculado a lo que está pasando en Euzkadi, dispuesto a colaborar con las personas que tienen allá responsabilidades políticas de cierta índole, y al mismo tiempo, soy muy leal con Venezuela y colaboro también con el Gobierno y con los políticos en mejorar las condiciones de vida de la población.
Sin embargo, desde un punto de vista legal —aunque sentimental y éticamente me siento totalmente compatible—, encontramos nosotros y nuestros hijos ciertas dificultades para que nos acepten en el país de origen, para que nos dejen votar, por ejemplo. Tiene uno que quedarse como simple observador, como si fuese un extranjero. Creo que habrá que encontrar alguna solución para nosotros, que emigramos por razones políticas y adquirimos otra nacionalidad como la de Venezuela, la de Méjico o la de Argentina, de modo que sean perfectamente compatibles las dos nacionalidades. Yo no me siento allá extranjero, pero legalmente lo soy. Y aquí no quiero dejar de ser venezolano.
Políticamente no tengo problema. Nunca he sido afiliado, pero simpatizo con la gente del Partido Nacionalista Vasco, estoy de acuerdo con su política, he trabajado con ellos antes y ahora, y mi identificación es total.
Por la política de Venezuela tengo un profundo respeto. Por razones generacionales, porque la gente que manda en COPEI está más cerca de mi edad que la de Acción Democrática, tengo una cierta simpatía por el Partido Socialcristiano, por sus dirigentes, sin llegar al extremo de ser un copeyano, como dicen aquí. Tengo amigos en los dos lados, y un profundo respeto por ambos. Me siento muy bien con los dos partidos democráticos e incluso con los de izquierda, el MAS, el MIR, donde también tengo amistades, y algunos de cuyos enfoques me parecen perfectamente legítimos.
Por otra parte, he estado siempre muy por encima de la política, y nunca he participado en un acto público, con unos ni con otros.
—¿No ha hecho nunca un estudio de su especialidad sobre Euzkadi?
—Fui director de una revista que sacábamos aquí los vascos, «Euzkadi», en los años cuarenta a cuarenta y siete. Y en aquella época publicaba —con distintos seudónimos; «Eguizale», «Ibarra», y alguno con mi propio nombre—, artículos en los que hablaba sobre la alimentación en el País Vasco, Pero trabajo serio no he hecho ninguno.
Sólo un proyecto que presenté a la Universidad de Bilbao, para organizar un Instituto del Desarrollo de la Salud, de forma que, a través de esa cátedra, se pudieran estudiar los aspectos sanitarios; no sólo bajo un criterio estrictamente médico, sino también social y económico, Que se pudiera investigar el costo de la salud, de la enfermedad, de la atención médica, planificarlas, con otro departamento de comportamiento social y un tercero que sería el de los problemas de la alimentación y nutrición. En el País Vasco estos tres temas necesitan un estudio en profundidad, y no hay ninguna institución que se preocupe de ellos.
El propio Rector, Dr. Martín Mateo, me pidió que escribiera un proyecto, y tenía esperanzas de conseguir fondos de distintas entidades para organizar ese Instituto, que yo me comprometía a montar, en Huzkadi, en Bilbao, Pero todo está sujeto a la existencia o no de fondos. No puedo estar allí de brazos cruzados, esperando que haya medios —una cantidad que puede ser de unos diez a veinte millones de pesetas al año—, para empezar a trabajar.
Creo que la relación a nivel universitario entre Venezuela y Euzkadi se va a extender a otros campos —además del Instituto Simón Bolívar, que inauguró el Dr. Salcedo Bastardo—. Me pareece que ya i'I doctor Martín Mateo estableció contacto con la Universidad de Metida (Mérida de Venezuela), para poder vincularla, junto con sus investigaciones forestales, a Euskalerría.
También tengo entendido que el hermano Ginés está en conversaciones, para extender a la Universidad Vasca las investigaciones de oceanografía y de biología marina que desarrolla aquí. Todo esto me pnrece muy positivo, y el hecho es que los que vienen de allá, como t-I doctor Caldera, o el doctor Salcedo Bastardo, vuelven extraordinariamente sorprendidos y entusiastas. Cuando fue el ministro Tarré, Ministro de Trabajo de Caldera, a visitar las cooperativas de Mondra-KÚn, vino también entusiasmado. Así, esas vinculaciones que antes ni .siquiera existían, se van fortaleciendo».
Contribuyen a fortalecerlas trabajadores como Bengoa, que recibió la «Orden del Mérito al Trabajo de Primera Clase», recientemente, y que ha sido condecorado por varios gobiernos, en diversas' ocasiones.
Un vasco experto en nutrición tenía que hablarnos de nuestra cocina vasca, y lo hizo de forma muy humana: confesando primero su) debilidad por ella, para dedicarle después un análisis más frío, más; profesional:
En la especialidad de cardiologia, area de marcapasos, debemos destacar al Dr. Joseba Bingen Amezaga Iribarren, hijo de Dr. Vicente Amezaga Aresti, quien creo el Departemneto de Marcapasos desempeñandose en el Hospital Perez Carreño del Seguro Social, asi como su pasantia en varisos hospitales tales, como el Perez de Leon,, en mas de 40 años de dedicacion profesional,
Hoy en día las universidades tienen unos costos altos, han de dedicar la mayoría de sus presupuestos a necesidades docentes, y para l,i investigación disponen de una cantidad muy exigua, totalmente insuficiente para lo que exige un país como el País Vasco donde, por ejemplo, la ausencia de instituciones de investigación es una de las causas ilrl gran deterioro del medio ambiente. Esas instituciones, de haber existido, habrían llamado la atención sobre el desastre que se ha desarrollado.
Se habla de calidad de vida, pero lo que hay en Euzkadi es un ••standard» alto de vida; la calidad implica otras cosas que el simple nivel de ingresos o de conocimientos culturales.
El pueblo vasco ha sido sumamente generoso en dar, y en ayudar, I >ero no en prever los problemas y evitar que se produzcan. Resolvemos la situación de los cojos, pero no hacemos nada por impedir que se produzca la cojera, Tenemos un centro cardíaco y hacemos todos los esfuerzos para salvar al enfermo en el último momento, pero nos esforzamos muy poco en la medicina preventiva. Creo que ha habido falta de imaginación.
En Inglaterra y en los Estados Unidos, muchas instituciones de investigación funcionan con fondos privados. En Euzkadi, salvo en los últimos años, el estímulo a los investigadores no ha existido.
AI doctor Bengoa le preguntamos por su regreso, por una eventual vuelta a Bilbao, y una posible aportación profesional a su pueblo originario:
—«Yo estoy a punto de ser jubilado. Pero a lo que no me resigno es a pasear por el Arenal, o por el Parque de Bilbao, con los brazos atrás, a tomar el sol. Si es para eso, no voy a Euzkadi. Ahora, si es para ayudar, para colaborar, para formar a la gente que el desarrollo del país demanda, entonces voy. Sin menoscabo de que también pueda volver a Venezuela, como es natural. Antes he dicho que es compatible ser vasco y ser venezolano, y agregaría ahora que físicamente también lo es. Hoy, las distancias son verdaderamente muy pequeñas».
Finalmente, pedimos a nuestro interlocutor que recordase a otros colegas suyos, vascos, que ejercen en Venezuela. Rápidos le salieron los hombres de Luis Bilbao «una auténtica institución», y José María Díaz de Rekarte, «tisiólogo y pediatra de reconocidos méritos», ambos pertenecientes al Ministerio de Sanidad.
«Los demás médicos que llegamos en los años 38-40 estuvimos en el medio rural, y allí se han quedado muchos de ellos. Mendikoa sigue en San Cristóbal. Urrestarazu, en el Estado Monagas...
Otros, regresaron a Euzkadi. Y otros vinieron a Caracas, donde se desenvolvieron en la medicina privada. Ahora hay que contar con la nueva generación de médicos vascos, hijos de aquellos emigrantes, que también son numerosos y están teniendo éxito, la mayor parte en la medicina privada».
Uno de estos doctores de tanto renombre en la medicina privada, un cirujano de los más prestigiosos, es Joseba Bilbao, el niño aquél de los sueros improvisados en el campo de concentración de Casablanca, cuya vida salvaron casi milagrosamente. El hijo del doctor Luis Bilbao.
El nos presenta otro aspecto, el de los vascos de Venezuela;
«Ni somos de aquí, ni somos de allí. Es el problema de la generación de los que vinimos con un año. A nosotros nos educaron con arreglo a las normas de Euzkadi, pero del Euzkadi del 39, y completamente aislados del medio. El Centro Vasco de entonces no era él monstruo que es ahora; tenía un ambiente familiar y formaba una especie de pueblo en medio de los demás pueblos.
Aquí te siguen considerando extranjero, aunque yo llevo ya treinta y siete años. Te preguntan primero la nacionalidad, y dices: venezolano. A continuación, el lugar de nacimiento, y entonces comienzan las trabas, inmediatamente».
Joseba estudió en el colegio de los jesuítas de Caracas, y en la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela. Ahora andaba empeñado en que debía regresar al País Vasco:
«Estoy con ganas de irme a trabajar allí, porque tengo una deuda moral con Euzkadi. Y creo que la medicina es poco práctica allá. Hace dos años noté una gran diferencia entre el nivel de Barcelona y el resto del Estado Español. Por otra parte, los médicos que envían al País Vasco desde Madrid no son lo mejor, y los de allí no han tenido muchas ocasiones de perfeccionarse; no se han molestado, por ejemplo, en ir a Inglaterra, que está tan avanzada y tan cerca para ellos. Debíamos organizar una especie de visitas de médicos extranjeros de una cierta categoría, y tenerlos allí quince días o un mes, trabajando y enseñando».
Otro médico, aunque dedicado a la investigación y a la docencia, y no a la práctica asistencial, es el doctor Miguel Layrisse, que iambién se enorgullece de su ascendencia vasca. Procedente su familia de Euzkadi Norte, se trajo la costumbre de jugar a cesta punta. Era uno de los escasos miembros de la comunidad —junto con su hermano— práctico en esta especialidad pelotazale, que cultivó durante su juven-l ud. Había por entonces, en Caracas, y concretamente en Los Caobos, un frontón largo. Pero con la llegada de la dictadura del general Pérez Jiménez, el recinto deportivo adquirió un siniestro renombre; vino a convertirse en sede de la «Seguridad Nacional», depósito de detenidos y lugar de tortura. Con la restauración de la democracia acabó por ser derruido, y nunca volvió a levantarse.
El doctor Layrisse es hoy Rector de la Universidad Central de Venezuela, aunque no tenga nada de político, y éste suele ser un cargo para el que se nombra a profesores de unas ciertas condiciones políticas.
Cumplía exactamente los sesenta años en el 79, y su «curriculum» es interminable. Poseedor de un sinfín de premios a la investigación, participante en consejos de redacción de publicaciones especializadas, miembro de instituciones científicas de medio mundo, su mayor esfuerzo se ha dirigido hacia la búsqueda de anticuerpos que identifiquen antígenos de nuevos grupos sanguíneos y determinen su importancia en la antropología.
En 1955 descubrió el «factor Diego», primer «gen marcador» exclusivamente mongoloide, que permitió separar genéticamente las poblaciones mongoloides de las negroides y caucasoides, y establecer claramente el vínculo entre los mongoloides asiáticos y los indios americanos.
El estudio de este sistema, y otros trabajos, le han llevado a efectuar treinta y tres expediciones entre poblaciones indígenas de Venezuela y de otros países vecinos. Ha publicado más de cuarenta artículos y dos libros.
Otro campo en el que ha obtenido notables resultados es el de la anemia nutricional, midió la absorción neta del hierro ingerido en la alimentación diaria y la utilización cuantitativa de distintos regímenes alimenticios. Otras treinta publicaciones se han derivado de estos estudios. Ha sido condecorado con las órdenes de Miranda, Andrés Bello y «27 de junio».
En la Universidad Central, como en casi todas las universidades venezolanas, ha habido siempre profesorado vasco. Por aquí pasaron Bengoa, Iñaki Zubizarreta...
A nuestra llegada, el director del departamento de información, y profesor de periodismo audiovisual era Laurentzi Odriozola, poco después nombrado Director General de Prensa del Gobierno de Luis Herrera Campíns, Ya hablaremos de él, y con él.
Layrisse se refería también a su hombre de confianza el «contralor» (administrador) Juaristi, hijo de euskaldún.
Y nos explicaba cómo ha crecido el centro que dirige. Estaba previsto para quince mil alumnos y pasan ya de sesenta mil, en este semestre. (Aquí, en las universidades estatales no funcionan los cursos con arreglo al calendario español, sino a dos semestres por año natural). Los profesores son cinco mil. «Y algunos días, a las cinco de la tarde, puede usted ver reunidas acá setenta mil personas entre estudiantes, profesores, empleados y gentes que vienen a consultar las distintas bibliotecas».
Las estadísticas nos clarifican: de los trece millones de venezolanos oficialmente censados, el veinte por ciento son analfabetos, pero más del 15 % de los jóvenes situados entre 18 y 24 años son estudiantes universitarios. Eso, teniendo en cuenta que la mayoría absoluta de los habitantes de aquella república no han cumplido todavía los veintiún años. Es un país de jóvenes; más aun, de niños.
Así que los alumnos de las universidades venezolanas, en su conjunto, pasan de trescientos mil. Una cifra nada despreciable para el nivel de desarrollo del Estado, sobre todo si se tiene en cuenta que la enseñanza, aun en los centros públicos superiores, es absolutamente gratuita. Más aún, resulta relativamente fácil obtener becas para asegurar el mantenimiento económico del estudiante, sus viajes de ampliación o perfeccionamiento al extranjero (el propio doctor Layrisse ha sido uno de los becarios), etc. Semejante índice sólo lo superan los países ultradesarrollados. Se iguala en el sur de Europa, y quedan muy por debajo los niveles del subcontinente americano. Todo eso, a partir de la situación de hace cuarenta años, cuando había solamente en Venezuela mil quinientos estudiantes universitarios.
44 Influencia vasca en la arquitectura venezolana
La arquitectura colonial venezolana recibió influencias de la andaluza y canaria, siendo escaso el aporte vasco en sus construcciones, toda vez que las características del Pueblo Vasco y su clima, definen una arquitectura propia de una gran severidad de líneas, utilización de materiales en forma noble, proporciones de cerramientos y aleros, etc. que no pueden transplantarse a otros ambientes sin caer en un formalismo arquitectónico de escaso valor. Podemos hallar alguna influencia navarra en la construcción de las escaleras exteriores de algunas iglesias, como puede verse en la de Naguanagua.
Resulta de interés el aporte vasco en la utilización del hierro en las construcciones, como se aprecia en numerosas viviendas de la época, como por ejemplo en la Casa de las Ventanas de Hierro en Coro, con hierro traído por los barcos de la Cía. Guipuzcoa-na en barras o láminas que eran trabajadas en el país
.
Pero el aporte vasco que merece ser estudiado es el referente a las construcciones que realizó la Cía. Guipuzcoana a partir de 1728, en el período de más de medio siglo en que los vascos controlaron la economía del país y con tal motivo se vieron precisados de construir un conjunto de obras valiosas de diferente naturaleza, tales como fuertes para la defensa de los puertos, muelles para la carga y descarga de los buques, almacenes la conservación de obras industriales como los para hacer toneles, hornos de las fábricas de pan y bizcochos Eduardo Arcila Farias describe su Historia de la Ingeniería en V zuela. En Caracas las oficinas les de la Cía. que no exigían instrucciones de tipo especial, ban tres casas e,n la esquina de Mauricio, hoy esquina de Santa pilla, hacia la esquina de Car dos de estas casas eran de dos tas con patio central adintelado pilares de sección cuadrada. En el puerto de La Guaira tenia Guipuzcoana tres edificios: la Factoría, la Panadería y la Toneleria situuada esta última cerca de Macuto. La Factoría, hoy Aduana, continúa siendo uno de los edificios más importantes de La Guaira.
Su fachada de dos plantas, con un cuerpo central más elevado, tiene un amplio balcón en el centro y otros en las esquinas con balaustradas en toda la altura del antepecho, un modelo de madera de este edificio se conserva en el museo £e San Telmo en San Sebastián. La Panadería constaba de un cuerpo principal de dos plantas cubierto con techo a dos aguas y otro cuerpo adosado, con techo a una vertiente, don-5e se hallaban los hornos. La Tonelería era también una casa de dos plantas con porche a la entrada v un amplio salón cubierto con
aspecto que presenta hoy ¿z casa matriz de la Compañía Guíptizcoana en La Guaira, Lctual sede de la Aduana de este puerto. techo a una agua, este edificio estaba destinado a la construcción de toneles y su almacenaje.
En Puerto Cabello estableció la Cía. sus principales almacenes y la base de operaciones de los navios guardacostas que defendían el litoral en caso de guerra y perseguían el contrabando. Entre las instalaciones figuraba un largo muelle de madera. La Casa Factoría con sus almacenes, cuya ubicación fuera definida por documentos ubicados por el cronista de Puerto Cabello, don Ramón Díaz Sánchez, en el edificio que sirvió de sede a la Aduana de Puerto Cabello, que está frente a la plaza El Águila entre las calles Bolívar y Uslar, carecía de belleza arquitectónica, era un edificio de dos plantas con portada de cantería almohadillada, un gran balcón volado de madera encima del vano de ingreso y otro en una de las fachadas laterales.
Por detrás de las vertientes del tejado se elevaba un mirador con un pequeño vano en su frente desde donde se dominaba una gran extensión en el mar. En el centro un amplio patio de columnas y dinteles de madera que sostenían las vigas del piso alto destinado a vivienda del factor.
El edificio que figura en el grabado, fue construido también por la Gui-puzcoana, aunque su utilidad no ha sido bien definida, puede ser que correspondiera a un local para resguardo, en opinión de don Ramón Díaz Sánchez.
Es una construcción de agradables proporciones con amplios corredores laterales, desaparecido antes que otros edificios de la Guipuz-coana en Puerto Cabello. El Hospital, la Panadería y la Herrería, ocupaban un solo edificio de planta baja. La casa y los almacenes de pertrechos de marina era de dos plantas con balcón volado en su frente, destinándose una parte del piso alto para vivienda y el resto para almacén. Una larga crujía, que ocupaba todo un costado de la planta baja, en opinión de Enrique Marco Dorta, parecía ser el almacén destinado a los mástiles de repuesto de los navios. De la Casa de San Felipe, sólo se conserva la planta, según nos cuenta el mismo autor, que da una idea de 28 cómo era una factoría del interior,
El Resguardo de Puerto Cabello construido por la Compañía Guipuzcoana.
el amplio recinto era de una sola planta, pero la crujía derecha disponía de un piso alto probablemente destinado a vivienda. El edificio disponía de varías dependencias distribuidas alrededor de un gran patio con pórticos en tres lados: almacenes para guardar cacao, aguardiente, vino, aceite, hierro y géneros diversos; locales que se utilizaban como tiendas, cuartos para el tenedor de libros y criados, cocina y caballerizas. La casa de Maracaibo era un edificio de mayor importancia arquitectónica, constaba de dos plantas con balcones volados en las esquinas de la fachada y sobre la puerta principal y patio claustrado con galerías sobre pies derechos de madera. La parte baja, iluminada por pequeños vanos rectangulares estaba destinada a los almacenes y oficinas y la elevada a vivienda del factor. Hacia el fondo y a uno de los lados, formando ángulo en planta única, estaba el aljibe, la panadería y un tinglado con acceso directo desde la calle.
La casa de la Guipuzcoana en Barcelona, era una construcción amplia de un solo piso y de gran modestia arquitectónica. Fueron éstas las principales realizaciones arquitectónicas de la Compañía Guipuzcoana en Venezuela.
Posteriormente numeroso grupo de arquitectos y constructores vascos han desarrollado en el país un gran número de construcciones, algunas con marcada tendencia formalista, otros dentro de estilos internacionales, cuyo valor debe establecerse en el aporte que puede prestar el elemento vasco para corresponder al país con obras, la cordial acogida que ha sabido dispensarnos.
45 Arte Vasco en Venezuela
De esa tierra han ido llegando a esta acogedora de Venezuela en estos últimos tiempos, confundidos con otros hermanos de pueblo, industriales, comerciantes, obreros... algunos de esos hombres a los que Dios concedió la maravillosa gracia de sentir y hacer sentir a nuestros ojos profanos los escondidos milagros de la línea y el color.
Y aquí tenemos entre otros a Enrique Albizu, el irunés que ostenta un impresionante record de premios, desde el inicio de su carrera en la que ha cultivado con preferencia la figura con mano vigorosa en la que se puede apreciar especial predilección por los fondos oscuros y la luz de mucho claro oscuro, según observa el maestro Kaperotxipi.
Tenemos a Cuezala, a quien el influjo de la fama paterna lleva a un constante trabajo de superación manifestado aquí, en Venezuela, por un tratar casi exclusivo de los temas indigenistas.
Tenemos a Eloy Erentxun al que, asimismo, la sombra de su tío, el bohemio Teodoro, pareciera empujar íu pasión por la pintura al servicio de la cual ha puesto su fina paleta con su forma distinguida de interpretar el paisaje.
Tenemos, y no nos extendemos ya más en detalles que harían demasiado larga esta reseña, al beratarra Larramendi, a Otaño, virtuoso de la caricatura: a Ricardo de Arrúe, tan notable pintor como excelente ceramista, ya bien conocido en Venezuela; Galparsoro (Josél. Juan Vizcarret, Saturnino Canales, Isaac Díaz de Ibarrondo. José Luis Echebarría. . .
Y —"the last but not the least"— con nosotros está José Ulibarrena, el joven escultor navarro, sólida realidad de quien está demás hablar en este país por donde día a día crece y ha de crecer su fama. Ulibarrena sigue con paso firme la senda de su glorioso paisano Miguel de Ancheta, y con Mogrobejo, Higinio Basterra, Iñurria. Leunda, Fernández de Viana y otros igualmente notables, está dispuesto a demostrar que, si como se ha dicho, la gente vasca se presta como pocas a ser interpretada en esa especialidad plástica, nuestros escultores, en un porvenir próximo, han de compensar con la gloria de ¿uí magistrales producciones la penuria de un pasado que. como en la pintura, no supo oir las voces creadoras de la sangre nacional.
Arturo Mitxelena
En orden a inquietudes espirituales, puede decirse muy aira, que Venezuela ocupa de muchos años a esta parte un lugar preeminente en el mundo entero, lo que será preciso, sin embargo, repetirlo y certificarlo para atontar o los beocios que, no sabemos por qué, tienen otra idea de esta Venezuela, hermosa y sensible, cuna de Andrés Bello, de Lisandro Alvarado, de Blanco Fambona, de Rom u lo Gallegos y otras glorías de la belleza y del espíritu. rras de Sur América calaban hondo. naturalmente, Venezuela incluida
Viendo que en las ciudades de Venezuela no había rascacielos — pues hoy hasta rascacielos hay — algunos inmigrantes ponían sus retinas en las casas de talla mocha, pero que demostraban que los antepasados sabían vivir y se rodeaban de patios para gozar de! fresco y la comodidad; y como este aspecto no se puede apreciar hasta ambientarse aquí, se figuraban que el país al que emigraron, era un país pobre, atrasado, de bajo nivel de vida. Sin embargo, un filósofo vasco, Miguel de Unomuno, en ocasiones repetidas dijo que estas tie-
¿A qué, pues, atenernos? ¿A lo que "ven" los que vienen de ciudades con casas o edificios de muchos pisos, o a la afirmación del sabio bizkaino?
Miguel de Unamuno daba con sus dardos en el blanco. A los hombres, como a las manzanas, no se les puede juzgar por su exterior. Y así ocurre que en el interior de la casa colonial, lo que privaba en Venezuela, era que había un patio para las veladas de familia, confort, amplitud de compartimentos y cuanto, en fin, hace que una casa sea un hogar.
Pero eso no es todo; la vida espiritual de Venezuela no tenía, no ha tenido nunca, relación con la "estatura" de las casas, espejuelo de los que se dejan engañar por las apariencias. Miguel de Unamuno estaba en lo cierto. Lo que hoy no, antaño había impresores, tipógrafos; y mientras la Venezuela actual apenas si puede ofrecer una imprenta donde se pueda editar algo de fuste, antaño, un vasco de raíz, Irjgo-yen, editaba "El Cojo Ilustrado", publicación que no tenía absolutamente nada de inferior con respecto a la "Ilustración Ibero-Americana", por ejemplo, de Madrid, orgullo entonces y hoy de la tipografía española. Al mismo tiempo que en Madrid, era familiar en Caracas Enrique Gómez Carrillo; y Venezuela daba a Fermín Toro, a Lisandro Alvarado, a Arístides Rojas, a Rufino Blanco Fombona, etc.
Donde quiera que el espíritu ha entrado en juego, Venezuela tuvo siempre un paladín calificado; y a los vascos nos place recordar al dicho Irigoyen, a Landaeta, a Iriarte, a Santos Michelena, a César Zumeta, a Martín de Aguinagalde, a Pedro Ant. Aguirre, a José V. de Iribarren, a Santiago Iza-guirre, etc.; pero no es de literatos o filósofos que veníamos a hablar con el natural orgullo de seres de una misma raíz. Nos importa aquí Arturo de Mitxelena, cuyas cenizas, como las de tantos otros vascos de origen, reposan hoy en el Panteón Nacional.
Esto es, Mitxelena, apellido vasco; Arturo Micheleno, cuando una manifestación del arte tan delicado como es la pintura tuvo uno de sus momentos — en el mundo — más gloriosos, con Manet, con Degas, Delacroix y otros franceses, se puso a la altura de ellos. Primero — es la condición primera, indeclinable, del arte de pintar, — dibujaba como se requiere para delinear el cuadro formidable del procer de ía Libertad, Miranda, en la cárcel española de La Carraca; luego desdibujó y se dio al colorido, como Regoyos, como Monet...
Donde los impresionistas ponían una nota egregia, Michelena, hijo de una época de tránsito en la pintura, pintó sin desmerecer un átomo de los maestros.
Era un Mitchelena.
Es lo que nos enorgullece poder decir.
18 46 Imprenta, literatura, periodismo
La imprenta también supo de la llegada de los vascos y no tardaron en aparecer los nombres de Cromoíip, bajo la dirección de Segundo Eizmendi, cuya calidad en sus trabajos ocupó buena parte del mercado editorial o la de los hermanos Miangolarra; siguieron varias, como Editorial Color, Tipografía Venezuela, Tipografía ízarra, Editorial Excel-sior, sin olvidar Tipografía Vargas, cuyo dueño, Don Juan de Guruceaga no tardó en asociarse con Don Ricardo Leizaola quien llegaba cargado de experiencia ¡a cual volcó en la citada empresa. Así, con el conocido sello de Editorial Élite, desde el año 1945 empezaron a publicarse libros de autores como Urreíztieta, Ofarso, etc.
Esta empresa, pionera en el medio editorial, acogió a un grupo respetable de vascos que se desempeñaron con gran eficiencia en sus diferentes funciones. Entre otros el Sr. Santiago Aznar, que llegaba, luego de haber compartido momentos de lucha junto al Lendakari Agirre, en su calidad de Ministro del Gobierno Vasco.
No podemos olvidar a la Revista Momento, impresa en la misma tipografía, bajo la dirección del Dr. Simón Alberto Consalví, que mantuvo un pequeño frente anti-franquista. En esta misma tónica se imprimieron en la mencionada Tipografía Vargas: The tree of Gernika de George L. Steer y como reza la introducción al libro: «En recuerdo del periodista George Lowter Steer, autor de este libro, corresponsal del diario The Times en Euskadi, muerto en el cumplimiento de su misión en Birmania durante la II Guerra Mundial, tras una vida consagrada a su decidida vocación de servir a la Libertad con la Verdad. Otra publicación fue, El caso de los católicos vascos- 7 Días y 7 Noches en la España de Franco, por el Padre Iñaki Aspiazu, a quien tuvimos el gusto de recibirlo en esta casa y Los vascos no son españoles de Pantaleón Ramírez Olano.
La literatura y el periodismo tuvieron una insigne representación en la persona de Martín de Ugalde, quien además de obtener el ler. Premio en el concurso de cuentos de El Nacional, con Un real de sueño sobre un andamio y de su trabajo en diferentes diarios de Caracas, se hizo acreedor a otros reconocimientos, contando en su haber con la dirección de algunas revistas, entre ellas, Élite, El Farol, etc. En 1961 salió tttzaleak (Asesinos) que resultó ser el primer libro en euskera editado en Venezuela. En 1965, del mismo autor Ama gaixo dago (pieza de teatro) fruto de su incansable labor como novelista y cuentista.
Es de reconocer también el trabajo de Jon Oñatibia y Andoni Arozena en la revista Argia, más una buena cantidad de textos en euskera, publicados en América y Europa.. Presente en el recuerdo se halla el gudari Luis Ruiz de Aguirre Urkijo, Capitán del Batallón N° 1 de ANV, largos años en Venezuela colaborando con Tierra Vasca y otras publicaciones del exilio. En su haber se cuentan varias obras, entre otras Gudaris, Vascos por el Mundo, Pido un Monumento, El ejército Vasco, Semillas de mis surcos y Viento y Agua por los Caminos etc.
Siguiendo en la tónica de la literatura y entrando en la traducción merecen un capítulo aparte Vicente de Amezaga versiona al euskera a Goethe, Baraja, Descartes, Shakespeare, Boccacio y al poeta persa Ornar Khayan.
47 Un Antropólogo Llamado Barandiaran
Barandiarán, y antropólogo. Daniel no necesita como su homónimo, aita Joxemíel, buscar restos olvidados durante milenios para reconstruir, trabajosa e inteligentemente, el hombre originario, perdido en la nebulosa de un pasado ignoto.
El venezolano de Euzkadi ha tenido, y tiene, a ese hombre «primitivo» al alcance de su actividad, en la selva de la nueva patria
Su trabajo ha sido, tanto como estudiarlo, ayudarle a sobrevivir, i'untra todos los elementos adversos de la propia naturaleza que le nulca, y de la «civilización» que trata de absorberle, asimilarle, robarle su personalidad.
La condición pura de ser humano, es el hallazgo, la razón de vivir y el «puente» que ha ligado a Daniel con su pasado de Euzkadi y ni i presente en esta República.
«Los únicos hombres que había visto eran los pastores euskaldu-nrs de Urbasa, recuerdos de mi infancia, Después había decubierto pueblos, naciones, culturas, fantoches, héroes militares y civiles, terro-iislas... Pero en el Alto Orinoco es donde volví a descubrir al Hom-lnr sin tapujo alguno, sin medallas, sin pantalones, sin papeles, sin iMiH|uinas, sin pretensiones, sin violencia. Fue mi gran sorpresa. Desde entonces me quedé en Venezuela y me hice venezolano».
«Previa a mi inserción en las tribus amazónicas —continúa— tendí yu la experiencia anterior de vivencias notables que me habían pre-piimdo para esa sorpresa maravillosa.
La primera vivienda, la autóctona de mi infancia, en un mundo extraño de funcionarios colonizadores, que nos despreciaban porque no éramos como ellos. En la escuela, a partir de los siete años, nos castigaban el sábado por la tarde, con un anillo de hierro, a quien el maestro español sorprendía hablando su lengua materna. El poseedor de tal trofeo debía quedar encerrado en la escuela todo el domingo. Como solidaridad, sin decir nada a nuestras familias, organizamos un turno de «castigados» para el domingo. Sabíamos quién debía ser el último en hablar vasco el sábado por la tarde. ¡Y teníamos siete años!
La segunda viviencia fue un año de inserción entre las tribus nómadas del Sahara argelino. Y luego, cinco años de convivencia en el Medio Oriente con las culturas arábigo-israelíes.»
Entre una y otra hay un largo camino de preparación. Daniel continuó sus estudios. Hizo el Bachillerato y marchó a la Universidad de Zaragoza, en la que se licenció en Historia, «con el viejo y venerable profesor navarro Lacarra». Ya graduado, cuando empezaba a dar clases en el mismo centro, tuvo que huir por motivos de represión política, cuya concreción reserva para la conversación entre amigos.
Pasó a Euzkadi Norte y entró en las Fraternidades de Foucauld. Ya religioso, marchó al Oriente Medio. Al Sahara argelino y, después, hacia la mitad de los años cincuenta, a luchar por la fraternidad entre judíos y árabes.
«Las dificultades —recuerda— habían sido muy grandes. Los odios eran infinitos.
Más en el árabe que en el judío. El noble pueblo israelí no creó nunca odio alguno hacía el árabe. Lo contrario, excepto en los cristianos árabes del Líbano, es el freno absoluto para la simple marcha de la Historia y de la Humanidad. Obtuve la confirmación personal de que el nacimieno de Israel fue el capítulo más glorioso de la Historia Universal. La Historia futura de la Humanidad girará en torno a Israel, quieran o no quieran los «grandes» del mundo. Evidentemente, España no puede ver esto, por su arrogancia arábigo-andaluza. Yo espero que, algún día, Euzkadi reconozca a Israel.»
La fraternidad, como han demostrado los acontecimientos posteriores, resultó imposible en aquella zona. Hacia el año cincuenta y siete, Barandiarán no se había rendido, sin embargo. Por contra, se ordenó sacerdote de la iglesia Oriental Bizantina. Pope.
Junto con esta decisión personal, otra circunstancia afectó su vida: la primera de las enfermedades exóticas que sufriera en beneficio de los pueblos del mundo. Contrajo un paludismo terrible, en Jordania, y la Hermandad de Foucauld le devolvió al Estado Francés, para que se recuperase.
Convalecía en Bretaña, deseoso de regresar de nuevo a Oriente Medio para ejercer su nuevo ministerio y su profunda vocación, cuando en noviembre de aquel año llegó a la Fraternidad una proposición formal, para que un miembro de la misma participase en una expedición a las fuentes del Orinoco, a través de la fundación La Salle, de Caracas.
Los responsables franceses eligieron a Daniel, porque la Historia tic América había sido parte de su formación universitaria, y por su experiencia con los beduinos.
Así prosigue su relato:
«Hice un paréntesis afectivo para el Medio Oriente y en marzo de 1958 me dirigí a Venezuela, para incorporarme a la expedición científica y poder dar luego cuenta al Estado venezolano y a la iglesia de Roma del estado de las tribus orinoquenses, por cuanto las misiones del Amazonas no lograban consolidarse, sino en los medios criollos de Puerto Ayacucho y de San Fernando de Atabapo, con raros ron tactos indígenas.
Se efectuó la expedición con éxito. Hay un libro publicado sobre clin en la Fundación La Salle.»
En los ambientes vascos de Caracas cuentan que Barandiarán tropezó con la jerarquía, que trataba de medir la eficacia de su trabajo con los indios en conversiones y bautizos. Y que él, por contra, se tlrdicaba a atender las necesidades primarias, de supervivencia de m|iicllas personas, ante que a cualquier otra cosa. Por lo visto, ésta rN una visión equivocada de los hechos, ya que el protagonista la desmiente:
«Todo lo demás es leyenda. No formé nunca parte de la iglesia Komana, ni de la Venezolana. Al dejar mi ensueño, primero de joven rrcicn graduado, y después de pope oriental adulto para la confrater-nldiid judío-árabe, dejé también toda conexión personal con los comandos de Foucauld, que pretendían dirigir sus Fraternidades por control remoto desde Francia, previa sumisión a todo lo francés.
Desde el año 1960, año de mi ruptura con Europa, me dediqué enteramente al rescate de dos tribus diezmadas del Alto Caura. Fundé con ellos un nuevo pueblo indígena, que hoy aparece en todos los mapas: Santa María de Erebato. Intenté fundar otro en la misma zona y junto a la frontera del Brasil: Kanarakuni. Pero un buen día los aviones dejaron de venir, y la única entrada a aquella parte era y sigue siendo el avión.
En ese aislamiento marginal fronterizo, sin medios para hacer frente a una nueva política poblacional y de fundación, me tocó vivir horas muy difíciles: enfermedades, paludismo, tuberculosis, radioactividad...»
Daniel sufrió gravemente en su salud, a lo largo de los diez años que, inicialmente y de forma ininterrumpida, dedicó a los indios desde su llegada al Nuevo Mundo.
Pero sobre los peligros propios, y sobre las condiciones de emergencia en las que tuvo que ayudar a estos pueblos, el hombre se resiste a hablar. «Sería muy largo de responder. Tendría que entrar en detalles anecdóticos que no son del caso. Pero una cosa es segura: nunca se puede comprender a un pueblo sin entrar dentro de él, y vivir en su entraña, con un gran respeto de todo lo suyo, de todos sus valores.
inteligente, porque cualquier otra autoridad habría aterrorizado a esos indios con el envío de fuerzas policíacas».
Pero no adelantemos acontecimientos; a finales de los cincuenta, V primeros años sesenta, la tribu con la que originalmente contactó nuestro fundador-antropólogo fue «un gran pueblo de origen caribe ni que llaman los makiritares. Ellos se denominan «Ye'kuana; es decir: «pueblos de las canoas».
«Los caribes Ye'kuana —nos explica Barandiarán— tienen una niltura muy adelantada técnicamente: son navegantes de todos los ríos (Ir Guayana y Amazonia, comercian con sus productos, fundamentalmente canoas, enseres de madera, cerbatanas, derivados de la agricultura,
.
Su liderazgo es muy pronunciado, tanto en lo político como en id social y económico. Viven en agrupaciones de cien a ciento cincuen-tn individuos, junto a las orillas de los grandes ríos de la selva. Son rxivlentes cazadores y pescadores, pero la agricultura es su fuerte. (Ion ellos fundé el pueblo de Santa María de Erebato, en donde ellos misinos son los únicos habitantes, autoridades y responsables de la imlio, el hospital, la escuela, la cooperativa, el ganado, el café...».
Nos contaba otro de los venezolanos de Euzkadi, con una gran mhniración, cómo los makiritares son originalmente seminómadas. (imnbiaban de lugar cada seis o siete años, cuando se agotaba la caza V In pesca del territorio elegido. Y también, a la muerte de cada cacique, porque era tradición religiosa quemar las posesiones de éste, y mudar todos a otro lugar.
La agricultura, de hoy es el fuerte de los «Ye'kuana», nos decía misma voz autorizada, no había sido actividad continuada de estos hasta la llegada de Daniel, y éste anduvo pensando bastante tiempo cómo crearles las condiciones, cómo enseñarles las faenas agrícultura y ganaderas, para lograr su asentamiento, su fijación en Santa Maria de Erebato.
el mismo testigo afirmando que los indios de la tribu son amantes de la mecánica. Y que, en su pericia de navegantes, aceptado perfectamente la ayuda de motores «fuera-borda», se lo podían permitir,
Aprovechando esta curíosidad-devoción por la máquina, Daniel consiguió un tractor, Y así es como hizo a los makiritares agricultores modernos, saltándose todas las escalas intermedias, de más de dos mil años de aprendizaje para la llamada «civilización».
«Hoy —prosigue el antropólogo— los ye'kuana están orgullosos de su cultura, de su lengua y de su autonomía práctica en todos los renglones vitales de su tradición y su vivencia. Varios jóvenes más notables se forman en las ciudades de Venezuela para el inmediato liderazgo técnico y social de la tribu. Hay ya enfermeros oficiales, maestros, bilingües oficiales, y todo el orden y la policía se efectúa por ellos mismos, dentro de ellos mismos».
No, no hay muchas personas, en este siglo XX, que cuenten en su biografía con la fundación, casi diríamos la creación, de un pueblo. Menos, en las condiciones en que lo realizó este vasco. Aún nos preguntamos, y le preguntamos, cómo fue posible, cómo se venció la dificultad de la comunicación, del abastecimiento en plena selva...
«Desde el inicio, como eran zonas marginadas donde no había posibilidad de comunicación por vía terrestre, y por vía fluvial era muy difícil, dados los problemas de navegación de esos ríos, intenté la apertura de pistas cortas en la selva, con un trabajo increíble.
Desde ese primer momento, tuve el honor de formar parte del; Ministerio de Defensa, como miembro civil. Me vino una nominación' de inspector de las estaciones de meteorología que el Ministerio tenía; en esa zona emazónica y, a través de esa colaboración como miembro! de las fuerzas armadas, participaba con el Gobierno en la apertura de; pistas de aterrizaje, dispensarios, escuelas, a las cuales llevábamos personas civiles, y hasta personas de la Administración. Durante aquellos diez años, poco a poco, fui introduciendo la presencia de Venezuela, en tales zonas, a través de los propios miembros de las comunidades' locales.
Por ejemplo: en el Ministerio de Sanidad intentaba formar un muchacho indígena en medicina simplificada; se le daba el título de enfermero ayudante y, entonces, con una bonificación del Gobierno, entraba dentro de su propia tribu y actuaba en los dispensarios, atendiendo a sus hermanos.
En las escuelas hice lo mismo, formar maestros indígenas, que se miroducían de nuevo en su pueblo y actuaban como continuación del rjrrcicio de funciones del Gobierno, pero con libertad completa en su enseñanza bilingüe, en la cual el enlace, los ojos y los oídos sobre I u actuación de estas gentes era yo, siempre en mi función de inspector de las estaciones de meteorología.
Esa fue la primera etapa. Tras la fundación de Santa María de l'.robato, la dejé a la responsabilidad de los jefes de la tribu, con ayuda ile la hermandad de Foucauld, que continúa allí, como amigos de vivencia, únicamente, como unos miembros más de la comunidad».
La segunda tribu con la que contactó Daniel fue la de «los mara-villos waikas, shirishanas o Ya'noama. Son los poetas de la selva virgen amazónica. Viven libres como pájaros, de tan sólo la cacería y ln recolección de frutas silvestres. Desde hace solamente unos pocos tiilos tienen una agricultura incipiente de plátanos y piñas».
«Su tecnología, y todo el material que llevan —continúa descri-hiriuío nuestro interlocutor sin disimular en absoluto el afecto—, a su largo arco y flechas de cacería, cabe dentro de una pelota .
Eso es todo. Y van vestidos de sol, y son hijos de la luna, segununa vieja mitología de su tribu. Son veinte mil individuos repar-liilns entre Brasil y Venezuela. Cabalgan entre las fronteras políticas tlr ambos estados, pero su patria es la selva, donde se come y se vive, rn una geografía amazónica de casi doscientos mil kilómetros cuadra-ilos. Son dueños de la selva virgen y de sus mínimos cambios y mudan-/iipi. lisa selva que, para nosotros, nuestros minitros y nuestros poli-i fus sería una tumba y una sepultura, para ellos es la vida, y la patria vrnlc».
«Estos maravillosos waikas tienen una tecnología del hombre caza-ilnr y recolector, exactamente como en la edad paleolítica y, como lomplemento, una cultura extraordinariamente rica. La lengua, prein-iliK'iiropea, se emparenta por comparación con las más primitivas del mundo, incluso con el euskera. Su mitología es de una riqueza religiosa y poética impresionantes. Como ejemplo puedo citar que su iiHurpción del mundo es bastante similar al mito de la caverna, de l'ltiión, con sus sombras y sus realidades ultraterrenas: Las esencias de un fosas del mundo tienen una vida divina en el cielo y son como
pequeñas divinidades, o demiurgos. Cuando bajan a la tierra pierden su esencia invisible y se materializan en las cosas y en los seres, que son muy pobres, en su reproducción de la auténtica verdad y esencia, que tienen en el cielo.
Sobre los waikas he publicado un libro titulado «Los hijos de la Luna», y tuve el honor de que el Congreso Nacional de Venezuela me lo publicara».
La obra, bellísima en contenido y en presentación, estaba agotada durante nuestra visita, y se preparaba una nueva edición. En ella se narra, por Aushi Walalam, que es el nombre Ya'noama de Daniel, la vida y las historias de la tribu, asumidas desde una mentalidad «shiris-hana». Para ilustrarlas, la fotógrafo suiza Bárbara Brandl ha hecho un excelente trabajo documental.
Allí se percibe el sentimiento que se fortaleció en este euskaldun, al contacto con la humanidad sin sofisticar. El nos dice que el conocimiento de los «Ya'noama» le aportó un «enriquecimiento inusitado y puro de las esencias más fundamentales del ser del hombre», que resume en los siguientes puntos:
«Equilibrio del hombre consigo mismo, más allá de la dispersión del consumismo y de lo superfino, más allá de las tendencias neurópatas del individuo desarraigado y violentado, más allá de las tensiones internas y externas, etc.
Equilibrio del hombre con la naturaleza; profunda inserción en los elementos naturales, comunión permanente con los seres de la Creación, conocimiento de los mismos, de las fuerzas telúricas explicables por la armonía de los mitos y de la vivencia de uno mismo y de su sociedad. Perfecto autodominio ante los trances naturales, paz con los elementos y, al mismo tiempo, profundo conocimiento y aprovechamiento de esos elementos: madera, minerales, agua, savia, flores, lianas, animales, insectos, cambios estacionales...
Y equilibrio del hombre con la sociedad; inserción vital y existencia! con el ámbito en el que uno vive, ritmos armónicos de alternancia del ego con el «alter ego», o con las élites del grupo, que son los artistas natos, creadores, los médicos, shamanes, curanderos, ayudantes espirituales, viejos-bibliotecas ambulantes, etc.
Compenetración y equivalencia plenarias entre el individuo y su sociedad, maduración individual dentro de un conjunto social acogedor como un útero cálido. Este triple equilibrio, tan fundamental para la esencia misma del ser hombre, se ha desvirtuado o anulado en Jas civilizaciones tecnológicas, o en creciente desarrollismo, donde el individuo queda marginado por la marcha aplastante y ciega de algo, que al principio pudo ser para el servicio del mismo hombre, pero que luego se volvió contra él, hostilizándole tanto como a la naturaleza misma, y a la propia armonía de la sociedad. Todo ese disparatado correr trae solamente frustración, contaminación ambiental y psíquica, de locos sueltos hechos autoridades, ejecutivos... ciudadanos «civilizados».
No podemos volver a la rueca de Ghandi, ni al hacha de piedra. No caben retornos a las fuentes materiales de captación del hombre por el hombre. Solamente estoy haciendo constar que esas vivencias, tic culturas y pueblos como los waikas, colocan al Hombre por encima Je todo, en la naturaleza, en la sociedad y en la política. Y que, por ello, son el único ejemplo hoy día viviente de la existencia del Hombre, como Hombre, en la tierra. Cuando ellos se desintegren, estimo que el resto de la mal llamada humanidad no tiene más razón de vivir. MI holocausto atómico nos volverá a traer, en el frontispicio de la I listona, al Hombre como Hombre, y no como víctima de la máquina ciega y arrolladura de su propia familia y sociedad desintegradas.
Una alta autoridad Ye'kuana o Ya'noama no es obedecida porque irnga poder, armas o soldados. Es autoridad porque todo lo que tiene, v iodo lo que obtiene, es para los suyos, antes que para él, que es el más pobre del pueblo. Es autoridad porque, antes que nada, es persona moral y responsable, y nada ordena bajo presión, sino por persuasión mnsentida de todo el pueblo. El poder victimario, torturador, o violentador, no existe en estas tribus. El indígena quisiera encontrar una ¡iiiioridad blanca que no les mienta tanto como respira, con la misma inilLiralidad. Una sola mentira, por parte de una autoridad natural de rsios pueblos, le obligaría al cacique a un ostracismo voluntario, un tisiracismo que muchas veces significa muerte solitaria, en medio de !;i selva».
Esta es la forma de pensar de Daniel respecto a las culturas de los pueblos. Unas culturas y formas de vida que trata de defender, por encima de todo. Y, a veces, en contra de concepciones muy arraigadas que «usando hipócritas motivaciones de «civilización», o la sacrosanta unidad de una sola patria, tienden a eliminar las peculiaridades de aquellas comunidades que no sean huella y calcomanía del pueblo o la nación mayoritarios».
Después de aquella década de entrega constante en la Amazonia, Barandarián —como le llamaban sus compañeros de la «casa amarilla» en un difícil trastrueque de sílabas—, fue llamado por el Canciller Arístides Calvani, Ministro del Gobierno de Rafael Caldera, como asesor de la Dirección de Fronteras del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Había colaborado antes con COPEI en la elaboración del programa indigenista del Gabinete Socialcristiano y empezó como coordinador del Consejo Nacional de Fronteras, organismo interministerial, al que aportó sus investigaciones en las experiencias fronterizas israelíes y canadienses.
Terminada esa tarea, pasó a jefe del Departamento de Ríos Internacionales, dentro de la misma Dirección de Fronteras. Y durante el Gobierno de Carlos Andrés Pérez formó parte de dos comisiones presidenciales en el extranjero, una para el tema de la Guayana Esequiba y otra para tratar en Bogotá, con el gobierno de Colombia, asuntos relacionados con el Arauca, río-frontera. También participó, como ase-sor-historiador, en la comisión de Venezuela para las conferencias del Mar de la O.N.U., celebradas en Ginebra y Nueva York.
Estos cargos públicos, sin embargo, no significaron el final de su trabajo a favor de los indios. Desde la «cabina de comando» de la propia Administración, ha continuado la tarea de formación de miembros de las distintas tribus, preparándoles para auxiliar a sus propios hermanos, y ha extendido, a un nivel general de toda la República, la gestión que, personalmente y desde dentro, hizo con los makiritares y con los waikas.
Más aún, ha hecho numerosas visitas y ha pasado nuevas temporadas entre ellos, a lo largo de todo ese tiempo.
Por su enorme tarea ha recibido importantes condecoraciones, aunque quiera referirse solamente a la Orden de Miranda, «porque éste prefirió el cautiverio y la muerte en una prisión española a la comodidad de sus cargos y de su posición social, en defensa de la liberta dde su Patria».
Daniel domina el árabe, el eslavo, el griego antiguo y suele recordar como un chiste la preocupación que algunas gentes bienpensantes sintieron cuando venían a decirles que «había por allá un hombre, que decía una Misa extraña en un idioma muy raro».
Han pasado muchos años. Años intensos en los que el antropólogo euskaldan ha ido dejando juventud, experiencia, trabajos, y jirones de salud. Durante una larga temporada tuvo que coger la «baja» por enfermedad y refugiarse con su esposa, Raquel Cohén, en una paqueña hacienda de Guayana, que produce trescientos litros diarios de leche.
Pero no se ha entregado, no abandona. Y tras el triunfo electoral tic* COPEI, estimulado por los deseos de continuar siendo útil, en estos comienzos del 79 había vuelto a su despacho oficial, con ánimos renovados, con toda su pasión, a seguir aportando sus energías y sus conocimientos en bien de la República.
Sin que eso implique olvido de Euzkadi. «No llame ausencia a In mío —protesta—. Soy venezolano y soy euskaldun. Todo lo de l'luskadi me toca en la fibra más íntima de mi persona, así como todo lo de Israel. Estoy casado con una hija de Israel, hija de un judío ruso de Buckhara, de Turkestán. No soy, ni estoy, ausente de Euskadi ni ilrl mundo entero. Vibro con el útero viviente de la tierra y puedo cusí decirme que soy ciudadano del mundo.
A veces, en la soledad incomunicable de la lucha de mi patria udnptiva, me vienen tentaciones de regresar a Euzkadi. Y oigo enton-i es el grito de los pastores de Urbía, y el campanilleo de sus ovejas, y el hídrido de sus perros guardianes. Veo también el mar y sus bravos miirinos rumbo al azul. Veo a mis hermanos obreros, como lo fui yo mismo, y lo fue mi padre. Veo también a la nueva élite vasca, a los |K'iis¡idores, a los artistas, a los escritores, a los dirigentes sindicales v políticos. Todos ellos son hermanos míos de raza y de lengua, de nenes y de conformación antropológica.
Y Dónde está mi deber? Díganmelo, hermanos de Euzkadi; díganmelo, hermanos de Venezuela. El temor es señal del deber, y temo por las dos patrias».
48 Distinciones Que Honran Al Centro Vasco De Caracas
José Antonio De Armas Chitty Premio Nacional De Literatura 1961
Vicente De Arnoriaga Primer Premio De Pintura Del Salón D'empaire, Maracaibo
Luis Bilbao Orden De Francisco De Miranda (Segundo Grado)
Ramón Díaz Sánchez Premio 'Novela "Arístides Rojas"
Andima De Ibinagabeitia Académico Correspondiente De La Academia De La Lengua
Vasca
Martín De Ugalde Premios En Concursos De Cuentos En Venezuela Y Recientemente El "Sésamo"
Vicente Amezaga Aresti Miembro correspondiente de la Academia de la Lengua
Vasca
"Los vascos en venezuela", número extraordinario en el XX aniversario de la Fundación del Centro Vasco de Caracas
Dirección artística y supervisión gráfica: marcos porcada odriozola Asesoría histórica y literaria: dr. vicente de amezaga Portada: arnoriaga Impreso en Venezuela por cromotip c.a. -A- Número de ejemplares: 2.000 - Junio, 1962
49 Como nos ven a los vascos en Venezuela
En la ocasión, el Sr. Rojas le decía al Sr. Rodríguez: "Si al hablar en aquella (obra) de los vascongados que se distinguieron en América, habéis olvidado el influjo que ellos tuvieron en Venezuela, y cuánto debe ésta a los descendientes del pueblo vasco, aquí están estas líneas que pueden quizá servir de apéndice a vuestro libro".
Este párrafo del Sr. Rojas revela que por primera vez se escribía respecto de la actuación de la familia vasca en la empresa de colonización de la recién descubierta tierra del continente, en la zona que baña el Mar Caribe. Procedía el Sr. Rojas a reseñar la historia del pueblo vasco desde su cuna caucásica con los antiguos iberos del Asia y la remontísima antigüedad en que, al alarde del Montmorency: "Debéis saber que nosotros datamos de mil años atrás", contestaba el vasco: "Y nosotros no datamos". El paso memorable del "peregrino" Lope de Aguirre; la fundación en Caracas de la Compañía Guipuzcoana, su monopolio, su influencia, sus triunfos, la decadencia y fin de la célebre Compañía; el comienzo en Caracas de la revolución de 1810; el patrimonio
Bolívar, desde el primer Bolívar en 1588; los sitios eos que lo llevan en ambos mundos; el último Simón y la mención de las familias venezolanas de origen vasco.
Cuando el señor Rodríguez Ferrer dio a luz su Vascongados, era ya conocido por trabajos de la misma , relativos a la Isla de Cuba. El libro antedicho reseña, forzosamente compendiada, de la vida del karo en la antigüedad y en los tiempos modernos: país y su lengua, arqueología, literatura, nombres organización social y Fueros.
En tanto que el venezolano sefíor Rojas halló que la obn lecía del defecto de silenciar la influencia que tuvieron vascos en Venezuela, al escritor euskaro Ladislao y Fernández de la Cuesta le parece que peca por el exceso su prólogo o introducción, obra del eminente Don Ant Cánovas del Castillo, cuyas opiniones — erróneas en el cepto de Velasco — pertenecen a la escuela de los que funden a los euskaros con los vascones. De manera que el critor de Vitoria impugna principalmente las observack del estadista sobre la campaña de 1795 en las Provincias Vi congadas, más conocidas con el nombre de Guerra de la pública. Aquella falta o error "es — dice Velasco — un ño paréntesis apenas perceptible en la larga vida de pueblo, que se pierde en los albores de nuestra primera ibérica; es un grano de arena en la gran playa de historia, que como tal debe apreciarse y juzgarse".
Las primeras noticias que se formalizaron en Venezuela relativas a la familia vasca las obtuvo Rojas de Don Antooi Trueba, quien se las suministró en un estudio publicado e la Ilustración Española y Americana, en el 1876, bajo el títul de Venezuela y los Vascos. De él tomó el escritor los dato referentes a la oriundez y a la genealogía del Libertador, quíe procedía del solar de la Rentería, en el lugar o puebla de Bolívar, en el Señorío de Vizcaya; de allí el apellido, compuesto de Bol, radical euskara de bolú, bo-lu-a, molino, el molino, de ibar, ibarr-a, pradera, la pradera.
Sólo muy tarde y acaso solamente por el mencionado historie grafo Rojas, comenzaron a llegar al país los trabajos y escrito sobre el pueblo y lengua vascongados, como el Diccionarí Trilingüe del Castellano, Vascuence y Latín, de Larramend Sin embargo, éste y la Notifia Ultriusque Vasconiae, de henardo, impresa en París en 1638, así como las Investiga nes Históricas de las Antigüedades de Navarra, del P. Mol editadas en Pamplona en 1665, fueron conocidas en Ale nia antes que en ningún otro país de Europa, y ya en 1784 había estudiado en Weimar el P. Herder, por lo cual pudo escribir desde entonces, en su Filosofía de la Historia de la Humanidad: "Los pueblos mismos que conocemos con el nombre de vascos y cántabros, se nos presentan en la historia de la antigüedad como vivos, activos, bravos, apasionados por la libertad.
Acompañaron a Aníbal en Italia, y su solo nombre es para los poetas romanos un objeto de terror. Aliados a los celtas de España, fueron ellos quienes hicieron tan difícil a los romanos el sostenimiento de aquel país. Augusto fue el primero que lo logró, y sólo en apariencia, puesto que todos cuantos no quisieron doblegarse bajo el yugo de la servidumbre, huyeron a las montañas. Cuando los Vándalos, los Alanos, los Suevos, los Godos y otras naciones teutónicas comenzaron sus salvajes incursiones en los Pirineos, fundando de prisa algunos reinos en sus cercanías, los Vascos supieron demostrar que eran el mismo pueblo valeroso y rebelde al que no había podido domeñar el poderío romano; después, cuando Cario Magno, tras de batir a los Sarracenos de España, atravesó su país, los encontró tales como habían sido sus padres: y fueron ellos quienes, por un ataque imprevisto, consumaron la rota de Roncesvalles, tan célebre en los romances de la Edad Media, y en la que pereció el gran Roldan. Sostuvieron contra los Francos en España y en Aquitania luchas tan encarnizadas como las que habían sostenido antes contra los Suevos y los Godos; no dieron tregua a los Srracenos hasta que no les arrancaron la patria de sus manos; y su carácter permaneció el mismo, en los siglos de la más profunda barbarie, y aún bajo el yugo de los monjes. Por último, cuando después de una larga noche, se vio levantar sobre Europa la aurora de la ciencia, la poesía de Provenza proyectó sus más brillantes resplandores sobre su país, al que debe la Francia más de un bello genio".
Hombres de una cultura singular en Venezuela fueron cobrando afición a la historia y al estudio de los pueblos vascos y adquirieron obras como la de Humboldt, en la cual se hallaban indicadas las de Astarloa (Apología de la Lengua Vasca), de Erro y Azpíroz (Alfabeto de la Lengua 'Primitiva de España), y de Hervás (Catálogo de las Lenguas Conocidas). Más o menos, por los años 1880-1881, fueron conocidos los datos y notas de don Ladislao Velasco y Fernández de la Cuesta, sobre los orígenes, historia, lengua, leyes, costumbres y tradiciones de los euskaros en Álava, Guipúzcoa y Vizcaya; y esta obra despertó el interés por conocer la de Blade, sobre el origen de los vascos, publicada en París, en 1869; la de M. Garat, sobre los vascos de Francia y de España, del mismo año; la fecha anterior (1857), de M. Michel, así como la Historia Primitiva de los Euskaros-vascos, de M. Agustín Chao, de 1847; por supuesto que contando los trabajos de Landázuri y Romarate, de 1797 a 1800, sobre la provincia de Álava, y el Compendio Historial del doctor Lope Martínez de Isastí, en 1625, adicionado en 1781 por D. Rafael Floranes y Encinas, señor de Taberneros.
En días más próximos a éstos, la Diputación Provincial de Guipúzcoa encargó a D. Carmelo de Echegaray para que practicase investigaciones históricas en los depósitos literarios de Madrid y El Escorial, en Enero de 1892, y en ellos pudo consultar la Biblioteca del Bascófilo, de Allende Salazar, el Diccionario Bifolio gráfico-histórico de los antiguos Reinos, Provincias, Ciudades, Villas, Iglesias y Santuarios de España, de D. Tomás Muñoz y Romero, y, especialmente, los manuscritos de la colección de Vargas Ponce, que guarda la Academia de la Historia. El informe del señor Echegaray fue publicado en San Sebastián en 1893.
Obra también muy moderna es la que publicó en Bilbao, en 1916, D. Luis de Salazar, sobre Origen de 300 apellidos castellanos y vascongados. Pero los estudios que más recientemente han venido a tratar sobre la presencia, acción e influencia de los vascos en América, y particularmente en Venezuela, han sido: el de M. Jules Humbert, sobre la Colonización española en Venezuela, y que es el volumen XI de la Biblioteca de las Universidades del Mediodía, publicado en 1905; y los últimos 3 volúmenes de D. Segundo de Ispizua, Los Vascos en América, IV, V y VI de la Historia de América, y que se refieren, respectivamente, al viaje de Juan de la Cosa y Alonso de Ojeda, en que descubrieron Brasil, las Guayanas, toda la costa venezolana y Colombia, al viaje de Lope de Águirre por los ríos Marañón, Amazonas, Negro, Casiquiare y Orinoco, y a la ascendencia vasca de Simón Bolívar, libertador de América. Por cierto que se lamenta el señor de Ispizua del abandono en que se halla y de la indiferencia con que se mira entre los vascos de hoy el estudio de lo que ha sido su propia personalidad a través del tiempo.
Sería demasiado extensa para este espacio la reseña, aun muy compendiada, de las familias vascas que fundaron solar en Venezuela. Ciento cuarenta y ocho familias de las tres provincias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya dejaron aquí su apellido y descendencia, desde los siglos XVI, XVII y XVIII y primera mitad del XIX; y a fe que aún pocos glóbulos de la vieja sangre que corran todavía por las venas de los nietos, mantienen con cualquier rasgo del carácter y de la conducta la honra del recio abuelo.
En la historia del país se ve enérgicamente grabada la huella de los seculares compañeros de Aníbal y tienen duro relieve las personalidades del patronímico vasco. Comenzaría la reseña por la obra tenaz de los Reverendos Capuchinos, fundadores y directores de Misiones, particularmente, una referencia al valor, mérito y santidad del P. Catatantes y de Fray Francisco de Pamplona, que en otra ocasión y con mayores espacio y despacio será materia de monografía aparte.
De procedencia vasca era Bolívar, nieto de los Bolívar de Vizcaya y de los Villegas de Burgos: D. Luis de Bolívar y Villegas fue el fundador de la villa de San Luis de Cura, en los llanos de Caracas, en 1772, y vinieron sus antepasados con Alfinger y Spira, guerreando en El Tocuyo y Nirgua. Maracaibo, Borbura-ta, Laguna de Tacarigua, Nueva Segovia y Coro. Uno de aquellos abuelos fue D. Diego de Osorio y Villegas, quien se encargó de la Gobernación de Caracas en 1588, junto con el primer D. Simón de Bolívar, y entrambos fundaron puertos y aldeas, repartieron tierras, señalaron egidos, establecieron los primeros archivos, facilitaron el comercio, asignaron propios y redujeron poblaciones indígenas.
De procedencia vasca era el P. Juan Félix de Aristeguieta, quien tuvo al Libertador en la pila bautismal y fundó para él y sus descendientes el mayorazgo de la Concepción, que le fue disputado en 1823 por José Ignacio Lecumberri, también de prosapia vasca.
Era igualmente vasco el Jefe de Escuadra Don Julián de Arriaga y Rivero, nombrado Gobernador de Venezuela en sustitución de Castellanos, cuando más exaltados se hallaban los ánimos contra el monopolio de la Compañía Guipuzcoana, y logró calmarlos con su tacto y prudentes providencias y habría logrado extinguirlos, a no ser elevado después al rango de Ministro de la Monarquía.
Vasco era Don Juan de Arteaga, nombrado, el primero, profesor de gramática en virtud de Real disposición de Felipe II, en 1592, veintiséis años después de haber sido fundada Caracas.
De la misma procedencia era Don José Felipe de Arteaga, Regidor Decano del Ayuntamiento de Caracas, en 1749, cuando venía en armas hacia la capital el Capitán Don Juan Francisco de León, fundador del Valle de Panaquire.
Y los Berroterán, el Maestre de Campo Don Francisco, Gobernador de Caracas en 1690 y en 1704, primer Marqués del Valle de Santiago, excelente Magistrado, autor del censo de Caracas cuando ésta quedó con sólo 6.000 habitantes, después de la epidemia de viruelas de 1693, defensor de la Guaira cuando los franceses expedicionaron sobre ella, en 1696. Su última descendiente, Doña Socorro Berroterán, casó con Don Francisco Rodríguez, Marqués del Toro. El segundo Marqués del Valle figuró entre los Notables de la Compañía Guipuzcoana y perteneció en 1770 a la Compañía de Nobles Aventureros.
Don Martín de Echeverría, quien dio motivo al movimiento revolucionario contra la Compañía Guipuzcoana, por haber ido a encargarse de las funciones de Teniente Justicia de los pueblos del valle de Caucagua, que ejercía, a general contentamiento, el Capitán Don Juan Francisco de León. Factor de alto rango en la Guipuzcoana fue Don Nicolás de Francia, cuyos descendientes forman hoy una de las más antiguas y significadas familias de Caracas. Don Agustín y Don Pedro Manuel de Herrera, notables de Caracas en 1749 y fundadores de la dilatada familia de Caracas y San Carlos de Austria que por el espacio de dos siglos ha dado a Venezuela hombres ilustres en la Iglesia, en las armas, en el Foro, en las artes, en la agricultura, etc. Los Ibarra, Gabriel, Juan, Tomás, Diego Francisco, José: este último Brigadier de la Compañía de Nobles Aventureros; Tomás, Regidor de Caracas en los días de la Guipuzcoana, y Francisco, primer Arzobispo de Venezuela en 1804. De esta familia vasca venían Andrés y Diego, edecanes en primer rango del Libertador y el último, además, notable general de Caballería.
Don Bartolomé de Iturralde, quien dejó encargo a su albacea Don Fernando de Echeverría de que impusiera a censo la cantidad de dos mil pesos, para pagar con su rédito la enseñanza de primeras letras en el Seminario Tridentino.
Blas, Antonio y Gabriel Landaeta, Notables de Caracas en el curso del siglo XVIII, fundadores de las familias que llevan su patronímico en Caracas y en Valencia del Rey. Bernardo de Quiróz, diputado por la provincia de Nueva Se-govia (Barquísimeto) para representar ante Felipe II, y descendiente de Gonzalo Bernaldo de Quizós, de los pobladores en Ayergas, cerca de Oviedo.
Don Gabriel de Rada, Notable de Caracas en el siglo XVIII y Brigadier de la Compañía de Nobles Aventureros, del linaje de Martín Velas de Rada, constructor de la torre mayor de Limpias, heredada por la familia de Álbarado.
Alonso de Rivas, Notable de Caracas durante los Gobernadores Ricardos, Ramírez de Estenos y Solano, descendientes de la casa de Zamudio y de Sancho Fernández, heredero del solar de los Rivas. De Don Alonso proceden las familias venezolanas Rivas Pacheco, Rivas Tovar, etc.
Con Doña Beatriz de Rojas, de este linaje castellano, casó Don Simón de Bolívar, segundo de su nombre, llamado el Joven; y con Doña Juana de Rojas casó Don Juan de Guevara. Andrés y Miguel de Urbina, Notables de Caracas en el siglo XVIII, y D. Miguel, primer marqués de Torrecasa, uno de los siete titulados de aquel siglo, en Venezuela. D. José Ignacio de Ustáriz, Notable del mencionado siglo, fundador de la familia de su nombre y a la cual perteneció D. Gerónimo de Ustáriz, quien escribió y publicó en Madrid, en 1753, la obra titulada Teoría y Práctica del Comercio y de la Navegación, la cual fue vertida al francés. A principios del siglo XIX fue notabilísimo en la misma familia D. Francisco Javier de Ustáriz, Marqués de su nombre, Jurisconsulto, diputado al Congreso Constituyente de Venezuela en 1811, autor de la Ley Marcial de 1812, junto con los doctores Espejo y Róscio, como miembros del Poder Ejecutivo y autor del Estatuto republicano de 1813.
Era también de prosapia vasca, por el linaje materno, D. Miguel Blanco y Uribe (contracción de Urigabe), Alcalde ordinario de Caracas y Presidente de la Asamblea de Notables, que conoció de las acusaciones contra la Compañía Guipuzcoana. Descendían de la vasta familia vasca en Venezuela los proceres más significados —en la guerra, en la Magistratura y en las asambleas—, del período de la Emancipación. De allí Anzoátegui, el joven General Jefe del Estado Mayor en la batalla de San Félix, contra el Mariscal La Torre, y libertador (el segundo) de la Nueva Granada, en la batalla de Boyacá, contra el jefe español Barreyro; —el coronel Aramendi, jefe de escuadrón en el ejército de Páez y quien tuvo para su General, en la batalla de Carabobo, una advertencia que no desmerece del famoso No datamos, réplica del vasco al Motmorency: General, por delante de mí, la cabeza de mi caballo. Arguíndegui o Árgiendegui, hermano político de Anzoátegui y jefe del batallón que llevaba el nombre de éste; Arismendi, el indomable combatiente en la Isla de Margarita, que por su tenacidad de resistencia mereció ser denominada por sus mismos contrarios españoles, la Esparta americana; Iribarren o Uribarren, Jefe del Estado Mayor del ejército de Venezuela; Lecuna (Vicente), Comisario del ejército durante la guerra, Tesorero de Venezuela, Administrador de Aduanas, Ministro de Hacienda, Senador y Presidente del Tribunad Mayor de Cuentas; el P. Madariaga,
Canónigo de la Catedral de Caracas, uno de los principales factores del movimiento revolucionario de 1810; Santos Michele-na, parlamentarista, hacendista y diplomático, y a cuya familia han pertenecido médicos, cirujanos, periodistas, literatos de fama en Venezuela y el extranjero; Manrique, emparentado con familia vasca, en San Carlos de Austria, libertador del Zulía, con Padilla; Mujica o Mújica, jefe de escuadrón en el ejército de Apure, de familia proveniente de Fortun García de Ávendaño; Sagarzazu, coronel, ascendiente de una familia de Juristas; Salaverría, de los antiguos pobladores de Coro; Sarria (contracción de Suarría), reputado en las armas; Sístiaga, a cuya familia han pertenecido con brillante nota militares, médicos, catedráticos, poetas, periodistas, etc.; Presbítero Dr. José Vicente de Unda, miembro del Congreso Constituyente de 1811 y más tarde obispo de Mérida; Urdaneta, el primer estratégico de las campañas de Venezuela y la Nueva Granada, como lo fue el Mariscal Sucre de las del Ecuador, Perú y Bolivia; después del Libertador, el primer Presidente Dictador de la Gran Colombia, y primer Plenipotenciario de Venezuela para firmar el Tratado de reconocimiento de la Independencia, por España, muerto en París en viaje a su misión; padre y fundador de una larga sucesión de hombres públicos notables, militares, ingenieros, hacendistas, escritores; Urrutia (Wenceslao), abogado y hombre de Estado; Zárraga, personalidades famosas en la Milicia, en el Foro y en el Bufete: el Dr. D. Nicolás de Anzola o Ánzuela, catedrático de la Real y Pontificia Universidad de Caracas, ascendiente de hombres políticos, abogados y escritores; Juan Pablo Ayala, de la descendencia de López Díaz, señor de Vizcaya, capitán del regimiento en 1810, oficial del generalísimo Miranda, prisionero en Cádiz y en Ceuta, y más tarde general de la República; el general José Félix Ribas, el primero de los guerreros de la historia de los primeros años del siglo XIX, del linaje vizcaíno de Ordoño de Zamudio; José Agustín Loínáz, Senador del Congreso de la Gran Colombia, candidato al propio tiempo para la Presidencia de aquella república; D. Cristóbal Hurtado de Mendoza, primer triunviro de la República de Venezuela, miembro del Congreso Constituyente, jurisconsulto eminente, escritor, intendente de Venezuela, fundador de una familia esclarecida de hombres del Foro, de la Tribuna y de la Prensa; Manuel, Antonio, Miguel, Ramón, Luis y Agustín Palacios, del antiguo Solar de los Murgas, descendencia de Martín Sánchez de Palacio, bastardo legitimado de Lope Sánchez: Manuel, el primogénito, fue la figura descollante, Doctor en ambos Derechos y en Medicina, literato, diputado al primer Congreso de 1811, cooperador de la Sociedad Patriótica, oficial de Miranda, plenipotenciario en los Estados Unidos y en Europa,
Primer ministro de Hacienda en 1819, traductor al inglés del discurso de Bolívar en el Congreso de Angostura, miembro de este Congreso, autor del Bosquejo de la Revolución en la América Española (en inglés), que se publicó en Londres y se reimprimió en New-York, en 1817; Antonio fue magistrado de alto rango en Tunja, fusilado por la espalda por el general Morillo en Nueva Granada; Miguel fue legislador en Colombia y Venezuela; Ramón fue militar y Agustín abrazó la carrera eclesiástica y fue nombrado cura de almas de la ciudad de Valera, en la provincia de Trujillo; Emparan, último Capitán general de Venezuela, procedía de la casa heredera del solar Murguía; Francisco de Adarraga, coronel en los ejércitos de Chile, Perú y Colombia; Miguel Zárraga y Arístíguieta, general en Jefe de Venezuela en 1863; José Escolástico Andrade, Edecán del mariscal de Ayacucho y Comandante general del Cauca; Presbítero Dr. Francisco Antonio Uzcátegui, Canónigo racionero de la catedral de Mérida, en 1811; Ilustrísimo Sr. Dr. Críspulo Uzcátegui, Arzobispo de Caracas y Venezuela.
Los vascos fundaron las primeras factorías de Caracas, la Guaira, Puerto Cabello, Barquisimeto y Coro, en 1730; talaron selvas impenetrables en los valles para sustituirlas con sementeras; fundaron las primeras fincas agrícolas de cultivos mayores, centuplicando los productos del cacao y pudiendo exportar a Europa el café, el añil y el tabaco, estableciendo los primeros hatos de ganado vacuno en las llanuras; limpiaron de piratas las costas de Puerto Cabello y transformaron las chozas de los pescadores en hermosas casas y espaciosos almacenes, haciéndolo el primer puerto de Venezuela; los pueblos de los valles de Aragua prosperan hasta alcanzar la categoría de villas, y los caseríos de las orillas del Portuguesa y del Apure se convierten en aldeas; fueron los introductores del añil, los primeros plantadores del algodón y de la caña de azúcar; en veinte años se apoderaron del comercio y de la agricultura, librando al país de los tributos a Holanda, y transformaron el aspecto de la tierra, y sólo en cincuenta años se arraigaron perpetua e indestructiblemente en los valles de Aragua, en las orillas del lago de Valencia, en las llanuras del Cojedes, del Portuguesa y del Orinoco, y en las costas de Caracas.
Y como muy acertadamente advierte el historiador Rojas, dejaron algo más que el campanario: dejaron la familia, en el sentido último; esto es, el culto del hogar, el amor a la Patria y la noción demostrativa del trabajo.
50 Apéndice
Apéndice de Pasajeros Paquebote Cuba-con Nombre Apellido, y profesion llego a la Guaira 14 Julio 1939
1. Jesús Iraragorri Alegría (médico)
2. José Luis Aránsolo Bilbao (médico)
3. Fernando Unzeta Iza (médico)
4. Juan Ramón Belín Alzaga (médico)
5. Miguel Nieto Caicedo (médico)
6. Tomás Mendicoa Lanzagorta (médico)
7. Arrieta Larrañaga (médico)
8. José de la Torre (médico)
9. José Antonio Urrestarazu Bergara (médico)
10. Roque Zaldua ligarte (ingeniero de caminos)
11. Enrique Iza Gil (delineante)
12. Francisco Mugica Echaide (cocinero)
13. Tomás Urruzuno Bulukua (cocinero)
14. Antonio Urruzuno Bulukua (mecánico)
15. Julián Zubigaray Yurrebaso (mecánico)
16. Gotzon Arambarri Eriz (mecánico montador)
17. José Barreda Ugarte (mecánico)
18. Francisco Ugalde Ibarluzea (mecánico)
19. Andrés Villar Urquiza (mecánico)
20. Pedro María Muguel Uriarte (carpintero)
21. Juan Echechipia Navarro (carpintero)
22. Martín Trizar Oregui
23. Pedro Velar Erdozia (panadero)
24. Francisco Garay Berasategui (capitán de la Marina Mercante)
25. Jesús Caldos Mondragón
26. Juan Berecibar Espilla (mecánico de precisión)
27. Julián Echeberria Urizar (albañil)
28. Juan Goiri Liona (albañil)
29. Aurelio Blanco Aizpurua (chófer)
30. Anastasio Iraola Muruaga (carpintero)
31. Isidoro Dorronsoro Molinero (calderero)
32. César Urbieta González (dibujante)
33. Francisco Arestí Una (mecánico)
34. José Miguel Uría Amilibia (carpintero)
35. Miguel Salvador Cordón (proyectista arquitectura)
36. Eugenio Fernández Sáin (electricista)
37. Julián Echeverría Mallavia (calderero)
38. Inocencio Echave Roleta (ebanista)
39. Eugenio Berasategui Cendoya (mecánico)
40. Ignacio Larrea Gorostizaga (albañil)
41. Amado Garitaonaindía (chófer)
42. Francisco Goicoechea Garamendi (técnico mecánico)
43. Domingo Ondiz Ugarte (contratista)
44. Justo Ibarra Urabeganokoa (albañil)
46. Jesús Bilbao Sáinz (perito químico)
47. Busturia Lanbarri (delineante)
48. Ceferino Bilbao Echederra (carpintero tallista)
49. Emilio Obregón Pérez (chófer mecánico)
50. Mateo Amaga Eguren (agricultor)
51. Isidoro Ibáñez Uribe (zapatero)
52. José María Velasco Domínguez (zapatero)
53. Arturo Esturo Mañero (técnico siderúrgico)
54. Cristóbal A. Bilbao Ormaeche (ingeniero)
55. Juan Matxain Erzilla (mecánico)
56. Manuel Egileor Goñi (mecánico especialistas en calderas)
57. Lorenzo Arríela Araunabeña (agricultor)
58. José Luis Otxoa de Txintxetru (contable)
59. Lorenzo Basagoiti Calzada (ingeniero industrial)
60. Segundo Achurra Azpiazu (maestro albañil)
61. Santiago Doxandabaratz Muruzabal (industrial)
62. Serafín Lakalza Zulaika (industrial metalúrgico)
63. Julio Zubizarreta Pagóla (carpintero)
64. José Luis Martínez Bilbao (dentisla)
65. José Antonio Zabala Zufiaurre (industrial metalúrgico)
66. Ricardo de Maguregui (capitán de la Marina Mercante)
El resto del grupo estaba formado por familiares de los citados.
Flandre
1. Juan José Aberastauri Leguina (marino cocinero)
2. Modesto Albert Albizu (ajustador mecánico)
3. Javier Albizu Daboriena (ajustador)
4. Francisco Altuna Guerra (agente comercial) + esposa e hijas
5. Luis Amezqueta Pamaute (tipógrafo)
6. Raimundo Amilibia Plaza (pescador motorista)
7. Kepa Amuchategui Celaya (trazador calderero)
8. Vicente Arteaga Lartategui (albañil)
9. Juan Arraiza Elizalde (agricultor)
10. Estanislao Arribalzaga Zuazo (agricultor)
11. Ramón Achondo Pérez (albañil)
12. Fermín Azkue Uñarte (linotipista)
13. Basilio Badiola Arroitia (capitán Marina Mercante)
14. Eusebio Barrióla Irigoyen (técnico construcción)
15. Paul Barrióla Irigoyen (químico)
16. Pedro Bilbao Ibarluzea (pescador)
17. Bernaidino Bilbao García (ajustador) + esposa e hijos
18. Gonzalo Viota Gómez (labrador)
19. Ignacio Basca Gabilondo (técnico forestal y obras públicas)
20. Sixto Bustos Pérez (maestro albañil)
21. Juan Etxearte Atxurra (agricultor)
22. Ángel Egaña Aperribay (carpintero de ribera)
23. Luis Eiguren Navarro (carpintero de ribera)
24. Fernando Elguezabal Maguregui (mecánico) + hermanas y niña
25. Trinidad Echevarrieta San Juan
26. Alejandro Fournier Lamarlera (mecánico ajustador)
27. Unbelin Garmendia Arambarri (marino)
28. Luciano Cinto Sempere (pastelero)
29. Avelino González Zulaika (marino)
30. Alberto Guruzeaga Armabarrena (agricultor)
31. Florencio Iriarte Bernaola (mecánico)
32. Jesús Iriarte Bernaola (mecánico)
33. José María Ispizua Fernández (marino)
34. Prudencia Ituarte Goitia (patrón) + hijo
35. Silvestre Izaguirre Arrospide (cocinero)
36. Julián Izaguirre Iturbe (pescador)
37. Francisco Jauregui Azpiazu (albañil)
38. Jesús Jaureguibeitia Olaskoaga (ajustador)
39. Antonio Larrañaga Artola (contratista) + esposa e hija
40. Pedro Larrañaga Zabala (electricista)
41. Celestino Larrinaga (agricultor)
42. Juan Larrinaga Velo (agricultor)
42. Eugenio Laskurain O. (carpintero ribera) + esposa e hijos
43. Vicente Lege Zubikarai (patrón de pesca)
44. Juan Leniz Anasagasti (cocinero)
45. Mateo Linaza Erechederra (mecánico)
46. Simón Linaza Urién (agricultor)
47. Julián Lizarralde Aguirre (encargado de obras)
48. Elisa Maguregui Gorrochategi
49. Fernando Maruri Lauda (marino)
50. Fernando Maruri Zurikaldai (delineante)
51. Hilario Mendiolaragay (ajustador) + esposa e hija
52. Jesús Meistraitua Ormaechea (ajustador mecánico)
53. Lorenzo Odriozola Echevarría (cocinero) + esposa e hijos
54. Andrés Olivares Lizaso (electricista) + esposa e hija
55. Juan Ondarroa Garitaonaindia (contratista) + esposa e hijos
56. Eusebio Oregui Eidaguiren (maestro obra)
57. Andrés Peña Camuesas (panadero)
58. Julián Pérez Borricón (mecánico)
59. Paulino Sáinz Franco (ajustador)
60. Fidel Salegui Uribeechevarria (mecánico) + esposa e hijos
61. José Saldfas Carrera (mecánico textil)
62. Nemesio Sanjuán Garai (mecánico chófer)
63. Carlos Soria Larrinaga (chófer) + esposa e hija
64. Ángel Telíería García (veterinario)
65. Santiago de la Torre Acha (fundidor) + esposa e hijo
66. Gerardo Urquijo Jauregui (ajustador)
67. José Urquijo Lamiquiz (tipógrafo)
68. Amadeo Uribe Asteinza (marino)
69. Ramón Urrestilla Zufía (moldeador) + esposa
70. Juan Vizcarret Navas (dibujante)
71. Javier Yarnoz Larrosa (arquitecto) + esposa e hija
72. Juan de Olazabal Gómez (empresario)
73. Genaro Egileor Arosíegui (periodista)
74. Ramón Maruri Orue-Echevarria
75. Joaquín Núñez Trincado (electricista) + esposa
76. José Luis Rousse Alberdi (mecánico)
77. Eustasio Sarasola Landa (marino)
78. José María Juaristi Arrillaga (mecánico)
79. Jesús Zubeldia Anzola (ebanista)
80. Cipriano Muguruza Bardales (carpintero)
81. Santiago Beristain Echave (fabricante de quesos)
82. Constancio Arruti Mugica (fabricante de quesos)
83. Carmelo Recondo Torregaray (perito forestal) + esposa
84. Pedro Juansoro Arruti (agricultor)
85. Ángel Bilbao Inunciaga (comerciante)
86. Vicente Zuazo Echevarría (mecánico)
87. Eduardo Radiola Mendiola (mecánico)
88. Pedro Corostola Iturriza (rodero)
89. Vicente Orbea Aramburu (carpintero)
90. Trineo Cuezala Murua (fabricante ferretería) + esposa
91. Pedro Abando Beascoechea (mecánico ajustador)
92. Lucas Basterrechea Elorrieta (veterinario)
93. Amalio Ucar Arteche (mecánico electricista)
94. Purificación Portillo Miramón (modista)
95. Isidoro Echevarría (fabricante conservas)
96. Paulin Urresti Sajarrieta (cons. embarcaciones) + esposa
97. Cecilia Peña (maestra instituto)
98. Valeriano Bere Toní (mecánico)
99. Félix Bere Toni (mecánico)
100. Eugenio Eizaguirre Etxebarria (mecánico)
101. Raúl Ayo Olea (marino)
102. Pedro Gárate Garay (técnico seguros)
Bretagne llego a la Guaira 26 Agosto 1939
1. Leoncio Echenique Arburua
2. Agustín Galarregui Echenique
3. Francisco Elortegui Cambe
4. Francisco Zabaleta Beraza
5. Francisco Coya Mendiola
6. José María Garmendia Aldatz de Echavacoiz
7. José Badiola Úncela
8. Enrique Echeria Elizalde
9. Enrique Ibaibarriaga Badiola
10. Luis Urquijo González
11. Pedro Urresti Ibarloza
12. Cipriano Leza Sanjuán
13. Andrés Arrizabalaga Inda
14. José María Endeiza Bilbao
15. Jesús Trajaola Zarandona
16. Cirilo Zautua Lekuona
17. Cosme Goitia Urquiri
18. Ramón Coscorrotza Arrásate
19. Gregorio Ganchegui Eizaguirre
20. José Miguel Saizarvitoria Icaran
21. Ángel Goñi Echeverría
22. Segundo Eizmendi Manterola
23. Jacinto Urberuaga Guerricaechevarria
24. José Guisasola Amaga
25. Juan Iturri Bilbao
26. Silvino Mugarra Goyenechea
27. Lorenzo Arnaut Lerga
28. Víctor Goicoechea Garitaonaindia
29. José Ibarra Aldaiturriaga
30. Ramón Bedialauneta Aipiri
31. Antonio U garle Ladara
32. Domeka Aranzamendi Arrizabalaga
33. Florentino Pontesa Sarria
34. Teodoro Franco Aresti
35. Francisco Lejonagoitia Aguirrechu
36. Julián Babarias Izpizua
37. Gregorio Aranzamendi Barainka
38. Diodoro Goñi U garte
39. Marcos Lequerica Legarreta
40. Elias Basterrechea Aurresechea
41. Miguel Aurrecoechea Aurrecoechea
42. Francisco Lakatza Zulaika
43. Crestencio Pérez Olano
44. Domingo írure Aguirre
45. José Gurtubay Cafranga
46. Antonio Mugarra Ruiz
47. Faustino Aramburu Mujica
48. Pedro Ugalde Belokj
49. Félix Orcajo Gómez
50. Mary Atino Rojo
51. Bernardino Mugarra Goyeneche
52. Vicente Orbea Aramburu
53. Francisco Ugartechea Zabala
Pesqueros-Donibane y Bigarrena -Lista de nombres Pasajeros que llegaron en los dos pesqueros-Donibane y Bigarrena con la Ikurriña en el mastil-
Domingo 6 de agosto de 1939 los dos pequeños pesqueros se disponen a zarpar. La tripulación del Bigarrena estaba formada por
1 José María de Burgaña, de Motriko, capitán;
2 Antonio López Altonaga, de Mundaka;
3 Emilio de la Hoz, de Guetaria;
4 Cosme de Goitiz, de Lekeitio;
5 José de Zabaleta, de Ondárroa;
6 Ricardo de Azpirichaga, de Durango y
7 Joseba de Arriandiaga, de Elantxobe.
Pesquero Donibane: Lista estaba integrada por
1 Pedro Ruiz de Loizaga, capitán, de Mundaka;
2 León Aguirregómezcorta, de Motriko;
3 Mosé Bedialauneta, de Ondárroa;
4 Pedro de Bernedo, de Ondárroa;
5 Silvestre de Isasti. de Guetaria;
6 Francisco Valdivielso;
7 Fernando de Echegoyen, de Bedia, y
8 Ramón Coscorrotza, de Lekeitio.-
Fondearon en Puerto de La Guaira 8 Septiembre 1939
51 Algunos Relatos y vivencias personales
18 51. 1 1939-1940 Exiliadoe en el barco - LA SALLE - .
Juan Victor Echevarria Querejeta.
Valentina Rodriguez de Echevarria. Garbiñe Echevarria Rodriguez.
Juan Victor Echevarría Querejeta.
Nació en Bilbao el 16 de mayo de 1909. Murió en Caracas el 26 de
noviembre de 1989.
Valentina Rodriguez de Echevarría .
Nació en Bilbao el 6 de junio de 1910. Murió en Caracas el 28 de
diciembre de 1996.
Garbiñe Echevarria Rodriguez.
Nació en Saint Celoni, Cataluña el 20 de mayo de 1938.
Juan Victor, mi padre, trabajó en el Ayuntamiento de Bilbao, hasta que
estalló la guerra civil española. Fue también músico ( trompetista ) de
la Banda Municipal de Bilbao. En esa ciudad conoció a mi madre,
Valentina, quien era costurera, y trabajaba en un taller situado en la
calle Buenos Aires, de esa ciudad.
Al perderse Bilbao, tuvieron que salir hacia Barcelona, donde mi padre
fue Delegado de Carabineros en el batallón No 10 del Ejercito de la
República, hasta perderse la guerra , cuando tuvo que huir a Francia,
sin mamá y Garbiñe, mi hermana.
En Saint Celoni, muy cerca de Barcelona, estaba mi madre con su
hermana María ( casada con Luciano Jaúregui) y allí nacieron mi
hermana Garbiñe y mi primo Iñaki . Pasaron a Francia atravesando
Los Pirineos a pie, junto con tantos otros refugiados. Fueron muy bien
recibidos por los habitantes de un pequeño pueblo, quienes los
ayudaron con comidas , alojamiento y gran afecto.
Posteriormente, se re encontraron en Paris mis padres y hermana .
Allí, el Gobierno Republicano en el exilio, a través de diferentes entes
comenzó a organizar la salida de los refugiados hacia América.
El 1o de diciembre de 1939 salieron del puerto de Burdeos en el barco
La Salle. Llegaron a Santo Domingo ese mismo mes y permanecieron
un corto tiempo. De allí salieron hacia Venezuela, llegando a La Guaira
y posteriormente a Caracas, el 23 de febrero de 1940.
En ese viaje , entre muchos otros exiliados, venían varios vascos: José
Abásolo y su esposa Virtu ( ambos de Bilbao) Isabel y Feli Echevarría
( de Eibar ,e hijas de Don Toribio y Claudia, quienes posteriormente
llegaron también a Venezuela con su hija pequeña, Leti )). Isabel y Feli
con sus esposos José Espín ( de Murcia) y Bernardo Ferrán( Polaco)
Este último , combatió de voluntario en las Brigadas Internacionales .
En este bello y querido país fueron muy bien acogidos. Llegaron a la
pensión de una familia Cedeño, creo que en La Pastora, donde fueron
tratados con mucho cariño. Tanto así ,que la señora Cedeño le prestó
dinero a mi madre para que comprara una máquina de coser, con la
que pudo ganarse el primer dinero cosiendo , por encargo , para una
fábrica .
En diciembre de 1940 vine al mundo en la Maternidad Concepción
Palacios, Caracas.
En esa época vivimos en varios sitios de la Urbanización El Conde,
donde también se ubicaron muchas otras familias exiliadas. Entre
ellas los Arnoriaga, Espín, Ferrán, Elguezabal.
Mi padre se integró bastante bien a este nuevo país, donde una buena
parte de sus ciudadanos sentían gran simpatía hacia los republicanos
españoles. Hizo muy buenas amistades, entre otros José Antonio
Marturet, Pedro Juliac, Jesus González Cabrera.
Trabajó como taquígrafo en las sesiones del Concejo Municipal del
Dto. Federal ( 1940- 42 ) , en la Comisión designada por el presidente
de la República Isaías Medina Angarita para la creación del acueducto
de Caracas( 1942-43).
Posteriormente (!945-48) fue secretario del Ministro de Obras Públicas
Ing, Luis Lander, durante la presidencia de Don Rómulo Gallegos,
hasta el golpe de estado de Pérez Jiménez.
Tuvo entonces que dedicarse a la venta de seguros. Para ese
momento ,ya conocía a mucha gente y con su simpatía , buen humor
y buena labia le fue muy bien en esa nueva actividad.
Con la llegada de la democracia, trabajó desde 1963 hasta 1978 como
Jefe de taquígrafos de la Cámara de Diputados, de donde fue jubilado
a los 69 años de edad.
Desde su llegada al país estuvo muy ligado al Centro Vasco de
Caracas. Primero de Balconcito a Truco y luego cuando se construyó
la nueva sede en El Paraiso, donde éramos asiduos. Mi padre
jugando al mus, mi madre charlando y jugando cartas y mi hermana y
yo correteando y disfrutando con lo que se nos presentara.
De esa época recuerdo a varios de los amigos de mis padres, entre
otros a Juanito Olazábal, José Mari Barrenechea, Perico Corostola,
Machain, Echechipía, Dr Bilbao y familia, Javier y Mari Carmen
Yarnoz.
Al pasar los años seguimos asistiendo al Centro con toda la familia
(padres, hijas y nietas). Los domingos íbamos a la piscina y luego
subíamos a almorzar al comedor.
Siempre añoraron su terruño , pero también fueron muy felices en este
país que hicieron suyo y donde formaron una bella familia.
Tanto mi hermana como yo nos casamos con venezolanos ( Pedro
Mijares Savino y Octavio Guardia Machado, respectivamente) y les
dimos 4 nietas: Garbiñe, Maite y Laura Mijares Echevarría y Carlota
Guardia Echevarría.
Hoy tendrían 10 bisnietos regados por el mundo, en esta nueva
diáspora.
Afortunadamente , luego de restablecida la democracia en España
pudieron volver casi todos los años, hasta que ya mayores no
pudieron seguir viajando.
Araceli Echevarria
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51. 2 A Un Caserío En Aizarnazabal
El exilio del Partido Nacionalista Vasco se dirigió fundamentalmente a Venezuela. Se han cumplido más de sesenta y cinco años y no estaría nada mal contar las cientos de historias que se fueron entretejiendo en aquel país tropical y la reacción de unos vascos vencidos obligados a dejarlo todo, quedándose con el cielo arriba y la tierra abajo, a los que les robaron lo que tenían excepto su ilusión y su juventud.
Ellos fueron víctimas del terrorismo aunque nadie les ha reconocido nada y mucho menos les han dicho una palabra mágica: "perdón". Todo lo contrario. Fraga que se sigue jactando de haber sido ministro de una dictadura y Aznar, Rato y Rajoy nomenclatura de un régimen, todavía no han condenado la guerra civil.
Por este motivo vamos a contar la historia de una pareja. Una de las muchas a las que les tocó vivir aquella odisea no sabiendo ni donde estaba Venezuela cuando, justo, justo habían salido de su casa.
Itziar, era la mayor de 5 hermanos. Su aita (padre) era Director del Banco Gipuzcoano de Zarautz. Lo había sido en Deba y en Zumaia. Iba ascendiendo. Su madre, se ocupaba de la casa, la familia, y acudía a la Iglesia. Devota de la Virgen del Carmen, nos la podemos imaginar en misas, procesiones y via crucis.
Era una familia nacionalista euskaldun. El hermano mayor, Joseba, activista del PNV, de los que escribía y organizaba cosas. Los demás, lo clásico: el batzoki, los bailes vascos, el "Aberri Eguna", las excursiones.
Un mal día estalló la guerra. Era el 18 de julio de 1936.
La sublevación militar estalló el 18 de julio de 1936. En Gipuzkoa la batalla de Irún fue sangrienta. En Donosti la sublevación del Cuartel de Loyola se pudo conjurar, pero, al poco, entraron, a sangre y fuego, las tropas sublevadas. Moros, requetés, falangistas, militares. Era una falsa cruzada sedienta de sangre. Había que acabar con el rojo-separatismo. En Zarautz entraron el 20 de setiembre. Allí veraneaba, lo mismo que en Donosti y Hondarribi, la aristocracia madrileña. Zarautz no era una población cualquiera. Con el tiempo, y en pleno franquismo, al director del Colegio La Salle San José de esta localidad lo trasladaron por enseñar euskera en dicho colegio. Era el Hermano Ignacio, Txotx", hermano de quien fuera el director del Banco Gipuzkoano, mi aitona (abuelo) Patxi.
Begoña era la menor de los hermanos. Iñaki, el cuarto. Este les dijo que había estallado la guerra. La pequeña preguntó: "eso ¿qué es?". Pronto lo sabría. Iñaki recogió libros y papeles comprometedores y se fue a Motriko donde cogió una pequeña embarcación y, como otros tantos, se fue por mar a Donibane Lohitzun (San Juan de Luz). El otro hermano, Joseba, activista nacionalista, ante el avance de los sublevados, en primer lugar, se fue a Itziar (Deba) y luego a Bilbao.
Cuando vieron las cosas mal, decidieron ir a un caserío de Aizarnazabal. Itziar volvió con su padre a Zarautz para hacerle la maleta. Las autoridades vascas lo llamaban a Bilbao y allí se fue con dos coches de custodia.
Volvieron al caserío. Vieron como llegaban las tropas sublevadas. Las mujeres estaban asustadas. La madre les dijo que no salieran de casa. Venían contra los nacionalistas y decidieron cambiarse los nombres para no sembrar sospecha. Tenían las tres nombres de vírgenes vascas: Itziar, Arantzazu, Begoña. A Itziar le pusieron Isabel. Hasta ahí había que llegar para salvar el pellejo. Aquello iba en serio.
Llegaron los soldados. Se bañaron en el río. Querían cenar. Les prepararon la cena. Uno de ellos pidió rezar el rosario. Iban cargados de medallas y cruces. Itziar tenía su propio rosario. Un requeté, se fijó en él. Se lo pidió a cambio de una cruz que había hecho con dos ramitas. Se llamaba José Luis Larumbe y era de Pamplona.
Al día siguiente fueron a la misa de campaña. Misa de exaltación de la victoria.
Alguien vino a avisarles que saqueaban su casa. El requeté reflexionó: "no se que pasa pero allí donde vamos solo llevamos destrucción, el odio mientras ejercemos la venganza".
Larumbe les consiguió un vehículo para volver a Zarautz. Con el padre y los dos hermanos huidos, las tres mujeres tuvieron que comparecer ante un arbitrario juzgado que les reclamaba el porqué se habían llevado al caserío ropa blanca. Decían que la habían robado. "¿Cómo la vamos a robar si es nuestra?. ¿No ve usted las iniciales?".
Habían dejado, para mayor seguridad, ropa y algunas cosas en el caserío, pero las miserias de una situación tan brutal hizo que los del caserío les denunciaran y se llevaran todo.
Larumbe les dijo preocupado. "Os tengo que dejar, pero me da la impresión que vais a sufrir mucho. Nosotros tenemos que llegar a Bilbao"-. Y allí les dejó a las asustadas mujeres. Solas ante el peligro.
Les dijeron que iban a organizar en Zarautz una misa de campaña y que, como vivían en la plaza del Ayuntamiento, tenían que poner en el balcón la colgadura con la bandera española. De prisa y corriendo compraron tela y confeccionaron lo que se conocía coloquialmente como el "piper-poto". Ellas sólo habían tenido en casa la ikurriña, pero los vencedores, la habían proscrito.
El Pelo Al Cero
A la madre de Itziar la detuvieron. Su delito era el ser la esposa de un nacionalista que había obedecido al Gobierno Vasco así como que era madre de un activista nacionalista. La recluyeron en el Convento de Santa Clara, habilitado como cárcel, junto a otras nueve mujeres. A la hermana pequeña le llevaron a casa de la familia Yeregi y ella estaba en casa con su hermana Arantza a quien le habían obligado a lavar, planchar y limpiar, en la casa de los falangistas haciendo de interina.
Por las noches subían al tercer piso a dormir en casa de Nicolás Ugarte, padre del pintor Julián Ugarte. A la pequeña Begoña le llevaron a la mencionada casa de la familia Yeregi porque iba a las escuelas públicas que estaba cerca de su casa ya que habían cerrado la otra, a la que la niña acudía, por ser de monjas.
Las hermanas iban a llevarle la comida a su encarcelada madre que estaba en el convento, dándose la circunstancia de que se quedó sola ya que, las mujeres nacionalistas encarceladas, fueron poco a poco siendo liberadas.
A Itziar le obligaron a coser camisas para los sublevados. Cada vez que éstos entraban en un pueblo, con espíritu de conquista, organizaban fiestas en la plaza de la localidad. Todo esto lo vivían sin noticias de su padre y sus hermanos y en total indefensión .
Sin embargo Itziar, mi madre, no pensaba que los llamados liberadores se ensañaran con ellos como al final lo hicieron y, por eso con sus amigas, Yeregi, Lide Arostegi, Areizaga decidieron salir. Total, si algo les iba a ocurrir, les ocurriría lo mismo en casa que en la calle. Y se fueron a la calle Mayor.
Fue a la peluquería y allí le recriminaron que fuera nacionalista, achacándole que su padre y hermanos estaban fuera. Aquello no tenía buena pinta.
Pasando frente a un bar, donde estaban los falangistas, le dijeron que le buscaban a ella.
Le ordenaron subiera al primer piso. "Siéntate ahí". Le hicieron un interrogatorio. "¿Dónde está tu padre?. ¿Dónde están tus hermanos?. ¿Qué has dicho en la peluquería?.
Uno de ellos le dijo a dos falangistas: "cumplir la orden".
Cogieron las tijeras y le cortaron el pelo al cero. Itziar lloraba desconsoladamente. Era el 29 de setiembre de 1936. Día de San Miguel.
"Como sigas llorando -le dijeron- te daremos aceite de ricino".
Al verse en semejante estado, con su cabellera en el suelo, y con la chaqueta de terciopelo llena de su abundante pelo pidió que alguien le acompañara a casa. Uno lo hizo pero no llegó, a pesar de estar cerca de donde vivía, una calle paralela en la parte trasera.
Cuando llegó a su casa, su hermana Arantza viendo aquella barbaridad le dio un ataque de nervios, aunque fue peor cuando volvieron a visitarles para decirles que querían llevarle a la Misa de Campaña. Como una mascota.
Llamaron al médico Arozena. Este le dio un calmante, que no le hizo efecto alguno, y le recomendó se metiera en la cama y no se levantara. Acudieron donde un fraile, el padre Garmendia. Este logró que no fuera humillada nuevamente con semejante aberración hecha además en nombre de la religión.
Pero la juventud lo puede todo. Con una boina puesta y superando aquella humillación se les ocurrió buscar una peluca. No consiguieron ni una. Las monjas habían acabado con ellas cuando habían huido sin sus tocas.
Pero dos chicas jóvenes no podían estar solas en casa. Una prima de su padre y la familia Ugarte, la que vivía arriba y cuyo nieto ahora es un gran pintor, les dijo durmieran en su casa mientras la pequeña Begoña seguía con la familia Yeregi. Dentro de la tragedia que vivían no estuvieron solas, aunque el panorama hubiera cambiado, en un abrir y cerrar de ojos, como de la noche al día.
Sin embargo empezaron los asedios.
Un mal día tocaron la puerta. Vivían en una hermosa casa que daba a la plaza principal. Era un Guardia Civil de cierta edad. Itziar tenía puesta una boina para tapar su cabeza rapada.
El Guardia Civil le pidió pasar pues tenía que preguntarle algunas cosas. Dentro le dijo: "me dicen eres la más bonita del pueblo y quiero verte como te ha quedado la cabeza. Quítate la boina".
Itziar dijo que no. El Guardia Civil fue hacia ella. Comenzaron a dar vueltas alrededor de la mesa. En eso llegó su hermana Arantza. El Guardia Civil se fue.
Al día siguiente vinieron otros. Les gustó un cenicero. Se lo llevaron. Vieron la colección completa de Julio Verne. Dijeron que eran libros peligrosos. Se los llevaron.
Otro día le llamaron al Cuartel. Un tipo mal encarado le dijo que sabía que su madre estaba enferma y en malas condiciones en el convento. Sabían que le llevaban la comida de casa, pero que eso podía tener arreglo. "En sus manos está que su madre vuelva a casa. Venga usted esta noche a cenar conmigo un buen plato de angulas de Aguinaga" le dijo aquel tipo asqueroso.
"A ese precio, no", le contestó. Y se fue.
Recurrió a la familia Arozena. Eran gente de derechas. "Antes, en la República, hemos sufrido nosotros. Ahora os toca a vosotros" le contestaron.
En Pamplona
Viviendo nueve meses en esas circunstancias tan precarias, un día el coronel les llamó al cuartel para decirles que habían sido expulsados de su propio pueblo. Porque si. Era la ley de la fuerza de los vencedores en una guerra. "Quedan ustedes despachadas, elijan donde van. Y además se van a pagar ustedes su viaje de expulsión".
Contestaron que podían ir a Etxarri Aranaz, pues allí vivía un familiar.
"Eso es lo que vosotros quisierais. Etxarri Aranaz está al lado de la frontera y lo que vosotros buscáis es escaparos. Ni hablar", contestó aquel déspota.
"¿Y a Pamplona?". "Ahí si, que es zona nacional" -replicó.
Con aquella desolación fueron a hablar con Ángel Azkue. En Zarautz como en todos los pueblos existían envidias y, producto de las mismas, denuncias. Este Azkue quiso ser el Director del Banco, habiéndose quedado en cajero. En todo aquel trance se portó mal. Como un canalla.
Habida cuenta que el gran piso era del banco le dijeron que dejarían sus cosas. Azkue accedió a que ocuparan una habitación con vestidor. Y se pasaron la noche con ayuda de una chica interina y de la familia Ugarte recogiendo los muebles de una casa que les había pertenecido. Una familia formada por siete personas. Hacía tan poco tiempo. Parecía mentira.
Hecho éste trabajo, fueron avisadas a las diez de la mañana que serían expulsadas a Pamplona. Como la madre continuaba encarcelada, las hermanas les dijeron que sin la madre no salían de Zarautz. Arantza fue donde Echeverría que había ocupado el puesto de su padre en el banco. Este que ya les había ayudado en otras ocasiones intervino para lograr la libertad de la madre que fue sacada del convento de Santa Clara. Llegó destrozada. La habían sacado del cautiverio para su directa expulsión desde la estación del tren. Como se ve, los de la Santa Cruzada actuaban con gran caridad. Acto seguido, desvalijaron el piso. Se llevaron todo. Solo se salvó el piano que se lo había pedido a Arantza el padre Garmendia que había sido su profesor de música. Más tarde se lo devolvió para que lo vendieran.
Con la familia Ugarte, y unos primos, pagado ya el viaje y con dos falangistas de custodia, fueron a la estación. Así dejaron Zarautz en un viejo cacharro de vapor de un tren de cercanías conocido como el Plazaola. Desde Lasarte, para llegar de noche a la gris y sometida Pamplona.
Gracias a Nicolás Ugarte que les dio una carta de presentación para un primo suyo que vivía en Pamplona en la calle San Antón, en la parte vieja de Iruña, y que se llamaba Luis Sarasua. Trabajaba en un bar que se llamaba "El Espejo", donde se podían comer buenas banderillas. Así pudieron dar los primeros pasos.
Debió ser dramática aquella llegada de noche a Pamplona, sin conocer a nadie, perseguidas, con poco dinero, acompañadas de policías secretas y tras haberle amonestado a la madre porque le había hablado en euskera a su hija Arantza: "hable por favor usted en cristiano", le dijo aquel esbirro.
En Iruña les recibieron sorprendidos Don Luis y Doña María Sarasua. Cuatro mujeres, de noche y de aquella maner. Cansadas del viaje, con la madre, tras nueve meses de cautiverio. Itziar con un pañuelo en la cabeza, la hermana Arantza con cara de pocos amigos por el sufrimiento, y la pequeña hablando como una cotorra en mal castellano y diciendo que les habían expulsado por ser nacionalistas. Ellos, navarros, no lo entendían, pero les alojaron en su casa diciendo: "mañana, Dios dirá". En ésta casa pasaron unos días, pero como no tenían dinero para una pensión, pues costaba 14,50 ptas. por persona, la madre alquiló una habitación con derecho a cocina en la calle Mercaderes.
En Pamplona José Luis Larumbe, el buen requeté, que habían conocido en Aizarnazabal les había conseguido esta solución con dos camas y un catre. Tenía una terraza desde la cual se divisaba el fuerte de San Cristóbal, siniestra cárcel para republicanos y nacionalistas.
Con el tiempo mejoraron las condiciones. Establecieron relación con el golpeado mundo nacionalista clandestino, que con la discreción debida, en una situación de guerra y férrea dictadura, a pesar de todo, les ayudaron. Una de éstas fue la familia Cunchillos.
Como en el piso había hasta pichis (Guardias), no podían hablar en euskera. A la pequeña Begoña la metieron en las escuelas públicas donde una de las profesoras se interesó por la cría, al contarle ésta su historia y el cuadro familiar en que vivían.
Petra Menaya era una de las "emakumes" nacionalista que dio la voz. A partir de ahí no les faltó nada. Cestos de comida y asistencia. Un rayo de buen sol en aquella noche. La pequeña Begoña solía ir con la familia Cunchillos a su casa y los domingos pasaba con ellos la jornada yendo de pueblo en pueblo, paseando y volviendo a casa con verduras, cosas de droguería, dinero y sobre todo apoyo.
En la pensión había dos guardias de asalto que lo habían sido en tiempos de la República. Había además gente diversa y agradable, lo que les permitió en aquellas duras circunstancias ponerse a coser y con ello sobrevivir dignamente a la pesadilla que estaban viviendo como si ellas, una madre y tres hijas, fueran culpables de algo.Itziar cosía pero también enfermaba. Víctima de un reuma se había quedado sin poder moverse. Eso no fue óbice un día en que sonó la alarma ante el posible bombardeo de la ciudad por la aviación republicana. No supo de que forma, el caso es que bajó las escaleras desde un quinto piso en un suspiro olvidándose de todos los males. Para subirlas nuevamente, le tuvo que llevar en brazos, al sexto piso, uno de los guardias de asalto. Puesta en manos del médico Ángel Irigaray, éste le recetó morfina que tuvo que interrumpir para evitar la adición.
Uno de esos días y mientras bajaban las escaleras, precipitadamente, su hermana Arantza se quedó en la terraza para ver el espectáculo mientras los vecinos se atropellaban. En eso apareció un hombre con una carta. Eran las letras de su padre reclamándoles pasar "al otro lado". El contrabandista llegaba poco después de la muerte del general Mola. El funeral que habían visto y que había sido toda una convulsión en la Pamplona de la cruzada, les había impresionado.
Aquella nota, cogida con todas las reservas del caso, les originó una discusión. La madre quería aventurarse, pero Itziar no. Aquello podía salir mal y empeorar las cosas, y además, en Pamplona iban poco a poco rehaciendo su vida, salía con Larumbe, la ciudad era tranquila, aunque con dominio carlista y por tanto franquista, ya que el requeté había acabado en la guerra con cualquier disidencia a sangre y fuego. La cosa, pues, no era fácil. Sin embargo la familia estaba dividida. El padre en Barcelona, terminaría dejando esta ciudad, y de sus hermanos, nada sabían. "Estarán en la guerra", con lo que esto suponía.
El Paso Por Monte
El escultor Oteiza solía decir que en la sociedad vasca hay dos personajes representativos. Uno es el Secretario Municipal, el hombre que hace el país. El otro es el contrabandista, el que lo presenta al exterior.
Pues bien, en aquellas circunstancias, con aquella frontera y en plena guerra mundial, funcionaban a tope los contrabandistas. Lo mismo pasaban un aviador inglés, que tabaco, aunque lo habitual no fuera una madre con tres hijas. Para hacer esto, el padre, desde San Juan de Luz había hablado con el Gobierno Vasco y con la red de pase de fronteras, y había hecho las gestiones para que pasaran a su familia. Y no le salió gratis el empeño. Por cada una tenía que pagar 8.000 ptas de la época. Una fortuna.
El caso es que Itziar habló con José Luis Larumbe. Le pidió ayuda para poder salir de Pamplona. Funcionaban los controles y eso no se podía hacer si no se tenía un pase. Larumbe lo consiguió.
Así llegaron a Elizondo rezando a todos los santos y en una escapada de cine. En coche y forradas con todo lo que tenían de ropa ya que no podían llevar maleta alguna. Pasaron la noche allí. Era una posada de un nacionalista muy simpático que de noche escuchaba clandestinamente la radio. Les recibieron con mucho cariño. El cura de Elizondo les fue esa noche para rezar con ellas el rosario. A la mañana siguiente salieron con Manuel. Llevaban una hogaza y una tortilla de patatas para así poder pasar los controles y decirles a los guardias civiles que iban a un caserío a pasar el día con la familia. La madre de Itziar tenía miedo. ¡Que pintaba ella allí, iniciando aquella incierta aventura que podía además acabar fatal, en aquella noche oscura, de ruidos e incertidumbres!.
Se puso muy nerviosa.
Salieron de madrugada. El chofer traía un chico vestido de requeté a su lado. Así llegaron a Urdax y a una frontera llena de guardias, pero sin llegar a ellos, giró a la izquierda hacia un camino vecinal diciendo que iban de excursión. Un poco más allá apareció una joven. El chófer les dijo: "seguidle a ésta en silencio y de forma rápida porque hay que aprovechar que la guardia civil está comiendo para pasar la frontera".
Anduvieron dos horas, por monte, con toda la ropa y en un día de calor. Era el día de San Antonio, 13 de junio de 1937. De repente, el guía les dijo: "Correr, allí está la guardia civil". Lo hicieron. Había un riachuelo. La madre se cayó. Siguieron. Se hizo daño en el brazo. Pero siguieron en esas condiciones y con los zapatos llenos de agua, pero armadas de valor porque les decían que faltaba poco. En eso apareció un chico. "Seguidme". Era una cadena.
Itziar, señorita de ciudad, no estaba para esos trotes. "No puedo más. Yo no sigo. Esto es una locura. Nos van a coger". Sigue por favor, ya falta poco. Si nos cogen lo pasaremos muy mal. No hagas esto".
Sacando fuerzas de flaqueza, continuaron extenuadas y asustadas. De repente apareció un chico de 14 años. Subieron por un descampado. El chico les preguntó si tenían miedo a los franceses, "porque ya estáis en Francia". La madre se puso loca de contenta.
El chaval les llevó a un caserío cerca de Sara. No estaba el marido y padre de las cuatro mujeres. Había estado el día señalado, pero sus mujeres llegaron con tres días de retraso. En coche, llegaron a San Juan de Luz. Su madre tenía un hermano, Ramón, que tenía la casa llena de refugiados. No nadaban en la abundancia, pero les hicieron todo un recibimiento.
El padre tenía una hermana viviendo en una granja, muy cerca de Dax, en las Landas donde había de todo, vacas, cerdos, legumbres. Por lo menos tenían comida abundante. El padre paseaba al cerdo al que llamaban Braulio. De Director de un Banco a pasear un cerdo. La hermana Arantza, inquieta, se fue a trabajar a un hotel. Pero tampoco era plan.
El caso es que el Gobierno Vasco en el exilio, atendió a los miles de refugiados, pagándoles cinco francos. Era una labor ingente y sobre todo incierta porque era un Gobierno sin jurisdicción y sin territorio, pero a pesar de ello, era un gobierno responsable que se ocupaba de los suyos. Por eso dejaron Burdeos y se instalaron en San Juan de Luz en un pequeño piso de la rué Tourasse. Sin embargo el padre no estaba satisfecho con no hacer nada y se fue a Tarbes, con un grupo, a trabajar.
El concretamente en el Economato, con lo que no le faltaba comida, aunque bajo un frío extremo en pleno Pirineo. Siguiendo éste acomodo familiar en aquellas circunstancias, su hermana Arantza se fue a Ghetary a trabajar en un hotel y de allí al consulado en casa de la familia Sainz de Vicuña como doncella de la Srta. Coki. Ella, maestra en Deva, mujer inquieta, tenía que salir adelante como fuera. El hermano pequeño Iñaki se marchó a Alger llevando vino y a conducir unos camiones cisterna llenos de vino, pero, cual no sería su mala suerte, que pasó a territorio español, pensando en hacer la mili, y lo llevaron a un campo de concentración a Algeciras.
La pequeña Begoña con sus primos Antoni y Ramuntxo iban a esperar en el muelle a que su tío Ramón volviera del mar para, con un cesto de sardinas repartirlo entre aquellos refugiados en peor condición, ya que el reparto económico de la Delegación del Gobierno Vasco no llegaba para todos.
Un día llegó un sacerdote de Motriko, D. José Antonio Usobiaga. Había estado en Bélgica y venía con la misión de llevar a los niños de los refugiados a ese país, ya que católicos belgas y flamencos estaban dispuestos a acoger a los niños vascos.
Por esta razón la llevaron con otras tres chicas, hermanas del sacerdote. En París hicieron cambio de tren hasta Bruselas donde las alojaron hasta el día siguiente en un colegio de monjas hasta que vinieron a recogerles. A la pequeña Begoña le tocó la buena suerte de caerle en gracia a Hermán Frateur, canónigo de la catedral de Malinas, además de secretario de "L'Oeuvre des Enfants Basques" del cardenal Van Roey, que le llevó a un pueblo cerca de Malinas.
La cría chapurreaba el francés, el castellano, y sabía el euskera pero oncle Hermán era flamenco y le llevó a un pueblo de una familia numerosa de flamencos. Decían que la niña estaba muy delgada y como misión de aquella familia campesina flamenca su objetivo era que engordara. La cría era su orgullo y le llevaban a todas partes para animar a la gente a acoger a niños vascos. De esa forma pasó un tiempo con aquella estupenda familia yendo a la escuela y andando en bicicleta, cosa que todo el mundo hacía, hasta que un día oncle Hermán Frateur la llevó a su casa a Manilas para que fuera a un buen colegio.
No podía vivir mejor Begoña hasta que se barruntó una nueva tragedia. Hitler invadió Polonia y la segunda guerra mundial comenzó. El canónigo cogió a la niña y la llevó a Donibane Lohitzun (San Juan de Luz) cargada de ropa nueva y regalos comprometiéndose a costear su colegio de pago y el uniforme, colegio que funcionaba al lado del que había ido anteriormente de forma gratuita. Es de destacar que cuando volvió de Bélgica solo hablaba el flamenco.
Así, a la pequeña, una organización católica se la llevó a Bélgica. En tiempos de guerra, los niños vascos habían salido por barco del Bilbao sitiado a Inglaterra, Rusia y Bélgica. Pero no solo fue en aquella oportunidad. También la ayuda siguió, caído Bilbao.
Itziar mi madre recuerda con emoción cuando vio a su pequeña hermana marcharse en el tren rumbo a lo desconocido. Y es que todo habían sido separaciones, amarguras y dificultades, aunque en aquel caso se pensaba que era lo mejor para la niña.
Itziar y su madre se pusieron a coser. Era lo único que podía hacerse. De esta forma volvieron a rehacer sus vidas.
De manera casual averiguaron en lo que entonces trabajaba su padre tras lo del economato. Juntamente con otros dirigentes nacionalistas, directores, empresarios y demás: limpiaban el carbón que caía a las vías del tren. No tenían edad para otra cosa, en Francia no había trabajo, se incubaba la guerra mundial, y había que trabajar en lo que salía. Cuando se enteraron, le fueron a buscar y lo trajeron a casa.
Pero pasaba el tiempo y aquello parecía no tener salida. Llevaban tres años en situación de precariedad, con un hermano en el frente republicano de Lérida, otro casi desaparecido, la pequeña en Bélgica, otra en un consulado y madre e hija cosiendo hasta que Itziar dijo a sus padres que había que intentar volver. "Peor no vamos a estar", les comentó.
La Vuelta A Casa
Era el año 40. Francia estaba a punto de caer. Llevaban tres años dando vueltas e Itziar fue al consulado español, a arreglar los papeles. Lo logró. Una vez conseguido, escribió a José Luis Larumbe diciéndole que pasaría la frontera tal día. Y lo hizo. Una confusión hizo que no estuviera nadie. Menuda papeleta. Con las mismas, la policía la llevó a un campo de concentración que tenían en Fuenterrabia.
En aquellas dramáticas circunstancias logró le permitieran llamar por teléfono. Se le había ocurrido hacerlo al vicecónsul alemán, Ernesto Pieloff a quien su padre conocía mucho de Zarautz ya que tenía una fábrica y era persona muy agradable.
Le dijo quien era y donde estaba. "No te preocupes. Ahora mismo voy" le contestó Pieloff. Pero también llegaron los Mendiola y Larumbe. Pieloff quiso llevarle y atenderle pero prefirió ir con los Mendiola. Con Larumbe, que vivía en Pamplona, quedó para verse el domingo.
Nueva época, nuevo panorama.
A su padre le habían puesto la astronómica multa de ciento cincuenta mil ptas. de la época. A su hermano, trescientas mil. Aquello era impagable. Sin embargo, alquiló una casa en la calle Guetaria de San Sebastián. Se acordó de los muebles de Zarautz. Fue al juzgado. Le dieron permiso para recogerlos, pero los habían sacado de la casa y llevado al lugar en donde, cuando llegaban los aldeanos de los caseríos con legumbres, metían allí a sus burros. Era una cuadra.
Algo consiguió. Una habitación estilo art-decó, unas mesas, unas sillas, pero faltaban colchones, armarios etc. "A lo mejor estarán en San Pelayo" le dijeron. Allí fue. No los encontró. "Cógete estos" le indicaron. "No. No son míos".
La gente la miraba como a un bicho raro. Era el Zarautz duro de la post-guerra. El Zarautz atemorizado por el régimen. Y allí aparecía la hija del Director del Banco, con pelo y resuelta a rehacer su vida. Alquiló un camión para lo muebles. Ella lo hizo en el tren. Pudo de esta manera organizar la casa.
Pasado el tiempo lograron que el padre no pagara completa la multa, pero en el Banco Gipuzkoano no le admitieron. Se trataba de un nacionalista y era peligroso aceptar una persona represaliada. El Banco Gipuzkoano no estuvo a la altura. Así era el momento que se vivía. Para que ahora nos hablen de represalias.
Sin embargo, Francisco Olabeaga, mi abuelo, que era un hombre optimista y alegre, un donostiarra de la calle Campanario socio de Gaztelupe, pudo rehacer su vida trabajando. Lo había pasado bastante mal. Había estado en casa sin trabajo bastante tiempo, hasta que se colocó en Hernani en la fábrica de cueros Montes y en representación de varias empresas. No pudieron con él ni con su alegría.
¿Y que hacía el resto de la familia?
A Iñaki, el hermano, lo dejaron libre, pero enfermo, en Algeciras. Se colocó en Añorga, en cementos Rezóla. Joseba se quedó en Burdeos. Arantza se colocó en Hernani. La madre, que tenía en Motriko un piso que había heredado, había alquilado otro piso en la calle Pedro Egaña, hasta que apareció una tía y les cedió el piso que tenía en la calle Guetaria, hermoso y céntrico, que le permitía alquilar camas a los hoteles que había alrededor de una Donostia que tras la guerra volvía a ser lugar de veraneo. Finalmente, la pequeña Begoña, iba al colegio francés.
¿Y que hacía Itziar?
Ella era la Srta. Olabeaga. Cosía con su madre si, pero tenía sus vacaciones, las primeras medias de cristal, y sus novios, tras, haber salido con José Luis Larumbe que un buen día se fue a unos Ejercicios Espirituales a Loyola y tras ellos, lo dejaron. No volvieron a verse nunca más. Pero no por eso se quedó sin pretendientes. Le salió un requeté en Ondarroa, un bilbaíno, y alguno más, pero ella prefería salir los domingos con sus padres. Tenía su explicación. Algo había ocurrido el 31 de julio de 1939.
El Día De San Ignacio
El día de San Ignacio es importante para los nacionalistas. Es una especie de "Aberri Eguna". Ese día, en 1895, se había fundado el PNV y, ese día, en 1939 fue un día de fiesta y celebración.
Por eso no era de extrañar que en las romerías y excursiones, aquellos refugados trataran de celebrarlo a pesar de las circunstancias que vivían. Expulsados de sus casas, sin un duro, pero confiando que aquella pesadilla acabara.
Itziar fue con sus amigas a Ghetary. Estaba con Maritxu Okiñena cuando apareció un chico de Bilbao, muy simpático que les dijo que sus hermanas no le habían preparado la comida y les pidió le invitaran. Así lo hicieron. Pasaron un buen día.
Al poco tiempo Itziar volvió a verle. El sabía todo de ella. De donde era. Quién era su familia. La edad. Resulta que el joven, se llamaba José Luis y trabajaba en Villa Endara, en Anglet, que era la sede del PNV y había leído la ficha de Itziar. Su familia vivía entre San Juan de Luz y Cambó y su padre un capitán de la marina mercante retirado, cogía castañas y se las repartía a los refugiados. Aquel joven tenía buena pinta
Rumbo A Venezuela
El tenía una novia francesa a la que estaba dejando y por eso comenzaron a salir. Pero Europa rugía, el nazismo preparaba la guerra y a los vascos que salían de su jurisdicción los internaban en el Campo de Gurs. A pesar de ello, José Luis quiso despedirse, pero no encontró a nadie, salvo una tormenta en la carretera de Bayona y le, escribió cartas, pero ella ya estaba en Donosti. Al final, establecieron una relación epistolar que duró hasta 1944.
Aquello no fue fácil. El correo tardaba muchísimo. Las cartas se perdían. El Atlántico estaba en guerra. Los jóvenes vascos comenzaban a desesperar. Algunas novias se atrevían a viajar e Itziar, como tantas jóvenes de esa época en aquellas circunstancias no las tenía todas consigo. Era tan desesperante la espera que le dio la vuelta a un cuadro de San José en protesta. Rompió aquel noviazgo epistolar. Un día llegó un telegrama de los Estados Unidos de Venezuela: "Con permiso de nuestros padres, prepara viaje para venir. José Luis". El pasaje lo pagaría su familia en Bilbao y allí tenía que ir a tramitarlo.
Aquello volvía a ser una aventura. Sus padres le animaron, aunque se rompía aquella familia que había logrado rehacerse. Fue donde su confesor. Era la época. "No lo dudes", le dijo.
Faltaba la madre de José Luis. Había estado en Fitero, tomando las aguas, y, pasaba por San Sebastián, donde había ido a visitar a unos familiares, los Irusta. Le recibió. Era una señora elegante, con tirita en el cuello. Le miró de arriba abajo. "¿Cómo se atreve usted a ir a un país desconocido con lo que se dice de los hombres?". "Es que me voy a casar con su hijo José Luis", le contestó. - Cambió el semblante. "Todos mis hijos son muy buenos, pero José Luis es el mejor" le contestó. De esa forma le dio el visto bueno. En un mes prepararon el viaje. Trajes, arreos, sábanas, maletas. Todo. Y llegó el día. Su hermano Iñaki le acompañó al caserón de la familia de José Luis. Allí le despidieron todos, y se fueron a Santurce. El "Cabo de Buena Esperanza" salía de aquel puerto. Sus futuras cuñadas le presentaron al capitán y al primer oficial.
Eran vascos conocidos. Su hermano Iñaki subió al barco. Cenó con ella y bajó a escondidas el fantástico pan blanco que servían en primera. Era la época de la postguerra y el racionamiento y aquello era insólito. El capitán le dijo: "la salida de Santurce es triste, pero bonita. Vete a cubierta". Así lo hizo. Y así fue. La travesía fue tranquila a pesar de la guerra mundial y el que fueran patrullados un tramo de la navegación. Daban películas, la comida era buena, y el barco estaba lleno de gente, de curas y monjas, y personas de todo tipo.
Todas las noches había baile y todas las noches trataban de sacarle a bailar pero ella cuidaba la ausencia. Al llegar a Trinidad, el capitán le dijo: "hoy bailas conmigo, soy amigo de la familia". Y bailó. En Trinidad, colonia inglesa, el barco debía repostar y someterse a una inspección. En el barco viajaba, rumbo a la Argentina Concha Piquer, su hija y su Compañía.
La policía les revisó todo, sacando hasta el lavamanos del camarote. Creían que una de las artistas, Amelia Isaura, era una espía. De hecho, en la mesa que le tocó compartir durante la travesía viajaban dos policías secretos españoles. El barco llegó a Venezuela. No iba a atracar en el puerto de La Guaira, sino en el de Puerto Cabello, llamado así porque debido a lo calmo de sus aguas se podían atar los barcos con un cabello. Siempre el cabello. Había sido también sede de la Real Compañía Gipuzkoana de Caracas. Y allí, en su puerto, había un caserón de estilo vasco. El barco se acercaba. Todo el pasaje sabía que allí le esperaba su novio. Uno le dijo. "Si no está, te llevo al Uruguay". El capitán le dejó ir al puente. Le prestó los prismáticos. Estaba tan nerviosa que no veía nada. Uno de los policías le dijo que los tenía al revés. Los puso bien y allí le vio a José Luis, con un hermoso ramo de flores en la mano, su sombrero tropical y sus mejores galas. La familia de Bilbao, como siempre les mandaba fotos con sombrero, le preguntaban si lo tenía atornillado. Llevaban cinco años sin verse.
Como en una película y tras subir la sanidad y la policía, bajó la escala. Tenía puesta una pamela. Llevaba un traje estampado azul y blanco. En la cubierta todo el pasaje esperaba el recibimiento. José Luis estaba harto de esperar. Y encima aquello estaba acordonado. No aguantó más, saltó la valla, y le entregó el ramo de flores con un sonoro beso. Todos en cubierta aplaudieron, y gritaron ¡Vivan los Novios!. José Luis le mandó al chichero, que subiera al barco. El invitaba. La chicha es un refresco de arroz. Y en el trópico es un excelente refresco.
Cumana
Cumaná es la capital del estado Sucre en el oriente venezolano. Se llama así porque allí había una asentamiento de indios llamados los "cumanagotos". Cuando llegó Cristóbal Colón fundó la ciudad y le puso de nombre Nueva Cádiz y, como dato, histórico, se trata de la primera población fundada por los españoles sobre continente en tierra firme. El río Manzanares atraviesa la ciudad en la que nació Antonio José de Sucre, el gran Mariscal de Ayacucho, uno de los hombres de confianza de Simón Bolívar y el destinado a sucederle.
También el poeta y político Andrés Eloy Blanco aquel del poema dedicado a los angelitos negros que Machín puso de moda.
El caso es que a esta ciudad llegó aquella joven pareja pues José Luis era socio y administrador de una compañía constructora. Si alguien visita hoy aquella ciudad del trópico y ve un caserío vasco será una de las muchas edificaciones de aquellos exiliados que entre otras variadas actividades se dedicaron a la construcción con bastante éxito. Y allí nací yo, a cinco metros del mar Caribe, en una amplia casona de aireados corredores columnados rodeados de palmeras y cocoteros. La zona se llamaba Caigüire y el médico, que era un buen partero pero algo borrachín, se pasó la noche en un chinchorro dándole al ron.
Como en una película de Bogart. Nada más nacer, mi aita, mandó a todos sus familiares un telegrama con este mensaje: "ha nacido un gudari". El hombre tenía muy presente lo que había vivido diez años antes. De pequeño, como casi todos los niños, yo debía ser, como lo era mi padre, un crío blanco y rubio que mi madre sacaba al sol hasta que una india que pasó por allí le dijo: "misia, Isidra, meta al niño en casa pues de lo contrario le van a echar mal de ojo". No sé si me lo echaron pero a mi madre le llamaban "misia Isidra" porque eso de Iciar no les sonaba de nada y lo de "misia" era un tratamiento dado a los extranjeros. Los hombres era "musiús", deformación de "monsieur", y las mujeres, "misias". Algo así como Doña. Yo era pues el hijo de "misia Isidra". A mi me pusieron el nombre de Iñaki por aquel hermano de mi madre que acababa de morir como consecuencia de unas fiebres adquiridas en Algeciras en los campos de trabajo y porque mis padres se habían conocido el día de San Ignacio en San Juan de Luz. Pura militancia. En Cumaná nacimos los cuatro hermanos, Maitena, Jon y Koldo y allí fuimos al parvulario y al Kinder con nuestros uniformes de peto.
Ir a la playa, al Colegio de los Padres Paules donde los vascos jugaban a mano en el frontón, vivencias muy intensas con la pequeña colectividad vasca exiliada entre los que se encontraban familiares de Joseba Egibar, ver como avanzaba la carretera Cumaná-Puerto La Cruz en los tiempos en que mi padre era el Administrador de las Obras Públicas del Estado, observar las cartas que mi aita escribía a las novias de algunos vascos euskaldunes que no sabían hacerlo en castellano para que éstas fueran a vivir a Cumaná, trabajo social en la diócesis, visitar un cocodrilo que tenía el Obispo en el patio de su casa, jugar al diábolo, oírle a mi madre y a su hermana hablar en euskera y a mi padre atento para que yo lo aprendiera en aquel trópico de sol incandescente y recibir en casa a cuanto vasco pasaba por allí.
Todo aquello me decía que yo era un venezolano un poco raro porque además aquellos exiliados añoraban volver a una tierra que era la suya y de la que habían sido expulsados de mala manera. Hasta que un día mi padre tomó la decisión: "o vascos, o venezolanos". Y decidió que fuéramos vascos y en 1955 en el "Marqués de Comillas" de la Compañía Trasatlántica Española nos puso rumbo a Santurce. El no podía acompañarnos pues le habían dicho que tenía una ficha con todo un mandamiento de búsqueda: "separatista peligroso, perseguirlo en el exterior". Casi nada.
El Marqués de Comillas era el orgullo de la Trasatlántica Española y como mi madre venía cargada de baúles, crios y una chica de Astigarraga que mis padres habían llevado para que nos hablara en euskera lo mejor era viajar tranquilamente en barco haciendo escalas. Era la manera como se "cruzaba el charco" en aquellos años aunque yo lo había hecho en avión en el año cincuenta en un viaje que había durado veinticuatro horas. Me había triturado un dedo con la puerta del garaje y la primera cura en el Hospital de Cumaná no había sido muy feliz.
Pero eso de la tranquilidad era lo que pensaba mi madre. No sabía lo que le esperaba. A mi padre a quien le gustaba la fotografía, de uno de sus viajes a los Estados Unidos se vino con una filmadora y un proyector de cine. En aquellos tiempos no había televisión, ni videos y lo novedoso era filmar en 16 mm. películas familiares. Junto a esto nos ponía y reponía películas del "Pájaro Loco" de "Tom y Jerry", del "Pato Donald", de "Abbot y Costello" que era nuestra delicia porque era traer un mundo mágico a casa, de tal manera que con aquel proyector y aquellas películas embarcamos en La Guaira para que en Euzkadi se pudiera ver aquel mundo nuevo y fantástico.
Habida cuenta que la travesía era larga y había cantidad de crios por todas partes a mi madre se le ocurrió la feliz idea de proponer al contramaestre la posibilidad de que se vieran aquellas películas en el salón principal del barco. Al oficial aquello le pareció una buena idea.
Buscaron el aparato y una tarde se pusieron a proyectar aquellos rollos para tranquilizar a los chavales, aunque aquellas imágenes tan divertidas llamaron a muchos adultos que por allí estaban, entre ellos al conde de Vallellano que había sido alcalde de Madrid y era el ministro de Obras Públicas en viaje oficial. Pero cual no sería nuestra sorpresa cuando entre aquellas películas se coló una, filmada por mi aita (padre) en la que aparecía la inauguración del Centro Vasco de Puerto La Cruz con el Lehendakari Agirre, la ikurriña, el txistu y el tamboril.
De repente se oyó un estentóreo: "Fuera, Fuera, Fuera" y allí acabó la proyección. Al poco, el capitán, le llamó a mi madre. "¿Usted no sabe lo que ha hecho?. Faltarle de esa manera al respeto al señor ministro. ¿Pero quien se cree usted que es?. No sabe usted la que le espera, porque esto no puede quedar así. Usted tiene que purgar este delito".
Con el consabido susto, mi madre, le dijo que tirara la película al mar si ese era el delito y Santas Pascuas ya que ella sólo había querido entretener a los crios. "No, no. Usted tiene que pagar por lo que ha hecho" le contestó aquel imbécil. El caso es que al llegar A Coruña el ministro fue recibido con todos los honores militares de su rango aunque yo lo que recuerdo es que me compraron una gabardina con solapas que en aquellos años se llamaban trincheras. Recuerdo también la llegada a Santander y sobre todo el arribo a Santurce con familiares por todas partes y la policía subiendo por la rampa y requiriendo la presencia de mi ama (madre). - "Queda usted detenida" le dijeron. A duras penas y aludiendo a que los crios no conocían a nadie, que era una mujer y que no había habido intención de ofender al ministro no le detuvieron pero sí la retuvieron, impidiéndole salir de San Sebastián y quitándole el pasaporte. Fue en ese momento en que tomé conciencia de que iba a un sitio donde pasaba algo y ese algo no era bueno. Fue pues aquella una entrada gloriosa para un crío que observaba lo que ocurría sin entender muy bien cual había sido el delito de su madre. Pasados un año, mi madre se enteró de que el conde de Vallellano tomaba sus aguas termales en el Balneario de Cestona. Y ni corta ni perezosa, allí se presentó.
A lo lejos vio al citado conde con sus amigos y con los vasos llenos de aguas termales en el jardín. Le pidieron que esperara. Lo hizo. Y allí llegó el famoso conde. "No sé si se acuerda de mí pero soy aquella señora que prestó unas películas para que las vieran los crios y apareció una ikurriña. Me han quitado el pasaporte, tengo nacionalidad venezolana y necesito esa documentación para poder viajar. ¿Tendría usted la amabilidad de ayudarme?. El conde se acordaba del hecho pero quizás impresionado por la entereza de aquella mujer le quitó importancia al incidente, cosa que no había hecho el capitán quien quizás, para darle coba al ministro, había organizado semejante atropello. "Vaya usted mañana a la policía y se lo devolverán" le dijo el ministro. Y así fue. Le devolvieron el pasaporte y todas las películas excepto el cuerpo del gran delito: la de la ikurriña.
Iñaki Anasagasti
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51. 3 Arozena Gomendio Andoni
(Lasarte, 1907 – Caracas, 1989)
Andoni Arozena fue uno de aquellos miles de vascos aventurados por la tragedia del 36, que tuvieron que recomenzar sus vidas —y las de sus familias, claro— en países lejanos y desconocidos. Fue uno de aquellos vascos de la diáspora. De los que ya no volverán a la casa del padre.
Andoni fue, a lo largo de su fecunda existencia, un auténtico apóstol del euskera. Desde que le conocí, recién iniciada la década de los 40 hasta su reciente fallecimiento, su vida ha estado íntegramente consagrada a cultivar, enseñar, enaltecer y expandir nuestra lengua. Casos de éstos los ha habido, naturalmente. Pero aquí, en Euzkadi, donde había más medios, más motivos y más posibilidades de trabajar y de realizar una obra eficaz. Hace cincuenta años, no bien llegado a Caracas, recién instalado como quien dice y con todos los problemas implicados en esa primera fase de asentamiento del inmigrante —que no son pocos ni leves, por cierto— ya estaba nuestro hombre presente en aquel viejo local de Balconcito a Truco, iniciando a mayores y chicos en los primeros rudimentos de nuestra lengua nacional. Y así ha seguido durante cincuenta años, ¡durante medio siglo!, enseñando el euskera a muchos compatriotas erdaldunes, en una tierra separada de la sede peninsular por todo un océano y en donde el ritmo de la vida era extraordinariamente urgido y acuciante. Y así ha seguido hasta el final.
Andoni fue también un excelente escritor. En lengua vasca, naturalmente. Firmaba «A-Bi» y se dio a conocer muy joven, a los dieciséis años, colaborando en la revista Argia. Después, entre los años 30 al 33, fue publicando diversos trabajos, entre ellos, el monólogo Txilibitxu, el poema Lorea ta neskatilla, Andregaia nai ta..., Urteurrena, y en 1934, su obra Lujan obtuvo un premio importante en el Día del Teatro Vasco. Muy poco tiempo más tarde, en vísperas de nuestra guerra, le fue concedido otro galardón por su dialogo titulado Xanko ta Pasko. Buen número de poesías suyas aparecieron asimismo en distintas publicaciones vascas, tales como Euskal Esnaola, Euzko Gogoa, Egan, etcétera. Y huelga decir que colaboró en varias revistas vascas del exilio. No paró, pues, de trabajar de un modo u otro en pro del euskera, hasta el punto de que bien puede decirse de él que murió «con las botas puestas», ya que, prácticamente hasta última hora, cubrió también la parte euskérica de diversos programas radiofónicos vascos en emisiones venezolanas.
Periodista y escritor interesado sobre todo por el mundo del teatro, la carrera de Andoni Arozena quedó radicalmente interrumpida por el estallido de la guerra civil. Nacido en Lasarte, el 30 de mayo de 1907, pronto destacó su interés por el dibujo que le llevó a estudiar primero en Donostia y, más tarde, en París.
Paralelamente se sintió atraído por el mundo de las letras: en 1923 se inician sus colaboraciones en la recién aparecida revista Argia. Pronto empieza a escribir también en Euskal Esnalea, Euzkadi, El Día… Pero fue el teatro la actividad que atrajo de manera especial al escritor, colaborando en la revista Antzerti (1932-1936) donde publico varias obras: Andregaia nai ta… (Desear mujer y…) en 1933, Balujan en 1935, Mox, Miss, Xapitambién en 1935, Urteurrena (El aniversario) en 1933 -monólogo con el que consiguió el primer premio Antzerti-, Xanko ta Paxko (Xanko y Paxko) en enero de 1936.
Al igual que otros muchos intelectuales, Andoni Arozena consideraba que el teatro era la mejor forma de llegar a una población que tenía dificultades para acceder a la literatura escrita en vasco. Cuando, tras la dictadura de Primo de Rivera, se reorganizó el PNV, Andoni Arozena es un destacado miembro del mismo, participando en la creación del Batzoki (sede del PNV) de Lasarte, como tesorero. En torno a 1935 destacó en los trabajos para segregar el Ayuntamiento de Lasarte-Oria, repartido en tres municipios diferentes. Iniciada la guerra civil, Andoni Arozena colaboró activamente en el diario en lengua vasca Eguna (El Día). Ante el avance franquista se trasladó a San Juan de Luz (Lapurdi) donde colaboró en la enseñanza a los niños y niñas refugiadas allí como profesor de lengua vasca al tiempo que colaboraba en Euzko Deya de París.
Tras la derrota de las fuerzas democráticas, Andoni Arozena se exilio en Caracas (Venezuela) donde trabajó como dibujante de una agencia de publicidad al tiempo que participaba en el desarrollo de la Euskal Etxea (Casa Vasca) de aquella ciudad. En dicha entidad colaboró durante muchos años con Martín de Ugalde en la impartición de clases de euskara, elaborando para ello abundantes materiales. En el exilio siguió escribiendo numerosos dibujos, artículos y trabajos en la prensa del exilio: Euzkadi, Azkatuta, Euzko Gogoa, Irrintzi, Euzko Gaztedi. También en Caracas impulsó junto a Miguel Pelay Orozco, Iñaki de Urreiztieta, Yon Oñatibia, José Estornés, Bitor Elguezabal entre otros un grupo cultural denominado Ekin. En 1980 volvió a Lasarte si bien retornó de nuevo a Caracas donde falleció en 1989.
Su obra periodística y literaria no ha sido recopilada; no obstante, en los últimos años se ha producido un cierto reconocimiento de su labor teatral, recuperada en la reedición de la revista Antzerti, pero, en general, se puede afirmar que Andoni Arozena es uno de los grandes olvidados de nuestro exilio.
Creación
“Andregaia Nai Ta”, Antzerti, nº19, 1933, recogido en Gereñu, Idoia: Antzerti. 75 urteondoren, Tolosa: Ayuntamiento y Diputación foral de Gipuzkoa, 2007, pp.429-433.
“Urteurrena”, Antzerti, nº23-24, 1933, recogido en Gereñu, Idoia: Antzerti. 75 urteondoren, Tolosa: Ayuntamiento y Diputación foral de Gipuzkoa, 2007, pp.509-515.
“Balujan”, Antzerti, nº37, 1935, recogido en Gereñu, Idoia: Antzerti. 75 urte ondoren, Tolosa: Ayuntamiento y Diputación foral de Gipuzkoa, 2007, pp.845-850.
“Mox, Miss, Xapi”, Antzerti, nº37, 1935, recogido en Gereñu, Idoia: Antzerti. 75 urteondoren, Tolosa: Ayuntamiento y Diputación foral de Gipuzkoa, 2007, pp.835-843.
“Xanko ta Paxko”, Antzerti, nº49, 1936, recogido en Gereñu, Idoia: Antzerti. 75 urteondoren, Tolosa: Ayuntamiento y Diputación foral de Gipuzkoa, 2007, pp.1127-1135.
“Aterrene-ri agur”, Euzko Deya. La Voix des Basques, nº187, 26-XI-1939, p.3.
“Xelataka”, Euzko Deya. La Voix des Basques, nº190, 17-XII-1939, p.3.
“Gabon”, Euzko Deya. La Voix des Basques, nº191, 24-XII-1939, p.3.
“Urteberri”, Euzko Deya. La Voix des Basques, nº192, 31-XII-1939, p.3.
“Xelataka”, Euzko Deya. La Voix des Basques, nº193, 10-I-1940, p.1.
“Xelataka”, Euzko Deya. La Voix des Basques, nº194, 20-I-1940, p.6.
“Xelataka”, Euzko Deya. La Voix des Basques, nº195, 30-I-1940, p.6.
“Xelataka”, Euzko Deya. La Voix des Basques, nº196, 10-II-1940, p.8.
“Xelataka”, Euzko Deya. La Voix des Basques, nº198, 29-II-1940, p.1.
“Xelataka”, Euzko Deya. La Voix des Basques, nº199, 10-III-1940, p.1.
“Gure artean”, Euzko Enda, nº14, abril de 1940.
“Aberri eguna”, Euzko Deya. La Voix des Basques, nº200, 20-III-1940, p.1.
“Xelataka”, Euzko Deya. La Voix des Basques, nº201, 30-III-1940, p.1.
“Xelataka”, Euzko Deya. La Voix des Basques, nº203, 20-IV-1940, p.1.
“Xelataka”, Euzko Deya. La Voix des Basques, nº204, 30-IV-1940, p.1.
“Xelataka”, Euzko Deya. La Voix des Basques, nº205, 10-V-1940, p.1.
“Xelataka”, Euzko Gogoa, I, nº7-8, diciembre de 1949, p.22.
“Aralarko artzaia”, Euzko Gogoa, VIII, julio-agosto de 1957, pp.53-57.
“Confusión”, Azkatuta, nº1, septiembre de 1949, pp.10-11.
“…usticia”, Azkatuta, nº2, noviembre de 1949, pp.15-16.
“Euskal elertia”, Euzko Gaztedi, nº9, enero de 1949, p.2.
“Euskal elertia”, Euzko Gaztedi, nº10, febrero de 1949, p.4.
“Euskal elertia”, Euzko Gaztedi, nº11, marzo de 1949, p.4.
“Euskal elertia”, Euzko Gaztedi, nº12, abril de 1949, p.7.
“Euskal elertia”, Euzko Gaztedi, nº13, mayo de 1949, p.3.
“Euskal elertia”, Euzko Gaztedi, nº14, junio de 1949, p.9.
“Xelataka Caracas zear”, Euzko Gaztedi, nº15, noviembre de 1949, p.9.
“Euskeraren edertasuna”, Euzkadi Centro Vasco Caracas, VII, nº66, febrero de 1950, pp.7-9.
“Gu, geran bezelaxe”, Euzkadi Centro Vasco Caracas, VII, nº68, marzo de 1950, pp.11-12.
“Erri jaiak”, Euzkadi Centro Vasco Caracas, VII, nº68, marzo de 1950, pp.31-32.
“Banoa”, Egan, 1960. Reeditado en Erbesteko Euskal Literaturaren Antologia, Gorka Aulestia (ed.). Donostia, J.A. Ascunce, Colección Euskal Kultura Erbestean, 1992, pp.255-261.
“Egun bat”, 1930. Reeditado en Mila euskal olerki eder, Aita Onaindia (ed.). Bilbao, La Gran Enciclopedia Vasca, tomo II, 1975, pp.1015-1016. También en Erbesteko Euskal Literaturaren Antologia, Gorka Aulestia (ed.). Donostia, J.A. Ascunce, Colección Euskal Kultura Erbestean, 1992, pp.254-255.
TRADUCCIONES
Agirre, J.A.: “Agirre Lendakari Jaunaren Gezna Euskotar Guziai”, Euzkadi Centro Vasco Caracas, I, nº5, febrero de 1943, pp.4-6.
ESTUDIOS
Aulestia, Gorka: Estigmatizados por la guerra. Bilbao: Euskaltzaindia, 2009, pp.88-89.
Gereñu, Idoia (edición de): Antzerti. 75 urte ondoren, edición facsímil de la revista, Lasarte: Diputación foral de Gipuzkoa-Tolosako Udala, 2008 (1360 pp.).
Onaindia, Santiago, Euskal Literatura (VI). Donostia-San Sebastián, Etor, 1990, pp.57-58.
CAPITULO - 2
El elemento vasco en la historia de Venezuela
Hablar de la presencia de los vascos en Venezuela es como hablar, es decir, como asomarse a través de toda nuestra historia. No es con la llegada de la Compañía Guipuzcoana, como por allí se ha dicho, cuando los vascos intervienen activamente entre nosotros. No. En Cubagua, la isla venezolana que parece un sudario de tierra, por 1500, aparecen vascos en la empresa. Un Ochandiano, un López de Arechuleta, aparecen al lado de Pedro de Barrionuevo, el primero que allí construye una casa con afán y esiuerzo en aquella Nueva Cádiz que borra lentamente la avaricia. A Juan de la Cosa, llamado Juan el vizcaíno, corresponde trazar el mapa del mundo que se incorpora.
A mediados del siglo XVI, cuando la res estructura a El Tocuyo, es un vasco, o hijo de vascos, Juan Pérez de Tolosa, quien con un sentido de integración echa a andar el impulso que se concreta en Borburata y hace posible la fundación de Barquisimeto y de Valencia, años después, Y este mismo Tolosa envía a su hermano poy el Llano hacia los altos valles, hoy asiento de San Cristóbal. Tolosa fue quien rubrico la muerte del gobernador Juan de Carvajal, en la histórica ceiba tocuyana. Con Tolosa comienza en la antigua provincia de Venezuela un concepto distinto de la acción colonizadora, pues se abren nuevas rutas, se organiza el gobierno, se fundan pueblos, se estimula el comercio.
Mas parece que no hay tregua en esto de que los vascos sean acción y hasta locura: Lope de Aguirre, e aventurero signado de desesperación, tallado de muchas sierpes, llega a Margarita, a Valencia, a Barquisimeto. desde el Marañón andino. Son muchos los cuellos qu< siega y muchas también las palabras urgidas de justicia y verdad que dice a Felipe II en su carta escrita junto al Lago de Tacarigua.
Vasco es el primer Bolívar, escribano en Santo Domingo, tesorero en Caracas, representante de Venezuela ante el rey; este Bolívar obtiene los primeros privilegie para Caracas, la cual considera como su tierra, pues en todo vasco es virtud no olvidar su lugar de origen y querer como propia la tierra que pisa con fe. Vasco es aquel Diego de Henares "conocido comúnmente como el vizcaíno" —tal vez de Henares Lezama—, compañero de Losada en la fundación de Caracas, a quien éste encarga el trazado de las calles, nivelación de terrenos; trabajo que el gobernador Diego de Osorio pondrá también a fines del siglo bajo la responsabilidad de Henares. Y cuando el gobernador de la provincia de Guayana, Fernando Berrío Oruña, se interese por la ganadería, será Diego de Henares quien lleve a las llanuras del Orinoco, desde San Sebastián de los Reyes, vacas, yeguas, cerdos y caballos. Fueron éstas las primeras reses que llegaron a la tierra de Guayana, y a este vasco tenaz, modesto y olvidado, se debe tal esfuerzo.
Por allí van muchos hijos de Guipúzcoa, de Navarra, de Vizcaya, de Álava. Vera Ibargoyen va hacia El Dorado y deja una relación de su hazaña; Berrío y Oruña baja del Nuevo Reino y por el Orinoco busca también la ciudad de Manoa. Todo es sueño porque el siglo es sueño. Luego la acción de los vascos y de sus descendientes prospera en la llanura, en los numerosos hatos y pueblos que erigen junio a los ríos. A orillas del Orinoco y del Apurito, Juan Ochoa Gresala y Aguirre, caraqueño, descendiente de vascos, funda a Nueva Cantabria y crea riqueza. Otros surgen, crecen y pasan.
La Colonia agrupa entusiasmos, fija bases. Ola-varriaga estudia la economía venezolana, y su informe —aún inédito—. es fuente segura. La Guipuzcoana interviene luego y el cacao, el café y los cueros de res viajan al exterior. Con la afluencia de gente vasca, a partir de 1730. la economía cobra mejores impulsos y los libros llegan a escondidas. Surgen levantamientos contra el monopolio impuesto por la Guipuzcoana. el pueblo se agita, un canario alza los negros de Pana-quire, el gobernador Zuloaga defiende La Guaira del asalto de los piratas ingleses, y medio siglo después, el intendente José de Abalos, echa por tierra la Compañía
al crear el comercio libre.
Por esta época hay gente de ascendencia vasca, ya criolla, como los Bolívar, los y tantos, que miran, dentro de la inquietud universal de ser libres, con ansia, la llegada del siglo XIX. Durante la guerra de Independencia, confundidos con señoritos y mulatos, van los nuevos héroes. Un Francisco Iturbe libra a Bolívar de la muerte; un Mendoza alcanza la primera Presidencia de Venezuela. Urdaneta deja una lección de entereza; Arrioja es el que cierra desde Ca-bruta la tenaza con que Marino iba a estrechar la horda llanera de Boves. Y no es solamente en esta etapa de prueba donde a menudo aparecen los vascos. Fundidos a gentes del medio, la Colonia recoge los méritos y los errores de numerosos vascos que tienen responsabilidades de gobierno como Alquiza (hoy Sanchorquiz, un sitio en el antiguo camino de Caracas a La Guaira); Bastidas. Arguinzones, Alberro, Lardizábal, Arriaga, Zubillaga, Unzaga y Amezaga. Este último es el capitán general que pone en marcha la Capitanía General de Venezuela al dar cumplimiento a la real cédula de 1777. punto cabal de partida de nuestra fisonomía como entidad política.
Y los nombres no se extinguen porque les anima nn fuego seguro. Mientras un descendiente de vascos, un Urdaneta, cae fulminado cuando combatía con aliento popular en la tremenda lucha social que caracteriza la Federación, un Aurrecoechea Irigoyen, después de protestar cuando el general José Antonio Páez, ya ¿eniL inicia su dictadura, entrega su vida en Holguín. en 1861. defendiendo la libertad de Cuba.
Entre Ochandiano, trabajador en Cubagua en 1500 y el vasco que llega en este momento a Venezuela, no ha habido solución de continuidad. Como otros que vienen a dar lo mejor en la estructuración de la ^ enezaela futura, tal vez sean los vascos y sus descendientes los q*e más hondo han puesto a marchar entre nosotros esfuerzos y esperanzas.nacionalista. Uno hablaba desde la óptica española y el otro desde la perspectiva de Euskadi. Unos y otros hacían referencia a distintos gobiernos, a diferentes planes históricos, a expectativas encontradas de futuro, etc.
El exiliado vasco de ideología republicana se sentía primero español, aunque nunca renegaba de su condición de vasco. En algunos casos se llegó a un desconocimiento o a una indiferencia marcada entre unos y otros. Dos de los más grandes intelectuales que dio la cultura del exilio vasco en ese país fueron el navarro García Bacca y el donostiarra Eugenio Imaz, ambos con una encomiable labor intelectual y pedagógica en la universidad venezolana de Caracas. Ambos eran unos perfectos desconocidos en el ámbito del exilio vasco nacionalista. Estos últimos, los vascos nacionalistas, presentaban un sentimiento de etnia y de cultura tan marcado que a pesar de la distancia y del tiempo transcurridos permanecían fieles a la historia que motivó su exilio o el de sus padres. Se puede decir, sin olvidar ni degradar su amor y su entrega por la sociedad venezolana, que sentían y vivían en euskera y por Euskalerria. Un ejemplo claro era el Centro Vasco de Caracas.
Mientras los centros regionales eran lugares de encuentro y de pasatiempo de gentes muy variopintas, el Centro Vasco, -(En Venezuela sólo conocimos el de Caracas)-, era un espacio vivo de afirmación nacional. Era una especie de réplica en miniatura de un pueblo cualquiera del País Vasco.
Los elementos fundamentales de todo pueblo vasco están presentes en este centro: una capilla que hace las funciones de iglesia, unos jardines que representan la plaza, un frontón, una taberna que hoy denominaríamos pomposamente «restaurante» y una o unas salas de reunión que funcionan como lugar de debate y de decisiones, símbolo de la alcaldía. En este espacio vivo pero alegórico destacaban las fiestas folklóricas y las celebraciones religiosas.
Sin lugar a dudas, estos actos colectivos servían, -creo que siguen sirviendo-, para crear unos lazos de unidad y para potenciar el espíritu de nacionalidad. Las misas por los difuntos de la colectividad vasca o la celebración del día de San Ignacio con sus cantos y bailes son actos de afirmación nacional. En las reuniones gastronómicas se vuelve una y otra vez a los mismos temas, que en el fondo no sólo son obsesiones de la colectividad sino también signos de identidad. También observamos pequeños recelos, rivalidades más o menos marcadas, afanes de protagonismo, aunque nunca demasiado destacados, pero ante todo y sobre todo experimentamos las ganas de vivir, la necesidad de alegría y la afirmación de una colectividad como grupo nacional. Estas conductas no las encontramos en ningún sitio fuera del Centro Vasco.
Otro de los aspectos que nos llamaron poderosamente la atención fue la evolución ideológica de los descendientes del exilio vasco. Observamos que los hijos y los nietos del exilio republicano perdían poco a poco su relación e interés por el País Vasco. Los padres pudieron vivir el trauma de la ruptura con su tierra de origen pero ese sentimiento iba desapareciendo en los hijos y de forma ya clara en los nietos. Hijos y nietos, de manera más o menos acusada, veían el País Vasco con curiosidad, como la tierra de sus mayores. Sentían verdaderas ganas de conocerla pero no se daba una identificación basada en la responsabilidad.
Ellos eran venezolanos con cierto grado de interés por las cuestiones vascas. En el caso del exilio nacionalista, observamos un fenómeno muy diferente. Sin que se pueda defender grados de plena coincidencia, sí se puede hablar de tendencias manifiestas. Muchos de los hijos y de los nietos seguían manteniendo un espíritu de compromiso con la realidad vasca, centrada sobre todo en la cultura y en el folklore. Quién es capaz de pasar muchas horas del año aprendiendo euskera, ensayando cantos o danzas, leyendo libros e inclusos periódicos como medio de información o culturización, etc., revela un compromiso serio con el lugar de origen de esa lengua, de esos canciones, y de esa cultura.
Se puede decir que los hijos y nietos del exilio nacionalista mantienen la llama viva del amor y de la presencia del país de sus mayores. En cierto sentido, siguen viviendo el trauma del exilio como ruptura y como desposesión. En el caso de ese país, sin negar en ningún momento su ser y su compromiso con Venezuela, sienten la ausencia de esa otra tierra que constituye el país de sus mayores pero también el suyo propio.
Otro colectivo de la comunidad vasca venezolana lo formaba el elemento clerical. ¿Qué difícil era distinguir en estos grupos lo que era servicio vocacional o servicio obligado? El voto de obediencia oculta muchas realidades, claramente perceptibles en algunos casos y difusas en otros. Hablamos con curas y religiosos que habían sido destinados a ese país por la razón de defender la lengua o la cultura vascas. Cuando era niño, a todos estos hombres que salían de sus parroquias o de sus colegios para ir al extranjero para cumplir una labor sacerdotal se les denominaba misioneros. Pero dentro de la realidad misional se encendían verdaderos casos de exilio. Recuerdo entre otros el caso del jesuita Aguirre, creador de diversos colegios en la amplia geografía venezolana.
Otros casos eran más dudosos, difíciles de evaluar por la imprecisión en las afirmaciones de sus protagonistas. Otros, sin lugar a dudas, eran hombres vocacionados, preocupados por el hombre y deseosos de entregar su vida por los venezolanos como por los ecuatorianos, si su destino hubiera sido éste. El hecho de los sacerdotes y de los religiosos vascos, -comunidades de jesuitas, franciscanos, capuchinos, etc., etc.-, en los diferentes países latinoamericanos, especialmente en Venezuela, debería ser estudiado a fondo. Encontraríamos fuertes sorpresas, entre éstas casos sangrantes de exilio.
La cultura filosófica y literaria o especialmente la pintura en el campo de las artes están siendo estudiados con mayor o menor sistematicidad. Existe una preocupación seria por su recuperación y por su análisis. Sin embargo, nadie hasta ahora se ha dedicado a estudiar de forma ordenada la aportación de los vascos exiliados al mundo de la ciencia y de la técnica. Recuerdo con verdadera admiración figuras de gran relieve científico como el Hermano Ginés, José María Bengoa, etc. Había médicos, arquitectos, investigadores, etc., que merecerían una larga glosa sobre su actividad y sobre sus aportaciones, entre otras cosas, para que quedase memoria de su valía y de su entrega. Podría ser una tarea organizada desde ambas orillas para profundizar en la memoria real y verídica de nuestro pueblo.
Cuando escribo estas líneas, consciente de que tengo que poner punto final a esta «miscelánea de evocaciones», vuelvo a pensar, como lo hice en su día, en la realidad histórica que nos hizo ser un pueblo escindido, con un sector de la comunidad en el País Vasco y otro esparcido por la amplia geografía del mundo, pero en parte reunido en los diversos centros vascos del mundo entero. No olvido que los que tuvieron que salir por razones de la guerra formaban el núcleo central y mejor de nuestra sociedad. Me ha admirado siempre la dignidad humana y ia integridad moral de la conducta de casi todos ellos. ¿Cómo no recordar figuras como Toribio Echevarría, Vicente de Amezaga, Iñaki de Urreiztieta, Pelay Orozco, etc.? Si formamos parte de una misma comunidad y de un mismo pueblo, aunque nos encontremos esparcidos por tantas partes del mundo, cabría idear un plan de trabajo que nos acercara cada vez más, porque la hermandad cultural es la mayor fuerza de unidad y de progreso que existe. Si se da un potencial humano tan dinámico en las juventudes de esos lugares y de todos los centros vascos, sería ilógico e inadmisible que se perdiera esa fuerza de cultura y de unión por falta de medios y de proyectos.
Creo sinceramente que los gobiernos y las entidades públicas pertinentes, -¿por qué no también las privadas?-, deberían hacer un esfuerzo serio y continuado de atracción y sintonía con esos jóvenes y con dichas colectividades con planes de trabajo y de cultura que unieran en lo posible los diferentes grupos de la diáspora vasca.
Sería la mejor manera de mantener siempre viva la llama del sentimiento vasco que tan eficazmente encendieron y conservaron los representantes de nuestro exilio.
CAPITULO – 3
Palabras venezolanas respecto de los vascos
La Real Compañía Guipuzcoana de Caracas tuvo su origen en la floreciente nación vasca de 1723. Un hijo ilustre de Guipúzcoa, el Conde de Peñaflorida, concibió la idea de crear una empresa naviera que llevara a España los frutos de la Capitanía General de Venezuela, trayendo los géneros necesarios al consumo de las tierras venezolanas. Felipe V concedió el privilegio dando a la Compañía el monopolio del cacao y los poderes para perseguir y capturar el contrabando y aprovechar el corso.
Los detractores sistemáticos de España han atacado en todas las épocas e! establecimiento de lo que se consideró como una explotación onerosa y un odioso monopolio, cuando es lo cierto que fue éste el paso más acertado que dio el Gobierno de España en favor del desenvolvimiento, no sólo comercial y agrícola sino cultural y político de Venezuela.
El establecimiento de la Compañía de Caracas vino a cortar de raíz el contrabando de los
corsarios holandeses, el saqueo de los galeones ingleses y todas las secuelas de estos actos d? vandalajfc desmoralizadores del espíritu de uno nación en desarrollo. El fomento de la agricultura con la compra asegurada de (os frutos del país; la introducción de nuevos cultivos; el mejoramiento urbano de puertos y ciudades, con el establecimiento de almacenes, depósitos, calles, etc. vino a cambiar la faz de la Capitania, convertida de la noche o la mañana en centro activo de vitalidad. Los medios de comunicación con España reducidos a una nave anualmente, aumentaron con el intenso tráfico marítimo
Los puertos principales, y especialmente La Guaira, cambiaron su modorra tropical y su quietud de muerte, en un movimiento febril traducido en trabajo y bienestar para sus habitantes. Pero hubo algo más valioso que el beneficio material alcanzado por estos pueblos, gracias a la Empresa vasca y esto fue el beneficio moral, el lastre de civilización, de cultura y de civismo que trajeron los vascos a Venezuela, a bordo del "San Ignacio", el "San Joaquín" y "La Guipuzcoana", primeros barcos que echaron anclas en el puerto de La Guaira por el mes ds agosto de 1730.
El vasco es hacendoso, honesto, sobrio. Quien haya viajado por tierras de España advierte enseguida la diferencio ds vida y costumbres que distinguen a Vizcaya, Álava, Navarra y Guipúzcoa de las demás provincias ibéricas. El País Vasco es como una España depurada, el arquetipo hispano con todas sus virtudes raciales: trabajo, corrección, independencia, religiosidad, arte, Y eso trajeron a América los naos de San Sebastián; y eso dejaron en La Guaira los barcos
Y dejaron, además, un grito libertario enredado en los almendros de Macuto y en los jobillos de Río Arribo. Entre los fardos de sedas y terciopelos, en los huacales de pasas y ciruelas y entre las cajas de esencias y baratijas, venían de relleno las ¡deas revolucionarias de los enciclopedistas, los pensamientos elevados de los Caballeritos de Azcoitía y las reivindicaciones ciudadanas que apuntaban en la "Real Sociedad de Amigos del País" con el fomento de las industrias, la agricultura y la crio. El espíritu independiente y cultural del vasco, preparó en La Guaira el clima que había de amparar el movimiento libertario de América,
CAPITULO - 4
Pocas palabras a los hijos de Vasconia
Desde la hora inicial de esa forja terrible, ya entrado el siglo XVI. por 1515 ó 20, aparece un Pedro de Archuleta erigiendo su casa de Nueva Cádiz, en la soleada y áspera Cubagua. Y como la obra de acción parece el camino a seguir por los hijos de Vasconia, la conquista está llena de hombres duros y tercos. Hijos de vascos, vascos ellos mismos, se funden en la amalgama heroica, en la lucha terrible. Diego de Escorcha interviene en el asalto de Real de Minas de Buría y echa por tierra al Rey Miguel. Tolosa es el primer gobernador que deja una sensación de mesura, tras el crimen cotidiano de Carvajal, el escribano doblado en bandolero que funda El Tocuyo.
El primer Bolívar. también llamado Simón, llega a Venezuela en las postrimerías del siglo XVI y representa al país en el primer congreso de las ciudades y expone ante Felipe II las necesidades de la naciente provincia y el rey otorga algunas gracias a Santiago de León. Después morirá ciego y pobre. Diego de Henares nivela las calles de Caracas en la ocasión en que Diego de Losada echa las bases definitivas de la ciudad y después. durante la administración en Guayana de Fernando de Berrío, hijo del Berrío que funda a Santo Tomé de Guayana en 1595 ó 96, llevará trescientas reses vacunas desde San Sebastián de los Reyes hasta la capital del Orinoco. Por allí, por San Sebastián de los Reyes, esta vez en su segundo asiento, dejará en alto su nombre y su descendencia se perpetuará en los Lezama, familia guayanesa.
Pero el vasco que actúa durante la conquista, es decir, durante los siglos XVI y XVII, lo hace estimulado por la aventura, por el azar, por la estrechez económica. Como una sombra terrible atraviesa desde Margarita a Barquisimeto, seguido de sus marañones, un hijo de Oñate, Lope de Aguirre, hombre tallado en muchos odios. La carta que desde Valencia dirigió a Felipe II es tal vez la página más clamorosa y más realista del siglo.
Después que se asienta la Compañía Guipuzcoana, a partir del 1730, la afluencia vasca en el país es numerosa. Y si en verdad choca el monopolio de la compañía, un monopolio que ha sido apreciado como estímulo hacia Ja creación de sentimientos nacionalistas, un vasco gobernador de Venezuela, Unzaga y Amezaga, preside la creación de la Capitanía General, punto de partida de la unidad patria. Entre varios vascos se disputa en San Felipe el motín de 1742 y años posteriores, porque la tierra ya ha tomado al hombre y le ha dado calor y le está enseñando a rebelarse. Después que se extingue la Guipuzcoana, los vascos ya se han integrado al país, como lo prueba el impulso que dan al comercio en Puerto Cabello, Cumaná, La Guaira. Y cuando Venezuela se dispone a liberarse políticamente, son Bolívar, Mendoza, Ustáriz, Arrioja, Urdaneta, Soublette, Arísmendi, Aramendi, Zaraza, entre otros, los que se echan al hombro la tarea sin par.
Siempre habrá un vasco o un descendiente, ayer y siempre, asociado a la empresa de hacer a Venezuela.
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Exilio Vasco en Venezuela – Departamento Cultura Gobierno Vasco
Revistas aniversarios del Centro Vasco de Caracas
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La Memoria de los Vascos en Venezuela
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